La doctrina de la luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”

Por varios teólogos de la Asamblea de Westminster.

Introducción, selección y traducción por Alejandro Moreno Morrison.
Introducción

El libro Ius divinum regiminis ecclesiastici  (La ley divina para el gobierno de la Iglesia) fue escrito ca. 1646 por “varios ministros de Cristo en la ciudad de Londres,” que conformaban la mayoría presbiteriana en la Asamblea de Westminster.  Su propósito es demostrar que la forma presbiteriana de gobierno de la Iglesia es el único régimen de origen y designio divino.  Fue escrito en el contexto de una polémica cordial pero franca contra el congregacionalismo, el episcopalianismo  y el erastianismo que unos pocos miembros de la Asamblea de Westminster sostenían.  El capítulo 3 (pp. 10-12) versa sobre las maneras en que algo puede decirse que es por ley o institución (ius) divina, y enlista cinco maneras en orden ascendente de importancia.  La primera es “la luz de la naturaleza.”  La Asamblea de Westminster (no sólo la mayoría presbiteriana sino todos sus miembros) sostenía que también en la “ley natural,” la “ley escrita en los corazones” (Rom. 2:14-15), el Señor ha revelado a la humanidad en general algo de Su ley y sabiduría eternas para el orden y gobierno de los estados y de la Iglesia.

En los fragmentos que siguen he traducido consistentemente la palabra latina ius como ley para evitar la confusión a la que en la era moderna se presta la palabra “derecho,” que puede interpretarse en el sentido de algo a lo que alguien es acreedor.  En la obra citada la palabra ius es usada en el sentido de sistema normativo vinculativo (obligatorio).

Los siguientes fragmentos están tomados de dicho Capítulo 3 del libro referido.

La doctrina de la luz de la naturaleza en IUS DIVINUM (carátula)

De la naturaleza de una LEY DIVINA en particular.  En cuántas manera algo puede ser por LEY DIVINA.  Y primero, de una LEY DIVINA por la luz de la naturaleza.

Una cosa puede decirse que es por ley divina, o… por institución divina, en diversas maneras: 1. Por la verdadera luz de la naturaleza

I. Por la luz de la naturaleza.  Aquello que es evidente mediante, y consonante con la verdadera luz de la naturaleza, o la razón natural, ha de ser considerado como ley divina en asuntos de religión.  Por lo tanto, dos cosas deben discernirse de la Escritura.  1. Lo que significa la verdadera luz de la naturaleza.  2. Cómo puede probarse que las cosas que en religión son evidentes mediante, o consonantes con esta verdadera luz de la naturaleza son por ley divina.

1. …  La luz de la naturaleza puede ser considerada de dos maneras.  1. Como estaba en el hombre antes de la caída…  2. Como es ahora tras la caída.  La luz de la naturaleza e imagen de Dios no están totalmente abolidas y arrasadas por la caída; quedan aún algunos restos y fragmentos de ellas, algunos destellos, auroras, y principios comunes de luz, tocantes a la piedad hacia Dios, a la equidad al hombre, y a la sobriedad hacia uno mismo, etc., como es evidente comparando estos pasajes, Salmo 19; Hechos 14:17, y 17:27-28; Romanos 1:18-21, y 2:12, 14-15; 2 Corintios 5:1) es claro: 1. Que el libro de las creaturas puede (sin las Escrituras, o la revelación divina) hacer conocer al hombre mucho de Dios, su deidad invisible y atributos… tanto como para dejarlos sin excusa…  2. Que queda tanta luz en las mentes aun de los paganos, como para hacerlos capaces de instrucción mediante la creatura en las cosas invisibles de Dios; sí, y que realmente en alguna medida conocieron a Dios, y porque no anduvieron conforme a este conocimiento fueron castigados (Rom. 1:18-21, 24-32).  3. Que la obra de la ley (aunque no el correcto fundamento, la manera, y el fin de esa obra, que es la bendición del nuevo pacto (Jer. 31:33; Heb. 8:10) fue escrita en alguna medida en sus corazones.  En parte porque hacían por naturaleza sin la ley las cosas contenidas en la ley, siendo así una ley para sí mismos (Rom. 2:14-15); en parte, porque por naturaleza resistieron algunos de esos pecados que fueron prohibidos en la ley, y fueron practicados por algunos que tenían la ley (2 Cor. 5:1); y en parte, porque conforme al bien y mal que hicieron, sus conciencias los acusaron o excusaron, Romanos 2:15.  Ahora bien, la conciencia no acusa o excusa sino conforme a una regla, principio, o ley de Dios (que está por encima de la conciencia), o al menos que se suponga que es así.  Y no tenían ley sino los caracteres imperfectos de la misma en sus corazones, que no fueron del todo borradas por la caída.  Ahora bien, en la medida en que esta luz de la naturaleza después de la caída es un verdadero remanente de la luz de la naturaleza antes de la caída, lo que sea conforme con esta luz puede ser contado como de derecho divino en asuntos de religión…

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…  Dios mismo es la Fuente y Autor de la verdadera luz de la naturaleza; por lo que algunos no inapropiadamente la llaman la divina luz de la naturaleza, no sólo porque tiene a Dios por su objeto, sino también porque Dios es su principio; ahora bien, lo que es conforme a la manifestación de Dios necesariamente tiene que ser por ley divina.

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Textos en formato PowerPoint: IUS DIVINUM. Luz de la naturaleza.

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Ver también: Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15); Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social; Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismo; La ley de la naturaleza en la tradición agustiniano-reformada (album de imagenes jpg)Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Los puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford.

Citas (románticas) con no cristianos

Por Francis A. Schaeffer.

Tomado de Lane T. Dennis, ed., Letters of Francis A. Schaeffer.  Spiritual Reality in the Personal Christian Life (Wheaton: Crossway, 1986), pp. 179-180.

Carta a un ex-alumno de L’Abri[1] y nuevo creyente respecto de su relación con su novia cristiana, y acerca de si los cristianos pueden salir/andar románticamente[2] con no cristianos.

Diciembre 1957.

Chalet les Mélèzes.  Huémoz sur Ollon, Suiza.

Estimado Jim:

Gracias por tu larga carta.  Fue un gozo para la Sra. Schaeffer y para mí y para todos nosotros recibirla.  Cuán agradecidos estamos de saber que estás progresando espiritualmente, y de saber que encontraste al Señor aquí en L’Abri.  Nos regocijamos de oír de ti después de tantos meses y de oír cuán maravillosamente has continuado con el Señor recientemente.  Estaremos pensando acerca de Cynthia y de ti y estaremos orando por ambos, que el Señor les muestre claramente lo que él quiere que su relación sea.  Vayan lentamente hasta que estén muy seguros, y Jim, ten cuidado de que ambos acudan al Señor por Su fuerza para no permitir que lo físico los presione a ir más rápidamente de lo que el Señor quiere.  Puedes estar seguro de que si quieres la voluntad del Señor respecto de Cynthia, el Señor te lo dejará claro.

En cuanto a la pregunta sobre andar o salir con [dating] no cristianos, diré lo siguiente: depende del por qué una persona está saliendo con un no cristiano.  Siento que siempre está mal salir [to date] con no cristianos con cualquier posibilidad en mente de casarse con ellos.  Debes recordar que la Biblia dice claramente que no debemos casarnos con no cristianos.  Y siendo realistas, uno debe reconocer que nos casamos con quien conocemos, y con quien andamos.  Y en algún punto, si andamos con alguien regularmente y disfrutamos su compañía, comienzan las atracciones físicas y éstas pueden ser muy poderosas.  Por otro lado, si un cristiano ocasionalmente saca a pasear a una no cristiana, y no se limita a la conversación casual, sino que usa el tiempo para sentarse en algún lugar para hablar directamente acerca de las cosas del Señor, eso podría algo diferente.

Mucho depende de lo que quieras decir con “andar” o “salir” [date].  Con toda seguridad en tal caso no se tomarían de la mano o nada de ese tipo, sino solamente una amistad de tipo conversacional serio—con el cristiano habiendo predeterminado que no habrá nada más.

Espero que esto les sea de alguna ayuda.  No creo que sea el tipo de cosa sobre la que puedes hacer una regla absoluta.  El individuo debe determinar por qué está haciendo esto y lo que realmente está haciendo, delante del Señor.

Nos dará muscho gusto saber de cómo te fue en la reunión de InterVarsity en Urbana.  Y alabamos al señor por lo que escribiste acerca de tu madre.  Si ves a Ed Phillips dale nuestros saludos.  Todos te enviamos nuestro amor en el Señor.

Francis. A. Schaeffer.

[1] La referencia es a L’Abri Fellowship, un centro de estudio bíblico y pensamiento cristiano fundado en 1955 por Francis y Edith Schaeffer en los Alpes Suizos.  Ahí la familia Schaeffer recibía a viajeros (mayormente jóvenes) que querían discutir intelectualmente el cristianismo.  Ver http://www.labri.org/

[2] Nota del traductor: La palabra usada en el original inglés es date, verbo que puede usarse para lo que en español llamamos noviazgo (formal) pero que también puede referirse a la mera acción (informal) de “salir” o “andar” con alguien del sexo opuesto con motivaciones o intenciones románticas y/o sexuales.

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Ver también: “…y para vuestros hijos”Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Aborto: La esclavitud de nuestra generaciónLas esposas de Juan KnoxVistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

El Rev. Dr. Francis A. Schaeffer (1912-1984), de nacionalidad estadounidense, fue un misionero y pensador cristiano de mediados del S. XX, cuyo principal ministerio se desarrolló en Suiza.  Proveniente de un hogar no cristiano, Schaeffer se convirtió en su adolescencia.  Fue educado en Hampden-Sydney College, de donde se graduó magna cum laude, en Westminster Theological Seminary, donde estudió con Cornelius Van Til y con Gresham Machen, y en Faith Theological Seminary.  Pastoreó iglesias presbiterianas en Pennsylvania y en Missouri.  En 1948 se mudó con su familia a Suiza como misionero, y en 1955 estableció, junto con su esposa Edith, L’Abri.  Recibió varios grados académicos honoríficos, incluyendo tres doctorados (en divinidades, en letras, y en derecho).  Escribió 22 libros, varios de ellos traducidos al español.

Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (gráfico)

Por G. I. Williamson

Tomado de A Study in Biblical Eschatology (Barrhead: Inheritance Publications, 2015), p. 15. 

WILLIAMSON Paralelismo en las visiones de Daniel (imagen)

PDF: WILLIAMSON, G. I. Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel.

Enlace a la edición PDF del libro A Study of Biblical Eschatology.

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Ver también: La perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraExaltación y entronización del Señor JesucristoLa profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Rev. Gerald Irving Williamson es un ministro y téologo reformado estadounidense, fue educado en Drake University (Des Moines, Iowa), y en el Seminario Teológico de Pittsburgh.  Ha sido ministro de congregaciones en la antigua United Presbyterian Church of North America, la Associate Reformed Presbyterian Church, la Reformed Presbyterian Church of North America, y la Orthodox Presbyterian Church.  Es autor de varios libros incluyendo La Confesión de fe de Westminster para clases de estudio (en español).  

Sermón: El pacto de obras o de creación de Génesis 2:4-3:24 (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison

Domingo 11 de mayo de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón Pacto de obras, Gen. 2:4-3:24 (AMM, Mayo 11, 2014).

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento: Génesis 2:4-3:24
  • Evangelio: Juan 3:1-21
  • Nuevo Testamento: 1ª Corintios 15:20-22

Texto en la portada del orden de culto: Sobre el pecado original (Génesis 3).

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Ver también:  Sobre el pacto abrahámico; Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pactoSermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)Algunas objeciones al cientismo“…y para vuestros hijos”La perfecta confiabilidad de Dios y de Su Palabra; Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios); Sermón expositivo de Éxodo 40 (audio); Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social; Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15); Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio); Pactual, no pactal. Un comentario de traducción.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social

Por Juan Calvino.

Fragmento tomado de Institución de la religión cristiana, Lib. II, Cap. ii, 12 y 13.

Decir que el entendimiento está tan ciego, que carece en absoluto de inteligencia respecto a todas las cosas del mundo, repugnaría, no sólo a la Palabra de Dios, sino también a la experiencia de cada día.  Pues vemos que en la naturaleza humana existe un cierto deseo de investigar la verdad, hacia la cual no sentiría tanta inclinación si antes no tuviese gusto por ella. Es, pues, ya un cierto destello de luz en el espíritu del hombre este natural amor a la verdad…

…cuando el entendimiento del hombre se esfuerza en conseguir algo, su esfuerzo no es tan en vano que no logre nada, especialmente cuando se trata de cosas inferiores…

Llamo cosas terrenas a las que no se refieren a Dios, ni a su reino, ni a la verdadera justicia y bienaventuranza de la vida eterna, sino que están ligadas a la vida presente y en cierto modo quedan dentro de sus límites.  Por cosas celestiales entiendo el puro conocimiento de Dios, la regla de la verdadera justicia y los misterios del reino celestial.

1º  Bajo la primera clase se comprenden el gobierno del estado, la dirección de la propia familia, las artes mecánicas y liberales.  A la segunda hay que referir el conocimiento de Dios y de su divina voluntad, y la regla de conformar nuestra vida con ella.

a. El orden social.  En cuanto a la primera especie hay que confesar que como el hombre es por su misma naturaleza sociable, siente una inclinación natural a establecer y conservar la compañía de sus semejantes.  Por esto vemos que existen ideas generales de honestidad y de orden en el entendimiento de todos los hombres.  Y de aquí que no haya ninguno que no comprenda que las agrupaciones de hombres han de regirse por leyes, y no tenga algún principio de las mismas en su entendimiento.  De aquí procede el perpetuo consentimiento, tanto de los pueblos como de los individuos, en aceptar las leyes, porque naturalmente existe en cada uno cierta semilla de ellas, sin necesidad de maestro que se las enseñe.

A esto no se oponen las disensiones y revueltas que luego nacen, por querer unos que se arrinconen todas las leyes, y no se las tenga en cuenta, y que cada uno no tenga más ley que su antojo y sus desordenados apetitos, como los ladrones y salteadores; o que otros como comúnmente sucede piensen que es injusto lo que sus adversarios han ordenado como bueno y justo, y, al contrario, apoyen lo que ellos han condenado.  Porque los primeros, no aborrecen las leyes por ignorar que son buenas y santas, sino que, llevados de sus desordenados apetitos, luchan contra la evidencia de la razón; y lo que aprueban en su entendimiento, eso mismo lo reprueban en su corazón, en el cual reina la maldad.

En cuanto a los segundos, su oposición no se enfrenta en absoluto al concepto de equidad y de justicia de que antes hablábamos.  Porque consistiendo su oposición simplemente en determinar qué leyes serán mejores, ello es señal de que aceptan algún modo de justicia.  En lo cual aparece también la flaqueza del entendimiento humano, que incluso cuando cree ir bien, cojea y va dando traspiés.  Sin embargo, permanece cierto que en todos los hombres hay cierto germen de orden político; lo cual es un gran argumento de que no existe nadie que no esté dotado de la luz de la razón en cuanto al gobierno de esta vida.

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Ver también: Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismoAnthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15); Láminas en formato jpeg (album de Facebook) de la presentación “La ley natural en la tradición agustiniano-reformada”; La doctrina de luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistasLa luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Juan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford.

Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismo

Por Juan Calvino.

Fragmento tomado de Institución de la religión cristiana, Lib. IV, Cap. XX, 14 y 16.

Mi promesa de exponer las leyes por las que ha de regirse un  estado no pretende ser un largo tratado sobre cuáles son las leyes mejores; tal disputa sería interminable y no está de acuerdo con mi intento; solamente notaré de pasada de qué leyes puede servirse santamente delante de Dios, y a la vez conducirse justamente para con los hombres.  E incluso preferiría no tratarlo, si no fuera porque veo que muchos yerran peligrosamente en esto.  Porque hay algunos que piensan que un estado no puede ser bien gobernado si, dejando a un lado la legislación mosaica, no se rige por las leyes comunes de las demás naciones.  Cuán peligrosa y sediciosa sea tal opinión lo dejo a la consideración de los otros; a mí me basta probar que es falsa y fuera de camino.

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Lo que he dicho se entenderá claramente si en todas las leyes consideramos las dos cosas siguientes: la ordenación de la ley y la equidad sobre la que la ordenación se puede fundar.

La equidad, como es algo natural, es siempre la misma para todas las naciones; y, por lo tanto, todas cuantas leyes hay en el mundo, referentes a cualquier cosa que sea, deben convenir en este punto de la equidad.

En cuanto a las constituciones y ordenanzas, como están ligadas a las circunstancias de las cuales en cierta manera dependen, no hay inconveniente alguno en que sean diversas; pero todas ellas deben tender a este blanco de la equidad.

Y como quiera que la Ley de Dios que nosotros llamamos moral, no es otra cosa sino un testimonio de la ley natural y de la conciencia que el Señor ha impreso en el corazón de todos los hombres, no hay duda que esta equidad de la que ahora hablamos queda en ella muy bien declarada. Así pues, esta equidad ha de ser el único blanco, regla y fin de todas las leyes.

Así pues, todas las leyes que estuvieren de acuerdo con esta regla, que tendieren a este blanco y que permanecieren dentro de estos límites no deben desagradarnos, aunque no convengan con la ley de Moisés, o bien entre ellas mismas…

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Lo que algunos suelen objetar, que se hace injuria a la Ley de Dios dada por mediación de Moisés, cuando al abolirla se prefieren a ella otras nuevas leyes, es cosa muy yana.  Porque no le son preferidas como simplemente mejores, sino en razón de la condición y circunstancias de tiempo, de lugar y de país.

Además, al obrar así no queda abolida, puesto que nunca fue promulgada para nosotros, que procedemos de los gentiles. Porque nuestro Señor no la ha dado por el ministerio de Moisés para que fuese promulgada a todas las naciones y pueblos, ni para que fuese guardada por todo el mundo; sino que, habiendo Él recibido de modo especial al pueblo judío bajo su protección, amparo y defensa, quiso también ser su particular legislador; y como convenía a un legislador bueno y sabio, tuvo presente en todas las leyes que les dio la utilidad y provecho del pueblo.

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Ver también: Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia)Láminas en formato jpeg (album de Facebook) de la presentación “La ley natural en la tradición agustiniano-reformada”Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15)Aborto: La esclavitud de nuestra generaciónInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistasJuan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoLa doctrina de luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Samuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford.

 

Anthony Burgess sobre la ley natural y contra el teonomismo (Romanos 2:14-15)

Por Anthony Burgess.

(Introducción, compilación, y traducción de Alejandro Moreno Morrison).

Fragmentos tomados de Vindiciae Legis: A Vindication of the Moral Law & Covenants (London, 1646), pp. 60, 62, 67, 68-70, 72, y 73-74.

El libro Una vindicación de la ley moral y los pactos de Anthony Burgess es fundamental para la correcta interpretación de la doctrina de la ley de Dios contenida en el Cap. 19 de la Confesión de fe de Westminster.  Burgess fue miembro de la Asamblea de Westminster y del comité redactor de dicho capítulo.  Las conferencias que luego fueron publicadas como libro (1646) fueron dictadas en una iglesia en Londres inmediatamente antes y durante el periodo en que la Asamblea discutió el Cap. 19.  En su introducción a la edición facsimilar electrónica del libro de Burgess (Reformation Heritage Books, 2011), Stephen J. Casselli escribe: “Vindiciae  Legis provee una explicación exegética y teológica consonante con la enseñanza del Cap. XIX de la Confesión de fe de Westminster” (la edición referida, en el original inglés, está disponible gratuitamente aquí).

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CONFERENCIA VI: ROMANOS 2:14, 15:

¿Cómo manifiestan [los hombres] esta ley escrita en sus corazones?  …primero externamente, de dos maneras: 1. Haciendo buenas y saludables leyes para gobernar por ellas a los hombres; y 2. Mediante su práctica, al menos algunos de ellos, conforme con aquellas leyes.  Y en segundo lugar internamente, mediante sus conciencias, en el consuelo o temor que tengan ahí…
Hay una ley de la naturaleza escrita en los corazones de los hombres… [p. 60].

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[La naturaleza de la ley escrita en los corazones consiste] en aquellas nociones comunes y máximas, las cuales están implantadas en los corazones de todos los hombres: y hay algunas de ellas especulativas, que hay un Dios; y algunas prácticas, que el bien debe abrazarse, y el mal evitado: y por lo tanto Aquino dijo bien, que lo que los principios de la ciencia son en las cosas de demostración, lo mismo son estas reglas de la naturaleza en lo práctico: por lo tanto no podemos dar ninguna razón de ellos…

[La Ley de la Naturaleza] fue perfectamente implantada en el corazón de Adán, pero nosotros tenemos solamente algunos fragmentos, y una mera sombra de ella en nosotros.  La totalidad de la Ley de la Naturaleza, como nos instruía perfectamente la voluntad de Dios, fue comunicada a él: y también Dios… dio, además de esa ley de la naturaleza, una ley positiva para probar su obediencia; empero la otra no puede negarse que estaba en él, viendo que fue hecho a imagen de Dios, en justicia, y santidad, y de otra manera Adán habría estado destituido de la luz de la razón y sin conciencia.  Por lo tanto es una cosa muy imprudente en Socinio negar que Adán tenía tal ley o precepto… [p. 62].

CONFERENCIA VII: ROMANOS 2:14

La doctrina ya deducida de estas palabras es que, los gentiles tienen una ley de la naturaleza escrita en sus corazones; la cual ley consiste en parte en luz y conocimiento de principios especulativos, y parte en práctica y obediencia a principios prácticos…

La luz de la naturaleza es un remanente de la imagen de Dios   … Primordialmente consistía en justicia y verdadera santidad; empero secundariamente también comprendía los poderes y facultades de un alma razonable…  Y esta última parte permanece.  Es cierto, esta luz de la naturaleza comparada con aquella de la fe, es como una luciérnaga al sol; empero alguna luz e irradiación tiene… la cual el apóstol llama (Rom. 1) verdad; le otorgó ese nombre, detienen con injusticia la verdad [p. 67].

…esta luz de luna o luz tenue es de una triple utilidad:
1.  Para las sociedades y los estados, mediante la cual han hecho buenas leyes.  Es maravilloso considerar cuán excelentes los paganos han sido en ello…
2.  Esta luz de la naturaleza sirve para instigar y provocar a los hombres a muchas buenas acciones y deberes hacia Dios y el hombre…
3.  El último uso de esta luz natural es, hacer al hombre inexcusable; pues, viendo que no glorificaron a Dios conforme a su conocimiento, por ello son justamente condenados… [p. 68-70]

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No hay nada en teología que contradiga la verdad de la naturaleza, pues es remanente de la imagen de Dios.  Esto es difícil de aclarar en muchos puntos de teología; como en la doctrina de la Trinidad, y la doctrina de la encarnación de Cristo, que parecen paradójicas a la razón…  Empero, viendo que el apóstol llama verdad al conocimiento natural del hombre, y que toda verdad proviene de Dios, cualquiera que sea el camino por el que llegue, no puede por lo tanto haber contradicción entre ello [p.72].

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Aunque la razón y la luz de la naturaleza son necesarios, la razón no es Juez en asuntos de fe.  Los luteranos parecen deprimir demasiado a la razón, y los socinianos exaltarla demasiado; la hacen no solamente un instrumento sino un juez; y así rechazan los más grandes misterios de la religión… y ciertamente…. podemos por la misma razón probar que la religión cristiana es la verdadera.  ¿Pero quién no puede ver cuán incierta es la razón comparada con la fe?  …  Pero no debemos confundir el instrumento con el Juez.  Las verdades santas son verdades bíblicas, aunque sean forjadas por la razón.  Así como el orfebre toma la placa de oro, y la golpea para darle la forma que quiere, su martillo no hace el oro sino solamente le da forma del oro.  Así también la razón no hace divina una verdad, sino solamente la presenta y la declara de una manera tal [p. 73-74].

La naturaleza es insuficiente para prescribir la adoración divina…  De ahí que tan a menudo Dios nos prohíbe andar tras nuestras propias imaginaciones y hacer lo que nosotros queramos.  El apóstol lo llama “culto arbitrario”  [Col. 2:23] cuando en el arbitrio del hombre está su causa…  los hombres tienen una tendencia a admirar esto, como lo vemos en los fariseos y papistas; aprecian mucho más sus tradiciones que a las instituciones de Dios.  ¿Pero qué dice nuestro Salvador (Luc. 16:15)?  Que “lo que los hombres tiene por sublime, delante de Dios es abominación.”  Esa palabra es aplicada a ídolos y a la adoración falsa [p. 74].   

CONFERENCIA VIII: ROMANOS 2:14

…así como hay algunos que menosprecian mucho [la luz de la naturaleza]; también hay otros que la ponen muy en alto.  Veamos entonces lo que esta luz puede hacer…

Que hay un Dios puede ser conocido por la luz de la naturaleza.  …  Esto es negado por los socinianos y otros.  De hecho, Belarmino acusó de algo así a Calvino, pero lo que los autores protestantes sostienen es que uno puede tener conocimiento de que hay un Dios, pero qué es ese Dios, si es uno, y cuáles son sus atributos, no pueden alcanzarlo así…  Dicho de otro modo, no hay ateo natural, aunque muchos en sus afectos desean que no hubiese Dios [p. 76-77].

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Si Dios está tan airado con aquellos que no usan bien la luz de la naturaleza, ¿cuánto más entonces con quienes tampoco usan bien la luz del evangelio?  …  En un capítulo [Rom. 1] se dice de Dios tres veces que “los entregó,” porque no glorificaron a Dios conforme a la luz de la naturaleza; ¿cuánto más entonces conforme a la luz del evangelio?  “Grave es la ley de la conciencia,” dijo Séneca, pero más grave es la luz del evangelio.  La luz del ministerio y la Palabra necesitan ser más perturbadoras para tus caminos pecaminosos [p. 83]

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Presentación PowerPoint con el mismo contenido en láminas:  PPT: BURGESS, A. Rom. 2.14-15, ley natural, luz naturaleza

Láminas en formato jpeg (album en Facebook).

Láminas en formato jpeg (album de Facebook) de la presentación “La ley natural en la tradición agustiniano-reformada”.

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Ver también: Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistasGanancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9)Brevísima nota biográfica sobre Jonathan EdwardsNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaCalvino sobre la ley natural y contra el teonomismoCalvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)La doctrina de luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”Juan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterLos puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford.