Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pacto

Por Alejandro Moreno Morrison.

Domingo 20 de abril de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pacto (AMM, Abr. 20, 2014)

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento: Éxodo 24:1-8
  • Evangelio: Mateo 26:26-29
  • Nuevo Testamento: Hebreos 8

Texto en la portada del orden de culto: Confesión de fe de Westminster, Cap. 7.

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Ver también: Sobre el pacto abrahámico; Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasSobre el pecado original (Génesis 3)Origen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

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Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sede

Por Bruce K. Waltke (ThD, PhD).

Fragmento tomado de An Old Testament Theology (Grand Rapids: Zondervan, 2007), pp. 570-571.

Jerusalén es la escena para el inicio y fin del evangelio de Lucas (1:9; 24:53) y también es el escenario para su secuela, el libro de Hechos (Hechos 1:8; 2:1-17).  En su secuela podemos trazar por esta extensión de historia de la iglesia la redefinición de Lucas del reino de Dios de una referencia a la vida en un espacio territorial a una referencia a la vida en Cristo.  La iglesia primitiva esperaba que Jesús Mesías gobernare desde el trono de David en Jerusalén y restableciere la gloria de Israel y que de esta manera fuere una luz a las naciones.  No obstante, la iglesia iluminada por el Espíritu y llena del poder del Espíritu llegó a entender que el Mesías Jesús gobierna al mundo desde el trono de David en el cielo en un reino universal sin fronteras nacionales.

Pero al continuar Lucas con su drama en dos partes, las expectativas judías de la iglesia primitiva para el reino toman nueva forma.  Jerusalén sigue siendo el centro del Reino de Dios durante la carrera terrenal del Mesías pero no después de su resurrección.  La pasión de Cristo debe ser cumplida en Jerusalén pero no su gloria.  Durante su vida Jesús espera su muerte y resurrección en Jerusalén.  En contraste con Mateo, Lucas ubica la última tentación de Jesús en el punto más alto del templo en Jerusalén.  Mediante esta retórica, Lucas sutilmente augura el papel siniestro y satánico que el templo jugará en el rechazo y muerte de Jesús (Lucas 4:1-13: Mateo 4:1-11).  En su marcha a Jerusalén para cumplir su destino, Jesús dice sarcásticamente, “es necesario que siga mi camino… porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén” (Lucas 13:33; cf. 18:31).

Jesús ahora pone fin a cualquier futuro en la historia de la salvación para la ciudad profana mediante sus parábolas, acciones y profecías.  Lucas registra que cuando Jesús estaba cerca de Jerusalén, y la gente pensaba “que el reino de Dios iba a manifestarse inmediatamente” (19:11), les dijo la parábola de las minas.  En esta parábola una mina es quitada al siervo infiel y dada a otro.  Concluye la parábola con la ominosa orden: “Pero a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí” (19:27).  Después de relatar esta parábola, Lucas registra la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén — pero en lugar de cumplir las esperanzas Judías de exaltación de la ciudad, Jesús llora por Jerusalén porque la ciudad está a punto de ser aniquilada por rechazarlo.  Vendrán días, dice, cuando ejércitos la derribarán.  Lucas también omite cualquier alusión a profecías del Antiguo Testamento de que Jerusalén sería reconstruida y no cita ninguna profecía de Jesús ni dentro de la iglesia primitiva en tal sentido.  La destrucción de Jerusalén en el año 70 dC termina con su rol en la historia de la salvación.

Pasando a la secuela de Lucas, en su primera escena encontramos a Jesús instruyendo a sus discípulos a quedarse en Jerusalén hasta que Dios les dé poder de lo alto.  Sólo hasta que han sido investidos con el Espíritu Santo comienzan a dar testimonio del evangelio a todo el mundo.  En la segunda escena, en el Monte de los Olivos, los discípulos todavía piensan como la iglesia primitiva: “¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” preguntan (Hechos 1:6; cf. Lucas 24:21).  En lugar de prometerles cumplir con sus expectativas judías, Jesús los instruye nuevamente a quedarse en Jerusalén hasta tener el poder del Espíritu para dar testimonio del evangelio hasta lo último de la tierra.

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 1:6 (audio).

Ver también: “Jerusalén: Lugar del fin de la antigua era;” “Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24);” “La profecía de las setenta “semanas” de Daniel 9:20-27;” “Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26);” “Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26);” “La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11);” “Salmo 67 (para canto congregacional);” “Este mundo está lleno del poder redentor de Dios.;” “Exaltación y entronización del Señor Jesucristo;” “El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés);” “El reino del Mesías y Su Iglesia;” “El evangelio y las misiones;” “La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del Mesías;” El reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11);” La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo Testamento;” “Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismo;” “Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañas.”

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. Bruce K. Waltke, de nacionalidad estadounidense, es un erudito reformado en Antiguo Testamento.  Obtuvo maestría (M.A.) y doctorado (Ph.D.) en lenguas y literatura del Antiguo Cercano Oriente por la Universidad de Harvard, con un post-doctorado en el Hebrew Union College de Jerusalem, Israel.  Aunque fue educado en el Dispensacionalismo (sus Th.M., y Th.D. en Nuevo Testamento los obtuvo por el Seminario Teológico de Dallas), a los 50 años de edad abandonó públicamente el dispensacionalismo por ser contrario a la Biblia y abrazó la teología Reformada o teología del pacto.  Ha sido profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, Westminster Theological Seminary, Regent College, University of British Columbia (de donde es Profesor Emérito), Reformed Theological Seminary, Orlando, y en Knox Theological Seminary, y profesor visitante en varias universidades y seminarios como Covenant Theological Seminary, Geneva Bible College, Trinity Evangelical Divinity School, y Wheaton College.  En 1975 fue presidente de la Evangelical Theological Society.  Ha editado o participado en la edición de varias traducciones de la Biblia al inglés incluyendo la New American Standard Bible, y la New International Version.  Es autor de numerosos libros y artículos de alto nivel académico.

Este mundo está lleno del poder redentor de Dios.

Por Herman N. Ridderbos.

Tomado de When the Time had Fully Come: Studies in New Testament Theology (Ontario: Paideia Press, 1957, 1982), pp. 18-19.

Por cuanto el Reino de Dios ha entrado en este mundo, debemos decir que este mundo está lleno del poder redentor de Dios.  Pues la cruz de Cristo fue puesta en este mundo, y Cristo resucitó aquí.  Es este poder efectivo el tema del que tratan las parábolas de la semilla de mostaza y de la levadura.  La primera trata sobre el poder expansivo del Reino.  La semilla es muy pequeña pero el árbol se vuelve muy grande, los pájaros moran en sus ramas y la gente busca refugio bajo sus hojas.  El Reino no se mantiene distante del mundo, sino que está buscándolo y a sus relaciones más amplias.  Busca a los pueblos, y a los confines de la tierra.  Esa es su extensión.  Pero también es como levadura que está leudando el todo.  Esa es su intensidad.  Penetra todas las relaciones, todos los ámbitos de la vida.  Por eso es que el escatologismo — un énfasis indebido en la escatología — es tan no bíblico como la conexión del Reino con la filosofía de la inmanencia.  El escatologismo mal-entiende la resurrección, y el poder del Señor exaltado mediante Su Palabra y Espíritu.  No pone atención en el hecho de que el campo en el que la semilla debe ser sembrada es el mundo.  Y que Cristo, por esa razón, es la esperanza de este mundo.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Herman N. Ridderbos (1909-2007), de nacionalidad holandesa, fue un pastor reformado y un destacado teólogo y erudito en Nuevo Testamento.  Fue educado en la Universidad Libre de Amsterdam  hasta obtener el grado de doctor (1936).  Después de servir como pastor por ocho años, fue nombrado profesor de Estudios del Nuevo Testamento de la Escuela de Teología de las Iglesias Reformadas (Kampen, Países Bajos), cargo que desempeñó por más de cuarenta años.  Fue autor de numerosos libros y artículos académicos entre los que destacan La venida del Reino (1962) y El pensamiento del apóstol Pablo (1966), que están traducidos y publicados en español.