La perfecta confiabilidad de Dios y de Su Palabra

Por Paul Helm

Fragmentos tomados de “The Perfect Trustworthiness of God,” en Paul Helm & Carl R. Trueman, eds., The Trustworthiness of God: Perspectives on the Nature of Scripture (Grand Rapids: Eerdmans, 2002); pp. 243-246.

[D]e acuerdo con [Tito 1:2] Dios, quien no puede mentir, prometió vida eterna antes del principio del mundo…  Si Dios es omnipotente, ¿puede hacer cualquier cosa?…  Puede hacer todo lo que es consistente con las otras perfecciones de su naturaleza aparte de su poder perfecto, y una de tales perfecciones, como hemos visto, es su bondad.  Así que Dios no puede mentir; no en el sentido en que George Washington no podía decir una mentira, sino en el sentido de que la veracidad es parte de su naturaleza esencial.  George Washington estaba resuelto a no mentir, pero su resolución podía haberse agotado.  La inhabilidad de Dios para mentir es más profunda que eso, es parte de su naturaleza esencial sin la cual no sería Dios.

Podemos ver a partir de pasajes como estos que en cierto sentido el carácter de Dios es imputado o transferido a su Palabra.  Si Dios es digno de confianza en el sentido indicado, entonces lo que sea identificado como su Palabra —su discurso—es también digno de confianza.  Este principio de transferencia se aplica por excelencia al Verbo Encarnado, pero cuenta con igual validez para cualquier otra cosa identificada como la palabra de Dios, a las palabras de los profetas y apóstoles, por ejemplo.  Fiel es el que prometió (Heb. 10:23; 11:11).  El testimonio del Señor es fiel (Sal. 19:7).  Si nada cuenta como discurso de Dios, entonces el punto es puramente uno teórico.  Sin embargo, si algo —cualquier cosa— cuenta como discurso de Dios, entonces dicho discurso es tan digno de confianza como lo es Dios mismo.  Así que, en la idea de la perfecta confiabilidad de Dios se juntan consideraciones metafísicas y epistemológicas; nuestra confianza epistemológica debe construirse sobre un cimiento metafísico suficientemente fuerte como para sostenerlo…

…  La idea de que Dios pudiese ser menos que completamente digno de confianza nos es ciertamente aberrante.  Más aún, este es un aspecto intrínseco de la religión cristiana puesto que en el corazón de la religión bíblica se encuentra la promesa o pacto divino.  Si tal promesa o pacto fluctuase, o se pensase que fluctúa, entonces la religión bíblica se convierte en otra cosa.  El carácter pactual de Dios puede y debe ser aplicado a nuestro entendimiento y acercamiento a la Escritura puesto que tomamos a la Escritura como la palabra de este Dios.  Amplificando esto, podemos decir que el evangelio cristiano sería ininteligible—algo diferente, un mensaje diferente—si no tuviese en su centro la perfecta confiabilidad de Dios.

…un Dios digno de confianza que sea que se confíe en él con toda seguridad no dejaría un relato no confiable de sí mismo…

Por lo tanto, cualquier tratamiento de o actitud hacia la Escritura… que debilita la seguridad en su carácter como digna de confianza es inadecuado o en última instancia destructivo de la fe cristiana.  No podemos rechazar la confiabilidad de la Escritura… sin minar cualquier base coherente para conocer que Dios es digno de confianza…

___________

Traducción: Alejandro Moreno Morrison

Paul Helm, de nacionalidad británica, es un filósofo reformado reconocido mundialmente.  Fue educado en la Universidad de Oxford, y ha sido profesor de Filosofía en la Universidad de Liverpool; de Teología y Filosofía en Regent College, University of British Columbia; de Historia y Filosofía de la Religión en King’s College, University of London; y de Teología en Highlands Theological College (Escocia).  Es autor de numerosos libros y artículos de teología cristiana y filosofía, tanto de textos académicos de alto nivel, como de obras de discipulado y divulgación doctrinal.

Anuncios