Apocalipsis 9:13-21 (La sexta trompeta): Sugerencias para reflexionar y aplicar a nuestras vidas

G. K. Beale, Revelation: A Shorter Commentary (Eerdmans, 2015), pp. 197-198.

Apocalipsis 9:13-21.

Sobre la seriedad del engaño.  Estos versículos presentan un cuadro de criaturas feroces que representan a espíritus demoniacos que traen tormento a los no creyentes.  Un examen cuidadoso de este cuadro muestra que la manera real en que estas criaturas confrontan a la gente es a menudo mediante falsos maestros (dentro y fuera de la iglesia), que promueven la adoración de cualquier cosa excepto del Dios verdadero.  ¿Sería posible que por tener una interpretación literalista de Apocalipsis, en virtud de la cual esperamos ser confrontados por caballos sobrenaturales con colas de serpientes o por alguna fuerza militar letal moderna, estemos perdiéndonos de la realidad espiritual muy presente de estos seres en medio de nosotros?  ¿Qué tan seriamente tomamos la amenaza de la falsa enseñanza? ¿La vemos como un mero, aunque desagradable, fenómeno humano, o como algo impulsado por espíritus demoniacos?  ¿Cómo respondemos a tales amenazas?  ¿Acudimos sin desviación a la Palabra de Dios para protección, puesto que es la única fuente de verdad contra tales amenazas?  En otro lugar Juan dice, “sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1ª Juan 2:14); esto significa (en el contexto), que la fuerza para vencer las falsas enseñanzas del diablo proviene solamente de “la palabra de Dios.”

Sobre la naturaleza de la idolatría.  Estos versículos presentan un cuadro de la idolatría mayormente en línea con el del Antiguo Testamento: la adoración de ídolos de oro, plata y otros materiales.  El contexto más amplio de Apocalipsis, que habla de la destrucción de todas las cosas creadas, muestra que estos materiales humanos representan cualquier cosa que no es Dios, es decir, la adoración de las criaturas en lugar del Creador [Romanos 1:25].  ¿Qué modalidades de idolatría existen en nuestra sociedad?  El oro no es malo en sí mismo, pero lo es si es adorado.  ¿Y qué tal los deportes, las carreras profesionales, las actividades recreativas, o la adquisición de dinero y posesiones materiales?  ¿Y qué de cosas claramente malas como la pornografía?  ¿Qué tan extensiva es la idolatría en nuestra experiencia?  ¿No será que parte del engaño es que hemos restringido la “idolatría” a la adoración de ídolos literales?  Cualquier cosa con la que estemos más comprometidos que con Dios es un ídolo, incluyendo el culto a nosotros mismos.

La nocividad de la idolatría.  Juan conecta aquí la idolatría con homicidios, hechicerías, inmoralidad y robos [9:21].  Si la observación del Antiguo Testamento ha de ser tomada seriamente, los idólatras se vuelven tan ciegos y mudos como lo que adoran [ver Salmo 115:4-8; 135:15-18; Isaías 44:9; Ezequiel 12:2].*  Entonces quedan anestesiados, en palabras del comentario, a todo lo que es bueno y a todo lo que es de Dios, a la vez que caen más y más profundamente en las garras de las fuerzas de las tinieblas, como Juan lo retrata tan vívidamente.  ¿Es así como la idolatría conduce a estas espantosas formas de pecado y rebelión?  ¿Cómo ha usado Satanás la idolatría para conducir a la gente más y más a las tinieblas?  ¿Existe un punto más allá del cual es imposible el arrepentimiento?  ¿Cómo podemos guardarnos contra si quiera comenzar con las prácticas idolátricas, puesto que sabemos a dónde conducen inevitablemente?


* Nota del traductor: Ver La “Ley de la racionalidad inversa” de Merold Westphal.

Gregory K. Beale es el titular de la Cátedra J. Gresham Machen de Nuevo Testamento y Profesor de Nuevo Testamento y Teología Bíblica en Westminster Theological Seminary (Filadelfia, EUA) y ministro de la Orthodox Presbyterian Church (EUA).  Fue educado en Southern Methodist Univeristy, Dallas Theological Seminary y en la Universidad de Cambridge (doctorado).  Fue profesor del Departamento de Filosofía y Religión de Grove City College (Pennsylvania), de Nuevo Testamento en Gordon-Conwell Theological Seminary, y de Nuevo Testamento de la Escuela de Posgrado de Wheaton College.  Es autor de varios libros sobre el uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento, Teología Bíblica y Nuevo Testamento, incluyendo el Comentario al Apocalipsis de la serie New International Greek Testament Commentary (Nuevo comentario internacional del texto griego del [Nuevo] Testamento). En español está disponible su libro Una Teología Bíblica del Nuevo Testamento: El Desarrollo del Antiguo Testamento en el Nuevo.

Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

______________________

Ver también: Las raíces del pecado sexual; La fe de los estatistas; La perspectiva histórico-redentora idealista del Apocalipsis; Naturaleza del libro de Apocalipsis; Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio); El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de Ursino; Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios); Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría; Calvino: El segundo mandamiento prohibe las invenciones humanas en el culto al Dios verdadero; La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir la manera aceptable de adorar al Señor; Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer); Sermón temático: Soli Deo gloria (audio); Conferencia: ¿De quién es la imagen? El mensaje de la respuesta del Señor Jesús a la pregunta sobre el tributo romano (video); Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios); La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia – bilingual video-lecture); Pascal: Cuando veo la ceguera y miseria del hombre…; Pascal: Descubir lo verdadero y lo bueno no está dentro de nosotros; Aborto: La esclavitud de nuestra generación; La música en la Iglesia occidental a principios del S. XVI; Hay suficiente luz para quienes desean creer en Cristo y suficiente oscuridad para quienes no; Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (gráfico); Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27; La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27).

Sermón expositivo de Hechos 1:8: El Reino del Mesías y la Gran Comisión (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

En este sermón (de 34 mins.) se explica cómo el derramamiento del Espíritu Santo sería la señal de que el Reino de Israel sería restaurado en la Iglesia, el pueblo de Dios reconstituido en el Nuevo Testamento. El poder del Espíritu Santo que vino sobre la Iglesia es poder para dar testimonio de la identidad del Señor Jesús como el Mesías prometido a quien le ha sido dado dominio universal y eterno sobre la humanidad.  Asimismo, se explica el trasfondo antiguotestamentario y el contexto y significado escatológico de la “Gran Comisión.”  La “Gran Comisión” es un mandato, una predicción y una promesa referidos al cumplimiento de las profecías antiguotestamentarias del reinado universal del Hijo de David, el Ungido de Dios o Mesías.

Domingo 23 de marzo de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón Hechos 1:8 (AMM, Mar. 23, 2014).

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento: Isaías 43:1-12
  • Evangelio: Juan 15:20-27
  • Nuevo Testamento: Hechos 1:7-9

Texto en la portada del orden de culto: El ministerio del Espíritu Santo en el Evangelio de Juan.

________________

Ver también: Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasEl evangelio y las misionesEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoVistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario);La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSobre el “bautismo en Espíritu Santo y fuego”(Lucas 3:16)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio).

________________

Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Sermón expositivo de Hechos 1:4-5: La promesa del bautismo con el Espíritu Santo (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Domingo 9 de marzo de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón Hechos 1:4-5 (AMM, Mar. 9, 2014).

Lecturas del culto:

Antiguo Testamento: Isaías 44:1-5

Evangelio: Lucas 3:15-16

Nuevo Testamento: Hechos 1:4-5

Lectura aludida: Sobre el “bautismo en Espíritu Santo y fuego”(Lucas 3:16)

______________

Ver también: Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio); El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés);  Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeEl reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Transición pública del antiguo pacto al nuevo pacto en pentecostésSobre el pacto abrahámicoPablo sobre la justificación de Abraham en Génesis 15 (Romanos 4)Sermón de Génesis 15: El pacto abrahámico (audio)Sermón expositivo de Éxodo 40 (audio)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24).

______________

Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

La fe de los estatistas

Por Alejandro Moreno Morrison.

Dedicado al Rev. Dr. Ronald H. Nash, querido hermano en Cristo, maestro y amigo. In memoriam.

El estatismo es una religión secular, es decir, una religión que no tiene pretensiones de trascendencia; por eso es que para algunos no parece ser una religión en el sentido más común y acostumbrado del término.  El estatismo es una derivación del humanismo secular y se basa en la creencia (fe) de que los seres humanos son capaces de superar por medio del “estado” todos sus problemas.  Consecuentemente, “el estado” es elevado a la categoría de ser supremo (dios), del cual se espera que fluyan bendiciones terrenales de todo tipo (que a menudo son meros deseos carnales y egoístas).  Consiguientemente, según esta religión, los individuos deben confiarle (y de ser necesario aun sacrificarle) sus vidas, bienes y demás recursos, a fin de que dicho estado cuente con lo necesario para cuidar de ellos “desde la cuna y hasta la tumba.”

Los estatistas cifran, por lo tanto, su esperanza de felicidad terrenal en el estado o, más concretamente, en el agente del estado que es el gobierno, y centran sus esfuerzos en que dicho ídolo cuente con todas las condiciones necesarias para producir los resultados anhelados.  Así, el estatismo no es sino una más de las versiones modernas-postmodernas del cuadro que presenta el Señor, y del que se burla, en Isaías 44:9-20:

Los que fabrican ídolos no valen nada;
inútiles son sus obras más preciadas.
Para su propia vergüenza,
sus propios testigos no ven ni conocen.
¿Quién modela un dios o funde un ídolo,
que no le sirve para nada?
Todos sus devotos quedarán avergonzados;
¡simples mortales son los artesanos!
Que todos se reúnan y comparezcan;
¡aterrados y avergonzados quedarán todos ellos!

El herrero toma una herramienta,
y con ella trabaja sobre las brasas;
con martillo modela un ídolo,
con la fuerza de su brazo lo forja.
Siente hambre, y pierde las fuerzas;
no bebe agua, y desfallece.
El carpintero mide con un cordel,
hace un boceto con un estilete,
lo trabaja con el escoplo
y lo traza con el compás.
Le da forma humana;
le imprime la belleza de un ser humano,
para que habite en un santuario.
Derriba los cedros,
y escoge un ciprés o un roble,
y lo deja crecer entre los árboles del bosque;
o planta un pino, que la lluvia hace crecer.
Al hombre le sirve de combustible,
y toma una parte para calentarse;
enciende un fuego y hornea pan.
Pero también labra un dios y lo adora;
hace un ídolo y se postra ante él.
La mitad de la madera la quema en el fuego,
sobre esa mitad prepara su comida;
asa la carne y se sacia.
También se calienta y dice:
«¡Ah! Ya voy entrando en calor,
mientras contemplo las llamas.»
Con el resto hace un dios, su ídolo;
se postra ante él y lo adora.
Y suplicante le dice:
«Sálvame, pues tú eres mi dios.»

No saben nada, no entienden nada;
sus ojos están velados, y no ven;
su mente está cerrada, y no entienden.
Les falta conocimiento y entendimiento;
no se ponen a pensar ni a decir:
«Usé la mitad para combustible;
incluso horneé pan sobre las brasas,
asé carne y la comí.
¿Y haré algo abominable con lo que queda?
¿Me postraré ante un pedazo de madera?»
Se alimentan de cenizas,
se dejan engañar por su iluso corazón,
no pueden salvarse a sí mismos, ni decir:
«¡Lo que tengo en mi diestra es una mentira!»

Es entendible que quienes no conocen al Dios verdadero ni Su verdad revelada consignada en la Biblia abracen el estatismo; después de todo, como dice el dicho popular, “El que no conoce a Dios ante cualquier ídolo se inclina.”  Lo que es muy triste es que haya cristianos que caen en la trampa de esta forma de idolatría.  Esto nos muestra el desconocimiento que hay en las iglesias con respecto a la enseñanza bíblica acerca del gobierno, para empezar; pero también acerca del hombre y de la Iglesia, por decir lo menos.

El gobierno es una institución de origen divino, en el sentido de que fue Dios quien lo instituyó.  Desde este punto de vista, la anarquía (la falta de facto de un gobierno o “cabeza”) y el anarquismo (la idea de que la humanidad estaría mejor sin gobiernos) son contrarios al orden divino.  Pero no debemos olvidar que el gobierno es también una institución humana, en el sentido de que es operada por seres humanos.

En virtud de la caída, la totalidad del ser humano ha sido dañada por el pecado. Todo aquello que es humano es no solamente finito y limitado, sino que también está corrompido por el pecado, y no hay remedio humano para tal condición.  El estatismo tiene la vana ilusión de que la suma y organización de los esfuerzos humanos, encabezados por el gobierno, pueden sacar a la humanidad de los predicamentos derivados de su finitud y pecaminosidad (aunque claro, como humanistas, creen que “el Hombre” –con “h” mayúscula para que nadie se vea a sí mismo y se dé cuenta de lo ridículo de la creencia—no es finito ni pecaminoso).  Esta fe de los estatistas nos recuerda, por cierto, el fallido intento de construir la Torre de Babel.

“El corazón del hombre—decía Juan Calvino—es una fábrica de ídolos.”  Y al igual que con otras criaturas, la humanidad ha tomado la institución del gobierno (creada por Dios) y la ha hecho objeto de una fe y devoción de las que solamente es digno Dios el creador y sustentador del universo.  Y así como el idólatra neciamente pone su esperanza en un leño que sólo puede rendirle ciertos servicios muy limitados (Isaías 44:14-17), quienes ponen su fe en “el estado,” y/o concretamente en el gobierno o los gobernantes que lo encabezan, neciamente esperan recibir de ellos beneficios que están fuera de su muy limitada capacidad, y que van en contra del propósito divino para el gobierno y los gobernantes.

La religión estatista nos induce a orar (pedir) al gobierno y a esperar de él toda clase de satisfactores, en tanto que la Biblia, por el contrario, nos instruye esperar de Dios todos nuestros satisfactores y a orar (pedir) a Dios por el estado (o polis, “ciudad” –ver Jeremías 29:7) y por los gobernantes (1ª Timoteo 2:1-2), pues somos todos criaturas limitadas y pecaminosas que, como los habitantes de la orgullosa ciudad de Nínive, “no saben distinguir entre su mano derecha y su mano izquierda” (Jonás 4:11).

Al final, la fe de los estatistas acarrea, no solamente la frustración de sus fieles, como resultado de la impotencia de los gobiernos y los gobernantes para cumplir sus promesas, sino también el juicio de Dios, como sucede con toda idolatría.

En contraste con el estatismo, la única expectativa que la Biblia menciona explícitamente que debemos tener respecto de los gobiernos y los gobernantes es que mantengan la seguridad pública e impartan justicia, que castigue a quien hace lo malo, y protejan así al resto de la comunidad:

Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo… Porque es un servidor de Dios para tu bien… si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que practica lo malo… Pues por esto pagáis también los tributos, porque son funcionarios de Dios, dedicados continuamente a esto mismo… (Romanos 13:3-6).  Ver comentario de Calvino.

A los cristianos debe quedarnos muy claro que la Biblia no nos autoriza a cifrar en el gobierno nuestras esperanzas de bienestar y prosperidad material, ni mucho menos nuestra felicidad.

Claro está que lo anterior suena del todo “políticamente incorrecto” en nuestro mundo moderno-postmoderno, especialmente por lo que se refiere a la beneficencia o ayuda a los pobres, mejor conocida bajo nombres como “justicia social” y eufemismos semejantes.  Este tema es amplio y complejo, por lo que aquí sólo voy señalar dos puntos.

El primero y menos importante es que los estudios más avanzados en economía demuestran que uno de los principales factores para alcanzar bienestar material en una sociedad es la debida observancia de un orden jurídico que efectivamente proteja la libertad y los derechos de quienes actúan correctamente y castigue a quienes violentan la dignidad, integridad, libertad y demás bienes de sus semejantes.

El segundo y más importante es que lo que el mundo llama “justicia social” o “responsabilidad social,” la Biblia lo llama misericordia, y lo califica como un deber personal que cada ser humano tiene frente Dios respecto de su prójimo en necesidad. ¿Puede entonces un cristiano creer que Dios aceptará como obra de misericordia una boleta electoral tachada a favor de tal o cual partido o candidato? ¡Por supuesto que no!

He ahí otro efecto nocivo del estatismo: al engrandecer indebidamente las expectativas respecto del gobierno termina minimizando las expectativas que Dios tiene de nosotros en lo individual y como Iglesia.  Los presupuestos y programas gubernamentales, las leyes y las agencias burocráticas, no pueden amar porque no son personas.  Por eso Dios ha encargado el delicado ministerio de la misericordia a personas, y particularmente a aquéllos que hemos experimentado Su amor y misericordia.  Tratándose del cuidado de los necesitados, Dios no va a pedirle cuentas al “estado” ni al “gobierno.”  A los gobernantes pedirá cuentas respecto de la preservación del orden y la paz y del castigo a los que hicieron mal.  Y a todos los seres humanos Dios va pedir cuentas del cuidado que hayamos tenido o no con los necesitados que puso en nuestro camino, y de la manera en que hayamos usado los recursos (bendiciones) que Él puso en nuestras manos.  Esta obligación y responsabilidad que tenemos delante de Dios no podemos delegársela al gobierno.

Así pues, la fe de los estatistas viola el primer y más grande mandamiento, al confiar en, y servir a, un dios falso, y también el segundo, al no amar al prójimo pretendiendo que sea el gobierno quien cumpla en su lugar con ese deber.

Nota editorial: La versión original de este artículo fue publicada en 2007 en la revista El Faro de la Iglesia Nacional presbiteriana de México.  Revs. 2010, 2016, y 2017.

_________________

Ver también: Factores no económicos de la pobreza; Proverbios sobre los factores éticos del bienestar económico personal; Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII); Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Exaltación y entronización del Señor JesucristoLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasAborto: La esclavitud de nuestra generaciónAlgunas objeciones al cientismoCronología de las interacciones entre C. S. Lewis y B. F. Skinner en relación con el positivismo, el conductismo, y el subjetivismo éticoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)Este mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)Juan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoCalvino sobre la ley natural y contra el teonomismoCalvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden socialSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterIntroducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)La ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel RutherfordCalvino: Dios manda a los gobernantes castigar los delitosCalvino y la división de poderes y los controles y contrapesos en el gobiernoRutherford: Una potestad para oprimir no proviene de DiosConferencia: ¿De quién es la imagen? El mensaje de la respuesta del Señor Jesús a la pregunta sobre el tributo romano (video)Apocalipsis 9:13-21 (La sexta trompeta): Sugerencias para reflexionar y aplicar a nuestras vidas.

_______________

Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (Ciudad de México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Iglesia Reformada Ortodoxa Presbiteriana, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México), y de Derecho Corporativo del Global Startup Lab for Mexico del Massachusetts Institute of Technologies.  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)

Por Herman Bavinck.

Tomado de Reformed Dogmatics, Abridged in One Volume (Grand Rapids: Baker, 2011), p. 476.

El Espíritu Santo… después de la ascensión de Cristo comenzó a habitar en la iglesia como su templo.  El derramamiento del Espíritu Santo prometido por los profetas del Antiguo Testamento (Is. 44:3; Ez. 39:29; Jl. 2:28ss.), es la tercera gran obra de Dios después de la creación y la encarnación.  Hay dos clases de actividades asociadas con el Espíritu Santo en la enseñanza de Jesús mismo.  Para los discípulos de Jesús solamente (Jn. 15:17), el Espíritu Santo los confortará, los guiará a la verdad, y permanecerá con ellos para siempre (Jn. 14:16; 15:26; 16:7).  Desde el interior de la iglesia, el Espíritu Santo convence al mundo de pecado y justicia y juicio, demostrándole [al mundo] que está mal en todos los puntos (Jn. 16:8-11).  En el día de Pentecostés Cristo convirtió a la iglesia en su templo, un templo que perpetuamente él santifica, edifica, y nunca más abandonará; este habitar del Espíritu Santo confiere a la iglesia de Cristo una existencia independiente más allá de los límites estrechos del Israel étnico.  El Espíritu ahora tiene que consagrar y perfeccionar el cuerpo de Cristo—como lo hizo con Jesús en su ministerio terrenal—hasta que alcance su plena madurez y se convierta en la plenitud (pleroma) de aquel que lo llena todo en todo (Ef. 1:23).

____________

Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio).

Ver también: Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasEl ministerio del Espíritu Santo en el Evangelio de JuanElección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)Sobre el “bautismo en Espíritu Santo y fuego”(Lucas 3:16)El reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Vistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

____________

Traducción: Alejandro Moreno Morrison

Herman Bavinck (1854-1921), de nacionalidad holandesa, fue uno de los más grandes teólogos reformados del siglo XX.  Fue sucesor de Abraham Kuyper en la cátedra de Teología Sistemática de la Universidad Libre de Amsterdam desde 1902.