Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría

Por Zacarías Ursino[1]

Traducción y notas por Alejandro Moreno Morrison.
Fragmento tomado y traducido de Commentary on the Heidelberg Catechism (traducción de la edición latina de 1616, 2ª ed. estadounidense en inglés de 1852); pp. 917-918.*

Por lo tanto, todas aquellas cosas que están opuestas a la verdadera adoración de Dios son contrarias a este segundo mandamiento; tales como 1. Idolatría, que consiste en una adoración falsa o supersticiosa de Dios.  Hay, como ya hemos resaltado, dos clases principales de idolatría.  La una… adoración dada a un dios falso…  La otra especie de idolatría es más sutil y refinada, como cuando el Dios verdadero es supuestamente adorado, pero la clase de adoración que le es dada es falsa, que es el caso cuando cualquiera imagina que está adorando u honrando a Dios haciendo cualquier cosa que no está prescrita por la ley divina.  Esta especie de idolatría es más propiamente condenada en el segundo mandamiento, y se le aplica el término superstición,** porque añade a los mandamientos de Dios las invenciones de hombres.  Son llamados supersticiosos quienes corrompen la adoración a Dios mediante sus propias invenciones.  Este culto arbitrario [Col. 2:23] o superstición es condenada en cada parte de la Palabra de Dios.  “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.  Pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.”  “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”  “Nadie os juzgue en comida o bebida, todo lo cual perece con el uso, conforme a los mandamientos y doctrinas de hombres” (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8, 16, 22, 23).

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[1] Ver Brevísima nota biográfica de Zacarías Ursino, coautor del Catecismo de Heidelberg

* El Catecismo de Heidelberg, escrito por Zacarías Ursino y Jacobo Oleviano por encargo del príncipe Federico III, elector del Palatina, fue publicado en 1563.

** Previamente en la obra citada (p. 904), Ursino usa el término superstición en su sentido genérico y más común (…atribuir efectos a ciertas cosas, o a señales y palabras, que no dependen de ninguna causa física o política, si de la Palabra de Dios, y que no sucederían si no fuese por el Diablo y otras causas, aparte de las que son supuestas…  Está incluido en este vicio las predicciones, la atención especial a, e interpretación de, sueños, adivinaciones, con las señales y predicciones de adivinadores y magos…).  El uso al que se refiere en este otro punto no excluye a dicho sentido sino que lo complementa para efectos de la teología y ética cristianas.  Dicho sea de paso que este uso del término en este sentido no es nuevo en Ursino sino que está ya presente en Juan Calvino, en su exposición del 2º mandamiento (ver Institución de la religión cristiana, II, viii, 17).

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Ver también: La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)La música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaSalmo 100 (para canto congregacional)Salmo 67 (para canto congregacional)Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Puritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoLa luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Sermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte (audio)Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)El 2º mandamiento prohibe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos y de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de UrsinoContraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)El “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en español; Sermón expositivo de Éxodo 40 (audio)Sermón temático: Soli Deo gloria (audio)El culto de la sinagoga como modelo del culto de la Iglesia apostólica.

El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de Ursino

Por Zacarías Ursino[1] (traducción y notas de Alejandro Moreno Morrison).

Fragmento tomado y traducido de Commentary on the Heidelberg Catechism (traducción de la edición latina de 1616, 2ª ed. estadounidense en inglés de 1852); pp. 938-939, 944-945. *
  1. ¿Pero no han de tolerarse las imágenes[i] en los templos [ii] como libros para el pueblo?**

No; pues no debemos pretender ser más sabios que Dios, quien no tendrá a su pueblo enseñado por ídolos mudos, sino mediante la predicación viva de su Palabra.***

EXPOSICIÓN: Ésta es la objeción de aquéllos que conceden, de hecho, que las imágenes y estatuas de Dios y de santos no han de ser adoradas, pero mantienen que deberían ser toleradas en los templos cristianos, como libros para los laicos, y por otras causas, si tan sólo no son adoradas.  Debemos, sin embargo, mantener lo opuesto, que es que las imágenes y semejanzas de Dios, o de los santos, no han de ser toleradas en los templos cristianos sino abolidas y removidas de la vista de los hombres, ya sea que sean o no adoradas.

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Objeción 4: Pero los retratos e imágenes no son adorados en las iglesias Reformadas.  Por lo tanto pueden ser toleradas.  Respuesta: 1. Dios no sólo prohíbe que las imágenes sean adoradas sino que también prohíbe que sean hechas y tenerlas una vez hechas.  No te harás imagen, etc.  2. Siempre son ocasión para la superstición**** e idolatría para los ignorantes, como la experiencia del pasado y el presente testifican abundantemente.  3. Dan a los judíos, turcos [musulmanes], paganos y otros enemigos de la iglesia ocasión para ofensa y materia para blasfemar el evangelio.

Objeción 5: Los retratos y estatuas son ornamentos en nuestros templos.  Por lo tanto pueden ser tolerados.  Respuesta: 1. El mejor y verdadero ornamento de nuestros templos es la pura e inadulterada doctrina del evangelio, el debido uso de los sacramentos, oración y adoración verdaderas conforme con la Palabra de Dios.  2. Los templos han sido construidos para que imágenes vivas de Dios sean vistas y no para ser la habitación de ídolos e imágenes mudas.  3. El ornamento del templo no debe ser contrario al mandamiento de Dios.  4. No debe ser seductor [iii] para los miembros ni ofensivo para los enemigos de la iglesia.  Pero alguien quizá replique: “La cosa en sí misma y su uso legítimo no tienen que ser quitados simplemente porque pueda ser abusada.  Las imágenes son seductoras y ofensivas meramente por accidente.  Por lo tanto, no han de ser removidas de los templos.”  Respuesta: La primera proposición es verdadera, siempre y cuando la cosa sea buena por su propia naturaleza, y su uso sea lícito, y el accidente conectado inseparablemente con ella no esté condenado por Dios.  Si no es este el caso, la cosa y su uso son ambas ilícitas, y por lo tanto de ser evitadas.  Pero las imágenes de Dios y de santos, que están puestas en nuestros templos para fines religiosos, no son ni buenas, ni su uso es lícito sino expresamente prohibido por el mandamiento de Dios.  Y no sólo eso, sino que el accidente, que es la superstición, o idolatría, invariablemente acompañan el uso de estas imágenes (sin importar las vanas pretensiones de aquellos que están más plenamente establecidos, y de su conocimiento) y es igualmente condenado por el mandamiento de Dios.

Objeción 6: Todo lo que es necesario es que los hombres, mediante la predicación del evangelio, no tengan imágenes en sus corazones.  Por lo tanto, no es necesario que sean removidas de los templos.  Respuesta: Negamos la premisa; puesto que Dios no sólo nos prohíbe tener ídolos en nuestros corazones sino también delante de nuestros ojos, viendo que no meramente desea que no seamos idólatras sino que evitemos aún la apariencia de idolatría, conforme a lo que está dicho: “Absteneos de toda apariencia de mal” (1 Tes. 5:22).  Nuevamente, tal es la depravación del corazón humano y su propensión a la idolatría, que ídolos bien pulidos y adornados, dejados ante los ojos de los hombres, muy pronta y fácilmente se asientan en el corazón y conducen a nociones falsas de religión, sin importar lo que digan algunos al contrario.  Podemos, por lo tanto, invertir el argumento y razón así: Las imágenes han de ser desarraigadas del corazón de los hombres mediante la predicación del evangelio.  Por lo tanto, han de ser también expulsadas de nuestros templos: pues la doctrina revelada a nosotros desde el cielo no meramente nos manda no darles culto y adorarlas, sino igualmente no hacerlas ni tenerlas.

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[1] Ver Brevísima nota biográfica de Zacarías Ursino, coautor del Catecismo de Heidelberg.

* El Catecismo de Heidelberg, escrito por Zacarías Ursino y Jacobo Oleviano por encargo del príncipe Federico III, elector del Palatina, fue publicado en 1563.

i  Nota de traducción: La palabra usada en el original en latín es imagines (plural de imago) que es cognado exacto del sustantivo castellano imágenes, es decir, que abarca todo tipo de representación gráfica.  La versión alemana usa bilder, que puede traducirse como pintura, retrato, imagen o fotografíaLa traducción al inglés de la obra de donde este fragmento está tomado usa la palabra picture, que igualmente puede traducirse como pintura, retrato, o imagen.  Es decir, que este artículo doctrinal se refiere a cualquier representación visible, no exclusivamente estatuas, y muy particularmente a retratos o pinturas.  Que no se refiere ni primaria ni exclusivamente a estatuas, queda claro más allá de toda duda de la exposición de Ursino, quien menciona más adelante estatuas e imágenes.

ii  Nota de traducción: Aunque la traducción al inglés usada recurre al sustantivo church indistintamente para iglesia y para templo, el original en latín usa la palabra templum/templis cuando se refiere a los edificios, por lo que en tales casos he traducido church como templo.

** La frase “como libros para el pueblo” que usa aquí el Catecismo de Heidelberg alude al pretexto que, según refiere Ursino, el papa Gregorio (I o “el grande”) alegó para introducir imágenes a los templos cristianos a finales del S. VI.  Ver Zacharias Ursinus, The Commentary of Dr. Zacharías Ursinus on the Heidelberg Catechism (The Synod of the Reformed Church in the U. S., 2004), p. 53.

*** Este es el texto del Catecismo de Heidelberg.  La exposición que le sigue (incluyendo las respuestas a las objeciones) es la que es de la autoría de Zacarías Ursino.

**** En la literatura reformada, el concepto de superstición se refiere a dos clases de acciones.  La primera es la más comúnmente relacionada con el término superstición (aún fuera de la teología y ética cristianas), que Ursino mismo describe así, más arriba en la obra citada:

…atribuir efectos a ciertas cosas, o a señales y palabras, que no dependen de ninguna causa física o política, ni de la Palabra de Dios, y que no sucederían si no fuese por el Diablo y otras causas, aparte de las que son supuestas…  Está incluido en este vicio las predicciones, la atención especial a, e interpretación de, sueños, adivinaciones, con las señales y predicciones de adivinadores y hechiceros… (p. 904).

A la segunda clase de acciones se refiere así Ursino:

Por lo tanto, todas aquellas cosas que están opuestas a la verdadera adoración de Dios son contrarias a este segundo mandamiento; tales como 1. Idolatría, que consiste en una adoración falsa o supersticiosa de Dios.  Hay, como ya hemos resaltado, dos clases principales de idolatría.  La una… adoración dada a un dios falso…  La otra especie de idolatría es más sutil y refinada, como cuando el Dios verdadero es supuestamente adorado, pero la clase de adoración que le es dada es falsa, que es el caso cuando cualquiera imagina que está adorando u honrando a Dios haciendo cualquier cosa que no prescrita por la ley divina.  Esta especie de idolatría es más propiamente condenada en el segundo mandamiento, y se le aplica el término superstición, porque añade a los mandamientos de Dios las invenciones de hombres.  Son llamados supersticiosos quienes corrompen la adoración a Dios mediante sus propias invenciones.  Este culto arbitrario [Col. 2:23] o superstición es condenada en cada parte de la Palabra de Dios.  “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.  Pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.”  “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”  “Nadie os juzgue… conforme a los mandamientos y doctrinas de hombres (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8, 16, 22, 23) (pp. 917-918).

iii  Nota de traducción: Que atrape o distraiga la atención.

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Ver también: La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoLa luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría.

Sermón expositivo de Éxodo 40, Jehová habita en medio de Su pueblo (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado el segundo semestre de 2011, en la Iglesia “Gethsemaní” (Iglesia Presbiteriana Reformada de México), Coyoacán, Ciudad de México.

Enlace al archivo de audio: Sermón Éxodo 40 (AMM, 2011).

Resumen: La gloria de Jehová llena el recién terminado tabernáculo, dando así una señal visible de que Dios no meramente acompaña a Su pueblo sino que habita en medio de él.  Este último capítulo de Éxodo es el clímax del libro y marca el inicio de una nueva etapa en la historia del pueblo de Dios, durante la cual el Señor comenzará a enseñarles los rudimentos del evangelio: la santidad, justicia, misericordia, bondad y fidelidad de Dios, la pecaminosidad de la humanidad, la muerte como consecuencia del pecado, y la posibilidad de la expiación vicaria.  Esto, que en el Antiguo Testamento se presenta en sombras, se cumple en plenitud con la encarnación del Señor Jesucristo y en la redención que hace de los suyos, como lo refiere el apóstol Juan en el prólogo de su evangelio.  La gloria del Señor todavía está por manifestarse en plenitud en la glorificación de los redimidos, para que entonces sean los redimidos los que, en la consumación escatológica, habiten en medio de la gloria de Dios.

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Ver también: Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio)Sermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatríaSermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio).Sermón expositivo de Mateo 8:28-34, los endemoniados gadarenos (audio)Sermón temático: Soli Deo gloria (audio)El 2º mandamiento prohibe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de UrsinoSermón temático: Sola gracia (audio)Sermón expositivo de Juan 5:1-17, sanidad de un paralítico (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Breves textos sobre el día de reposo cristiano (enlace a álbum de imágenes jpg)Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo Testamento (video-conferencia)La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)

Por Anthony Burgess.

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Ver también: La música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la Reforma; La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)BURGESS, Anthony. Vindiciae legis, Rom. 2.14-15, ley natural, luz naturaleza (presentación PPT); Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15)Puritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)El “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en españolSalmo 67 (para canto congregacional)Salmo 100 (para canto congregacional)El culto de la sinagoga como modelo del culto de la Iglesia apostólicaPretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatríaSermón temático: Soli Deo gloria (audio)El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de UrsinoSermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)La espiritualidad de la verdadera adoración en el Nuevo Testamento.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Anthony Burgess, reformador inglés, fue miembro de la Asamblea de Westminster y del comité redactor del Capítulo 19 sobre la Ley de Dios de la Confesión de fe de Westminster.  Su libro Una vindicación de la ley moral y los pactos es fundamental para la correcta interpretación de la doctrina de la ley de Dios en la Confesión de fe de Westminster. Las conferencias de Burgess que luego fueron publicadas como libro (1646) fueron dictadas en una iglesia en Londres inmediatamente antes y durante el periodo en que la Asamblea discutió dicho Cap. 19 de la Confesión de fe de Westminster.  En su introducción a la edición facsimilar electrónica del libro de Burgess (Reformation Heritage Books, 2011), Stephen J. Casselli escribe: “Vindiciae  Legis provee una explicación exegética y teológica consonante con la enseñanza del Cap. XIX de la Confesión de fe de Westminster”(la edición referida, en el original inglés, está disponible gratuitamente aquí).

 

 

La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia – bilingual)

Por Maurice Roberts.

Video-conferencia bilingüe (English-español) bilingual video-lecture.

En junio de 2014, el Rev. Maurice Roberts hizo una visita a México para dar conferencias en seminarios e iglesias en Tampico, Tamaulipas, en Mérida, Yucatán, y en la Ciudad de México. Gracias a los buenos oficios del Rev. Kenneth Stewart, ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Escocia en Glasgow, el Rev. Roberts muy amablemente hizo espacio en su ocupada agenda para hablar en una naciente obra misionera en el poniente de la Ciudad de México.

El Rev. Maurice Roberts nació en Chester, Inglaterra, y fue educado en la Universidad de Durham (Inglaterra).  Después de ser profesor de matemáticas, griego y latín en escuelas secundarias en Inglaterra y Escocia, estudió teología en el Colegio de la Iglesia Libre de Escocia en Edimburgo.  Ha pastoreado iglesias desde 1974; también fue editor de la revista Banner of Truth de 1988 a 2003, y es autor de varios libros.  Desde 1994 ha sido ministro de la congregación Greyfriars de la Iglesia Libre de Escocia (Continuadora) en Inverness.

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Ver también: La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo TestamentoEl “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en españolSalmo 67 (para canto congregacional)Identidad confesional: Estándares de WestminsterLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaSalmo 100 (para canto congregacional); Sobre la liturgia ginebrina de Juan Calvino para la celebración de la Cena del SeñorOración por toda la Iglesia de Cristo usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y KnoxLas oraciones públicas, colectivas, comúnes, o litúrgicas en la práctica reformadaLas oraciones públicas, litúrgicas (o al unísono) de la Iglesia en el culto públicoLa Cena del SeñorOrigen tardío de la doctrina de la transubstanciación, y temprana oposición a la mismaSobre los medios de graciaLa fe de los estatistasInvocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)El Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo (Marcos 2:28)Sobre la visión puritana del día domingoNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaPuritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)¿Cómo eran los puritanos originales?La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo Testamento.

Sobre el bautismo.

Por Herman Bavinck.

Tomado de Reformed Dogmatics.  Abridged in One Volume (Grand Rapids: Baker,2011), pp. 662-664.

En el Nuevo Testamento [NT], el bautismo tiene su cimiento en la circuncisión del Antiguo Testamento (Gen. 17:10ff.)… en el Antiguo Testamento [la circuncisión] era una señal y sello sacramentales del perdón de pecados y la santificación en el pacto de gracia, cuya promesa única y comprehensiva es: “para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti” (Gen 17:7)…  [La circuncisión] sella los dos beneficios del pacto—el de la justicia de la fe (Rom. 4:11) y el de la circuncisión del corazón (Deu. 10:16; 30:6; Jer. 4:4; Rom. 2:28-29; Col. 2:11); es decir, de la justicia o el perdón de pecados, y de la regeneración o santificación.  La circuncisión externa sin la circuncisión del corazón no tiene valor (Hch. 7:51; Rom. 2:28-29; 3:21, 30; 1ª Cor. 7:19); como un sello de la justicia de la fe, presupone fe.

Por esa razón Dios, por medio de Juan [el Bautista], instituyó el bautismo por agua aun antes de que Jesús comenzara su ministerio público.  Este bautismo… no era algo absolutamente nuevo.  Toda la antigüedad atribuyó un significado religioso-simbólico al agua… aun en Israel a los prosélitos les requerían ser bautizados y presentar un sacrificio así como ser circuncidados para ser admitidos en la comunidad de creyentes.  No obstante, el bautismo sólo se convierte en sacramento, una señal y sello de la gracia, como resultado de haber sido instituido por Dios.  El NT enseña expresamente que “vino palabra de Dios a Juan” para que bautizara (Luc. 3:2-3), que Dios lo envió para este propósito (Jua. 1:33), que su bautismo no era “de los hombres” sino “del cielo” (Mat. 21:25), y que los publicanos que se habían bautizado “justificaron a Dios,” en tanto que los fariseos y escribas, habiéndose rehusado a ser bautizados por Juan, “desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos” (Luc. 7:29-30)…  La institución que Dios hace del bautismo… ocurre ya en el ministerio de Juan, pero Jesús, tras recibirlo él mismo, lo adoptó de [Juan] y lo administró a sus discípulos (Jua. 3:22; 4:1-2).  En Mateo 28:19 Jesús no instituye otro bautismo o un nuevo bautismo pero lo extiende para incluir a todas las naciones…  El nombre aquí indica que la persona bautizada es puesta en una relación con el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 2:38-41, el bautismo (audio).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

Herman Bavinck (1854-1921), de nacionalidad holandesa, fue uno de los más grandes teólogos reformados del siglo XX.  Fue sucesor de Abraham Kuyper en la cátedra de Teología Sistemática de la Universidad Libre de Amsterdam desde 1902.