El Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de David

Por George Eldon Ladd y Donald A. Hagner.

Tomado de A Theology of the New Testament, ed. rev. (Grand Rapids: Eerdmans, 1993), pp. 372-373.

La exaltación de Jesús a la diestra de Dios significa nada menos que su entronización como rey mesiánico.  Pedro concluye su primer sermón con la afirmación, “a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hch. 2:36).   …el contexto deja claro que Jesús era el Mesías en su ministerio terrenal, y el contexto inmediato deja claro que Pedro quiere decir que Jesús ha entrado en una nueva etapa de su misión mesiánica.  Ha sido ya entronizado como rey mesiánico.

Pedro evoca que David había recibido una promesa de Dios de que uno de sus descendientes se sentaría sobre su trono (2:30).  Esta promesa aparece explícitamente en el Salmo 132:11; pero también está implícita en tales profecías como 2 Sam. 7:13, 16; Is. 9:7; 11:1-9; Je. 33:17, 21.  Porque David presagió que el más grande de sus descendientes se sentaría sobre su trono, predijo también la resurrección del Mesías.  Este evento ha sido ahora cumplido; el Mesías ha sido levantado de entre los muertos y exaltado a la diestra de Dios (2:33), para sentarse en el trono a la diestra de Dios.  Para probar esta entronización mesiánica, Pedro cita del Sal. 110:1, en donde Jehová dice al Señor de David que se siente a la diestra de Dios hasta que sus enemigos sean conquistados (Hch. 2:34-35).  En su contexto Antiguo Testamentario, este salmo prevé una entronización del Señor de David sobre el trono de Jehová en Jerusalén.  Esto es demostrado por el Sal. 110:2, donde el rey mesiánico extiende su centro desde Jerusalén (Sión), gobernando sobre sus enemigos.  El que el trono del rey ungido de Jehová podía llamarse el trono de Jehová es demostrado por 1 Cron. 29:23.

En otras palabras, los nuevos eventos redentores en el curso de la… “historia de la salvación” han forzado a Pedro a reinterpretar el Antiguo Testamento.  En virtud de la resurrección y ascensión de Jesús, Pedro transfiere el trono davídico mesiánico de Jerusalén a la diestra de Dios en el cielo.  Jesús ha sido ahora entronizado como el Mesías davídico sobre el trono de David, y está esperando la consumación final de su reino mesiánico.  Éste es uno de los significados incluidos en la proclamación resumida final, que Dios ha hecho al Jesús crucificado tanto Señor como Cristo.  Jesús ha entrado a una nueva función dentro de su misión mesiánica integral.  En los días de su carne había sido ungido (Hch. 4:27; 10:28), y fue como el Mesías que había sufrido (3:18).  Pero en su exaltación Jesús se convierte en Mesías en un nuevo sentido: ha comenzado su reino mesiánico como el rey davídico.

Esto involucra una reinterpretación radical de las profecías del Antiguo Testamento, pero no más que toda la reinterpretación del plan redentor de Dios hecho por la iglesia primitiva.  De hecho, es una parte esencial de esta reinterpretación demandada por los eventos de la historia de la redención.  Si la primera etapa de la resurrección escatológica ha sucedido, entonces la era mesiánica ha comenzado y las bendiciones mesiánicas han sido dadas porque el Mesías ya ha comenzado su reino.

Sin embargo, aquí, como en los otros elementos escatológicos del kerigma, queda algo para el futuro.  Jesús está entronizado como el Mesías, pero su reino no está completo.  Debe reinar hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies (Hch. 2:35).  La consumación de esta victoria todavía está en el futuro.  Está reinando; pero sus enemigos todavía no están sometidos.  Ésta es la razón por la que Pedro más adelante habló de una venida futura del Mesías para llevar a cabo el establecimiento de todo lo que Dios había prometido.  Jesús es el Mesías; está reinando; la era mesiánica con sus bendiciones está presente.  Pero está aguardando una victoria futura; la consumación de su reino aguarda su futura venida.  Cumplimiento-consumación: tal es la tensión en el kerigma escatológico.

_______________

Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio).

Ver también: Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasArrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésContraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Este mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeJerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio).

_______________

Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

George Eldon Ladd (1911-1982), de nacionalidad estadounidense, fue un pastor y erudito en Nuevo Testamento.  Fue educado en Gordon College, Gordon Divinity School, Boston Univeristy, y Harvard University (PhD en Griego bíblico y patrístico).  Fue profesor de Nuevo Testamento en Fuller Theological Seminary.

Donald A. Hagner, de nacionalidad estadounidense, fue educado en Northwestern University, Fuller Theological Seminary, y University of Manchester.  Fue profesor en Wheaton College y es profesor emérito de Nuevo Testamento en Fuller Theological Seminary.

Anuncios