Anthony Burgess sobre la ley natural y contra el teonomismo (Romanos 2:14-15)

Por Anthony Burgess.

(Introducción, compilación, y traducción de Alejandro Moreno Morrison).

Fragmentos tomados de Vindiciae Legis: A Vindication of the Moral Law & Covenants (London, 1646), pp. 60, 62, 67, 68-70, 72, y 73-74.

El libro Una vindicación de la ley moral y los pactos de Anthony Burgess es fundamental para la correcta interpretación de la doctrina de la ley de Dios contenida en el Cap. 19 de la Confesión de fe de Westminster.  Burgess fue miembro de la Asamblea de Westminster y del comité redactor de dicho capítulo.  Las conferencias que luego fueron publicadas como libro (1646) fueron dictadas en una iglesia en Londres inmediatamente antes y durante el periodo en que la Asamblea discutió el Cap. 19.  En su introducción a la edición facsimilar electrónica del libro de Burgess (Reformation Heritage Books, 2011), Stephen J. Casselli escribe: “Vindiciae  Legis provee una explicación exegética y teológica consonante con la enseñanza del Cap. XIX de la Confesión de fe de Westminster” (la edición referida, en el original inglés, está disponible gratuitamente aquí).

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CONFERENCIA VI: ROMANOS 2:14, 15:

¿Cómo manifiestan [los hombres] esta ley escrita en sus corazones?  …primero externamente, de dos maneras: 1. Haciendo buenas y saludables leyes para gobernar por ellas a los hombres; y 2. Mediante su práctica, al menos algunos de ellos, conforme con aquellas leyes.  Y en segundo lugar internamente, mediante sus conciencias, en el consuelo o temor que tengan ahí…
Hay una ley de la naturaleza escrita en los corazones de los hombres… [p. 60].

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[La naturaleza de la ley escrita en los corazones consiste] en aquellas nociones comunes y máximas, las cuales están implantadas en los corazones de todos los hombres: y hay algunas de ellas especulativas, que hay un Dios; y algunas prácticas, que el bien debe abrazarse, y el mal evitado: y por lo tanto Aquino dijo bien, que lo que los principios de la ciencia son en las cosas de demostración, lo mismo son estas reglas de la naturaleza en lo práctico: por lo tanto no podemos dar ninguna razón de ellos…

[La Ley de la Naturaleza] fue perfectamente implantada en el corazón de Adán, pero nosotros tenemos solamente algunos fragmentos, y una mera sombra de ella en nosotros.  La totalidad de la Ley de la Naturaleza, como nos instruía perfectamente la voluntad de Dios, fue comunicada a él: y también Dios… dio, además de esa ley de la naturaleza, una ley positiva para probar su obediencia; empero la otra no puede negarse que estaba en él, viendo que fue hecho a imagen de Dios, en justicia, y santidad, y de otra manera Adán habría estado destituido de la luz de la razón y sin conciencia.  Por lo tanto es una cosa muy imprudente en Socinio negar que Adán tenía tal ley o precepto… [p. 62].

CONFERENCIA VII: ROMANOS 2:14

La doctrina ya deducida de estas palabras es que, los gentiles tienen una ley de la naturaleza escrita en sus corazones; la cual ley consiste en parte en luz y conocimiento de principios especulativos, y parte en práctica y obediencia a principios prácticos…

La luz de la naturaleza es un remanente de la imagen de Dios   … Primordialmente consistía en justicia y verdadera santidad; empero secundariamente también comprendía los poderes y facultades de un alma razonable…  Y esta última parte permanece.  Es cierto, esta luz de la naturaleza comparada con aquella de la fe, es como una luciérnaga al sol; empero alguna luz e irradiación tiene… la cual el apóstol llama (Rom. 1) verdad; le otorgó ese nombre, detienen con injusticia la verdad [p. 67].

…esta luz de luna o luz tenue es de una triple utilidad:
1.  Para las sociedades y los estados, mediante la cual han hecho buenas leyes.  Es maravilloso considerar cuán excelentes los paganos han sido en ello…
2.  Esta luz de la naturaleza sirve para instigar y provocar a los hombres a muchas buenas acciones y deberes hacia Dios y el hombre…
3.  El último uso de esta luz natural es, hacer al hombre inexcusable; pues, viendo que no glorificaron a Dios conforme a su conocimiento, por ello son justamente condenados… [p. 68-70]

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No hay nada en teología que contradiga la verdad de la naturaleza, pues es remanente de la imagen de Dios.  Esto es difícil de aclarar en muchos puntos de teología; como en la doctrina de la Trinidad, y la doctrina de la encarnación de Cristo, que parecen paradójicas a la razón…  Empero, viendo que el apóstol llama verdad al conocimiento natural del hombre, y que toda verdad proviene de Dios, cualquiera que sea el camino por el que llegue, no puede por lo tanto haber contradicción entre ello [p.72].

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Aunque la razón y la luz de la naturaleza son necesarios, la razón no es Juez en asuntos de fe.  Los luteranos parecen deprimir demasiado a la razón, y los socinianos exaltarla demasiado; la hacen no solamente un instrumento sino un juez; y así rechazan los más grandes misterios de la religión… y ciertamente…. podemos por la misma razón probar que la religión cristiana es la verdadera.  ¿Pero quién no puede ver cuán incierta es la razón comparada con la fe?  …  Pero no debemos confundir el instrumento con el Juez.  Las verdades santas son verdades bíblicas, aunque sean forjadas por la razón.  Así como el orfebre toma la placa de oro, y la golpea para darle la forma que quiere, su martillo no hace el oro sino solamente le da forma del oro.  Así también la razón no hace divina una verdad, sino solamente la presenta y la declara de una manera tal [p. 73-74].

La naturaleza es insuficiente para prescribir la adoración divina…  De ahí que tan a menudo Dios nos prohíbe andar tras nuestras propias imaginaciones y hacer lo que nosotros queramos.  El apóstol lo llama “culto arbitrario”  [Col. 2:23] cuando en el arbitrio del hombre está su causa…  los hombres tienen una tendencia a admirar esto, como lo vemos en los fariseos y papistas; aprecian mucho más sus tradiciones que a las instituciones de Dios.  ¿Pero qué dice nuestro Salvador (Luc. 16:15)?  Que “lo que los hombres tiene por sublime, delante de Dios es abominación.”  Esa palabra es aplicada a ídolos y a la adoración falsa [p. 74].   

CONFERENCIA VIII: ROMANOS 2:14

…así como hay algunos que menosprecian mucho [la luz de la naturaleza]; también hay otros que la ponen muy en alto.  Veamos entonces lo que esta luz puede hacer…

Que hay un Dios puede ser conocido por la luz de la naturaleza.  …  Esto es negado por los socinianos y otros.  De hecho, Belarmino acusó de algo así a Calvino, pero lo que los autores protestantes sostienen es que uno puede tener conocimiento de que hay un Dios, pero qué es ese Dios, si es uno, y cuáles son sus atributos, no pueden alcanzarlo así…  Dicho de otro modo, no hay ateo natural, aunque muchos en sus afectos desean que no hubiese Dios [p. 76-77].

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Si Dios está tan airado con aquellos que no usan bien la luz de la naturaleza, ¿cuánto más entonces con quienes tampoco usan bien la luz del evangelio?  …  En un capítulo [Rom. 1] se dice de Dios tres veces que “los entregó,” porque no glorificaron a Dios conforme a la luz de la naturaleza; ¿cuánto más entonces conforme a la luz del evangelio?  “Grave es la ley de la conciencia,” dijo Séneca, pero más grave es la luz del evangelio.  La luz del ministerio y la Palabra necesitan ser más perturbadoras para tus caminos pecaminosos [p. 83]

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Presentación PowerPoint con el mismo contenido en láminas:  PPT: BURGESS, A. Rom. 2.14-15, ley natural, luz naturaleza

Láminas en formato jpeg (album en Facebook).

Láminas en formato jpeg (album de Facebook) de la presentación “La ley natural en la tradición agustiniano-reformada”.

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Ver también: Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistasGanancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9)Brevísima nota biográfica sobre Jonathan EdwardsNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaCalvino sobre la ley natural y contra el teonomismoCalvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)La doctrina de luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”Juan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterLos puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford.

La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia – bilingual)

Por Maurice Roberts.

Video-conferencia bilingüe (English-español) bilingual video-lecture.

En junio de 2014, el Rev. Maurice Roberts hizo una visita a México para dar conferencias en seminarios e iglesias en Tampico, Tamaulipas, en Mérida, Yucatán, y en la Ciudad de México. Gracias a los buenos oficios del Rev. Kenneth Stewart, ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Escocia en Glasgow, el Rev. Roberts muy amablemente hizo espacio en su ocupada agenda para hablar en una naciente obra misionera en el poniente de la Ciudad de México.

El Rev. Maurice Roberts nació en Chester, Inglaterra, y fue educado en la Universidad de Durham (Inglaterra).  Después de ser profesor de matemáticas, griego y latín en escuelas secundarias en Inglaterra y Escocia, estudió teología en el Colegio de la Iglesia Libre de Escocia en Edimburgo.  Ha pastoreado iglesias desde 1974; también fue editor de la revista Banner of Truth de 1988 a 2003, y es autor de varios libros.  Desde 1994 ha sido ministro de la congregación Greyfriars de la Iglesia Libre de Escocia (Continuadora) en Inverness.

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Ver también: La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo TestamentoEl “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en españolSalmo 67 (para canto congregacional)Identidad confesional: Estándares de WestminsterLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaSalmo 100 (para canto congregacional); Sobre la liturgia ginebrina de Juan Calvino para la celebración de la Cena del SeñorOración por toda la Iglesia de Cristo usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y KnoxLas oraciones públicas, colectivas, comúnes, o litúrgicas en la práctica reformadaLas oraciones públicas, litúrgicas (o al unísono) de la Iglesia en el culto públicoLa Cena del SeñorOrigen tardío de la doctrina de la transubstanciación, y temprana oposición a la mismaSobre los medios de graciaLa fe de los estatistasInvocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)El Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo (Marcos 2:28)Sobre la visión puritana del día domingoNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaPuritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)¿Cómo eran los puritanos originales?La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo Testamento.

Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14)

Por el Rev. Kenneth Stewart

Fragmento de un sermón dominical

¿Por qué [Pablo] lo dice de esa manera?  …Porque [el Señor Jesucristo] provee la ropa [la vestimenta para el día, la vida de santidad, la armadura].  Es imposible para ti amar sin que Cristo te habilite para amar.  Es imposible para ti no cometer adulterio, o asesinar, o mentir, o codiciar, a menos que Cristo te habilite para hacerlo.  En otras palabras, no está diciéndote que tomes una moralidad diferente; está diciéndote que recibas del Señor Jesucristo una espiritualidad.  El Señor es el dador de estas cosas.  Solamente Él puede dar esa virtud; y sólo Él puede ponerla dentro de ti por medio de Su Espíritu Santo.  Es Su prenda; es Su vestimenta.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Rev. Kenneth Stewart, de nacionalidad escocesa, es ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Escocia, en el lado oeste de Glasgow; y es profesor del seminario de la misma denominación.  Sus sermones pueden ser escuchados y descargados en:

http://www.sermonaudio.com/search.asp?speakeronly=true&currsection=sermonsspeaker&keyword=Kenneth_Stewart 

Vistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)

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Por el Rev. Kenneth Stewart.

Fragmento de un sermón dominical.

[Explicando por qué Rom. 13:12 se refiere a las ropas de día del cristiano (el estilo de vida descrito en Rom. 13) como “armas” o “armadura.”]

Cuando te vistes con [las ropas de santidad, la vida de santidad] vas a encontrarte luchando.  Vas a encontrarte en un mundo que no funciona de esa manera, un mundo que no piensa de esa manera.  Y así vas a encontrar que las ropas cristianas que vistes están inmediatamente atrayendo hostilidad.  Pero vistiéndolas estás peleando la batalla del Señor; estás dando un testimonio positivo.  Viviendo de esta manera estás peleando en el bando del Señor; estás siendo un soldado del Señor.  Sí, vas a recibir hostilidad pero estás luchando simplemente al vivir de esa manera.  Es una armadura.  Una vida de santidad es por sí misma una armadura que está peleando la batalla del Señor.

 

[Ver también: Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14)Ganancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9); Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)El valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)El ministerio del Espíritu Santo en el Evangelio de JuanEl evangelio y las misionesEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaSobre los medios de gracia.]

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Rev. Kenneth Stewart, de nacionalidad escocesa, es ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Escocia, en el lado oeste de Glasgow; y es profesor del seminario de la misma denominación.  Sus sermones pueden ser escuchados y descargados en:

http://www.sermonaudio.com/search.asp?speakeronly=true&currsection=sermonsspeaker&keyword=Kenneth_Stewart 

El “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en español (enlaces externos)

Letras y partituras de las melodías.

Enlace al texto en español (metrificado por el Rev. Jorge Ruiz) del “Salterio ginebrino”

Enlace a las partituras de las melodías del Salterio Ginebrino (con letra en inglés)

Salterio (español) salterio de Ginebra, Ed. Faro de Gracia

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Ver también: Sermón temático: Soli Deo gloria (audio)Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatríaLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaLa enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Salmo 67 (para canto congregacional)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Salmo 100 (para canto congregacional)La espiritualidad de la verdadera adoración en el Nuevo TestamentoSobre la liturgia ginebrina de Juan Calvino para la celebración de la Cena del SeñorOración por toda la Iglesia de Cristo (usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y Knox)Las oraciones públicas, colectivas, comúnes, o litúrgicas en la práctica reformadaJuan Calvino acerca de las oraciones públicas, litúrgicas (o al unísono) de la Iglesia en el culto públicoPuritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)Sermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio).

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Oración por toda la Iglesia de Cristo (usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y Knox)

Del Libro de Orden Ginebrino (1556) usado por la congregación angloparlante en Ginebra (http://www.swrb.com/newslett/actualNLs/GBO_ch04.htm#SEC09).

Omnipotente Dios y misericordiosísimo Padre, humildemente nos sometemos,[1] y nos postramos ante tu Majestad,[2] rogándote desde el fondo de nuestros corazones que esta semilla de tu palabra,[3] ahora sembrada entre nosotros, eche raíces tan profundas, que ni el calor abrasador de la persecución la marchite, ni los espinosos afanes de este mundo la ahoguen, sino que como semilla sembrada en buena tierra, produzca fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno, conforme lo ha señalado tu sabiduría celestial.  Y por cuanto tenemos necesidad continuamente de pedir muchas cosas de tu mano, humildemente te rogamos, oh Padre celestial, nos concedas que tu Espíritu Santo[4] dirija nuestras peticiones, para que procedan de una mente tan ferviente que sean conformes a tu bendita voluntad.[5]

Y viendo que nuestra fragilidad no puede hacer nada sin tu ayuda, y que no ignoras con cuántas y cuán grandes tentaciones,[6] nosotros pobres pecadores, somos rodeados y acechados, que tu poder, oh Señor, sostenga nuestra debilidad, para que siendo defendidos por la fuerza de tu gracia, seamos preservados seguros contra todos los asaltos de Satanás, que anda alrededor constantemente como león rugiente, buscando devorarnos.[7]  Aumenta nuestra fe,[8] oh Padre misericordioso, para que no nos desviemos en ningún momento de tu palabra celestial, sino que aumentes en nosotros la esperanza y el amor, con una cuidadosa obediencia a todos tus mandamientos, para que ninguna dureza de corazón,[9] ni hipocresía, n concupiscencia de ojos,[10] ni seducciones del mundo, nos aparten de tu obediencia.  Y viendo que vivimos ahora en estos tiempos peligrosos,[11] que tu providencia paternal nos defienda contra la violencia de todos nuestros enemigos, que en todo lugar nos persiguen; pero principalmente contra la perversa ira y los furiosos disturbios de ese ídolo romanista, enemigo de tu Cristo.[12]

Más aún, puesto que por tu santo apóstol nos enseñas a hacer nuestras oraciones y súplicas por todos los hombres,[13] oramos no solamente por nosotros aquí presentes, sino que te rogamos también que rescates a todos los que aún son ignorantes, de la miserable cautividad de la ceguera y el error, a un entendimiento y conocimiento puro de tu verdad celestial, para que todos, de común acuerdo,[14] te adoremos nuestro único Dios y Salvador; y que todos los pastores y ministros, a quienes has encargado la dispensación de tu santa palabra,[15] y el cuidado de tu pueblo escogido,[16] sean hallados fieles tanto en vida como en doctrina, fijando sus ojos solamente en tu gloria; y que por medio de ellos todas las pobres ovejas que se alejan y se extravían, sean reunidas y devueltas a tu grey.

Más aún, por cuanto los corazones de los gobernantes están en tus manos,[17] te rogamos que dirijas el corazón de todos los reyes, príncipes, y magistrados a quienes has encargado la espada;[18] especialmente, oh Señor, conforme a nuestro deber, te rogamos que mantengas y prosperes el honorable territorio de esta ciudad,[19] dentro de cuya defensa somos recibidos, los magistrados, el consejo, y todo el cuerpo de esta república: Que tu favor paternal los preserve y tu Espíritu Santo gobierne sus corazones de tal manera, para que ejecuten así su oficio, de manera que tu religión sea mantenida con pureza, las costumbres reformadas, y el pecado castigado conforme a la regla precisa de tu santa palabra.[20]

Y por todos los que somos miembros del cuerpo místico de Cristo Jesús,[21] hacemos nuestras peticiones a ti, oh Padre celestial, por todos los que son afligidos con cualquier clase de cruz o tribulación,[22] como guerra, plaga, hambruna, enfermedad, pobreza, prisión, persecución, destierro o cualquiera otra clase de tus varas, ya sea calamidad de cuerpo, o aflicción de mente,[23] que te plazca darles paciencia y constancia, hasta que les envíes completa liberación de todas sus tribulaciones.  Y como estamos obligados a amar y a honrar a nuestros padres, parientes, amigos y país,[24] debemos pues muy humildemente rogarte que muestres tu clemencia sobre nuestro miserable país de Inglaterra,[25] que alguna vez, por tu misericordia, fue llamado a libertad, y ahora por sus pecados y nuestros pecados, es puesta bajo la más vil esclavitud y cautividad babilónica.

Arranca de ahí, oh Señor, a todos los lobos voraces,[26] que para llenar sus estómagos destruyen tu rebaño.[27]  Y muestra tus grandes misericordias sobre aquellos nuestros hermanos que son perseguidos, echados en prisión, y diariamente condenados a muerte por el testimonio de tu verdad.[28]  Y aunque sean destituidos por completo del auxilio humano,[29] que no obstante tu dulce consuelo nunca se aparte de ellos, sino que de tal manera inflame sus corazones con tu Espíritu Santo, para que puedan resistir valiente y alegremente las pruebas[30] que tu divina sabiduría señale.[31]  Para que al final, tanto por su muerte como por su vida,[32] el reino de tu amado Hijo Jesucristo crezca y brille por todo el mundo.  En cuyo nombre hacemos nuestras humildes peticiones a ti, como él nos ha enseñado.

Padre nuestro que estás en los cielos, etc.[33]

Dios todopoderoso y eterno, concede, te rogamos, nos otorgues perfecta perseverancia en tu fe viva, aumentándola en nosotros diariamente,[34] hasta que crezcamos a la plenitud de la estatura de nuestra perfección en Cristo,[35] de cuya fe hacemos nuestra confesión, diciendo:

Creo en Dios Padre todopoderoso, etc. [36]

[1] 1ª Pedro 5:6.

[2] Números 16:22; Deuteronomio 9:18; Josué 7:6.

[3] Mateo 13:3-8.

[4] Lucas 11:13; Romanos 8:12-17; Santiago 5:16; 1ª Juan 5:14; Romanos 12:11-12.

[5] 2ª Corintios 3:5; Juan 15:5; Filipenses 2:13.

[6] Salmo 40:12-13,17; 1ª Pedro 1:6.

[7] 1ª Pedro 5:8.

[8] Lucas 17:5.

[9] Salmo 95:7-8; Hebreos 3:7ss.; 4:7.

[10] 1ª Juan 2:15-17.

[11] 1ª  Timoteo 4:1ff.; 2ª Pedro 3:3ff.; 2ª Timoteo 3:1ss.; Judas.

[12] 2ª  Tesalonicenses 2:1ff.; 1ª Juan 2:18; Apocalipsis 13, 17.

[13] 1ª Timoteo 2:1ff.

[14] Romanos 15:6; 1ª Corintios 1:10; Efesios 4:3.

[15] Juan 21:15-17; Mateo 28:19-20; 1ª Corintios 9:16ss.; Marcos 16:15.

[16] 1ª Pedro 5:1-3.

[17] Proverbios 21:1.

[18] Romanos 13:4; Juan 19:11.

[19] Por la prosperidad del territorio de Ginebra [nota marginal].

[20] 1ª Timoteo 1:3ff.; Santiago 1:18ss.

[21] 1ª Corintios 12:12-13; Romanos 12:4-5.

[22] Santiago 5:13-15.

[23] 2ª Corintios 1:6ff.; Hebreos 13:3.

[24] éxodo 20:12

[25] Por Inglaterra [nota marginal].

[26] Mateo 7:15; Hechos 20:29.

[27] Ezequiel 34:1ff.; Romanos 16:17-18; Filipenses 3:2,18-19.

[28] Hebreos 13:3; Romanos 8:36; Salmo 44:22.

[29] Juan 16:33.

[30] 1ª Pedro 1:7.

[31] Hechos 2:23; Mateo 10:35ss.; Lucas 21:12ss.

[32] Romanos 14:7-8.

[33] Mateo 6:9-13.

[34] Lucas 17:5.

[35] Efesios 4:12-16.

[36] Credo de los apóstoles.

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Ver también: Identidad confesional: Estándares de WestminsterLas oraciones públicas, colectivas, comúnes, o litúrgicas en la práctica reformadaLas oraciones públicas, litúrgicas (o al unísono) de la Iglesia en el culto públicoLa Cena del SeñorLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaLas esposas de Juan KnoxInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Salmo 67 (para canto congregacional)Salmo 100 (para canto congregacional)El “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en españolInvocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo Testamento (video-conferencia)La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Sobre la liturgia ginebrina de Juan Calvino para la celebración de la Cena del SeñorSobre la visión puritana del día domingoNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la Biblia.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Identidad confesional: Estándares de Westminster

Identidad confesional: Estándares de Westminster

Confesión de fe,

Catecismo mayor,

Catecismo menor, y 

Directorio para la adoración pública de Dios.