Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado en la Misión “Adulam” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México) de Taxco, Guerrero,en el otoño de 2011.

Enlace al archivo de audio: Sermón: Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (AMM, otoño 2011).

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Ver también: Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónDefinición bíblica del concepto “postreros días” (eschaton)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)El reino del Mesías y Su IglesiaParalelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (cuadro comparativo)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

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Los puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educación

Por Alejandro Moreno Morrison.

Fragmento tomado y ligeramente revisado de Alejandro Moreno Morrison, La objetividad del deber ser: Reflexiones en respuesta a la tesis subjetivista del positivismo jurídico (tesis profesional, Escuela Libre de Derecho, México, 1998), pp. 179-180 (Cap. IV, 1).

Leland Ryken explica que, “creyendo en la revelación general de Dios, los puritanos, abrazaron por completo el estudio científico del universo físico”.[1]  En su libro Ciencia y fe ¿en conflicto?,[2] el escritor español Enrique Mota señala que el 62% de los miembros de la Royal Society durante 1663 eran puritanos,[3] aun cuando este movimiento de reformadores calvinistas constituía una minoría de la población inglesa tras la restauración de la monarquía.

El pastor y teólogo escocés Samuel Rutherford [4] (1600-1661) escribió: “El creyente es el hombre más razonable en el mundo; aquél que hace todo por fe, hace todo por la luz de una razón cuerda.”[5]  El pastor puritano inglés Richard Baxter (1615-1691) escribió: “Nuestra física, que es una magnífica parte del aprendizaje humano, no es sino el conocimiento de las admirables obras de Dios; ¿y tiene alguien la cara para llamarse criatura de Dios, e infamar empero como vano el aprendizaje humano?”[6]  Richard Bernard insistía que “gramática, retórica, lógica, física, matemáticas, metafísica, ética, política, economía, historia y disciplina militar,” eran todas útiles para un ministro.[7]

Los puritanos fundadores de la colonia de la Bahía de Massachusetts establecieron Harvard College en 1636, sólo seis años después de haber desembarcado.[8]  El historiador E. Digby Baltzell, comenta que dicha colonia, “con más de 100 graduados de Oxford y Cambridge, fue seguramente la comunidad mejor educada que el mundo ha conocido jamás, antes o desde entonces.”[9]  En este mismo sentido Max Weber escribió: “Quizá ningún país estuvo jamás tan lleno de graduados como Nueva Inglaterra en la primera generación de su existencia.”[10]

El historiador del S. XX Horton Davies describe al Puritanismo como un movimiento de los ‘piadosos instruidos,’ los intelectuales religiosos de la época, un movimiento que encontró su más fuerte apoyo en los círculos universitarios.[11]

Uno de los últimos puritanos fue el pastor, teólogo, filósofo y científico Jonathan Edwards (1703-1758), profesor en Yale y presidente de la Universidad de Princeton.  Acerca de Edwards, el profesor Benjamín Silliman expresó la opinión de que “si él se hubiera dedicado a la ciencia física, podría haber agregado otro Newton a la extraordinaria época en que comenzó su carrera.”[12]  J. I. Packer ha escrito que “el puritanismo es lo que Edwards fue.”[13]

En general, C. S. Lewis describe a los primeros puritanos como “jóvenes, impetuosos, intelectuales progresivos, muy destacados y al día.”[14]

[1] Leland Ryken, The Puritans As They Really Were, 2nd ed., (Grand Rapids: Zondervan, 1990), p. 168.  Para una investigación sobre la influencia de los puritanos en la ciencia moderna ver: Robert K. Merton, Science, Technology, and Society in Seventeenth Century England (New York: Howard Fertig, 1970); Christopher Hill, Intellectual Origins of the English Revolution (Oxford: Oxford University Press, 1965); John Dillenberger, Protestant Thought and Natural Science (Garden City: Doubleday, 1960).

[2] Barcelona: Andamio, 1995.

[3] Op. cit., p. 40.  Referido en Antonio Cruz, Postmodernidad (Barcelona: CLIE, 1996), p. 31.  Mota también señala que, durante el S. XVI, y también en la actualidad, el número de científicos protestantes en Bélgica era, y es, mucho mayor que el de católicos, aunque éstos últimos son mayoría en la nación.

[4] Aunque el calificativo puritano no se aplica a los presbiterianos escoceses de la misma época sino sólo a los presbiterianos (y otros calvinistas) ingleses e irlandeses, su manera de vivir y de pensar era la misma, como lo demuestra los estándares de la Asamblea de Westminster (La confesión de fe de Westminster y sus catecismos entre otros), que fue producto de los puritanos ingleses y los presbiterianos escoceses.

[5] A Sermon Preached to the Honorable House of Commons.  Citado en Ryken, op. cit., p. 4.

[6] The Unreasonableness of Infidelity.  Citado en Ryken, op. cit., p. 168.

[7] The Faithful Shepherd.  Citado en Ryken, op. cit., p. 165.

[8] Ryken explica que los estudiantes que se preparaban para el ministerio cristiano en Harvard, “no sólo aprendían a leer la Biblia en sus lenguas originales y a exponer teología, sino también estudios en matemáticas, astronomía, física, botánica, química, filosofía, poesía, historia y medicina” (Ryken, op. cit.); ver también Benjamin Hart, Faith and Freedom: The Christian Roots of American Liberty (Dallas: Lewis & Stanley, 1988), pp. 107-109.

[9] E. Digby Baltzell, Puritan Boston and Quaker Philadelphia (New York: The Free Press, 1979), p. 247.  Citado en Ryken, op. cit., p.7.

[10] Max Weber, The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism (New York: Scribner, 1930); p. 168.  Citado en Ryken, op. cit., p.225

[11] Horton Davies, Worship and Theology in England: From Cranmer to Hooker, 1534-1603 (Princeton: Princeton University Press, 1970), p. 285.

[12] Henry C. McCook, “Jonathan Edwards as a Naturalist,” Presbyterian and Reformed Review, I; p. 393.  Ver Brevísima nota biográfica sobre Jonathan Edwards.

[13] James I. Packer, A Quest for Godliness: The Puritan Vision of the Christian Life (Wheaton: Crossway Books, 1990), p. 310.

[14] C. S. Lewis, Studies in Medieval and Renaissance Literature (Cambridge: Cambridge University Press, 1966), p. 121.  Citado en Ryken, op. cit., p. 4.

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Ver: Samuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15)¿Cómo eran los puritanos originales?Puritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)Presbiterianismo en la primera reforma en InglaterraAlgunas objeciones al cientismo.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

¿Cómo eran los puritanos originales?

Por Leland Ryken.

Fragmento tomado de Worldly Saints.  The Puritans as They Really Were (Grand Rapids: Zondervan, 1986), pp. 1- (Cap. 1, primera parte).

“El puritanismo es el miedo perturbador de que alguien, en algún lado, esté feliz.”  Eso dijo un detractor moderno de los puritanos.[1]

Pero un contemporáneo de William Tyndale, a menudo considerado el primer puritano, dio exactamente la evaluación opuesta.  Tomás Moro, el gran católicorromano, encontraba la religión protestante de Tyndale excesivamente indulgente.  Describía a sus adherentes como gente que “no amaban el ayuno de vigilia” sino que “comen rápido y beben rápido y lujurian rápido en su libinidad.”[2]  Su teología, según Moro, erraba en la dirección de hacer la vida cristiana demasiado fácil: “Yo por mi parte podría estar muy contento de que el pecado y el sufrimiento y todo se fueran tan pronto como Tyndale nos dice; pero me disgusta que nos engañe.”[3]

El puritanismo, nos dicen hoy, “daña el alma humana, la vuelve dura y triste, la priva de la luz del sol y de la felicidad.”[4]  Esta acusación hubiera sido una sorpresa para el cuáquero George Fox, un contemporáneo de los puritanos que despreciaba sus “listones y encajes y ropas costosas,” y “sus deportes y fiestas.”[5]

Pero cuando autoridades como C. S. Lewis, Christopher Hill, y A. G. Dickens dicen cosas tales como las siguientes, nos redituará mantener una mente abierta a la posibilidad de que hayamos sido seriamente engañados respecto de los puritanos:

Debemos imaginarnos a estos puritanos como el extremo opuesto de aquéllos que llevan este nombre hoy en día.[6]

Muy pocos de los llamados “puritanos” eran puritánicos en el sentido decimonónico de la palabra, obsesionados con el sexo y opuestos a la diversión: el “puritanismo” de este tipo fue en gran medida una creación posterior a la restauración.[7]

Cuando uno piensa acerca del puritanismo uno debe comenzar por deshacerse del término coloquial “puritanismo” como se aplica a la hipocresía religiosa victoriana.  Esto no aplica al puritanismo del S. XVII.[8]

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[1] H. L. Mencken, citado en Ralph Barton Perry, Puritanism and Democracy (New York: Vanguard, 1944), p. 239.

[2] Citado por C. S. Lewis, “Donne and Love Poetry in the Seventeenth Century,” en Seventeenth Century Studies Presented to Sir Herbert Grierson (Oxford: Oxford University Press, 1938), p. 74.  Aunque el término puritano no estaba todavía en uso en tiempos de Moro, es común para los historiadores considerar a Tyndale como el fundador de lo que más tarde llegó a conocerse como puritanismo.  William A. Clebsch, England’s Earliest Protestants, 1520-1535 (New Haven: Yale University Press, 1964), escribe, Tyndale fundó el puritanismo inglés como el sistema teológico, religioso, y moral que inequívocamente consideraba a la escritura como la ley de Dios para todo hombre.”

[3] Lewis, “Donne and Love Poetry,” p. 75.

[4] Langdon Mitchell, as quoted in Perry, p. 240.

[5] Journal (London: J. M. Dent and Sons, 1924), p. 151.

[6] C. S. Lewis, Studies in Medieval and Renaissance Literature (Cambridge: Cambridge University Press, 1966), p. 121.

[7] Christopher Hill, The Intellecutal Origins of the English Revolution (Oxford: Oxford University Press, 1965), p. 293.  Nota del traductor: La restauración a la que se refiere es la de la monarquía en Inglaterra, Irlanda, y Escocia en 1660, con el ascenso de Carlos II (hijo de Carlos I, de la dinastía Estuardo), tras la Guerra Civil y la República bajo el gobierno de Oliver Cromwell.

[8] A. G. Dickens, “The Ambivalent English Reformation,” en Background to the English Renaissance, ed. J. B. Trapp (London: Gray-Mills, 1974), p. 74.

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Ver también: Puritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)La doctrina de luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15)Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismoPresbiterianismo en la primera reforma en InglaterraBrevísima nota biográfica sobre Jonathan EdwardsSobre la visión puritana del día domingoVestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14)Vistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)La música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Los puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de Westminster.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. Leland Ryken, de nacionalidad estadounidense, es Profesor de Letras Inlgesas en Wheaton College, y es autor de numerosos libros.

Cronología de las obras de C. S. Lewis que refutan al positivismo, al conductismo y al subjetivismo ético, y de las interacciones entre B. F. Skinner y Lewis

Por Alejandro Moreno Morrison.

Tomado de La objetividad del deber ser: Reflexiones en respuesta a la tesis subjetivista del positivismo jurídico (México: Tesis profesional para la Escuela Libre de Derecho, 1998), pp. 126; adaptado y aumentado para este blog en 2016 y 2017.

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Ver también: Algunas objeciones al cientismoInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15)Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismoJuan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel RutherfordCalvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.