El Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo (Marcos 2:28)

Por Benjamin B. Warfield.

Fragmento tomado de “The Foundatios of the Sabbath in the Word of God.”

El Día de Reposo… no es un invento del hombre, sino una creación de Dios…  Es Jehová quien hizo el Día de Reposo; aunque para el hombre, el Día de Reposo no es del hombre, sino que ha venido al hombre como un regalo de Dios mismo.  Y, como Dios lo ha hecho, así también lo ha guardado, como ha guardado todo lo demás que ha hecho, bajo Su propia mano.  No está en la potestad de ningún hombre deshacer el Día de Reposo, o rehacerlo—desviando de, o, como quisiéramos poder hacerlo, ajustándolo mejor a, su función divinamente designada.  Lo que el Señor ha hecho de él, eso es lo que Él mismo verá que permanezca.  Esto en efecto nuestro salvador nos dice en esas palabras ya aludidas.  Pues, inmediatamente después de declarar que “el Día de Reposo fue hecho para el hombre”—con la implicación abierta, por supuesto, de que fue por Dios que fue hecho para el hombre—procede a vindicar para sí mismo la sola potestad sobre él.  “Por tanto,” añade, “el Hijo del Hombre es también Señor del Sabbath” [Marcos 2:28].

…El énfasis en cualquier caso es sobre la grandeza de la autoridad afirmada por nuestro Señor cuando declaró su señorío sobre el Día de Reposo, y el término “Señor” está en el empuje original en el enunciado, a fin de que reciba todo el acento.  Este gran dominio nuestro Señor reclama para sí mismo como el Hijo del hombre, ese ser celestial, a quien Daniel vio viniendo con las nubes del cielo para levantar sobre la tierra el Reino.  Por cuanto el Día de Reposo fue hecho para el hombre, Él, el Hijo del Hombre, a quien le ha sido dado dominio y gloria, y un reino, a fin de que todos los pueblos, naciones, y lenguas lo sirvan—quien reina por derecho sobre el hombre y sobre todas lo concerniente al hombre—es Señor también del Día de Reposo.  Hay obviamente dos caras en esta declaración.  El Día de Reposo, por un lado, es el Día del Señor.  Le pertenece.  Él es Señor de él; dueño de él—puesto que eso es lo que significa “Señor.”  Él puede hacer con el día lo que Él quiera; abolirlo si él así lo decide—aunque abolirlo está tan lejos de ser posible a partir de lo que sugiere el pasaje; regularlo, adaptarlo para las circunstancias cambiantes de la vida humana para el beneficio del cual fue hecho.  Por otro lado, tan sólo por ser el Día del Señor, no es día de nadie más.  No es día del hombre; no está en la potestad del hombre.  Decir que el Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo es retirarlo del control de los hombres.  Es reservar para el Hijo del Hombre toda autoridad sobre él.  No es el hombre sino el Hijo del Hombre quien es Señor del Día de Reposo.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

 Benjamin B. Warfield (1851-1921), de nacionalidad estadounidense, fue un teólogo reformado, educado en la Universidad de Princeton y el Seminario de Princeton, de donde también fue profesor de Teología Sistemática (1887-1921). 

La conferencia de donde este fragmento está tomado fue dictada originalmente en el Décimo Cuarto Congreso Internacional del Día del Señor en Oakland California (27 de julio al 1 de agosto de 1915).  Fue publicada en Sunday the World’s Rest Day [Domingo, el día de descanso del mundo], escrito por Duncan James McMilan & Alexander Jackson (Garden City: Doubleday, 1916); pp. 63-81; y en The Free Presbyterian Magazine (Glasgow, 1918), pp. 316-19; 350-54; 378-83. 

Para el fragmento aquí traducido se utilizó el texto añadido como “Apéndice Uno” al libro The Day of Worship.  Reassessing the Christian Life in Light of the Sabbath [El día de adoración.  Revaluando la vida cristiana a la luz del Día de Reposo] escrito por Ryan M. McGraw (Grand Rapids: Reformation Heritage Books, 2011); pp. 167-168.

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