Las raíces del pecado sexual

Por Rosaria Champagne Butterfield.

Extracto tomado del libro The Secret Thoughts of an Unlikely Convert.  An English Professor’s Journey into Christian faith, 2nd Ed. (Crown & Covenant Publications, 2014); pp. 31-34.

Nota introductoria: Rosaria Champagne era profesora de tiempo completo de Literatura Inglesa y de Estudios de la Mujer en la Universidad de Syracuse y una activista posmodernista lesbiana de izquierda de la comunidad LGBTQ.  Una de sus especialidades académicas era la teoría queer.  Tras dos años de conversaciones y de analizar la Biblia con un ministro presbiteriano reformado y su esposa, Rosaria rindió su vida a Cristo y cambió por completo su forma de pensar y su estilo de vida.   Hoy Rosaria Champagne Butterfield está casada con un ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada, es madre adoptiva de cuatro hijos, y profesora de Literatura Inglesa en The Geneva College.   


Quizá notes que no hay nada inherentemente sexual acerca de estos pecados: orgullo, riqueza, enfoque de vida motivado por el entretenimiento, falta de misericordia, y falta de modestia.  Nos gusta pensar que el pecado está contenido por categorías de la lógica o la psicología.  No lo está.  ¿Entonces por qué asumimos que el pecado sexual tiene orígenes sexuales o afectivos?  Esto es porque tenemos un enfoque demasiado estrecho acerca de la esfera de la sexualidad.  La sexualidad no es lo que hacemos en la cama.  La sexualidad abarca toda una gama de necesidades, demandas y deseos.  La sexualidad es más un síntoma de la condición de nuestra vida que una causa, es más una consecuencia que un origen.

De manera importante, [en las palabras registradas en libro de Ezequiel 16:48-50] no vemos a Dios burlándose de la homosexualidad ni considerándola como un pecado diferente, inusual, o exótico.  Lo que vemos en lugar de ello es la advertencia de Dios: Si te complaces en los pecados del orgullo, riqueza, entretenimiento-lujuria, falta de misericordia y falta de circunspección, te encontrarás hundido en pecado — y en la clase de pecado que te sorprendería.  Ese pecado puede adherirse a un patrón de vida estrecha o laxamente vinculado con esta lista.  Aunque el pecado no está constreñido por categorías lógicas de progresión, sí es progresivo.  Es decir, aunque el pecado no se queda constreñido por tipo o tropo, si es ignorado, excusado, o disfrutado, el pecado crece y se esparce como hiedra venenosa.

Pero Dios es un Dios de misericordia, redención, segundas oportunidades, y salvación.  Y entonces, cuando Jesús usa Sodoma como ejemplo durante su ministerio terrenal, el ejemplo revela que Dios está más enojado con la gente religiosa del tiempo de Jesús que con los habitantes de Sodoma.  Jesús dijo esto al pueblo de Dios en Capernaum:

Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. (Mateo 11:23-24).

Jesús les dice claramente que, si Sodoma hubiese visto el poder de Dios manifestado ante ellos como lo vio Capernaum, se hubieran arrepentido y hubieran vivido.  La afirmación de Jesús de que Dios está mucho más dolido por los pecados de aquellos que dicen conocerlo que por los de quienes no lo conocen, resonó conmigo.  Hay una justicia y amplitud en las palabras de Jesús que simplemente no está reflejada en la cultura evangélica moderna.  Vemos esta amplitud reflejada en la invitación de Jesús al final del capítulo.  Jesús declara: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).   Este pasaje también me convenció de que la homosexualidad —como todo pecado— es sintomático y no causal —es decir, nos dice dónde han estado nuestros corazones, no quiénes somos inherentemente o qué es lo que estamos destinados a convertirnos.

Este pasaje me forzó a ver al orgullo y no a la orientación sexual como la raíz del pecado.  En consecuencia, esto dio forma a la manera en la que reflexionaba sobre la totalidad de mi vida, en el contexto de la Palabra de Dios.  Me di cuenta de que mi sexualidad nunca había sido pura y mis relaciones nunca honraron a la otra persona ni al Señor.  Mi código moral incluía la monogamia serial, el sexo “seguro”, y el sexo solamente en el contexto del amor.  El amor, fundado solamente en sentimientos personales como lo había sido el mío, cambia sin aviso ni lógica.  La verdad es que, fuera de Cristo, soy manipuladora, mentirosa, traficante de poder, y controladora. En mis relaciones con hombres y con mujeres, tenía que ser yo la que estaba a cargo.  Mataba con amabilidad y asesinaba con regalos.  Compraba las lealtades y afectos de la gente.  Había sido lesbiana por casi una década.  Me consideraba una lesbiana “informada” –alguien que había tenido relaciones con hombres y los había encontrado faltos y no satisfactorios.  No me consideraba bisexual porque no había tenido la intención de tener una relación con un hombre nunca más.  No me parecía que los hombres fuesen atractivos o interesantes.  Mi identidad sexual comenzó en formas no sexuales: Siempre he disfrutado la buena comunicación que las mujeres comparten.  También me encontré estrechando lazos con mujeres en pasatiempos e intereses compartidos y en valores políticos feministas e izquierdistas.  No me interesa la pornografía en ninguna forma, y por lo tanto la atracción visual nunca motivó mis amistades o respuestas a otras personas.  Comparto mi historia sexual contigo no para presumir mi pecado o para ofender al lector, sino para revelar que mi sexualidad era pecaminosa no porque fuese lesbiana per se sino porque no estaba controlada por Cristo.  Mi pasado heterosexual no estaba más santificado que mi presente homosexual.  Dios me había revelado eso poderosamente al aprender de la predicación de su Palabra, al leer la Biblia y al hablar con otros cristianos en mi iglesia acerca de lo que la sexualidad significaba en la economía de Dios.  Al entenderme a mí misma como un ser sexual, responder a Jesús (es decir, “entregar mi vida a Cristo”) significaba no ir hacia atrás a mi pasado heterosexual sino ir hacia adelante a algo enteramente nuevo.  En ese entonces pensé que eso sería muy probablemente una vida célibe y soltera.  Una sexualidad que no devorara a la otra persona me parecía inimaginable.  Y aunque nunca me gustó realmente la idea de envejecer sola, acepté que si Dios pudo llevarme a salvo tan lejos en la vida, él también atravesaría conmigo esta siguiente parte.

Todo aspecto de mi vida quedó bajo el escrutinio de mi nueva cosmovisión cristiana… Aprendí que el pecado echa raíces no en conductas externas, sino en patrones de pensamiento…

Conforme releí mi vida, me di cuenta de que mi pecado sexual tenía su raíz no solamente en el orgullo sino también en un falso entendimiento acerca del género…   ni siquiera sabía cómo ser mujer

ROSARIA. Foto portada SECRET THOUGHTS unlikely convert


Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

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Factores no económicos de la pobreza

Por Ronald H. Nash. RonNash
Fragmento tomado del libro Poverty and Wealth: Why Socialism Doesn’t Work (Dallas: Probe Ministries, 1986), pp. 172-174.

Es un error pensar acerca de la pobreza exclusivamente o aun primariamente en términos de economía.  Obviamente la gente es pobre cuando sus recursos (usualmente medidos en términos de dinero) son insuficientes para satisfacer necesidades básicas.  Pero limitar la reflexión que uno hace sobre la pobreza a este hecho obvio es tan esclarecedor como decir que la razón por la que un cierto número de personas está sepultada en un cementerio en particular es porque sus corazones dejaron de latir.

Uno de los libros más importantes que tratan sobre las dimensiones no-económicas de la pobreza es The Unheavenly City Revisited [Boston: Little, Brown and Co., 1974] de Edward C. Banfield.  Banfield nos invita a considerar si hay factores personales que predisponen a algunas personas a una vida de pobreza.  Él piensa que sí los hay.

Banfield proporciona un análisis sociológico-psicológico de factores que resultan en que algunas personas terminen en diferentes clases sociales: clase alta, clase media, y clase baja [Nota al pie: Es importante resaltar que Banfield no equipara a la clase [socio-económica] de los pobres con el grupo que él llama clase baja, aunque obviamente se traslapan en alguna medida.].  Un factor clave, encuentra Banfield, en tales diferencias es lo que él llama “el horizonte de tiempo” de una persona [ibid., pp. 56ff.].  La gente de clase alta tiende a ser mucho más orientada al futuro que la gente de clase baja.  Piensan acerca del futuro, planean para el futuro, hacen sacrificios presentes en aras de ganancias futuras.  La gente de clase baja, de acuerdo con Banfield, carece de la habilidad para pensar más allá del presente.  Se resisten a sacrificar cualquier cosa en su presente en aras de alguna ganancia mayor en el futuro.  A menudo se muestran incapaces de pensar en los efectos de largo plazo de sus acciones; tienden a vivir para el momento.  Si la persona de clase baja

llega a pensar en el futuro, cree que es algo fijo, fatal, más allá de su control: las cosas le pasan a él, él no hace que las cosas sucedan.  El impulso gobierna su conducta, ya sea porque no puede disciplinarse a sí mismo a sacrificar una satisfacción presente por una futura o porque no tiene sentido del futuro.  Es por lo tanto radicalmente imprevisor: lo que sea que no pueda usar inmediatamente lo considera sin valor.  Sus necesidades corporales… y su gusto por “la acción” toman precedente sobre todo lo demás—y ciertamente sobre cualquier rutina de trabajo.  Trabaja solamente lo que tiene que trabajar para sobrevivir… [ibid., p. 61.]

Los cristianos informados que piensan en la pobreza deberían reflexionar sobre e interactuar con la teoría de Banfield.  Una razón por la que muchas personas (no digo que todos) son pobres es debido a horizontes de tiempo que resultan en una incapacidad para pensar más allá del presente.

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Notas editoriales:

  1. Diversos proverbios de la Biblia hablan de los factores morales involucrados en la riqueza y la pobreza. Ver Proverbios 6:6-11; 10:4; 12:11; 12:14; 12:24; 12:27; 13:4; 13:11; 13:18; 13:25; 14:23; 15:6; 18:9; 19:15; 20:4; 20:13; 21:5; 21:17; 21:20; 21:25-26; 22:4; 22:29; 23:1-8; 24:3-4; 23:21; 27:23-27; 28:19; 28:22; 29:3; 31:13-27.
  2. El libro de Banfield puede descargarse gratuitamente en formato PDF.
  3. Reseñas del libro Poverty and Wealth del Dr. Nash: Probe Ministries, Gary Habermas, y Foundation for Economic Education.
  4. Capítulo en español del libro Worldviews in Conflict del Dr. Nash: “Cómo elegir una cosmovisión.”

Traducción y notas: Alejandro Moreno Morrison.

Ronald H. Nash (1936-2006), de nacionalidad estadounidense, fue un filósofo, teólogo cristiano, y pastor bautista reformado en la Convención Bautista del Sur, aunque también pastoreó iglesias presbiterianas.  Obtuvo su maestría en filosofía por Brown University y su doctorado en filosofía por Syracuse University, e hizo estudios postdoctorales en Stanford University.  Por 27 años fue Jefe del Departamento de Filosofía y Religión y Director de Estudios de Posgrado en Humanidades de la Western Kentucky University.  Posteriormente, de 1991 a 2002, fue profesor de filosofía y teología en Reformed Theological Seminary, Orlando, y de 1998 a 2005, fue professor de filosofía en Southern Baptist Theological Seminary, en Louisville, Kentucky.  De 1988-1991, fue asesor de la Comisión de Derechos Civiles de los Estados Unidos.  En 1991 y 1992 dictó dos series de conferencias en Moscú sobre diversos temas incluyendo la existencia de Dios y la economía de mercado.  Fue autor o editor de más de 30 libros de filosofía, apologética cristiana, economía política y análisis de diversos aspectos del evangelicalismo y la cultura estadounidense (ver listado de libros).

En ocasión de la muerte del Dr. Nash, Albert Mohler, presidente del Southern Baptist Theological Seminary, dijo:

En una era de acomodación teológica, el Dr. Ronald Nash sirvió como ejemplo de valentía cristiana, erudición cristiana, involucramiento intelectual cristiano, y del rol de un maestro cristiano. Sirvió a la Iglesia del Señor Jesucristo a lo largo de décadas de enseñanza y se invirtió a sí mismo en las vidas de miles de jóvenes ministros, misioneros y líderes cristianos. Más aún, a lo largo de sus años dando clases en Western Kentucky University, alcanzó a miles de estudiantes con un testimonio cristiano consistente y equipó a los creyentes para defender la fe y ser testigos más fieles de nuestro Señor Jesucristo.

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Ver también: Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio)Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistas.

La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos

Por O. Palmer Robertson.

Fragmentos tomados del libro The Flow of the Psalms. Discovering Their Structure and Theology (Presbyterian & Reformed, 2015), pp. 15, 16-17.

[D]os reyes y dos reinos se funden el uno en el otro mediante la repetición del mensaje de los salmos.  David y sus descendientes serán establecidos en una monarquía en un lugar en particular.  Jehová reina sobre los cielos y la tierra desde la eternidad y a lo largo de todo el tiempo.  Eventualmente, el reinado del Mesías debe unirse con el reinado de Jehová a fin de que los reinos de la tierra y el cielo, del tiempo y de la eternidad, sean uno.  Esta fusión de los dos reyes y de los dos reinos permea la teología del Salterio.  Esta perspectiva por sí sola puede explicar cómo es que el concepto de monarquía en Israel continúa mucho después de que los reyes dejan de existir en la nación.  También explica cómo el reinado de Jesús como el Mesías pudo fundirse con el reinado de Dios sobre el mundo.


La unión del gobierno de Dios y del Mesías es una verdad focal que corre a lo largo del Salterio.  Tres colecciones separadas en tres diferentes libros unen estos dos reinados.

Una colección distintiva de cinco salmos (Sals. 20-24) conecta con el crucial Salmo 18 que declara las “victorias” del ungido de Jehová (Sal. 18:50).  Las mismas victorias mesiánicas son el objeto de las oraciones del pueblo de Dios (Sal. 20:5) y la ocasión para su regocijo (Sal. 21:1, 5). La pregunta sin responder de este rey mesiánico (“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué…?”) termina eventualmente con adoración internacional y generacional del Señor que gobierna sobre las naciones (Sal. 22:1, 27-31).  Aun el rey-Mesías encuentra consuelo entre las sombras profundas como la muerte porque el Señor mismo es su Pastor-Rey (Sal. 23:1-4).  Consumativamente, las antiguas puertas de gloria deben levantarse para que el Señor Pactual [Jehová] Todopoderoso, el Rey de Gloria entre (Sal. 24).

Cuatro salmos consecutivos en el Libro II proclaman al Dios de Israel y a su Mesías como soberanos sobre todas las naciones de la tierra.  En una proclamación por demás sorprendente, el salmista primero saluda al rey mesiánico como el Dios eterno que ha sido ungido por su Dios (Sal. 45:6-7).  El salmo que le sigue en este grupo de salmos sobre la monarquía declara que el Señor Pactual [Jehová] Todopoderoso será “exaltado entre las naciones… enaltecido en la tierra” (Sal. 46:10).  Él es “el gran Rey sobre toda la tierra” (Sal. 47:2, 7).  Este Dios Soberano sobre las naciones reside permanentemente sobre el Monte Sion, la ciudad del Gran Rey (Sal. 48:2).

Un grupo de salmos en el Libro IV emplea una frase distintiva para proclamar el reinado del Señor: Yahweh Malak (“Jehová es Rey”) (Sals. 93, 96, 97,99).  La frase subraya la permanencia del gobierno universal del Señor a lo largo de las edades.  La frase ocurre solamente una vez en la Escritura fuera de esta colección distintiva en el Libro IV del Salterio (1 Cro. 16:31).  En este pasaje, David celebra la traída del arca del pacto, simbolizando el trono del Señor, a Jerusalén de manera que esté permanentemente localizada junto al trono mesiánico de David.  En este contexto, puede proclamarse gozosamente:

Alégrense los cielos,
Gócese la tierra;
Y digan en las naciones:
“¡Yahweh Malak!”
(1ª Cro. 16:31; cf. Sal. 96:10)

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. O. Palmer Robertson, de nacionalidad estadounidense, es un erudito en Antiguo Testamento educado en Union Theological Seminary, Virginia. Ha sido profesor de Antiguo Testamento en Reformed Theological Seminary, Westminster Theological Seminary, Covenant Theological Seminary, y Knox Theological Seminary. Actualmente divide su actividad académica entre la African Bible University en Uganda, y el centro de estudios bíblicos Tyndale House en Cambridge, Inglaterra. Es autor de los libros The Christ of the Covenants, The Christ of the Prophets, and The Israel of God.

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Ver también: El Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de DavidLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónEl mensaje del sermón de Pedro en Pentecostés: ArrepentíosEste mundo está lleno del poder redentor de Dios.El reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Salmo 67 (para canto congregacional)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7. La restauración del Reino a Israel (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio).Sermón expositivo de Hechos 2:22-37, el Señor Jesucristo es el rey mesiánico prometido en el AT (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

El culto de la sinagoga fue el modelo del culto de la Iglesia apostólica

Por Horton Davies.

Fragmento del libro Christian Worship: Its history and meaning (New York: Abingdon Press, 1957), pp. 19-20.

Los primeros cristianos no pensaban acerca de sí mismos como fundadores de una nueva fe. El templo y la sinagoga y sus liturgias formaban el trasfondo natural de su culto.

Así que los primeros cristianos en Jerusalén celebraban una liturgia judía con modificaciones menores. Era simplemente una versión revisada del culto de la sinagoga. Y la sinagoga tenía una importancia doble para la primera generación de cristianos. En primer lugar, nuestro Señor y Pablo llevaron a cabo sus ministerios en las sinagogas…

La importancia de la sinagoga para nuestros propósitos es que su culto ejerció una profunda influencia en el culto de la iglesia apostólica. Los principales elementos de su culto fueron llevados a los servicios cristianos. Las oraciones, la alabanza, la lectura de las escrituras, y su exposición, fueron los fundamentos del culto cristiano. Más aún, el culto de la sinagoga era no-sacrificial en su carácter, y proveía un lugar para una liturgia simple con respuestas, así como con oraciones espontáneas. Estos dos elementos eran características del culto apostólico.

El hecho de que la estructura tradicional del culto judío, con ciertas adiciones importantes, satisfizo a los primeros cristianos, puede inferirse de las escasas referencias a los detalles sobre el culto que se dan en el Nuevo Testamento. La estructura judía se presupone completamente, haciendo superfluo describir el modo de la adoración en detalle.

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Ver también: La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia); El comienzo de los postreros días en Pentecostés; Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26); Las oraciones públicas, colectivas, comúnes, o litúrgicas en la práctica reformadaElección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)El reino del Mesías y Su IglesiaOración por toda la Iglesia de Cristo (usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y Knox)Juan Calvino acerca de las oraciones públicas, litúrgicas (o al unísono) de la Iglesia en el culto públicoLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaSalmo 100 (para canto congregacional)La Cena del SeñorSobre el pacto abrahámicoPablo sobre la justificación de Abraham en Génesis 15 (Romanos 4)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11); Origen tardío de la doctrina de la transubstanciación, y temprana oposición a la mismaLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo Testamento (video-conferencia)Salmo 67 (para canto congregacional)Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaLa espiritualidad de la verdadera adoración en el Nuevo TestamentoSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de UrsinoSermón temático: Soli Deo gloria (audio)Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Horton Davies es autor de varios libros sobre la historia de la teología y del culto cristiano y reformado, entre otros, además del libro citado: Worship and Theology in England (en cinco tomos), y The Worship of the English Puritans.

Conferencia: Los milagros del Señor Jesús (audio)

Por Simon Kistemaker (intérprete: Alejandro Moreno Morrison).

Conferencia impartida en la Iglesia “Berith” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México) de la Ciudad de México, en junio de 2010.

Enlace al archivo de audio: Conferencia: Los milagros del Señor Jesús (S. Kistemaker, 2010).

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Ver también: Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Sermón expositivo de Juan 5:1-17, sanidad de un paralítico (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21 (audio)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:22-37 (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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El Rev. Dr. Simon J. Kistemaker, nació en Holanda de donde migró con su familia a los Estados Unidos de América; fue educado en Calvin College, Calvin Theological Seminary, y la Universidad Libre de Amsterdam; fue profesor de Latín y Griego en Calvin College, pastor de una iglesia reformada en Vernon, British Columbia, Canadá; profesor de Biblia y Lenguas en Dort College, y de Griego y Nuevo Testamento en Reformed Theological Seminary, primero en el campus de Jackson, Mississippi, y posteriormente y hasta la fecha en el campus de Orlando, Florida.  También fue presidente de la Sociedad Teológica Evangélica.  Es autor de numerosos libros, algunos de ellos publicados en español.

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Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría

Por Zacarías Ursino[1]

Traducción y notas por Alejandro Moreno Morrison.
Fragmento tomado y traducido de Commentary on the Heidelberg Catechism (traducción de la edición latina de 1616, 2ª ed. estadounidense en inglés de 1852); pp. 917-918.*

Por lo tanto, todas aquellas cosas que están opuestas a la verdadera adoración de Dios son contrarias a este segundo mandamiento; tales como 1. Idolatría, que consiste en una adoración falsa o supersticiosa de Dios.  Hay, como ya hemos resaltado, dos clases principales de idolatría.  La una… adoración dada a un dios falso…  La otra especie de idolatría es más sutil y refinada, como cuando el Dios verdadero es supuestamente adorado, pero la clase de adoración que le es dada es falsa, que es el caso cuando cualquiera imagina que está adorando u honrando a Dios haciendo cualquier cosa que no está prescrita por la ley divina.  Esta especie de idolatría es más propiamente condenada en el segundo mandamiento, y se le aplica el término superstición,** porque añade a los mandamientos de Dios las invenciones de hombres.  Son llamados supersticiosos quienes corrompen la adoración a Dios mediante sus propias invenciones.  Este culto arbitrario [Col. 2:23] o superstición es condenada en cada parte de la Palabra de Dios.  “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.  Pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.”  “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”  “Nadie os juzgue en comida o bebida, todo lo cual perece con el uso, conforme a los mandamientos y doctrinas de hombres” (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8, 16, 22, 23).

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[1] Ver Brevísima nota biográfica de Zacarías Ursino, coautor del Catecismo de Heidelberg

* El Catecismo de Heidelberg, escrito por Zacarías Ursino y Jacobo Oleviano por encargo del príncipe Federico III, elector del Palatina, fue publicado en 1563.

** Previamente en la obra citada (p. 904), Ursino usa el término superstición en su sentido genérico y más común (…atribuir efectos a ciertas cosas, o a señales y palabras, que no dependen de ninguna causa física o política, si de la Palabra de Dios, y que no sucederían si no fuese por el Diablo y otras causas, aparte de las que son supuestas…  Está incluido en este vicio las predicciones, la atención especial a, e interpretación de, sueños, adivinaciones, con las señales y predicciones de adivinadores y magos…).  El uso al que se refiere en este otro punto no excluye a dicho sentido sino que lo complementa para efectos de la teología y ética cristianas.  Dicho sea de paso que este uso del término en este sentido no es nuevo en Ursino sino que está ya presente en Juan Calvino, en su exposición del 2º mandamiento (ver Institución de la religión cristiana, II, viii, 17).

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Ver también: La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)La música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaSalmo 100 (para canto congregacional)Salmo 67 (para canto congregacional)Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Puritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoLa luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Sermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte (audio)Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)El 2º mandamiento prohibe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos y de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de UrsinoContraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)El “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en español; Sermón expositivo de Éxodo 40 (audio)Sermón temático: Soli Deo gloria (audio)El culto de la sinagoga como modelo del culto de la Iglesia apostólica.

Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)

Por el Rev. Dr. Simon Kistemaker (intérprete: Alejandro Moreno Morrison).

Conferencias impartidas en la Iglesia “Berith” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México), en la Ciudad de México, en junio de 2010.

Enlaces a los archivos de audio:

  1. Para entender el Apocalipsis, 1ª parte (S. J. Kistemaker, 2010).
  2. Para entender el Apocalipsis, 2ª parte (S. J. Kistemaker, 2010).

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Ver también: Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (cuadro comparativo)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11).

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El Rev. Dr. Simon J. Kistemaker, nació en Holanda de donde migró con su familia a los Estados Unidos de América; fue educado en Calvin College, Calvin Theological Seminary, y la Universidad Libre de Amsterdam; fue profesor de Latín y Griego en Calvin College, pastor de una iglesia reformada en Vernon, British Columbia, Canadá; profesor de Biblia y Lenguas en Dort College, y de Griego y Nuevo Testamento en Reformed Theological Seminary, primero en el campus de Jackson, Mississippi, y posteriormente y hasta la fecha en el campus de Orlando, Florida.  También fue presidente de la Sociedad Teológica Evangélica.  Es autor de numerosos libros, algunos de ellos publicados en español.

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