Dos acercamientos al estudio de la Biblia: temático y expositivo

Por Alejandro Moreno Morrison.

Hay dos formas de alimentarse “bien.”  Una es tomando píldoras que contienen sintetizados todos los nutrientes necesarios para sobrevivir.  Así es como se alimentan los astronautas que no tienen acceso a alimentos frescos.  La otra manera de alimentarse bien, es mediante una dieta variada que contenga en su estado natural todos los nutrientes que necesitamos y además nos brinda placer y satisfaga nuestros sentidos corporales y aun el alma.

Similarmente, hay dos formas de alimentarse de la Biblia.  Podemos usar la Biblia para alimentarnos como astronautas.  Es decir, extraer de la Biblia las respuestas que buscamos y tomarlas en forma sintética, como píldoras.  Ese es el acercamiento temático (que usa la teología sistemática).  No es que el acercamiento temático sea malo—nada de eso—es sólo que no es ni la única ni la mejor forma de leer la Biblia.  El acercamiento temático es bueno para algunos fines pero no es suficiente para un estudio integral de la Palabra de Dios.  El acercamiento temático nos da mucho, pero no nos da todo lo que podemos obtener del estudio de la Biblia.  El acercamiento temático aplicado a la teología sistemática nos ayuda a no tener deficiencias graves que resulten en enfermedades pero no nos da todo el contenido y riqueza de la Palabra de Dios.  En cierta forma el acercamiento temático es como un suplemento alimenticio.  Nos ayuda a suplir y corregir las deficiencias que tenemos cuando todavía no hemos podido leer, escudriñar y discernir todo el consejo de Dios revelado en la totalidad de Su Palabra.  Por ejemplo, mediante la teología sistemática o dogmática, que usa el acercamiento temático, aprovechamos de antemano las conclusiones que son fruto del estudio y discernimiento que el Espíritu Santo ha dado al pueblo de Dios, a lo largo de 20 siglos de historia de la Iglesia, mediante los pastores y maestros a quienes dio dones para la edificación del Cuerpo de Cristo (Efesios 4:8, 11-12).

Pero leer la Biblia con el acercamiento temático no puede darnos la misma calidad de vida y salud espiritual que si leemos y digerimos cada porción de manera expositiva, es decir, tal y como nos es dada, sin desechar ni desperdiciar nada.  Con el acercamiento expositivo, en lugar de extraerle a una porción bíblica las respuestas que buscamos y desechar lo demás, dejamos que el Espíritu Santo nos nutra y satisfaga con todo lo que Él ha revelado en las Sagradas Escrituras.  Es como la diferencia entre tomarse una pastilla de vitamina C sintética y comer las frutas y demás alimentos que la contienen junto con muchos otros nutrientes, y que nos proporciona, además, una placentera experiencia sensorial.  No es en vano sino por una buena razón que el Señor no nos dio meramente un manual de doctrina sino una colección variada de libros, escritos por tantos y tan diversos autores en tan diversas épocas, cuyo contenido es tan variado y diverso, como también lo son sus géneros y estilos literarios.  ¡Tantos libros tan ricos y tan hermosos!

Para el estudio de la Biblia es bueno tener en mente las aportaciones del acercamiento temático que, por ejemplo, la teología sistemática armoniza, para no caer en errores que ya fueron enfrentados y superados por la iglesia en épocas pasadas, y para tener en cuenta en panorama completo del mensaje de la Biblia.  Pero si solamente estudiamos la Biblia temáticamente, es decir, buscando lo que queremos, lo que ya sabemos, o lo que creemos que ya sabemos, estamos perdiéndonos de toda la riqueza que se obtiene de “degustar” todo el consejo de Dios mediante un estudio expositivo de la Biblia.  Si nuestro estudio de la Biblia es solamente temático, lo más probable es que no crezcamos integral y saludablemente porque no estaremos aprendiendo nada nuevo ni estaremos desafiando nuestras mentes y espíritus a escalar a alturas desde donde tengamos una perspectiva más completa de la totalidad del mensaje de la Escritura.

Para alimentarnos espiritualmente de manera completa y saludable, debemos escudriñar las Escrituras de manera expositiva, dejando que ellas nos hablen, dejando que sea el texto el que fije la agenda, el que plantee las preguntas que debemos responder.  Debemos “degustar” los frutos completos, sin desechar nada, a fin de recibir no solamente los nutrientes que pensamos que necesitamos sino todo lo que el Señor ha puesto en Su Palabra.  Esta lectura más natural y orgánica (no sintética) requiere que pongamos atención y discernamos, por ejemplo, los contextos y trasfondos textuales e históricos, los diversos géneros literarios, los muchos y variados recursos literarios usados por los autores, las emociones que imprimieron en sus escritos y las que buscaron crear en su audiencia, y el desarrollo orgánico o progresivo de la revelación divina.

De hecho, no todas las teologías sistemáticas o dogmáticas son creadas iguales.  Las buenas teologías sistemáticas o dogmáticas son aquéllas que primero se detienen en el estudio expositivo de la Biblia.  El estudio expositivo de la Biblia, “poner fuera” o “sacar a la luz” el mensaje original del texto bíblico, nos va a permitir sacar más provecho cuandoi, en una segunda instancia, hagamos un estudio temático de la Biblia.

Comparado con el estudio temático, el  estudio expositivo de la Biblia es más difícil y laborioso, pues requiere mucho más trabajo, estudio y reflexión, pero sus frutos son más ricos y más “nutritivos” en lo que aportan a nuestro crecimiento en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

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Ver también: Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoEl comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasArrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésContraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Este mundo está lleno del poder redentor de DiosLa correcta interpretación de Romanos 10:9-10La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Vistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14); Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Brevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio)Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio).Sermón expositivo de Mateo 8:28-34, los endemoniados gadarenos (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Conferencia: Los milagros del Señor Jesús (audio)Sermón expositivo de Juan 5:1-17, sanidad de un paralítico (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio)Sermón expositivo de Éxodo 40, Jehová habita en medio de Su pueblo (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.