El reino del Mesías y Su Iglesia

Por Herman N. Ridderbos.

Tomado de When the Time Had Fully Come: Studies in New Testament Theology (Ontario: Paideia Press, 1957, 1982), pp. 21-23.

[La conexión entre el Reino (basileia) y la Iglesia (ekklesia)] es… absolutamente incontestable…  El concepto del Nuevo Testamento de la Iglesia solamente puede comenzar a tratarse en una manera plenamente adecuada a partir del Reino de Dios…  desde el principio aparece, en el Reino de Dios predicado por Jesús, …un pueblo.  El concepto tiene su preformación en el viejo Israel, en el pueblo del pacto y de las promesas.  Por lo tanto, en los evangelios puede llamarse, sin mayor anuncio o descripción, ekklesia…  la traducción de kahal que ya era usada en la Septuaginta denotando al pueblo antiguotestamentario de Dios, la congregación de Israel.  Lo nuevo es que esta ekklesia ahora viene dentro de la luz del Reino de Dios.   Todas las cualificaciones anteriores de ekklesia como el pueblo de la elección, del pacto y de las promesas son sublimadas en el Reino de Dios, son “cumplidas” como dice el Nuevo Testamento.   Cuando el Reino viene, el sentido propio y espiritual de la Iglesia sale a la luz.  Pero en sentido extensivo, también, la ekklesia adquiere en el Reino nuevas proporciones y nuevas relaciones.  La ekklesia es integrada en el poder del Reino a nivel mundial: de aquí en adelante es reunida de todas las naciones.  Ésta es la gran línea que conecta baliseia y ekklesia.  Así que uno puede hablar… del carácter escatológico de la iglesia, de su estar involucrada en los actos de salvación de Dios en Su Hijo Jesucristo.

Pero esta conexión principal es intersectada y determinada aún más por otra, es decir, por la relación entre el Mesías y la Iglesia.  Pues el Mesías es el rey del pueblo del futuro, es el pastor, enviado por Dios para reunir a su rebaño.  Por lo tanto Jesús bendice a los pobres en espíritu como el pueblo antiguotestamentario de Dios, que tienen hambre y sed de justicia que prevalecerán en el Reino de Dios.  Pero también llama, en Sus doce apóstoles, a la plenitud del nuevo Israel.  Pero hay más.  No es antes de que venga el Reino que aparece en qué forma inesperada el Mesías se vincula a Sí mismo con la ekklesia.  No solamente es el fundador de la ekklesia, sino que se identifica a Sí mismo con ella.  Los evangelios dan un doble concepto de esto, es decir, el de Hijo del Hombre, y el de Siervo de Jehová.  Pero en ambos conceptos el pensamiento rector es que el Mesías representa a la ekklesia en su propia persona.  La representa como el Hijo del Hombre, quien… recibió en Daniel 7 el dominio para beneficio del pueblo santo del Altísimo.  Y la representa como el Siervo de Jehová, quien es entregado en beneficio de Su pueblo en el Juicio de Dios.  Las dos figuras del Hijo del Hombre y del Siervo de Jehová forman una maravillosa unidad en los evangelios.  Pero el Mesías es siempre el representante de la ekklesia.  En ningún lugar es más profunda la importancia de esto que en la Pasión, la cual, en toda su sobriedad y sublimidad, es la historia del Mesías con Su ekklesia.  Una y otra vez se ha dicho que la idea de la expiación vicaria es un corpus alienum [cuerpo extraño] en el evangelio original.  Es difícil cometer un error más serio, no sólo por la unidad del Nuevo Testamento, sino primordialmente porque el evangelio del Reino contiene él mismo esta semilla escondida.

Consecuentemente puede decirse que estas tres ideas — del Reino, del Mesías, y de la ekklesia — formaron una unidad integrada en el evangelio original.  Los puntos de vista escatológico, cristológico, y lo eclesiológico nunca son separable en la predicación del Reino.  No hay Reino sin Mesías, el Hijo del Hombre, el Siervo de Jehová.  Y no hay Mesías sin la ekklesia a la que Él representa en Su sujeción a la maldición y en Su exaltación, en Su muerte y en Su resurrección.  Por eso es que Jesús habla de “mi ekklesia” (Mat. 16:18), por eso es que Él puede “dar su vida en rescate por muchos” (Mar 10:45), es por eso que puede también asignarle el Reino a Su ekklesia, como el Padre se lo asignó a Él (Luc. 22:29).

_________________

Ver también: Creer en el Señor Jesucristo implica necesariamente someternos a Su ReinoBrevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio);Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios); Exaltación y entronización del Señor JesucristoEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoEl reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEste mundo está lleno del poder redentor de DiosOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario);La profecía de las setenta “semanas” de Daniel 9:20-27Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio).

____________

Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Herman N. Ridderbos (1909-2007), de nacionalidad holandesa, fue un pastor reformado y un destacado teólogo y erudito en Nuevo Testamento.  Fue educado en la Universidad Libre de Amsterdam  hasta obtener el grado de doctor (1936).  Después de servir como pastor por ocho años, fue nombrado profesor de Estudios del Nuevo Testamento de la Escuela de Teología de las Iglesias Reformadas (Kampen, Países Bajos), cargo que desempeñó por más de cuarenta años.  Fue autor de numerosos libros y artículos académicos entre los que destacan La venida del Reino (1962) y El pensamiento del apóstol Pablo (1966), que están traducidos y publicados en español.