Sobre el bautismo.

Por Herman Bavinck.

Tomado de Reformed Dogmatics.  Abridged in One Volume (Grand Rapids: Baker,2011), pp. 662-664.

En el Nuevo Testamento [NT], el bautismo tiene su cimiento en la circuncisión del Antiguo Testamento (Gen. 17:10ff.)… en el Antiguo Testamento [la circuncisión] era una señal y sello sacramentales del perdón de pecados y la santificación en el pacto de gracia, cuya promesa única y comprehensiva es: “para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti” (Gen 17:7)…  [La circuncisión] sella los dos beneficios del pacto—el de la justicia de la fe (Rom. 4:11) y el de la circuncisión del corazón (Deu. 10:16; 30:6; Jer. 4:4; Rom. 2:28-29; Col. 2:11); es decir, de la justicia o el perdón de pecados, y de la regeneración o santificación.  La circuncisión externa sin la circuncisión del corazón no tiene valor (Hch. 7:51; Rom. 2:28-29; 3:21, 30; 1ª Cor. 7:19); como un sello de la justicia de la fe, presupone fe.

Por esa razón Dios, por medio de Juan [el Bautista], instituyó el bautismo por agua aun antes de que Jesús comenzara su ministerio público.  Este bautismo… no era algo absolutamente nuevo.  Toda la antigüedad atribuyó un significado religioso-simbólico al agua… aun en Israel a los prosélitos les requerían ser bautizados y presentar un sacrificio así como ser circuncidados para ser admitidos en la comunidad de creyentes.  No obstante, el bautismo sólo se convierte en sacramento, una señal y sello de la gracia, como resultado de haber sido instituido por Dios.  El NT enseña expresamente que “vino palabra de Dios a Juan” para que bautizara (Luc. 3:2-3), que Dios lo envió para este propósito (Jua. 1:33), que su bautismo no era “de los hombres” sino “del cielo” (Mat. 21:25), y que los publicanos que se habían bautizado “justificaron a Dios,” en tanto que los fariseos y escribas, habiéndose rehusado a ser bautizados por Juan, “desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos” (Luc. 7:29-30)…  La institución que Dios hace del bautismo… ocurre ya en el ministerio de Juan, pero Jesús, tras recibirlo él mismo, lo adoptó de [Juan] y lo administró a sus discípulos (Jua. 3:22; 4:1-2).  En Mateo 28:19 Jesús no instituye otro bautismo o un nuevo bautismo pero lo extiende para incluir a todas las naciones…  El nombre aquí indica que la persona bautizada es puesta en una relación con el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 2:38-41, el bautismo (audio).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

Herman Bavinck (1854-1921), de nacionalidad holandesa, fue uno de los más grandes teólogos reformados del siglo XX.  Fue sucesor de Abraham Kuyper en la cátedra de Teología Sistemática de la Universidad Libre de Amsterdam desde 1902.

El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)

Por Herman Bavinck.

Tomado de Reformed Dogmatics, Abridged in One Volume (Grand Rapids: Baker, 2011), p. 476.

El Espíritu Santo… después de la ascensión de Cristo comenzó a habitar en la iglesia como su templo.  El derramamiento del Espíritu Santo prometido por los profetas del Antiguo Testamento (Is. 44:3; Ez. 39:29; Jl. 2:28ss.), es la tercera gran obra de Dios después de la creación y la encarnación.  Hay dos clases de actividades asociadas con el Espíritu Santo en la enseñanza de Jesús mismo.  Para los discípulos de Jesús solamente (Jn. 15:17), el Espíritu Santo los confortará, los guiará a la verdad, y permanecerá con ellos para siempre (Jn. 14:16; 15:26; 16:7).  Desde el interior de la iglesia, el Espíritu Santo convence al mundo de pecado y justicia y juicio, demostrándole [al mundo] que está mal en todos los puntos (Jn. 16:8-11).  En el día de Pentecostés Cristo convirtió a la iglesia en su templo, un templo que perpetuamente él santifica, edifica, y nunca más abandonará; este habitar del Espíritu Santo confiere a la iglesia de Cristo una existencia independiente más allá de los límites estrechos del Israel étnico.  El Espíritu ahora tiene que consagrar y perfeccionar el cuerpo de Cristo—como lo hizo con Jesús en su ministerio terrenal—hasta que alcance su plena madurez y se convierta en la plenitud (pleroma) de aquel que lo llena todo en todo (Ef. 1:23).

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio).

Ver también: Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasEl ministerio del Espíritu Santo en el Evangelio de JuanElección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)Sobre el “bautismo en Espíritu Santo y fuego”(Lucas 3:16)El reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Vistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

Herman Bavinck (1854-1921), de nacionalidad holandesa, fue uno de los más grandes teólogos reformados del siglo XX.  Fue sucesor de Abraham Kuyper en la cátedra de Teología Sistemática de la Universidad Libre de Amsterdam desde 1902.