Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Enlaces a los archivos de audio de los sermones predicados entre el domingo 2 de marzo, y el domingo 21 de septiembre de 2014, en lo que fue la Misión Presbiteriana Reformada de la Ciudad de México.  La mayoría de los sermones son expositivos de las distintas porciones del libro de los Hechos.  En algunos casos la serie incluyó “paréntesis” doctrinales para predicar temáticamente sobre alguna doctrina importante para entender la porción de Hechos en proceso de exposición, o para predicar expositivamente sobre algunos de los pasajes del Antiguo Testamento que sirven de trasfondo al libro de los Hechos.  La serie se interrumpió al cancelarse dicha obra misionera.

1. Marzo 2: Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)

2. Marzo 9: Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)

3. Marzo 16: Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)

4. Marzo 23: Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)

5. Marzo 30: Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio)

6. Abril 6: Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)

7. Abril 20: Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pacto

8. Abril 27: Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)

9. Mayo 11: Sermón: El pacto de obras o de creación de Génesis 2:4-3:24 (audio)

10. Mayo 18: Sermón: El pacto con Noé, Génesis 9 (audio)

11. Mayo 25: Sermón: El pacto abrahámico, Génesis 15 (audio)

12. Junio 15: Sermón: El pacto davídico (Salmo 72) [No se grabó, pero ver texto La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)]

13. Junio 22: Sermón: Lenguas extrañas como señal del juicio de Dios, antecedente antiguo-testamentario del pentecostés (audio)

15. Junio 29: Sermón expositivo de Hechos 2:5-13 [No se grabó.]

16. Agosto 3: Sermón expositivo de Ezequiel 47:1-12, antecedentes AT del Pentecostés (audio)

17. Agosto 10: Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21 (audio)

18. Agosto 17: Sermón expositivo de Hechos 2:22-37 (audio)

19. Agosto 24: Sermón expositivo de Hechos 2:29-40 (audio)

20. Septiembre 7: Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)

21. Septiembre 14: Sermón de Rut 1, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)

22. Septiembre 21: Sermón expositivo de Hechos 2:38-41, el bautismo (audio)

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Argumentación Jurídica y Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)

Por Bruce K. Waltke (ThD, PhD).

Fragmento tomado de An Old Testament Theology.  An Exegetical, Canonical and Thematic Approach (Grand Rapids: Zondervan, 2007), pp. 568-570.

La predicción de Jesús de que Jerusalén sería totalmente destruida mueve a sus discípulos a hacer dos preguntas: (1) ¿Cuándo serán estas cosas? y (2) ¿Qué señal habrá de la venida de Jesús y del fin del siglo?

  1. Jerusalén destruida en la era apostólica

Jesús respondela primera pregunta en Mateo 24:4-35 (= Mar. 13:1-31), con esta revelación clímax: “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (v. 34).  A un lector moderno no familiarizado con el lenguaje apocalíptico, parece como si “todas estas cosas” incluyera la parusía.  (Parousia es la palabra griega para “presencia,” en contraste con apousia “ausencia.”)  La parusía connota la llegada de alguien tras un periodo de ausencia y es usada especialmente respecto de la realeza u oficiales.  Algunos premilenialistas contrastan la parusía de Cristo (un evento al inicio del milenio) con su Segunda Venida (que viene al final).  Yo uso los dos términos de manera intercambiable, porque el Nuevo Testamento no habla de un reino judío intermedio entre dos venidos de Cristo.  Si Jesús dijo que la parusía ocurriría dentro del lapso de vida de su generación, entonces, contrario a su afirmación, sus palabras no son verdaderas (Mat. 24:36), y aparentemente se contradice, porque después de fijar el marco de tiempo, en el siguiente aliento dice que nadie sabe el día ni la hora de su parusía (vv. 36-50).

Para salvaguardar al lector moderno en contra de cuestionar la veracidad y coherencia de las palabras de Jesús aquí, una exégesis más detallada del lenguaje apocalíptico de los versículos 29-31 (= Mar. 13:24-27) amerita un resumen de la útil interpretación de R. T. France.  De acuerdo con France, las perturbaciones cósmicas del versículo 29 en lenguaje apocalíptico se refieren al derrocamiento de poderes políticos (Babilonia [Isa. 13:10]; Egipto [Eze. 32:7]; Jerusalén en 586 aC [Joel 2:10]; las naciones [Isa. 34:4]; Jerusalén en 70 dC [Mat. 24:29], en tanto que el lenguaje acerca de “la venida del Hijo del Hombre sobre las nubes” se refiere a su ascensión a Dios para recibir vindicación y autoridad universal sobre toda la tierra (Dan. 7:13-14), no a su venida a la tierra.[1]  La interpretación de la “señal” (semeion—la LXX [Septuginta] usa esta palabra para traducir “pendón”; cf. Isa. 11:12; 49:22) del Hijo del Hombre en el cielo es más problemática.  Si “pendón” es la correcta traducción de “señal,” entonces posiblemente se refiere a “juntar a los exiliados,” puesto que eso es a lo que se refieren “pendón” y “voz de trompeta” (v. 31) en el lenguaje litúrgico judío.[2]  La frase “lamentarán todas las tribus” (v. 30) se traduce mejor como “lamentarán todas las familias de la tierra [i.e., Israel].”  Hacen eso en conexión con ver al Hijo del Hombre recibiendo autoridad de parte de Dios.

La profecía del lamento nacional, basada en Zacarías 12:10-14, es cumplida en pentecostés y a lo largo del periodo apostólico.  Antes de que Jerusalén fuese destruida, la Iglesia ya se había establecido firmemente en Roma.  Jesús asciende sobre las nubes para sentarse a la diestra de Dios, y como prueba de que ha recibido poder y autoridad envía el derramamiento del Espíritu Santo.  Pedro explica: “Exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís (Hch. 2:33).  Pedro lleva su sermón de pentecostés a la conclusión, “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (2:36).  Los que estaban oyendo, “se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?” (2:37).  Lucas dice que, “los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (2:41).[[3]]

En Mateo 24:31 Jesús había dicho que los creyentes serían juntados de los “cuatro vientos.”  Esto es lo que sucedió en Pentecostés (ver Hch. 2:5-11).  Jesús también profetizó que Dios los juntaría enviando sus angeloi con “gran voz de trompeta”—que, como lo notamos arriba, es lenguaje para la reunión de los exiliados.  De acuerdo con Isaías 27:13, “Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén.”  Angeloi (lit. “mensajeros”) puede referirse a predicadores tales como Pedro (cf. “mensajeros” en Luc. 7:24; 9:52), o al poder espiritual que está detrás de ellos (cf. Apo. 2).  R. T. France comenta, “La referencia [a los angeloi en Mat. 24:31] no es… como en 13:41, al juicio final, sino al crecimiento mundial de la iglesia…, lo cual es consecuente con el fin del estatus especial de Israel, simbolizado en al destrucción del templo” (Gospel of Mark, p. 35).

En Mateo 24:36-41, Jesús responde la segunda pregunta, “¿cuál será la señal de la venida de Jesús y del fin del siglo?,” citando el juicio que acompañará el tiempo desconocido de su segunda y final venida.  En resumen, Jesús claramente distingue entre el tiempo de la inminente destrucción de Jerusalén y la reunión de los judíos de alrededor del mundo en una comunidad de fe del tiempo, y su parusía.

  1. El tiempo de la parusía es desconocido

Puesto que el tiempo de la parusía y con ella el juicio final es desconocido, Jesús advierte a sus discípulos que velen por su venida.  Esto es aún más importante porque su venida será seguida, no de una felicidad milenial, sino de galardones eternos y castigos terminales, como lo deja claro la conclusión del discurso en el Monte de los Olivos de Jesús (24:42-51) así como sus parábolas de las diez vírgenes (25:1-13), de los talentos (25:14-30), y de las ovejas y los cabritos (25:31-46).  Concluye esta última diciendo “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”  En suma, Marcos-Mateo predicen la destrucción del Jerusalén territorial en conexión con el inicio de una nueva era, no la futura gloria de Jerusalén en un reino milenial, como algunos erróneamente alegan.

 

[1] R. T. France, The Gospel of Mark: A Commentary on the Greek Text.  New International Greek Testament Commentary. (Grand Rapids: Eerdmans, 2002), p. 35.

[2] Cf. T. Francis Glasson, “Ensign of the Son of Man,” en Journal of Theological Studies 15 (1964): 299-300.

[[3] Ver “Arrepentimiento en respuesta al sermón de Pentecostés” (Nota del traductor).]

 

[Ver también: Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario).]

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. Bruce K. Waltke, de nacionalidad estadounidense, es un erudito reformado en Antiguo Testamento.  Obtuvo maestría (M.A.) y doctorado (Ph.D.) en lenguas y literatura del Antiguo Cercano Oriente por la Universidad de Harvard, con un post-doctorado en el Hebrew Union College de Jerusalem, Israel.  Aunque fue educado en el Dispensacionalismo (sus Th.M., y Th.D. en Nuevo Testamento los obtuvo por el Seminario Teológico de Dallas), a los 50 años de edad abandonó públicamente el dispensacionalismo por ser contrario a la Biblia y abrazó la teología Reformada o teología del pacto.  Ha sido profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, Westminster Theological Seminary, Regent College, University of British Columbia (de donde es Profesor Emérito), Reformed Theological Seminary, Orlando, y en Knox Theological Seminary, y profesor visitante en varias universidades y seminarios como Covenant Theological Seminary, Geneva Bible College, Trinity Evangelical Divinity School, y Wheaton College.  En 1975 fue presidente de la Evangelical Theological Society.  Ha editado o participado en la edición de varias traducciones de la Biblia al inglés incluyendo la New American Standard Bible, y la New International Version.  Es autor de numerosos libros y artículos de alto nivel académico.

El mensaje del evangelio lleva implícito el mandato misionero

Por Peter T. O’Brien.

Tomado de Gospel and Mission in the Writings of Paul.  An Exegetical and Theological Analysis (Grand Rapids: Baker, 1995), pp. 69-70 y 77.

El propósito del evangelio: el gobierno de Cristo sobre el nuevo pueblo de Dios

Ya hemos visto que el propósito de la comisión misionera de Pablo, así como la de su mensaje apostólico, era la obediencia a la fe entre los gentiles por amor del nombre de Cristo (Rom. 1:5).  Notamos que esta declaración programática llama la atención al propósito, esfera, y persona en cuyo nombre la totalidad de los esfuerzos misioneros de Pablo eran perseguidos.  ‘Dios está ahora cumpliendo su propósito en la historia de la redención por medio del evangelio de Pablo, es decir, la predicación de Jesucristo [Rom. 16:25]’.[1]  Conforme el apóstol [Pablo] proclama este mensaje de autoridad, ‘Jesús, el rey de Israel, toma a las naciones cautivas a la obediencia a sí mismo (Gen. 48:10, Sal. 2:8 y ss.)’.  El evangelio así predicado es el medio ‘por el cual el Cristo Resucitado, en el cumplimiento de los tiempos, afirma su gobierno sobre el nuevo pueblo de Dios.’[2]

Constreñidos por el evangelio

Si hemos entendido que Jesucristo está en el centro del plan redentor de Dios y que los propósitos divinos encuentran su cumplimiento, clímax, y consumación en su obra salvífica, entonces quienes hemos venido a estar bajo su gobierno como Señor debemos estar plenamente comprometidos a extender esos propósitos salvíficos en los que los gentiles, junto con los judíos, son traídos a la obediencia a Él.

Nosotros que hemos experimentado verdaderamente el poder salvífico del evangelio en nuestras vidas y tenemos la seguridad de ser liberados de la ira venidera en el día final, no podemos sino ser deudores a aquellos por quienes Cristo murió–tal  y como Pablo era deudor a ellos. Si conocemos el desesperado predicamento de los hombres y mujeres bajo el juicio divino–nosotros  mismos hemos estado en ese predicamento–y que el evangelio es la única esperanza para ser librados de la ira venidera, entonces deberíamos estar totalmente involucrados en traerlo a las vidas de otros.

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[1] D. B. Garlington, “The Obedience of Faith in the Letter to the Romans. Part I…,” en Westminster Theological Journal 52 (1990), p. 205.

[2] Ibid., p. 203.

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Ver también: Brevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio); Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoSobre el pacto abrahámicoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

El Rev. Dr. Peter T. O’Brien, de nacionalidad australiana, fue educado en el Australian College of Theology, Moore College (Austalia), la Universidad de Londres, y la Universidad de Manchester (Ph.D.).  Es pastor y misionero en Australia, fue Vice-Director y es investigador y profesor de Nuevo Testamento y de Misiones en Moore College, además de dar clases en la India, Singapur, Inglaterra y Estados Unidos de América.  Es doctor en divinidades (D.D.) honoris causa por Westminster Theological Seminary, y doctor en teología (Th.D.) honoris causa por el Australian College of Theology.  Es vice-presidente de la Church Missionary Society of Australia.

Restauración de Israel: Implicaciones escatológicas de la elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)

Por David G. Peterson.

The Acts of the Apostles, The Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids: Eerdmans, 2009), pp. 119-120, y 126-129.

Esta sub-sección [Hechos 1:15-26] resalta el papel distintivo y la importancia de los apóstoles como testigos de la resurrección y garantes de los relatos acerca del ministerio de Jesús. Como lo muestra la lista inconclusa de apóstoles en 1:13, el círculo de Los Doce se había roto. Cuando el Señor ascendido expresa su elección de Matías como el apóstol a suceder a Judas, el contexto sugiere que éste era un asunto preliminar esencial para el derramamiento del Espíritu. No podía haber testimonio ‘hasta lo último de la tierra’ sino hasta que la reivindicación del Mesías sobre toda la casa de Israel fuese reiterada. Entonces, ‘es primero que todo el Israel restaurado, representado por Los Doce, quien recibe el Espíritu Santo en Pentecostés’. Con su enfoque en testificar acerca de la resurrección, 1:21-22 prepara al lector para observar la centralidad de ese tema en la predicación subsecuente de los apóstoles… Hechos 1-2 es una narrativa apologética en la que Lucas busca promover la integridad del liderazgo de los apóstoles, y este segmento está en el corazón de este acercamiento. …una perspectiva más amplia de la importancia apologética de 1:15-26… observa cuatro maneras en las que a los lectores se les da seguridad. Primero, el lenguaje de necesidad es usado al principio (v. 16) y al final (v. 21) del discurso de Pedro. Segundo, se muestra que la traición de Jesús es el trágico cumplimiento de la Escritura (v. 20), dando a entender que Jesús no se equivocó ni fue tomado por sorpresa por los eventos. Tercero, en este punto crucial de transición en la historia de la salvación, el círculo de Los Doce como representantes del nuevo Israel fue restaurado (vv. 21-26; cf. Lucas 22:28-30). Cuarto, ‘el hecho de que el círculo de Los Doce estuvo completo en Pentecostés fue una confirmación del estatus profético y mesiánico de Jesús y aumentó la credibilidad de sus promesas acerca del futuro papel de Los Doce como líderes escatológicos de Israel. Matías no fue escogido porque Judas había muerto sino porque éste se había vuelto un apóstata.

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El deseo de completar el número de Los Doce estaba presumiblemente relacionado con el hecho de que Jesús tenía el propósito de que fuesen los líderes de un Israel restaurado (cf. Lucas 22:14-30; Mateo 19:28).  No podían ser los testigos del Mesías a menos que representasen en su número el ideal de un pueblo de Dios reunido y renovado, Israel en su plenitud, no un remanente (cf. Jeremías 31:1-34; Ezequiel 37:15-28; Apocalipsis 21:12,14).  Una vez que el Espíritu hubiese sido otorgado y Los Doce hubiesen sido definitivamente constituidos en el corazón de este Israel renovado, no hubo necesidad de remplazarlos cuando murieron…  Escoger a un doceavo apóstol en este momento también implicaba la aceptación de la comisión de Jesús para ser sus testigos en la nueva situación tras su muerte y resurrección.

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Antes de echar suertes, los discípulos se unieron en oración para que el Señor revelara su voluntad.  El ‘Señor’ a quien se dirigen aquí es casi con certeza el Señor Jesús (cf. v. 21; 7:59-60).  Aquellos que se unieron en esta oración creían que el Señor ya había escogido al sucesor de Judas (exelexo es un uso perfectivo del aoristo, implicando una elección ya hecha).  Su seguridad estaba presumiblemente basada en el hecho de que él había escogido a Los Doce en primer lugar (cf. Lucas 6:13; Hechos 1:2, en donde se encuentra el mismo verbo).  Además de tener las cualificaciones mencionadas en los vv. 21-22, los doce apóstoles tenían que ser designados de alguna manera obvia por Cristo mismo.  Cuando se dirigen al Jesús resucitado como el que conoce ‘los corazones de todos’… la implicación es que comparte una característica de Dios ampliamente atestiguada…  Puesto que creían que el Señor ascendido ya había hecho su elección, era simplemente cuestión de pedirle: ‘muestra cuál de estos dos has escogido, para ocupar este ministerio del apostolado’…

El hecho de que echaron suertes debe ser entendido a la luz de su seguridad de que el Señor conocía los corazones de los candidatos y ya había hecho su elección.  Ésta no era una elección democrática, con el pueblo votando.  Era un modo tradicional de determinar la voluntad de Dios en el judaísmo (cf. Levítico 16:8; Números 26:55; Jonás 1:7-8…).  Aquí, específicamente, era una manera de decidir entre dos candidatos igualmente calificados, creyendo que ‘Las suertes se echan en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ellas’ (Proverbios 16:33).  Aun los dados están en las manos del Señor soberano.  En este contexto, ‘la suerte cayó sobre Matías’, y eso se tomó como la elección de Dios, ‘y fue contado con los once apóstoles.’  Es importante observar que no hay más ejemplos de tal modo de hacer decisiones en el Nuevo Testamento.  Siendo quienes estaban a punto de disfrutar de los beneficios del Nuevo Pacto, los apóstoles estaban usando una práctica que estaba sancionada por Dios pero que pertenecía a la antigua era.  Ocurrió antes de Pentecostés, cuando el Espíritu fue derramado de manera tal que significó una nueva clase de relación entre Dios y su pueblo.  Del énfasis posterior de Lucas sobre el papel del Espíritu en dar sabiduría, guía y dirección, parecería que este ejemplo apostólico en esta ocasión no ha de ser seguido por los cristianos hoy.  En lugar de ello, hemos de reconocer y responder a la mente del Espíritu en medio del pueblo de Dios, en modos que serán explorados en conexión con 5:3, 9; 13:1-2, 15:28; 16:6-10, y en otros pasajes.

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)

Ver también: Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)El reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

David G. Peterson es senior research fellow en Nuevo Testamento en Moore Theological College (Sydney, Australia).