Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27

Por David H. Lurie.

Tomado de “A New Interpretation of Daniel’s ‘Sevens’ and the Chronology of the Seventy ‘Sevens’,” en Journal of the Evangelical Theological Society 33/3 (Sept. 1990), pp. 303-309.

Nota editorial: En el artículo académico del que se desprende este cuadro, David H. Lurie (físico teórico evangélico) desarrolla una propuesta a partir del significado de la palabra hebrea traducida comúnmente como “semanas,” que en hebreo significa literalmente septenos (la palabra hebrea es masculina, lo que la distingue de la palabra hebrea para “semana” que también en hebreo es femenina).  El erudito reformado en Antiguo Testamento E. J. Young, en su libro The Prophecy of Daniel (Grand Rapids: Eerdmans, 1977), explica que dicha palabra es un participio masculino que denota algo computado por siete o dividido entre siete (p. 195).  A partir de lo anterior, Lurie propone que, los “sietes” o septenos de la profecía de Daniel pueden corresponder a cualquier múltiplo de siete.  Lurie aplica esta propuesta interpretando el primer conjunto de siete septenos de Daniel 9:25 como compuestas de 14 años en lugar de siete años (es decir 7 x 14). Conforme a esta propuesta, los cálculos del tiempo transcurrido entre la promulgación del edicto de Ciro en 538 AC y el nacimiento del Señor, su crucifixión, y la destrucción de Jerusalén resultan asombrosamente precisos.

LURIE, David H. Cálculo de los 70 septenos de la profecía de Daniel

Traducción, nota y diseño gráfico de Alejandro Moreno Morrison.

Ver también: La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraParalelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (gráfico)La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de SalmosSermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónEl reino del Mesías y Su IglesiaDefinición bíblica del concepto “postreros días” (eschaton)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeSermón expositivo de Hechos 1:6-7. La restauración del Reino a Israel (audio)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoSermón expositivo de Hechos 1:8: El Reino del Mesías y la Gran Comisión (audio)Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)Sermón expositivo de Hechos 1:12-26: La elección del sustituto de Judas (audio)Elección del sustituto de Judas y la reconstitución de Israel (Hechos 1:12-26)Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)El valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Restauración de Israel: Implicaciones escatológicas de la elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)La perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraEl Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de DavidLa profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoEl comienzo de los postreros días en PentecostésBrevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21. El inicio de los postreros días (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio).

La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos

Por O. Palmer Robertson.

Fragmentos tomados del libro The Flow of the Psalms. Discovering Their Structure and Theology (Presbyterian & Reformed, 2015), pp. 15, 16-17.

[D]os reyes y dos reinos se funden el uno en el otro mediante la repetición del mensaje de los salmos.  David y sus descendientes serán establecidos en una monarquía en un lugar en particular.  Jehová reina sobre los cielos y la tierra desde la eternidad y a lo largo de todo el tiempo.  Eventualmente, el reinado del Mesías debe unirse con el reinado de Jehová a fin de que los reinos de la tierra y el cielo, del tiempo y de la eternidad, sean uno.  Esta fusión de los dos reyes y de los dos reinos permea la teología del Salterio.  Esta perspectiva por sí sola puede explicar cómo es que el concepto de monarquía en Israel continúa mucho después de que los reyes dejan de existir en la nación.  También explica cómo el reinado de Jesús como el Mesías pudo fundirse con el reinado de Dios sobre el mundo.


La unión del gobierno de Dios y del Mesías es una verdad focal que corre a lo largo del Salterio.  Tres colecciones separadas en tres diferentes libros unen estos dos reinados.

Una colección distintiva de cinco salmos (Sals. 20-24) conecta con el crucial Salmo 18 que declara las “victorias” del ungido de Jehová (Sal. 18:50).  Las mismas victorias mesiánicas son el objeto de las oraciones del pueblo de Dios (Sal. 20:5) y la ocasión para su regocijo (Sal. 21:1, 5). La pregunta sin responder de este rey mesiánico (“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué…?”) termina eventualmente con adoración internacional y generacional del Señor que gobierna sobre las naciones (Sal. 22:1, 27-31).  Aun el rey-Mesías encuentra consuelo entre las sombras profundas como la muerte porque el Señor mismo es su Pastor-Rey (Sal. 23:1-4).  Consumativamente, las antiguas puertas de gloria deben levantarse para que el Señor Pactual [Jehová] Todopoderoso, el Rey de Gloria entre (Sal. 24).

Cuatro salmos consecutivos en el Libro II proclaman al Dios de Israel y a su Mesías como soberanos sobre todas las naciones de la tierra.  En una proclamación por demás sorprendente, el salmista primero saluda al rey mesiánico como el Dios eterno que ha sido ungido por su Dios (Sal. 45:6-7).  El salmo que le sigue en este grupo de salmos sobre la monarquía declara que el Señor Pactual [Jehová] Todopoderoso será “exaltado entre las naciones… enaltecido en la tierra” (Sal. 46:10).  Él es “el gran Rey sobre toda la tierra” (Sal. 47:2, 7).  Este Dios Soberano sobre las naciones reside permanentemente sobre el Monte Sion, la ciudad del Gran Rey (Sal. 48:2).

Un grupo de salmos en el Libro IV emplea una frase distintiva para proclamar el reinado del Señor: Yahweh Malak (“Jehová es Rey”) (Sals. 93, 96, 97,99).  La frase subraya la permanencia del gobierno universal del Señor a lo largo de las edades.  La frase ocurre solamente una vez en la Escritura fuera de esta colección distintiva en el Libro IV del Salterio (1 Cro. 16:31).  En este pasaje, David celebra la traída del arca del pacto, simbolizando el trono del Señor, a Jerusalén de manera que esté permanentemente localizada junto al trono mesiánico de David.  En este contexto, puede proclamarse gozosamente:

Alégrense los cielos,
Gócese la tierra;
Y digan en las naciones:
“¡Yahweh Malak!”
(1ª Cro. 16:31; cf. Sal. 96:10)

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. O. Palmer Robertson, de nacionalidad estadounidense, es un erudito en Antiguo Testamento educado en Union Theological Seminary, Virginia. Ha sido profesor de Antiguo Testamento en Reformed Theological Seminary, Westminster Theological Seminary, Covenant Theological Seminary, y Knox Theological Seminary. Actualmente divide su actividad académica entre la African Bible University en Uganda, y el centro de estudios bíblicos Tyndale House en Cambridge, Inglaterra. Es autor de los libros The Christ of the Covenants, The Christ of the Prophets, and The Israel of God.

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Ver también: El Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de DavidLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónEl mensaje del sermón de Pedro en Pentecostés: ArrepentíosEste mundo está lleno del poder redentor de Dios.El reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Salmo 67 (para canto congregacional)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7. La restauración del Reino a Israel (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio).Sermón expositivo de Hechos 2:22-37, el Señor Jesucristo es el rey mesiánico prometido en el AT (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado en la Misión “Adulam” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México) de Taxco, Guerrero,en el otoño de 2011.

Enlace al archivo de audio: Sermón: Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (AMM, otoño 2011).

Apocalipsis es un libro difícil de entender pero no es, como muchos creen, un libro enigmático, misterioso o esotérico.  Tampoco es un libro cuyo principal objetivo sea dar predicciones, aunque sí habla, a rasgos muy grandes, de lo que Dios se ha propuesto hacer en el periodo de la historia de la humanidad entre su primera venida y su segunda venida, y de lo que sucederá después de esta.

Esta primera parte de una introducción, explica los principales datos históricos y literarios del Apocalipsis, incluyendo algunos puntos elementales de la escatología bíblica de la teología Reformada, y la función de los mensajes a las siete iglesias para entender el propósito del libro y su mensaje para la Iglesia de entonces y a lo largo de la historia de la Iglesia hasta que el Señor vuelva.

El acercamiento adoptado en esta introducción muestra cuán desatinado puede resultar tratar de interpretar al Apocalipsis poniendo al llamado “milenio” como punto de partida, pues ello en realidad oscurece el propósito y mensaje perenes de esta porción de la Palabra de Dios.

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Ver también: Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio); Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónDefinición bíblica del concepto “postreros días” (eschaton)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)El reino del Mesías y Su IglesiaParalelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (cuadro comparativo)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24); Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios); Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27; La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos; Brevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio); Sermón expositivo del Salmo 67 (audio); Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio); Sermón expositivo de Hechos 2:22-37, el Señor Jesucristo es el rey mesiánico prometido en el AT (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio).Significado escatológico del PentecostésSermón expositivo de Ezequiel 47:1-12, antecedentes AT del Pentecostés (audio)El valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (gráfico)

Por G. I. Williamson

Tomado de A Study in Biblical Eschatology (Barrhead: Inheritance Publications, 2015), p. 15. 

WILLIAMSON Paralelismo en las visiones de Daniel (imagen)

PDF: WILLIAMSON, G. I. Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel.

Enlace a la edición PDF del libro A Study of Biblical Eschatology.

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Ver también: Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)La perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraExaltación y entronización del Señor JesucristoLa profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Rev. Gerald Irving Williamson es un ministro y téologo reformado estadounidense, fue educado en Drake University (Des Moines, Iowa), y en el Seminario Teológico de Pittsburgh.  Ha sido ministro de congregaciones en la antigua United Presbyterian Church of North America, la Associate Reformed Presbyterian Church, la Reformed Presbyterian Church of North America, y la Orthodox Presbyterian Church.  Es autor de varios libros incluyendo La Confesión de fe de Westminster para clases de estudio (en español).  

Sermón expositivo de Hechos 2:1-4: El derramamiento del Espíritu Santo (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Domingo 27 de abril de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón Hechos 2:1-4 (AMM, Abr. 27, 2014)

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento:Deuteronomio 32:1-14
  • Evangelio: Juan 14:15-26
  • Nuevo Testamento: Hechos 2:1-4

Texto en la portada del orden de culto: El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés).

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Ver también: Arrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésExaltación y entronización del Señor JesucristoEl ministerio del Espíritu Santo en el Evangelio de JuanEl evangelio y las misionesEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sede.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pacto

Por Alejandro Moreno Morrison.

Domingo 20 de abril de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pacto (AMM, Abr. 20, 2014)

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento: Éxodo 24:1-8
  • Evangelio: Mateo 26:26-29
  • Nuevo Testamento: Hebreos 8

Texto en la portada del orden de culto: Confesión de fe de Westminster, Cap. 7.

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Ver también: Sobre el pacto abrahámico; Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasSobre el pecado original (Génesis 3)Origen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Jerusalén: Lugar del fin de la antigua era

Por Bruce K. Waltke (ThD, PhD)

Fragmento tomado de An Old Testament Theology.  An Exegetical, Canonical and Thematic Approach (Grand Rapids: Zondervan, 2007), pp. 566-567.

En llamativo contraste con [la] inesperada exaltación retórica de Galilea para tener el papel de honor en el inicio de la nueva era, Jesús predice que Jerusalén será aniquilada durante la generación que lo mató.  Su predicción fue cumplida en el año 70 dC.

Veamos esa predicción con más detalle.  Después de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén (Mat. 21:1-11) y de su purificación del templo (21:12-17), Mateo anticipa esta destrucción de la ciudad y el fin de la antigua era mezclando los relatos de la incredulidad y rechazo de las autoridades judías (21:23-27, 28-32; 22:15-22, 23-33, 34-46) con la simbólica maldición de Jesús a la higuera (21:18-22), sus parábolas de los labradores (21:33-46) y del banquete de bodas, y sus siete ayes sobre las autoridades judías en Jerusalén (23:1-36).  La higuera estéril simboliza el templo con su ritual estéril y por ello lista para su destrucción.[1]

Similarmente, las tres parábolas polémicas en 21:28-22:14 están todas dirigidas contra las autoridades judías en Jerusalén y están enfocadas a identificar al verdadero pueblo de Dios como aquellos que obtienen su favor en contraste con las autoridades de la ciudad, quienes obtienen su ira.  Como un puente al discurso del Monte de los Olivos que predice la aniquilación de la ciudad (Mat. 24; Mar. 13), Mateo registra las últimas palabras de Jesús al pueblo de Jerusalén: “He aquí vuestra casa os es dejada desierta…  no me veréis más hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor” (23:38-39).

Mateo 24 presenta la enseñanza privada de Jesús a los discípulos después de que simbólicamente deja el templo para ir al Monte de los Olivos.  Ese movimiento recrea la visión de Ezequiel de la gloria de Dios dejando el templo de Salomón y deteniéndose en el mismo monte [Ez. 11:22-24] justo antes de la destrucción de Jerusalén en 586 aC.  En su enseñanza privada Jesús les dice que Jerusalén será destruída en su generación (ver “Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén“).  Ningún pasaje del Nuevo Testamento predice o cita alguna profecía del Antiguo Testamento que diga que será reconstruido.  [Blas] Pascal lo puntualiza así:

Cuando Nabucodonosor llevó cautivo al pueblo, en caso de que creyesen que el cetro había sido removido de Judá, Dios le dijo [a Israel] de antemano que su cautividad no duraría mucho tiempo, y que serían restaurados (Jeremías 29:10).  Fueron confortados a lo largo de ese tiempo por los profetas, y su casa real continuó.  Pero la segunda destrucción vino [en 70 dC] sin ninguna promesa de restauración—sin tener profetas, sin reyes, sin consolación y esperanza, porque el cetro ha sido para siempre removido del [Israel nacional].[2]

Esta caracterización de Galilea como el lugar para proclamar la nueva era y de Jerusalén como el lugar para la aniquilación marca un cambio decisivo de la antigua era a la nueva.  Mateo y Marcos intencionalmente niegan las expectativas judías de que Jerusalén continuará teniendo un papel en la historia de la salvación después de su destrucción en 70 dC.  Implícitamente, entonces, las profecías del Antiguo Testamento acerca de la gloria futura de Jerusalén deben encontrar su cumplimiento en modos que se conforman con la transmutación del reino de Dios de un reino terrenal a un reino espiritual.

[1] W. R. Telford, The Barren Temple and the Withered Tree (Journal for the Society of the Old Testament Supplement Series 1; Sheffield, 1980).  Carolyn Osiek en una comunicación personal llama la atención al ensayo de un estudiante que cita Ze’ev Safrai, The Economy of Roman Palestine (New York: Routledge, 2001), a efecto de que debido a que los higos no maduran todos al mismo tiempo, el cosechador tiene que regresar día con día.  Natanael sentado bajo una higuera (Juan 1:47-49) es una expresión de expectación y esperanza por la restauración del templo.  Más aún, Natanael estaba en oración; presumiblemente, como Simeón, está orando por el reino de Dios.  Natanael cree en Jesús porque Jesús sabía su excepcional carácter aún antes de que Jesús lo conociera (Safrai, 136-37).

[2] Citado por James M. Houston, The Mind on Fire (Vancouver: Regent College Publishing, 1989), p. 200.  [Blas Pascal, científico, matemático, filósofo y teólogo francés, hace numerosas referencias, en sus Pensamientos, a las profecías bíblicas en general, y en particular las mesiánicas, como una de las pruebas peculiares e irrefutables de la veracidad de la Biblia y de la deidad del Señor Jesucristo.  (Nota del traductor).]

 

[Ver también: La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasArrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario).]

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. Bruce K. Waltke, de nacionalidad estadounidense, es un erudito reformado en Antiguo Testamento.  Obtuvo maestría (M.A.) y doctorado (Ph.D.) en lenguas y literatura del Antiguo Cercano Oriente por la Universidad de Harvard, con un post-doctorado en el Hebrew Union College de Jerusalem, Israel.  Aunque fue educado en el Dispensacionalismo (sus Th.M., y Th.D. en Nuevo Testamento los obtuvo por el Seminario Teológico de Dallas), a los 50 años de edad abandonó públicamente el dispensacionalismo por ser contrario a la Biblia y abrazó la teología Reformada o teología del pacto.  Ha sido profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, Westminster Theological Seminary, Regent College, University of British Columbia (de donde es Profesor Emérito), Reformed Theological Seminary, Orlando, y en Knox Theological Seminary, y profesor visitante en varias universidades y seminarios como Covenant Theological Seminary, Geneva Bible College, Trinity Evangelical Divinity School, y Wheaton College.  En 1975 fue presidente de la Evangelical Theological Society.  Ha editado o participado en la edición de varias traducciones de la Biblia al inglés incluyendo la New American Standard Bible, y la New International Version.  Es autor de numerosos libros y artículos de alto nivel académico.

Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)

Por Bruce K. Waltke (ThD, PhD).

Fragmento tomado de An Old Testament Theology.  An Exegetical, Canonical and Thematic Approach (Grand Rapids: Zondervan, 2007), pp. 568-570.

La predicción de Jesús de que Jerusalén sería totalmente destruida mueve a sus discípulos a hacer dos preguntas: (1) ¿Cuándo serán estas cosas? y (2) ¿Qué señal habrá de la venida de Jesús y del fin del siglo?

  1. Jerusalén destruida en la era apostólica

Jesús respondela primera pregunta en Mateo 24:4-35 (= Mar. 13:1-31), con esta revelación clímax: “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (v. 34).  A un lector moderno no familiarizado con el lenguaje apocalíptico, parece como si “todas estas cosas” incluyera la parusía.  (Parousia es la palabra griega para “presencia,” en contraste con apousia “ausencia.”)  La parusía connota la llegada de alguien tras un periodo de ausencia y es usada especialmente respecto de la realeza u oficiales.  Algunos premilenialistas contrastan la parusía de Cristo (un evento al inicio del milenio) con su Segunda Venida (que viene al final).  Yo uso los dos términos de manera intercambiable, porque el Nuevo Testamento no habla de un reino judío intermedio entre dos venidos de Cristo.  Si Jesús dijo que la parusía ocurriría dentro del lapso de vida de su generación, entonces, contrario a su afirmación, sus palabras no son verdaderas (Mat. 24:36), y aparentemente se contradice, porque después de fijar el marco de tiempo, en el siguiente aliento dice que nadie sabe el día ni la hora de su parusía (vv. 36-50).

Para salvaguardar al lector moderno en contra de cuestionar la veracidad y coherencia de las palabras de Jesús aquí, una exégesis más detallada del lenguaje apocalíptico de los versículos 29-31 (= Mar. 13:24-27) amerita un resumen de la útil interpretación de R. T. France.  De acuerdo con France, las perturbaciones cósmicas del versículo 29 en lenguaje apocalíptico se refieren al derrocamiento de poderes políticos (Babilonia [Isa. 13:10]; Egipto [Eze. 32:7]; Jerusalén en 586 aC [Joel 2:10]; las naciones [Isa. 34:4]; Jerusalén en 70 dC [Mat. 24:29], en tanto que el lenguaje acerca de “la venida del Hijo del Hombre sobre las nubes” se refiere a su ascensión a Dios para recibir vindicación y autoridad universal sobre toda la tierra (Dan. 7:13-14), no a su venida a la tierra.[1]  La interpretación de la “señal” (semeion—la LXX [Septuginta] usa esta palabra para traducir “pendón”; cf. Isa. 11:12; 49:22) del Hijo del Hombre en el cielo es más problemática.  Si “pendón” es la correcta traducción de “señal,” entonces posiblemente se refiere a “juntar a los exiliados,” puesto que eso es a lo que se refieren “pendón” y “voz de trompeta” (v. 31) en el lenguaje litúrgico judío.[2]  La frase “lamentarán todas las tribus” (v. 30) se traduce mejor como “lamentarán todas las familias de la tierra [i.e., Israel].”  Hacen eso en conexión con ver al Hijo del Hombre recibiendo autoridad de parte de Dios.

La profecía del lamento nacional, basada en Zacarías 12:10-14, es cumplida en pentecostés y a lo largo del periodo apostólico.  Antes de que Jerusalén fuese destruida, la Iglesia ya se había establecido firmemente en Roma.  Jesús asciende sobre las nubes para sentarse a la diestra de Dios, y como prueba de que ha recibido poder y autoridad envía el derramamiento del Espíritu Santo.  Pedro explica: “Exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís (Hch. 2:33).  Pedro lleva su sermón de pentecostés a la conclusión, “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (2:36).  Los que estaban oyendo, “se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?” (2:37).  Lucas dice que, “los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (2:41).[[3]]

En Mateo 24:31 Jesús había dicho que los creyentes serían juntados de los “cuatro vientos.”  Esto es lo que sucedió en Pentecostés (ver Hch. 2:5-11).  Jesús también profetizó que Dios los juntaría enviando sus angeloi con “gran voz de trompeta”—que, como lo notamos arriba, es lenguaje para la reunión de los exiliados.  De acuerdo con Isaías 27:13, “Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén.”  Angeloi (lit. “mensajeros”) puede referirse a predicadores tales como Pedro (cf. “mensajeros” en Luc. 7:24; 9:52), o al poder espiritual que está detrás de ellos (cf. Apo. 2).  R. T. France comenta, “La referencia [a los angeloi en Mat. 24:31] no es… como en 13:41, al juicio final, sino al crecimiento mundial de la iglesia…, lo cual es consecuente con el fin del estatus especial de Israel, simbolizado en al destrucción del templo” (Gospel of Mark, p. 35).

En Mateo 24:36-41, Jesús responde la segunda pregunta, “¿cuál será la señal de la venida de Jesús y del fin del siglo?,” citando el juicio que acompañará el tiempo desconocido de su segunda y final venida.  En resumen, Jesús claramente distingue entre el tiempo de la inminente destrucción de Jerusalén y la reunión de los judíos de alrededor del mundo en una comunidad de fe del tiempo, y su parusía.

  1. El tiempo de la parusía es desconocido

Puesto que el tiempo de la parusía y con ella el juicio final es desconocido, Jesús advierte a sus discípulos que velen por su venida.  Esto es aún más importante porque su venida será seguida, no de una felicidad milenial, sino de galardones eternos y castigos terminales, como lo deja claro la conclusión del discurso en el Monte de los Olivos de Jesús (24:42-51) así como sus parábolas de las diez vírgenes (25:1-13), de los talentos (25:14-30), y de las ovejas y los cabritos (25:31-46).  Concluye esta última diciendo “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”  En suma, Marcos-Mateo predicen la destrucción del Jerusalén territorial en conexión con el inicio de una nueva era, no la futura gloria de Jerusalén en un reino milenial, como algunos erróneamente alegan.

 

[1] R. T. France, The Gospel of Mark: A Commentary on the Greek Text.  New International Greek Testament Commentary. (Grand Rapids: Eerdmans, 2002), p. 35.

[2] Cf. T. Francis Glasson, “Ensign of the Son of Man,” en Journal of Theological Studies 15 (1964): 299-300.

[[3] Ver “Arrepentimiento en respuesta al sermón de Pentecostés” (Nota del traductor).]

 

[Ver también: Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario).]

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. Bruce K. Waltke, de nacionalidad estadounidense, es un erudito reformado en Antiguo Testamento.  Obtuvo maestría (M.A.) y doctorado (Ph.D.) en lenguas y literatura del Antiguo Cercano Oriente por la Universidad de Harvard, con un post-doctorado en el Hebrew Union College de Jerusalem, Israel.  Aunque fue educado en el Dispensacionalismo (sus Th.M., y Th.D. en Nuevo Testamento los obtuvo por el Seminario Teológico de Dallas), a los 50 años de edad abandonó públicamente el dispensacionalismo por ser contrario a la Biblia y abrazó la teología Reformada o teología del pacto.  Ha sido profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, Westminster Theological Seminary, Regent College, University of British Columbia (de donde es Profesor Emérito), Reformed Theological Seminary, Orlando, y en Knox Theological Seminary, y profesor visitante en varias universidades y seminarios como Covenant Theological Seminary, Geneva Bible College, Trinity Evangelical Divinity School, y Wheaton College.  En 1975 fue presidente de la Evangelical Theological Society.  Ha editado o participado en la edición de varias traducciones de la Biblia al inglés incluyendo la New American Standard Bible, y la New International Version.  Es autor de numerosos libros y artículos de alto nivel académico.

La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)

Por Bruce K. Waltke, (ThD, PhD).

Fragmento tomado de An Old Testament Theology. An Exegetical, Canonical, Thematic Approach (Grand Rapids: Zondervan, 2007), pp. 549-552.

La visión de Daniel de las setenta semanas en Daniel 9:20-27 es de particular interés para nuestra materia [el papel de la tierra prometida (Tierra) en la historia de la redención].  Jeremías (Jer. 25:11-12; 29:10) había profetizado que el exilio de Israel en Babilonia duraría setenta años (i.e., 7 [el símbolo numérico de la perfección divina] x 10 [el símbolo numérico de lo completo]).  Los números bíblicos son a menudo usados de manera indefinida—como números redondos—o retóricamente, para énfasis o en un sentido hiperbólico.[[1]]  El siete juega un papel excepcionalmente importante en el antiguo Cercano Oriente.  Era sagrado para los egipcios, asirios, persas, y el pueblo védico en India.  En la Biblia el número siete está conectado con cada aspecto de la vida religiosa.  En relación con el tiempo, el siete representa un periodo apropiado (o sagrado) (Gen. 1:3-2:3; 8:12; 50:10; Ex. 7:25; Lev. 8:33, Jos. 6).  De manera más general indica un número completo o un número redondo de tamaño moderado (Est. 1:10; 2:9; Job. 1:2; Sal. 12:6; Pro. 26:16, 25; Isa. 4:1; 11:15; Miq. 5:4).

Como los sumerios, los autores bíblicos a menudo añaden siete a un número grande para indicar una cifra muy grande (cf. 7 x 7 y 7 x 62 en Daniel 9:25).  Setenta (el producto de dos números sagrados, 7 x 10) es usado como un número redondo, con matices simbólicos o sagrados.  Los múltiplos de siete conllevan el mismo carácter con énfasis añadido (Lev. 12:5, Num. 29:13; 1 Re. 8:65).  El siete y sus múltiplos deben ser tomados como lo que son: símbolos, no números literales.[[2]]  Más específicamente, de una inscripción en Esarhaddon, resulta que setenta años era una sentencia ordinaria por rebelión contra un dios,[3] permitiendo un tiempo de penitencia, diseñado para aplacar la ira divina.[4]  Pero para cuando se dio la visión de Daniel—66 años habían pasado desde el año 605 aC—Israel no se había arrepentido todavía de los pecados que los habían llevado al exilio: “pero no obedecimos a su voz” (Dan. 9:13-14).  Sólo un remanente de Israel regresa; la mayoría prefieren la seguridad y tranquilidad fuera de la Tierra al riesgo de vivir en la tierra restringida.  Jehová se queja de los exiliados “traidores:” “He aquí te he purificado, pero no como plata; te he escogido en horno de aflicción” (Isa. 48:10).  En lugar del oro o plata pura que su fuego purificador debería de haber producido, Jehová tiene una escoria (vv. 8-10).  Como se notó arriba, Malaquías (ca. 430 aC) ve hacia el futuro en espera de que Jehová venga a purificar el pueblo que todavía es impuro.

En la visión de Daniel el ángel Gabriel le hace entender que debido a la rebelión continua de Israel sus setenta años de exilio ahora serán multiplicados por siete (i.e. 490 años) para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos (Dan. 9:24).  El número perfecto es escogido de acuerdo con la maldición pactual según la cual el pecado continuado traería una sucesiva multiplicación por siete del castigo (Lev. 26:18, 21, 24, 28).  En Daniel el juicio multiplicado por siete es aplicado a los setenta años de exilio.[5]  En otras palabras, el múltiplo 7 x 70 representa una completa y plena era de juicio,[6] lo que significa que el fin vendrá en el perfecto cumplimiento del tiempo (cf. Gal 4:4).

Aunque los cálculos de Daniel no pueden ser tomados como precisos, el patrón básico de sus cálculos es claro.  Los “setenta sietes” están divididos en tres periodos definidos a grandes rasgos: siete, sesenta y dos, y uno.  El término a quo [desde donde inicia] de estos “setenta sietes” es el decreto de Ciro para reconstruir Jerusalén y su templo probablemente se refiere a los “tiempos angustiosos” de la fundación de la segunda nación-estado judío, durante la cual Jerusalén con su altar, templo, y murallas son reconstruidas [Dan. 9:25].  La predicción de que “después de los sesenta y dos ‘sietes’ el Ungido [i.e., Jesucristo] será cortado y no tendrá nada”[[7]] (Dan. 9:26) encuentra su cumplimiento consumado en el rechazo y crucifixión de Jesucristo por su propia nación.  La última semana es caracterizada por la guerra.  “El príncipe que ha de venir” y destruir Jerusalén es probablemente genérica con referencia tanto al rey sirio “Antioco IV Epífanes (175-146 BC), y al general romano Tito (ver Cap. 28).

“A la mitad del ‘siete’” en Daniel 9:27, explica Carl H. Cornill, significa el tiempo después de tres y medio años y que tiene su origen en los tres y medio años de la persecución de Antioco.[8]  En los años 169 a 168 aC el rey sirio saquea el templo y aplaca una rebelión judía, aboliendo el estado de Jerusalén basado en el templo, estableciendo una polis pagana en el Akra, y poniendo al templo el nombre “Zeus Olímpico.”  La “abominación de desolación” es algo que el rey sirio construye en el altar del santuario de Jerusalén en 167 (ver 1 Mac. 1:54; 2 Mac. 6:2).

Además, la abominación de desolación es identificada por Jesús con la profanación del templo a cargo del general Romano Tito, quien destruye el templo en el año 70 dC (Mat. 24:15; Mar. 13:14).  En otras palabras, Israel continúa desobedeciendo a pesar del azote de los 7 x 70 años.  No se arrepienten hasta que Jerusalén es completamente destruido en el año 70 dC, como lo profetizó Jesús, y el reino les es quitado y dado a otro rebaño, la iglesia compuesta de judíos y gentiles sin distinción.

Jesús revela los “misterios” (i.e., verdades mantenidas escondidas de los profetas del Antiguo Testamento) acerca del reino de Dios en parábolas (Mat. 13:1-52; ver p. 442).[[9]]  Estas verdades escondidas, como la parábola de la cizaña, llevan consigo la implicación de que habrá un periodo alargado de tiempo entre su primera y segunda venidas (Mat 13).  Inaugura el reino mesiánico de justicia en su primera venida, lo continúa ahora, y lo consumará en su segunda venida.  La amplia aceptación del evangelio de Jesucristo en la historia de la iglesia es un evento asombroso.  Como se ve en el siguiente capítulo, después de la destrucción de Jerusalén y su templo, estas instituciones son espiritualizadas, trascendentalizadas, y escatologizadas en el reino traído por medio de Cristo.

[[1] La Declaración de Chicago sobre la inerrancia bíblica, en su artículo XIII, dice: “Negamos también que la inerrancia sea negada por tales fenómenos bíblicos como… el uso de hipérboles y números redondos…” (Nota del traductor).]

[2] Nota del Traductor: Sin perjuicio de lo dicho por el autor, es de considerarse la propuesta presentada por el físico teórico evangélico David H. Lurie.  En su artículo “A New Interpretation of Daniel’s ‘Sevens’ and the Chronology of the Seventy “Sevens” (en Journal of the Evangelical Theological Society 33/3 (Sept. 1990), pp. 303-309), Lurie desarrolla una propuesta a partir del significado de la palabra hebrea traducida comúnmente como “semanas,” que podría traducirse mejor como septetos o septenos (la palabra hebrea es masculina, lo que la distingue de la palabra “semana” que en hebreo también es femenina).  El erudito reformado en Antiguo Testamento E. J. Young, en su libro The Prophecy of Daniel (Grand Rapids: Eerdmans, 1977), explica que la palabra traducida como “semanas” es un participio masculino que denota algo computado por siete o dividido entre siete (p. 195).  A partir de este significado de la palabra, Lurie propone que, los “sietes” o septenas pueden ser cualquier múltiplo de siete.  Lurie aplica esta propuesta interpretando el primer conjunto de siete septenos de Daniel 9:25 como compuestas de 14 años en lugar de siete años (es decir 7 x 14).  Conforme a esta propuesta, los cálculos entre la promulgación del edicto de Ciro en 538 aC, y el nacimiento del Señor, su crucifixión, y la destrucción de Jerusalén resultan asombrosamente precisos conforme a Daniel 9 (ver Lurie, op. cit., pp. 308-309; y Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27).

[3] Ver Thomas E. McComiskey,  “The Seventy ‘Weeks’ of Daniel against the Background of Ancient Near Eastern Literature,” en Westminster Theological Journal 47 (1985), pp. 35-40.

[4] E. Kipinski, “Recherches sur le livre de Zacharie,” en Vetus Testamentum 20 (1970), p. 40.

[5] Kaus Koch, “Die mysteriösen Zahlen der judäischen König und die apokalyptischen Jahwochen, en Vetus Testamentum 28 (1978), pp. 443-51; John J. Collins, Daniel with an Introduction to Apocalyptic Literature, Forms of Old Testament Literature 20 (Grand Rapids: Eerdmans, 1984), pp. 91-92.

[6] Similarmente, el sacerdote piadoso que escribieron el Libro de los Jubileos (ca. 160-110 aC) divide la historia de la salvación en “semanas” (i.e., periodos de siete años) y Jubileos (i.e., periodos de 7 x 7 años).  Divide el periodo desde la creación hasta Moisés en 7 “semanas” [de años] x 7 jubileos para un total de 49 Jubileos.  Después de eso, “y los jubileos pasarán, hasta que Israel sea limpiado de toda culpa de fornicación, e inmundicia, y contaminación, y pecado… y ya no habrá más un Satanás o ningún maligno, y la tierra será limpia desde ese tiempo y por siempre” (50:5).

[[7] Ésta es la traducción del autor, misma que en español es casi igual a la de la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (nblh).  (Nota del traductor).]

[8] Carl H. Cornill, Die siebzig Jahrwochen Daniels (Köinigsberg: Hartung, 1889).

[[9] Nota del traductor: Ver La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4).

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Ver también: Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27; Jerusalén: Lugar del fin de la antigua era; Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24); La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11); Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio); Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14); Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo Testamento; El comienzo de los postreros días en Pentecostés; La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. Bruce K. Waltke, de nacionalidad estadounidense, es un erudito reformado en Antiguo Testamento.  Obtuvo maestría (M.A.) y doctorado (Ph.D.) en lenguas y literatura del Antiguo Cercano Oriente por la Universidad de Harvard, con un post-doctorado en el Hebrew Union College de Jerusalem, Israel.  Aunque fue educado en el Dispensacionalismo (sus Th.M., y Th.D. en Nuevo Testamento los obtuvo por el Seminario Teológico de Dallas), a los 50 años de edad abandonó públicamente el dispensacionalismo por ser contrario a la Biblia y abrazó la teología Reformada o teología del pacto.  Ha sido profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, Westminster Theological Seminary, Regent College, University of British Columbia (de donde es Profesor Emérito), Reformed Theological Seminary, Orlando, y en Knox Theological Seminary, y profesor visitante en varias universidades y seminarios como Covenant Theological Seminary, Geneva Bible College, Trinity Evangelical Divinity School, y Wheaton College.  En 1975 fue presidente de la Evangelical Theological Society.  Ha editado o participado en la edición de varias traducciones de la Biblia al inglés incluyendo la New American Standard Bible, y la New International Version.  Es autor de numerosos libros y artículos de alto nivel académico.