Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Domingo 24 de agosto de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón de Hechos 2:29-40 (AMM, Ago. 24, 2014).

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento: Isaías 65:1-15
  • Evangelio: Mateo 3:1-12
  • Nuevo Testamento: Hechos 2:29-40

Texto en la portada del orden de culto: Arrepentimiento en respuesta al sermón de Pentecostés.

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Ver también: Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Exaltación y entronización del Señor JesucristoEl Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónLa correcta interpretación de Romanos 10:9-10La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de SalmosBrevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio)Sermón expositivo de Mateo 8:28-34, los endemoniados gadarenos (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Sermón temático: Sola gracia (audio)Sermón expositivo de Juan 5:1-17, sanidad en el estanque Betesda (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)Ganancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9)Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14)Vistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Sermón: Lenguas extrañas como señal del juicio de Dios, antecedente antiguo-testamentario del pentecostés (audio)Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasLa perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraEl Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de DavidLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Argumentación Jurídica y Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

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Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Enlaces a los archivos de audio de los sermones predicados entre el domingo 2 de marzo, y el domingo 21 de septiembre de 2014, en lo que fue la Misión Presbiteriana Reformada de la Ciudad de México.  La mayoría de los sermones son expositivos de las distintas porciones del libro de los Hechos.  En algunos casos la serie incluyó “paréntesis” doctrinales para predicar temáticamente sobre alguna doctrina importante para entender la porción de Hechos en proceso de exposición, o para predicar expositivamente sobre algunos de los pasajes del Antiguo Testamento que sirven de trasfondo al libro de los Hechos.  La serie se interrumpió al cancelarse dicha obra misionera.

1. Marzo 2: Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)

2. Marzo 9: Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)

3. Marzo 16: Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)

4. Marzo 23: Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)

5. Marzo 30: Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio)

6. Abril 6: Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)

7. Abril 20: Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pacto

8. Abril 27: Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)

9. Mayo 11: Sermón: El pacto de obras o de creación de Génesis 2:4-3:24 (audio)

10. Mayo 18: Sermón: El pacto con Noé, Génesis 9 (audio)

11. Mayo 25: Sermón: El pacto abrahámico, Génesis 15 (audio)

12. Junio 15: Sermón: El pacto davídico (Salmo 72) [No se grabó, pero ver texto La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)]

13. Junio 22: Sermón: Lenguas extrañas como señal del juicio de Dios, antecedente antiguo-testamentario del pentecostés (audio)

15. Junio 29: Sermón expositivo de Hechos 2:5-13 [No se grabó.]

16. Agosto 3: Sermón expositivo de Ezequiel 47:1-12, antecedentes AT del Pentecostés (audio)

17. Agosto 10: Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21 (audio)

18. Agosto 17: Sermón expositivo de Hechos 2:22-37 (audio)

19. Agosto 24: Sermón expositivo de Hechos 2:29-40 (audio)

20. Septiembre 7: Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)

21. Septiembre 14: Sermón de Rut 1, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)

22. Septiembre 21: Sermón expositivo de Hechos 2:38-41, el bautismo (audio)

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Argumentación Jurídica y Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Sermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio).

Por Alejandro Moreno Morrison.

Domingo 30 de marzo de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón Hechos 1:9-11 (AMM, Mar. 30, 2014).

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento: Daniel 7:1-22
  • Evangelio: Mateo 26:61-65
  • Nuevo Testamento: Hechos 1:9-11

Texto de la portada del orden de culto: Exaltación y entronización del Señor Jesucristo.

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Ver también: Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasElección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasArrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésContraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)El reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoSermón expositivo del Salmo 67 (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

El Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo (Marcos 2:28)

Por Benjamin B. Warfield.

Fragmento tomado de “The Foundatios of the Sabbath in the Word of God.”

El Día de Reposo… no es un invento del hombre, sino una creación de Dios…  Es Jehová quien hizo el Día de Reposo; aunque para el hombre, el Día de Reposo no es del hombre, sino que ha venido al hombre como un regalo de Dios mismo.  Y, como Dios lo ha hecho, así también lo ha guardado, como ha guardado todo lo demás que ha hecho, bajo Su propia mano.  No está en la potestad de ningún hombre deshacer el Día de Reposo, o rehacerlo—desviando de, o, como quisiéramos poder hacerlo, ajustándolo mejor a, su función divinamente designada.  Lo que el Señor ha hecho de él, eso es lo que Él mismo verá que permanezca.  Esto en efecto nuestro salvador nos dice en esas palabras ya aludidas.  Pues, inmediatamente después de declarar que “el Día de Reposo fue hecho para el hombre”—con la implicación abierta, por supuesto, de que fue por Dios que fue hecho para el hombre—procede a vindicar para sí mismo la sola potestad sobre él.  “Por tanto,” añade, “el Hijo del Hombre es también Señor del Sabbath” [Marcos 2:28].

…El énfasis en cualquier caso es sobre la grandeza de la autoridad afirmada por nuestro Señor cuando declaró su señorío sobre el Día de Reposo, y el término “Señor” está en el empuje original en el enunciado, a fin de que reciba todo el acento.  Este gran dominio nuestro Señor reclama para sí mismo como el Hijo del hombre, ese ser celestial, a quien Daniel vio viniendo con las nubes del cielo para levantar sobre la tierra el Reino.  Por cuanto el Día de Reposo fue hecho para el hombre, Él, el Hijo del Hombre, a quien le ha sido dado dominio y gloria, y un reino, a fin de que todos los pueblos, naciones, y lenguas lo sirvan—quien reina por derecho sobre el hombre y sobre todas lo concerniente al hombre—es Señor también del Día de Reposo.  Hay obviamente dos caras en esta declaración.  El Día de Reposo, por un lado, es el Día del Señor.  Le pertenece.  Él es Señor de él; dueño de él—puesto que eso es lo que significa “Señor.”  Él puede hacer con el día lo que Él quiera; abolirlo si él así lo decide—aunque abolirlo está tan lejos de ser posible a partir de lo que sugiere el pasaje; regularlo, adaptarlo para las circunstancias cambiantes de la vida humana para el beneficio del cual fue hecho.  Por otro lado, tan sólo por ser el Día del Señor, no es día de nadie más.  No es día del hombre; no está en la potestad del hombre.  Decir que el Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo es retirarlo del control de los hombres.  Es reservar para el Hijo del Hombre toda autoridad sobre él.  No es el hombre sino el Hijo del Hombre quien es Señor del Día de Reposo.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

 Benjamin B. Warfield (1851-1921), de nacionalidad estadounidense, fue un teólogo reformado, educado en la Universidad de Princeton y el Seminario de Princeton, de donde también fue profesor de Teología Sistemática (1887-1921). 

La conferencia de donde este fragmento está tomado fue dictada originalmente en el Décimo Cuarto Congreso Internacional del Día del Señor en Oakland California (27 de julio al 1 de agosto de 1915).  Fue publicada en Sunday the World’s Rest Day [Domingo, el día de descanso del mundo], escrito por Duncan James McMilan & Alexander Jackson (Garden City: Doubleday, 1916); pp. 63-81; y en The Free Presbyterian Magazine (Glasgow, 1918), pp. 316-19; 350-54; 378-83. 

Para el fragmento aquí traducido se utilizó el texto añadido como “Apéndice Uno” al libro The Day of Worship.  Reassessing the Christian Life in Light of the Sabbath [El día de adoración.  Revaluando la vida cristiana a la luz del Día de Reposo] escrito por Ryan M. McGraw (Grand Rapids: Reformation Heritage Books, 2011); pp. 167-168.

La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)

Por Herman N. Ridderbos.

Tomado de When the Time Had Fully Come: Studies in New Testament Theology (Ontario: Paideia Press, 1957, 1982), pp. 15-18.

En la interpretación de la parábola del sembrador el énfasis es puesto mayormente en las diferentes formas en las que la Palabra de Dios puede ser escuchada.  Y esto también está en el contenido de la parábola.  Pero uno se pierde del tenor si uno ve en ella una exhortación atemporal a tomar en serio la predicación del evangelio.  Pues en estas parábolas [del Reino en Mateo 13 y Marcos 4] Jesús revela a sus discípulos la naturaleza del Reino de Dios.  Les enseña cómo conocer los misterios del Reino.  ¿Qué misterio es?  Éste, antes que cualquier otra cosa, que el Reino escatológico de Dios viene como una semilla, aparentemente la cosa más débil e indefensa que hay.  Puede ser devorada por las aves, puede ser ahogada por los espinos, puede ser quemada por el sol, y algunas veces difícilmente puede ser distinguida de la cizaña.  Ese es el secreto del Reino.  Y detrás de esto yace un misterio aún mayor, es decir, que el que trae el Reino es un sembrador, aparentemente el más dependiente de los hombres.  “Un sembrador salió a sembrar” y “el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre” – ese es el gran misterio del Reino de Dios.

Hasta aquí parecería que la teología liberal con su concepto espiritual del Reino tenía un mejor entendimiento de Jesús que todos quienes, después, pusieron todo énfasis en el carácter escatológico.  Pero las apariencias engañan aquí.  Pues detrás este secreto del Reino toda la dinámica del poder de las grandes obras de Dios está escondida.  Eso ya está señalado en las parábolas mismas.  No sólo tratan acerca de sembrar, pero también de cosechar, y la cosecha también está en las parábolas (a pesar de lo que diga C. H. Dodd), la cosecha escatológica en el futuro.  Pero por encima de todas las cosas, este poder yace escondido en la persona de Jesús mismo.  La figura humilde y no-intrusiva del Sembrador encubre la grandeza escondida del carácter mesiánico de Cristo.  Ese es el misterio real del Reino.  La grandeza escondida de Jesucristo es, hablando estrictamente, el asunto sobre el que tratan los evangelios, y es esta grandeza  lo que determina la naturaleza del Reino.

El gran teólogo liberal Adolf von Harnack dijo, es cierto, que el evangelio del Reino es el evangelio del Padre no del Hijo.  Y muchos lo han repetido después de él.  Pero aquí, de hecho, yace el gran error del retrato liberal de Jesús y del concepto liberal del Reino de Dios.  Pues el carácter y substancia del Reino es determinado por la persona y por la manera de ser de Jesús.  Él es el auto-basileia, como Orígenes lo expresó. Y por lo tanto en su vida terrenal existe esa curiosa tensión entre revelación y misterio, entre grandeza escatológica y debilidad humana.  A la primera pertenece la autoridad (exousia), con la que habla en el Sermón del Monte, y con la que perdona pecados en la tierra.  A ésta pertenecen sus milagros, las señales del gran tiempo de salvación.  Pero al mismo tiempo prohíbe a los hombres darlos a conocer.  Su mesianidad es un secreto.  Toda esta paradoja está concentrada en el nombre Hijo del Hombre, esto es, ser humano entre seres humanos, hombre que siembra, y que debe esperar el resultado de la cosecha.  Pero también implica: Hijo del Hombre quien, de acuerdo con la profecía de Daniel 7, recibe todo dominio de las manos del Altísimo.  Es en él que Dios obra Sus grandes hechos, pues este Hijo del Hombre está bajo la ley del “tiene que,” del dein y prepein como dice en el Nuevo Testamento.

Ése es el por qué de la Cruz, también, es parte de la revelación del Reino, pues el Hijo del Hombre tiene que ir a Jerusalem.  El orden de la obra divina de redención demanda esto.  En ningún lugar es el misterio del Reino más profundo que en la Cruz de Jesús.  El sembrador se convierte él mismo en la semilla.  Pero a la vez un proceso escatológico está ocurriendo.  La dimensión del Reino se vuelve visible ya en las señales que acompañan la muerte de Cristo  y que afectan a la naturaleza.  Por encima de todo se vuelve manifiesta en Su resurrección.  Entonces el Hijo del Hombre da un gran paso a su gran futuro, y le es dado el dominio que menciona Daniel 7.  En Cristo el Reino está irrumpiendo a través de los límites de la categoría terrenal, y lo que fue escuchado en el oído, eso es predicado desde las azoteas  (Mat. 10:27).

Ese es el concepto del Reino en los evangelios sinópticos.  Es uno de presencia así como de futuro, tanto de secreto como de revelación.  El levantamiento de Cristo marca el límite.  En él coinciden las dos eras.  Pertenece a la presencia del Reino.  Pues ha acontecido sobre la tierra.  El eschaton [los últimos tiempos] ha venido en Cristo.  El mundo ha sido abierto al Reino de Dios.  El Fuerte ha vencido en su propia casa.  Pero la resurrección pertenece al futuro también.  El Cristo resucitado no pertenece ya más a la categoría terrenal.  Él es primicias del gran futuro.  Pero en la fase final, los cielos nuevos y tierra nueva, están todavía por venir.  Primero la semilla debe ser sembrada, entonces no solamente Israel sino todo el mundo debe vivir en la dispensación y bajo la responsabilidad de aquello que ha sido visto y oído en Cristo.

En los evangelios sinópticos la importancia presente y futura del Reino coinciden mayormente.  Antes de la resurrección de Cristo las perspectivas son a menudo muy poco claras, de acuerdo con la naturaleza de la profecía.  Se hace mención de la aparición del Hijo del Hombre y del Reino en gloria como un evento que puede ser esperado simultáneamente.  Se hace mención de los postreros días dentro del marco de la tierra judía.  Es como si todo convergere en un punto, resurrección y parusía [la segunda venida de Cristo],  y como si, al partir Cristo de la tierra, la plenitud de la revelación del Reino puede ser ya esperada.  Pero la resurrección abre una nueva perspectiva.  Nos enseña a distinguir entre lo que ha venido, y lo que está por venir.  Es el punto de partida de una nueva dispensación en el futuro del Reino.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Herman N. Ridderbos (1909-2007), de nacionalidad holandesa, fue un pastor reformado y un destacado teólogo y erudito en Nuevo Testamento.  Fue educado en la Universidad Libre de Amsterdam  hasta obtener el grado de doctor (1936).  Después de servir como pastor por ocho años, fue nombrado profesor de Estudios del Nuevo Testamento de la Escuela de Teología de las Iglesias Reformadas (Kampen, Países Bajos), cargo que desempeñó por más de cuarenta años.  Fue autor de numerosos libros y artículos académicos entre los que destacan La venida del Reino (1962) y El pensamiento del apóstol Pablo (1966), que están traducidos y publicados en español.

 

El reino del Mesías y Su Iglesia

Por Herman N. Ridderbos.

Tomado de When the Time Had Fully Come: Studies in New Testament Theology (Ontario: Paideia Press, 1957, 1982), pp. 21-23.

[La conexión entre el Reino (basileia) y la Iglesia (ekklesia)] es… absolutamente incontestable…  El concepto del Nuevo Testamento de la Iglesia solamente puede comenzar a tratarse en una manera plenamente adecuada a partir del Reino de Dios…  desde el principio aparece, en el Reino de Dios predicado por Jesús, …un pueblo.  El concepto tiene su preformación en el viejo Israel, en el pueblo del pacto y de las promesas.  Por lo tanto, en los evangelios puede llamarse, sin mayor anuncio o descripción, ekklesia…  la traducción de kahal que ya era usada en la Septuaginta denotando al pueblo antiguotestamentario de Dios, la congregación de Israel.  Lo nuevo es que esta ekklesia ahora viene dentro de la luz del Reino de Dios.   Todas las cualificaciones anteriores de ekklesia como el pueblo de la elección, del pacto y de las promesas son sublimadas en el Reino de Dios, son “cumplidas” como dice el Nuevo Testamento.   Cuando el Reino viene, el sentido propio y espiritual de la Iglesia sale a la luz.  Pero en sentido extensivo, también, la ekklesia adquiere en el Reino nuevas proporciones y nuevas relaciones.  La ekklesia es integrada en el poder del Reino a nivel mundial: de aquí en adelante es reunida de todas las naciones.  Ésta es la gran línea que conecta baliseia y ekklesia.  Así que uno puede hablar… del carácter escatológico de la iglesia, de su estar involucrada en los actos de salvación de Dios en Su Hijo Jesucristo.

Pero esta conexión principal es intersectada y determinada aún más por otra, es decir, por la relación entre el Mesías y la Iglesia.  Pues el Mesías es el rey del pueblo del futuro, es el pastor, enviado por Dios para reunir a su rebaño.  Por lo tanto Jesús bendice a los pobres en espíritu como el pueblo antiguotestamentario de Dios, que tienen hambre y sed de justicia que prevalecerán en el Reino de Dios.  Pero también llama, en Sus doce apóstoles, a la plenitud del nuevo Israel.  Pero hay más.  No es antes de que venga el Reino que aparece en qué forma inesperada el Mesías se vincula a Sí mismo con la ekklesia.  No solamente es el fundador de la ekklesia, sino que se identifica a Sí mismo con ella.  Los evangelios dan un doble concepto de esto, es decir, el de Hijo del Hombre, y el de Siervo de Jehová.  Pero en ambos conceptos el pensamiento rector es que el Mesías representa a la ekklesia en su propia persona.  La representa como el Hijo del Hombre, quien… recibió en Daniel 7 el dominio para beneficio del pueblo santo del Altísimo.  Y la representa como el Siervo de Jehová, quien es entregado en beneficio de Su pueblo en el Juicio de Dios.  Las dos figuras del Hijo del Hombre y del Siervo de Jehová forman una maravillosa unidad en los evangelios.  Pero el Mesías es siempre el representante de la ekklesia.  En ningún lugar es más profunda la importancia de esto que en la Pasión, la cual, en toda su sobriedad y sublimidad, es la historia del Mesías con Su ekklesia.  Una y otra vez se ha dicho que la idea de la expiación vicaria es un corpus alienum [cuerpo extraño] en el evangelio original.  Es difícil cometer un error más serio, no sólo por la unidad del Nuevo Testamento, sino primordialmente porque el evangelio del Reino contiene él mismo esta semilla escondida.

Consecuentemente puede decirse que estas tres ideas — del Reino, del Mesías, y de la ekklesia — formaron una unidad integrada en el evangelio original.  Los puntos de vista escatológico, cristológico, y lo eclesiológico nunca son separable en la predicación del Reino.  No hay Reino sin Mesías, el Hijo del Hombre, el Siervo de Jehová.  Y no hay Mesías sin la ekklesia a la que Él representa en Su sujeción a la maldición y en Su exaltación, en Su muerte y en Su resurrección.  Por eso es que Jesús habla de “mi ekklesia” (Mat. 16:18), por eso es que Él puede “dar su vida en rescate por muchos” (Mar 10:45), es por eso que puede también asignarle el Reino a Su ekklesia, como el Padre se lo asignó a Él (Luc. 22:29).

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Ver también: Creer en el Señor Jesucristo implica necesariamente someternos a Su ReinoBrevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio);Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios); Exaltación y entronización del Señor JesucristoEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoEl reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEste mundo está lleno del poder redentor de DiosOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario);La profecía de las setenta “semanas” de Daniel 9:20-27Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Herman N. Ridderbos (1909-2007), de nacionalidad holandesa, fue un pastor reformado y un destacado teólogo y erudito en Nuevo Testamento.  Fue educado en la Universidad Libre de Amsterdam  hasta obtener el grado de doctor (1936).  Después de servir como pastor por ocho años, fue nombrado profesor de Estudios del Nuevo Testamento de la Escuela de Teología de las Iglesias Reformadas (Kampen, Países Bajos), cargo que desempeñó por más de cuarenta años.  Fue autor de numerosos libros y artículos académicos entre los que destacan La venida del Reino (1962) y El pensamiento del apóstol Pablo (1966), que están traducidos y publicados en español.

El mensaje del evangelio lleva implícito el mandato misionero

Por Peter T. O’Brien.

Tomado de Gospel and Mission in the Writings of Paul.  An Exegetical and Theological Analysis (Grand Rapids: Baker, 1995), pp. 69-70 y 77.

El propósito del evangelio: el gobierno de Cristo sobre el nuevo pueblo de Dios

Ya hemos visto que el propósito de la comisión misionera de Pablo, así como la de su mensaje apostólico, era la obediencia a la fe entre los gentiles por amor del nombre de Cristo (Rom. 1:5).  Notamos que esta declaración programática llama la atención al propósito, esfera, y persona en cuyo nombre la totalidad de los esfuerzos misioneros de Pablo eran perseguidos.  ‘Dios está ahora cumpliendo su propósito en la historia de la redención por medio del evangelio de Pablo, es decir, la predicación de Jesucristo [Rom. 16:25]’.[1]  Conforme el apóstol [Pablo] proclama este mensaje de autoridad, ‘Jesús, el rey de Israel, toma a las naciones cautivas a la obediencia a sí mismo (Gen. 48:10, Sal. 2:8 y ss.)’.  El evangelio así predicado es el medio ‘por el cual el Cristo Resucitado, en el cumplimiento de los tiempos, afirma su gobierno sobre el nuevo pueblo de Dios.’[2]

Constreñidos por el evangelio

Si hemos entendido que Jesucristo está en el centro del plan redentor de Dios y que los propósitos divinos encuentran su cumplimiento, clímax, y consumación en su obra salvífica, entonces quienes hemos venido a estar bajo su gobierno como Señor debemos estar plenamente comprometidos a extender esos propósitos salvíficos en los que los gentiles, junto con los judíos, son traídos a la obediencia a Él.

Nosotros que hemos experimentado verdaderamente el poder salvífico del evangelio en nuestras vidas y tenemos la seguridad de ser liberados de la ira venidera en el día final, no podemos sino ser deudores a aquellos por quienes Cristo murió–tal  y como Pablo era deudor a ellos. Si conocemos el desesperado predicamento de los hombres y mujeres bajo el juicio divino–nosotros  mismos hemos estado en ese predicamento–y que el evangelio es la única esperanza para ser librados de la ira venidera, entonces deberíamos estar totalmente involucrados en traerlo a las vidas de otros.

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[1] D. B. Garlington, “The Obedience of Faith in the Letter to the Romans. Part I…,” en Westminster Theological Journal 52 (1990), p. 205.

[2] Ibid., p. 203.

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Ver también: Brevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio); Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoSobre el pacto abrahámicoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

El Rev. Dr. Peter T. O’Brien, de nacionalidad australiana, fue educado en el Australian College of Theology, Moore College (Austalia), la Universidad de Londres, y la Universidad de Manchester (Ph.D.).  Es pastor y misionero en Australia, fue Vice-Director y es investigador y profesor de Nuevo Testamento y de Misiones en Moore College, además de dar clases en la India, Singapur, Inglaterra y Estados Unidos de América.  Es doctor en divinidades (D.D.) honoris causa por Westminster Theological Seminary, y doctor en teología (Th.D.) honoris causa por el Australian College of Theology.  Es vice-presidente de la Church Missionary Society of Australia.