El mensaje del sermón de Pedro en Pentecostés: Arrepentíos

Por David G. Peterson.

Fragmento tomado de The Acts of the Apostles, The Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids: Eerdmans, 2009), pp. 153-154.

‘El discurso de Pentecostés es parte de una escena de reconocimiento en la que, a la manera de una tragedia, personas que han actuado ciegamente en contra de sus propios intereses de repente reconocen su error.’  El discurso está de hecho diseñado para producir la respuesta aquí indicada [Hch. 2:37].  Cuando la gente descubrió cuán testaruda y necia había sido (v. 36), fueron compungidos de corazón, es decir, que fueron golpeados en sus consciencias o que estaban llenos de dolor…

El llamamiento de Pedro, ‘arrepentíos’ (metanoesate) hace eco de la predicación de Juan el Bautista (Luc. 3:3, 8; cf. Mt. 3:2) y de Jesús (Luc. 5:32; cf. Mt.4:17), quienes vincularon el arrepentimiento con la proclamación de que ‘el reino de los cielos se ha acercado’.  Pero el arrepentimiento en el Libro de los Hechos es normalmente demandado sobre la base específica de lo que es proclamado acerca de Cristo Jesús (e.g., 2:26-36; 3:17-21; 17:30-31; 20:21; 26:20; cf. 8:22).  Tantas cosas prometidas en conexión con el gobierno escatológico de Dios han sido cumplidas por medio de él, y él es el único salvador del juicio venidero.  La muerte, resurrección, y ascensión de Jesús traen la realización de las expectativas del AT del reino para Israel y las naciones.  El arrepentimiento involucra un “cambio de mente” acerca de Jesús y su papel en los propósitos del Reino de Dios, como lo sugiere la terminología griega.  Pero metanoein en la LXX [Septguaginta] casi siempre traduce el hebreo niham…, que significa ‘lamentar’ algo.  Más aún, el AT muestra regularmente que el genuino dolor por el pecado involucra una alteración de actitud hacia Dios que produce una ‘conversión’ o reorientación de la vida.  El uso del NT de la terminología debe ser interpretado dentro de este marco bíblico-teológico.  En Hechos 2:38, el arrepentimiento significa una reorientación radical de vida con respecto a Jesús, expresando dolor por haber rechazado a aquél acreditado por Dios como Señor y Cristo (cf. 2:22-36).  El arrepentimiento es una responsabilidad humana — algo que se nos ordena hacer.  Pero también es el regalo de Dios — el arrepentimiento es posible solamente por la habilitación de Dios (cf. 3:26; 5:31; 11:18).

El mandamiento ‘bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo’ expresa el lado positivo del arrepentimiento, involucrando el invocarlo para salvación y la lealtad a él como Señor y Mesías.

_________________

Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 2:29-40 (audio)

Ver también: Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésSobre el bautismoSobre los medios de graciaEl reino del Mesías y Su IglesiaLa correcta interpretación de Romanos 10:9-10La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Ganancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeJerusalén: Lugar del fin de la antigua eraLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27).

________________

Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

David G. Peterson es senior research fellow en Nuevo Testamento en Moore Theological College (Sydney, Australia).

Anuncios