Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismo

Por Alejandro Moreno Morrison.

La primera aparición en la historia de la Iglesia de una interpretación dispensacional y plenamente futurista del Apocalipsis fue invento del teólogo jesuita español Francisco Ribera (1537-1591).  Nunca antes en la historia de la Iglesia se había interpretado de esa manera el Apocalipsis ni mucho menos la Biblia.

Ribera fue un teólogo de la Universidad de Salamanca que militó en la contrarreforma católicorromana.  En su libro In sacrum beati Ioannis apostoli, & evangelistiae Apocalypsin Commentarij[1] (publicado en 1590), Ribera desarrolló su interpretación futurista y dispensacional del Apocalipsis con el fin de responder y rebatir la interpretación historicista que de dicho libro hacían muchos protestantes, identificando al Vaticano y al papado con el anticristo o “la gran ramera” del Apocalipsis.

Pocos años después (ca. 1593), otro teólogo jesuita militante en la contrarreforma católicorromana, el italiano Roberto Belarmino (1542-1621), publicó Disputationes de controversiis christianae fidei adversus hujus temporis hereticos,[2] un libro de apologética catolicorromana en el que recogió y defendió la interpretación futurista y dispensacional del Apocalipsis, propuesta por primera vez por Ribera, para defender a la Iglesia romana de los ataques de los protestantes.[3]

En 1791, casi 200 años después de la publicación del libro de Belarmino, el jesuita Manuel de Lacunza (1731-1801), activo en Santiago de Chile, escribió el libro La venida del Mesías en gloria y magestad (sic),[4] bajo el nombre de Juan Josafat Ben Ezra, “hebreo-cristiano.”  De Lacunza enseñaba una escatología futurista, premilenialista, y con inclinaciones sionistas y judaizantes.  De Lacunza retoma en su libro las ideas escatológicas inventadas por Ribera y desarrolladas por Belarmino.  Aunque escrito en 1791, el libro de De Lacunza fue publicado hasta 1812.[5]

Catorce años después, a principios de 1826, el pastor presbiteriano escocés Edward Irving (1792-1834) leyó el libro La venida del Mesías en gloria y magestad de De LacunzaIrving pastoreaba la congregación de la Iglesia de Escocia en Londres,[6]  y un año antes había caído bajo la influencia de Hatley Frere, un premilenialista laico aficionado a la especulación en torno a las profecías bíblicas.[7]

Ese mismo año (1826), Irving publicó el libro Babilon and Infidedlity Foredoomed (Babilonia y la infidelidad ya condenadas a la perdición).  En dicho libro Irving pronosticó que la segunda venida del Señor sería en 1864.  También reconoció en ese libro la influencia que sobre él había tenido Frere.

En 1827, Irving publicó su traducción al inglés del libro del jesuita De Lacunza, bajo el título The Coming of Messiah[8] (La venida de Mesías).  En el prefacio, Irving expone sus propias ideas escatológicas, incluyendo la restauración de los dones carismáticos de profecía y lenguas como señal de un segunda estadío en la vida cristiana—otra innovación doctrinal sin precedente en la historia de la Iglesia.[9]

En el verano de 1828, un año después de publicar su traducción al inglés del libro de De Lacunza, Irving visitó Edimburgo, Escocia, con motivo de la celebración de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, y aprovechó para difundir sus ideas escatológicas a multitudes ávidas de escucharlo en distintas iglesias en Escocia.

También en 1828 (quizá bajo la influencia de Samuel Taylor Coleridge y sintiéndose ya “libre de las ataduras de la tradición recibida” y “disfrutando de la dirección directa del Espíritu Santo”), Irving publicó The Doctrine of Incarnation Opened (La doctrina de la encarnación abierta), donde dice que el Señor Jesucristo tuvo una naturaleza pecaminosa.[10]   La oposición de la Iglesia a sus herejías le parecía a Irving una señal más de la decadencia de la Iglesia que había comenzado a pronosticar desde 1825.

En noviembre de 1826, tuvo lugar el primer “congreso profético” auspiciado por Henry Drummond[11] en su opulenta mansión campirana, Albury Park (en Surrey, Inglaterra).  En dicho primer “congreso profético,” que duró una semana, Irving promovió el libro del jesuita De Lacunza (que a su vez recoje las ideas de los jesuitas Ribera y Belarmino) junto con sus propias ideas escatológicas pesimistas, dispensacionales y premileniales.

De dicho “congreso profético” surgió el Círculo de Albury, llamado así por las reuniones anuales (llamadas congresos o conferencias proféticas) que tuvieron lugar (entre 1826 y 1830) en dicha mansión de Drummond, quien convocó y organizó a dicho círculo (todos ellos amigos suyos), para discutir las especulaciones escatológicas de Irving y otros temas relacionados de interés para los participantes.  Los congresos proféticos iniciados en Albury Park continuaron llevándose a cabo (1830-1834) en Powerscourt Castle, un castillo cerca de Dublín, Irlanda, propiedad de Lady Powerscourt, miembro del Círculo de Albury.

Hacia este Círculo de Albury pueden trazarse los orígenes, no sólo del dispensacionalismo, sino también del carismatismo y del “sionismo cristiano.”

En 1830, Irving comenzó a difundir las “revelaciones” de Margaret McDonald[12] según las cuales la segunda venida del Señor Jesucristo se dividiría en dos episodios, siendo el primero un “rapto secreto” (una venida “invisible”) de los verdaderos creyentes, antes de la aparición del anticristo y la “tribulación.”[13]

Algunos de los clérigos que formaron parte del Círculo de Albury continuaron difundiendo y expandiendo las ideas de Irving.  Uno de ellos fue John Nelson Darby (1800-1882).  Aunque originalmente episcopal (anglicano irlandés), ordenado como diácono en la Iglesia de Irlanda en 1825, Darby fue uno de los fundadores del movimiento anti-eclesiástico y separatista “Hermanos de Plymouth” (Plymouth Brethren), en Dublín, Irlanda, alrededor de 1825.  En 1828 Darby renunció finalmente a su posición en la Iglesia de Irlanda (en Wicklow) para dedicarse por completo a liderar el movimiento de los “Hermanos.”

En 1830 Darby asistió al congreso de profecías bíblicas en Powerscourt Castle, en donde Irving le habló de la “revelación” que había tenido Margaret McDonald.  A instancias de Irving, Darby visitó a Margaret McDonald en su hogar en Port Glasgow, Escocia.   Darby adoptó las supuestas revelaciones de McDonald, elaborándolas y difundiéndolas como propias  (es decir, sin dar a conocer su origen).  Alrededor de 1834, Darby rompió toda relación con la Iglesia Anglicana, y partir de 1850, comenzó a difundir por escrito las ideas escatológicas del Círculo de Albury y de Margaret McDonald.

Entre 1862 y 1877, Darby realizó siete viajes a Norteamérica para dar conferencias sobre profecías bíblicas.  Los escritos de Darby influyeron grandemente en Henry Moorehouse (de los “Hermanos”), quien a su vez influyó en Dwight L. MoodyDarby también influyó directamente en  James H. Brookes y en C. I. Scofield (y en las anotaciones a la Biblia que este último produjo y publicó bajo el título Biblia anotada por Scofield).

 Principales fuentes:

DALLIMORE, Andrew.  The Life of Edward Irving.  The Fore-Runner of the Charismatic Movement.  Edinburgh: Banner of Truth, 1983.

Douglas, J. D., ed.  The New Internacional Dictionary of the Christian Church.  Grand Rapids: Zondervan, 1978.

Grau, José.  Curso de formación teológica evangélica, Vol. VII: Escatología I (Amilenial). Barcelona: CLIE, 1977; pp. 172-185.

McPHERSON, Dave. The Incredible Cover-Up: The True Story of the Pre-Trib Rapture.  New Jersey: Logos International, 1975.

Murray, Ian.  The Puritan Hope: Revival and the Interpretation of Prophecy.  Edinburgh: Banner of Truth, 1971.

PIERCE, Robert L.  The Rapture Cult.  Religious Zeal And Political Conspiracy.  Disponible en: http://www.reformed-theology.org/html/books/rapture/index.html

WARFIELD, B. B.  “Irvingite Gifts.”  Disponible en: http://christianbeliefs.org/books/cm/cm-irving.html

WESTON, C. G.  Analyzing Scofield.  Disponible en: http://www.gospeltruth.net/scofield.htm

“The Catholic Origins of Futurism and Preterism.”  Disponible en: http://www.aloha.net/~mikesch/antichrist.htm.

 

[1] Este libro está disponible para su estudio en la Biblioteca James White en Michigan.

[2] Belarmino escribió dos catecismos y varios libros; llegó a ser el principal apologista de catolicismo-romano postridentino (es decir, posterior al Concilio de Trento que oficializó la postura anti-reformada de la Iglesia Romana); fue también asesor y funcionario de las cortes papales de Sixto V, Clemente VIII, y Paulo V, llegó a ser cardenal de Capua, y estuvo cerca de ser nombrado papa.  Pío XI lo canonizó en 1930, y en 1931 y lo declaró “Doctor de la Iglesia.”

[3] Recientemente ha sido reimpreso bajo el título A treatise of Antichrist.  Conteyning the defence of Cardinall Bellarmines arguments, which inuincible demonstrate, that the pope is not Antichrist.  Against George Downam by Michael Christopherson priest…, Volume 1 of 2 by Michael Walpole (1570-1624?), reimpresión de una edición de 1613, hecha en 1974, por Scolar Press Limited, Ilkley, England, ISBN 0859672042.

[4] Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=3479&portal=3

[5] De Lacunza tuvo que dejar el continente americano durante la expulsión de los jesuitas, y en 1824 su libro fue incluido en el Index librorum prohibitorum.

[6] En Londres, Irving conoció y se hizo amigo del poeta inglés de la corriente del romanticismo Samuel Taylor ColeridgeColeridge persuadió a Irving de su pesimismo y de que el mundo empeoraría cada vez más hasta encontrarse pronto bajo el inminente juicio de Dios.  En mayo de 1824, para el aniversario de la Sociedad Misionera de Londres, Irving predicó un sermón que causó reacciones encontradas por su contenido profético pesimista.  En 1825 Irving cayó bajo la influencia de James Hatley Frere (ver infra nota al pie 6) quien lo convirtió al premilenialismo, y a la idea de una segunda venida “invisible” del Señor.  También en 1825, Irving dio una conferencia para la Sociedad Continental que levaba el mismo título que su libro Babilon and Infidelity Foredoomed.  En dicho libro pronosticó la inminente venida de una serie de juicios y “temibles perplejidades” en preparación a “la inminente venida de Cristo y de Su reino.” También advertía que el trabajo misionero, especialmente en el sur de Europa (donde se concentraban los esfuerzos de la Sociedad Continental) era inútil, pues el juicio de Dios caería pronto sobre estas tierras del otrora Imperio Romano.  La navidad de ese mismo 1825, Irving comenzó a enseñar a su numerosa congregación las especulaciones escatológicas de Frere.

[7] En 1815 Frere publicó un libro titulado Una perspectiva combinada de las profecías de Daniel, Esdras, y San Juan (el Esdras referido no es el libro canónico sino el libro apócrifo de 2º de Esdras).  Dicho libro contiene la afirmación, sin precedente en la historia de la Iglesia, de que la segunda venida del Señor no sería un evento literal sino espiritual (invisible), y que ocurriría entre 1822 y 1823.  Ningún ministro, predicador, ni mucho menos teólogo, lo tomó en serio,  hasta que logró convencer a Irving.

[8] M. Lacunza, The Coming of Messiah.  Preliminary Discourse by the transl. by E. Irving (L. B. Seely and Son, London, 1827), 2 vols.  Algunos extractos relevantes para el asunto de referencia están disponibles en: http://www.aloha.net/~mikesch/antichrist.htm.

[9] Aunque puede decirse que, en algún sentido, el pentecostalismo y carismatismo son una versión moderna de la antigua herejía montanista, no deja de haber invenciones novedosas en dichas expresiones modernas.  Fue A. J. Scott quién primero implantó en Irving las ideas carismáticas de dos estadíos en la vida cristiana, el primero siendo la regeneración, y el segundo siendo el bautismo del Espíritu Santo evidenciado mediante el ejercicio del “don de lenguas.”

[10] En la misma dirección herética, Irvin publicó en 1830 The Orthodox and Catholic Doctrine of Our Lord’s Human Nature (La doctrina ortodoxa y católica de la naturaleza humana de nuestro Señor).

[11] Henry Drummond (1786-1860), influyentísimo aristócrata, político, y banquero británico; asociado con los movimientos sionista, anglo-israelista, carismático y premilenialista.  Tuvo una “experiencia religiosa” en 1817.  A partir de entonces se unió a la Sociedad Continental y otras agencias evangélicas.  Auspició los congresos proféticos de Albury Park (nombre de su mansión campirana) de 1826 a 1830.

[12] Margaret McDonald, “predicadora” pentecostal escocesa de Port Glasgow, Escocia.  A final de los 1820’s, la familia McDonald alcanzó notoriedad en su comunidad por realizar milagros de sanidad y hablar en lenguas.  En abril de 1830, a la edad de quince años, tuvo una “visión profética” en la que se dividía la segunda venida del Señor en dos partes, y se hablaba de un inminente “rapto secreto” de creyentes antes de la aparición del anticristo y la “tribulación.”  Esta fue la primera aparición de esta idea en toda la historia del cristianismo.  McDonald le comunicó sus visiones a Irving, quien las promovió (sin mencionar su origen) ese mismo año en el congreso profético en Powerscourt Castle (a las afueras de Dublín, Irlanda).  Ver Dave McPherson, The Incredible Cover-Up: The True Story of the Pre-Trib Rapture, New Jersey: Logos International, 1975.  MacPherson cita profusamente el libro La restauración de los apóstoles y profetas: En la Iglesia Apostólica Católica, escrito en 1861 por el Rev. Robert Norton, médico, clérigo y miembro de la Catholic Apostolic Church (la secta fundada por Edward Irving).

[13] En 1830 Irving fue citado por el Presbiterio de Londres (Iglesia de Escocia) para responder acerca de su enseñanza herética sobre la supuesta naturaleza pecaminosa del Señor Jesucristo, exhortándolo a que se arrepintiera.  Por toda respuesta Irving se separó del Presbiterio (con todo y congregación y templo) pretextando la apostasía de la Iglesia, y fundó junto con Henry Drummond la “Iglesia Apostólica Católica” (precursora de los movimientos y sectas carismático-pentecostales).  En 1832, Irving y sus seguidores fueron lanzados del edificio de Regent Square, perteneciente a la Iglesia de Escocia, y el año siguiente Irving fue depuesto del ministerio por dicha Iglesia.

 

[Ver también: Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sede; La profecía de las setenta “semanas” de Daniel 9:20-27La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Origen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)El reino del Mesías y Su IglesiaEste mundo está lleno del poder redentor de DiosLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEl comienzo de los postreros días en PentecostésExaltación y entronización del Señor JesucristoEl reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario).]

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (El reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.  

La correcta interpretación de Romanos 10:9-10 (monergismo vs. sinergismo)

Por Alejandro Moreno Morrison.

En soterilogía (doctrina de la salvación) existen dos posturas o tesis.  El monergismo (del griego monos, que significa “uno,” y erg, que significa “trabajo,” “obra”) sostiene que la salvación es la obra de uno solo, de Dios.  El sinergismo (del griego syn, que significa “con,” y erg, “obra” o “trabajo”) afirma que la salvación es la obra conjunta de Dios con el hombre, que el hombre coopera con Dios en su salvación.  Hay diversas variedades de sinergismo. Una de ellas cree que el hombre coopera con su salvación mediante su confesión del señorío de Cristo, y recurre a la porción de Rom. 10:9-10 como fundamento.

9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.  10Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.  (Rom. 10:9-10, RV1977)

Pero Romanos 10:9-10 NO enseña un sinergismo soteriológico, es decir, que el creyente coopere en la aplicación de su salvación mediante su confesión del señorío de Cristo.

La correcta interpretación de varios pasajes paulinos depende de discernir correctamente los recursos literarios que Pablo usó para expresar su mensaje.  En esta porción, como en otras en sus epístolas, Pablo, el “hebreo de hebreos,” usa y combina recursos literarios típicos de la literatura hebrea y del Antiguo Cercano Oriente.

Uno de los recursos literarios que Pablo usa en Rom. 10:9-10 es el paralelismo, mediante el cual una idea es comunicada con dos expresiones complementarias.  En Rom. 10:8 Pablo cita Deut. 30:14 (“Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”).  Este pasaje usa un paralelismo en donde boca y corazón son dos expresiones distintas que se refieren a lo mismo (ver también Sal. 19:14; 49:3; Prov. 15:7, 14, 28; 16:23; Ecc. 5:2; Mat. 12:34; Luc. 6:45).  Acto seguido (vv. 9-10), y tomando dicha cita como punto de partida y de referencia, Pablo recurre también a un paralelismo que igualmente usa boca y corazón como dos expresiones distintas que se refieren a lo mismo.  Por lo tanto, confesar con la boca que Jesús es el Señor y creer en el corazón en su resurrección no son dos acciones separadas y diferentes sino dos aspectos de lo mismo, la fe salvífica.

Dicho sea de paso que en la teología paulina, y en general en la teología del Nuevo Testamento, el señorío de Cristo (su posición como rey mesiánico, el Hijo del Hombre de Daniel 7, a quien Dios da dominio universal y eterno) y Su resurrección, son nociones paralelas.  Por ejemplo, en Rom. 1:3-4, Pablo escribe que “nuestro Señor Jesucristo…que fue declarado Hijo de Dios con poder… por la resurrección de entre los muertos.”  Y en su sermón en Pentecostés, Pedro dijo: “A este Jesús resucitó Dios…  Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hch. 2:32, 36).

Otro recurso literario que Pablo usa en Rom. 10:9-10 es el quiasmo o microquiasmo, mediante el cual el orden de los conceptos se invierte en la segunda expresión.  Al graficar este recurso literario resulta en una x, como la letra griega chi (o qui)–de donde se deriva el nombre quiasmo.  Para completar el quiasmo en esta porción, Pablo añade en el v. 10 otro paralelismo usando nuevamente las palabras corazón y boca (orden inverso) que son el leitmotif (tema recurrente).

Micro-quiasmo y paralelismo en Romanos 10.9-10 esquema en X.jpg

El quiasmo que forma Pablo al añadir el segundo paralelismo tiene además como punto focal, es decir, como mensaje central de la porción, la declaración “serás salvo.”  Quiasmo Romanos 10.9-10 (con x).jpg

Por lo tanto, los vv. 9-10 de Romanos 10 conforman una sola unidad literaria que habla de exactamente lo mismo y así debe interpretarse.

Dicho sea de paso que la traducción que hacen las revisiones 1909, 1960, y 1995 de la Reina-Valera, y la Nueva Versión Internacional de la conjunción griega de en el v. 10 como conjunción adversativa (“…cree para justicia, mas/pero con la boca…”) es incorrecta, si bien es cierto que es una de las posibles traducciones del griego de.  Es más congruente con el paralelismo traduccir dicha conjunción como copulativa (“y”), como lo hacen la Revisión 1977 de la Reina-Valera, la Reina-Valera Actualizada, la Biblia de las Américas, y la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy.

En el paralelismo del v.10, “justicia” se refiere a la justificación (como en Rom. 1:17).  Creer para justicia es otra manera referirse a la justificación por la fe, es decir, es otra manera de referirse a la salvación mediante la fe.  Confesar es también sinónimo de creer (compartir o estar de acuerdo con una fe, como cuando decimos que lo que creemos está contenido en nuestra “confesión de fe”).  Por lo tanto, confesar para salvación es otra forma más de referirse a la justificación por la fe.

Afirmar que es la declaración pública de fe lo que hace salva a una persona, o que dicha acción es en alguna forma necesaria para que Dios aplique la salvación al creyente, es afirmar que la salvación requiere de una obra humana; que la salvación no es la obra perfecta de Dios de principio a fin.  Pero si la salvación requiere de dicha obra humana, entonces la salvación no es realmente por la sola gracia mediante la sola fe como tantos otros pasajes de la Escritura lo enseñan.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9).

La salvación es don de Dios de principio a fin.  Es trabajo de uno solo (monergismo), de Dios.

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio).

Ver también: Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Arrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésGanancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Origen tardío de la doctrina de la transubstanciación, y temprana oposición a la misma

Por Alejandro Moreno Morrison.

En el año 831, Radbertus, monje de Corbie, escribió una obra sobre la Cena del Señor titulada Liber de corpore et sanguine Domini (Libro sobre el cuerpo y la sangre del Señor).  En dicho libro se formula enérgicamente y se defiende la doctrina de la presencia real o material del Señor en los elementos de la Cena del Señor, es decir, la transubstanciación del pan y del vino en el cuerpo y la sangre del Señor.  A este libro, Rastramnus, un sacerdote de Corbie de la orden de los benedictinos, escribió una refutación titulada De corpore et sanguine Domini (Sobre el cuerpo y la sangre del Señor), en donde mostró que la verdadera doctrina católica (en el sentido más propio y original de la palabra, es decir, de la Iglesia universal) es contraria al dogma de la presencia real y de la transubstanciación.

La doctrina de la transubstanciación no fue adoptada oficialmente por la Iglesia occidental sino hasta el Cuarto Concilio de Letrán de 1215, convocado por el papa Inocencio III.

Durante la Reforma, el libro de Rastramnus fue una fuente directa de influencia en las posiciones de Calvino y en la de los reformadores ingleses (de la primera Reforma) Nicholas Ridley (quien lo tradujo al inglés en 1549) y Thomas Cranmer.  En su defensa en Oxford ante los comisionados de la Reina María Tudor (“la sangrienta”), Cranmer señaló a Rastramnus como una de las fuentes que dieron forma a su pensamiento eucarístico, mismo que plasmó en la liturgia eucarística del Libro de oraciones comunes  (de la Iglesia Anglicana).[1]

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[1] Ver Alexander Barclay, The Protestant Doctrine of the Lord’s Supper: A Study in The Eucharistic Teaching of Luther, Zwingli and Calvin (Glasgow: Jackson, Wylie & Co., 1927), Ch. XIX.

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Fragmento tomado del ensayo “The Practice of the Eucharist in the Reformed Churches.  Response Paper for History of Christianity II (with Dr. Frank A. James);”  Reformed Theological Seminary, Orlando; Spring 2001.  Traducido al español y ligeramente modificado el 25 de junio de 2016.

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Ver también: La Cena del SeñorSobre los medios de gracia.; Sobre la liturgia ginebrina de Juan Calvino para la celebración de la Cena del Señor; Identidad confesional: Estándares de Westminster; La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia); Nulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la Biblia; Presbiterianismo en la primera reforma en Inglaterra; Puritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a); ¿Cómo eran los puritanos originales?; La espiritualidad de la verdadera adoración en el Nuevo Testamento; La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG); El 2º mandamiento prohibe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de Ursino; Sermón temático: Soli Deo gloria (audio); Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañas

Por Alejandro Moreno Morrison.

Hallarse en medio de gente hablando un idioma desconocido tiene connotaciones negativas en el Antiguo Testamento.  De hecho, salvo por una instancia, escuchar lenguas desconocidas es señal de un juicio de Dios.

La confusión de lenguas, como juicio de Dios, en Babel (Gen. 11:7), es la primera instancia de esto.  La segunda instancia es la advertencia a Israel contra la apostasía en Deu. 28:49, donde Moisés profetiza la invasión de la tierra prometida, como juicio divino por la apostasía, a cargo de un país extranjero “cuya lengua no entiendas.”  La tercera instancia es la referencia a la lengua extraña de Egipto, el lugar de aflicción y maldad de donde el Señor rescató a su pueblo (Sal. 81:5).  La cuarta instancia la encontramos en Isa. 28:11 donde, como juicio a Israel por burlarse de la predicación profética, Isaías pronostica que Dios los juzgará hablándoles en lengua extraña, es decir, mediante la invasión de una nación extranjera.  Esta profecía se cumplió con la invasión y el exilio babilónicos de Judá.

Hallarse en medio de gente hablando lenguas extrañas no deja de tener una connotación negativa en el Nuevo Testamento.  En Hch. 2 (aludiendo a Isa. 28:11) es señal de juicio a quienes se burlaron de la predicación apostólica.  Por ello Pablo ordenó que, para su validez como don espiritual (y ello, peculiar de la era apostólica), era indispensable la interpretación de las lenguas para edificación de la Iglesia (1ª Cor. 14:5).

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Sermón alusivo: Sermón: Lenguas extrañas como señal del juicio de Dios, antecedente antiguo-testamentario del pentecostés (audio).

Ver también: Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio); Sobre el “bautismo en Espíritu Santo y fuego”(Lucas 3:16); Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)Sermón: El pacto de obras o de creación de Génesis 2:4-3:24 (audio)Sermón: El pacto con Noé, Génesis 9 (audio)Sermón: El pacto abrahámico, Génesis 15 (audio)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)El reino del Mesías y Su Iglesia; Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sede; Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.