Sermón temático: Sola gracia (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Enlace al archivo de audio: Sermón: “Sola gracia” (AMM, Oct. 23, 2016).

Sermón predicado el domingo 23 de octubre de 2016, en la misión “Monte Sión” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México), de la Ciudad de México.

Lecturas del culto:

  • Salmo 107:1-22
  • Jeremías 31:1-10
  • Tito 3:1-11
  • Efesios 2:8

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Ver también:  Sobre el pecado original (Génesis 3)Sobre el pacto abrahámicoPablo sobre la justificación de Abraham en Génesis 15 (Romanos 4)Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)La correcta interpretación de Romanos 10:9-10 (monergismo vs. sinergismo)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoInvocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Ganancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9)Sermón: El pacto de obras o de creación de Génesis 2:4-3:24 (audio)Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pactoSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21 (audio)Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)Sermón de Rut 1, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Domingo 7 de septiembre de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (AMM; Sep. 7, 2014).

Lecturas del culto:

  1. Antiguo Testamento: Génesis 4:16-26
  2. Evangelio: Lucas 18:35-43
  3. Nuevo Testamento: Romanos 10:8-13

Texto en la portada del orden de culto: Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer).

Texto en la contraportada del orden de culto: Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26).

Otro texto alusivo: La correcta interpretación de Romanos 10:9-10.

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Ver también: Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La fe de los estatistasArrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésGanancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9)Sermón de Rut 1, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)Sermón temático: Sola gracia (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Sermón: El pacto de obras o de creación de Génesis 2:4-3:24 (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison

Domingo 11 de mayo de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón Pacto de obras, Gen. 2:4-3:24 (AMM, Mayo 11, 2014).

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento: Génesis 2:4-3:24
  • Evangelio: Juan 3:1-21
  • Nuevo Testamento: 1ª Corintios 15:20-22

Texto en la portada del orden de culto: Sobre el pecado original (Génesis 3).

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Ver también:  Sobre el pacto abrahámico; Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pactoSermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)Algunas objeciones al cientismo“…y para vuestros hijos”La perfecta confiabilidad de Dios y de Su Palabra; Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios); Sermón expositivo de Éxodo 40 (audio); Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social; Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15); Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio); Pactual, no pactal. Un comentario de traducción.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

¿Qué actividades es lícito llevar a cabo el día domingo?

Por B. B. Warfield.

Fragmento tomado de “The Foundations of the Sabbath in the Word of God.”

“Es lícito hacer bien el Día de Reposo” (Mateo 12:12).  Y esto nos lleva naturalmente a esta amplia proclamación: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17).  Obviamente, el Día de Reposo en la visión de nuestro Señor no era un día de pura ociosidad; la inactividad no era su marca distintiva.  La inactividad no era lo distintivo del Reposo de Dios, cuando descansó de la obra creativa que había hecho…  Dios descansó, no porque estaba agotado, o necesitara un intermedio en sus trabajos; sino porque había completado la tarea que se había propuesto (hablamos como hombre) y la había completado bien… [Génesis 1:31].  Ahora estaba listo para dirigirse a otro trabajo.  Y nosotros, como Él, hemos de hacer el trabajo que nos toca—“Seis días trabajarás y harás toda tu obra” (Éxodo 20:9)—y luego, dejándolo de lado, dirigirnos a otra tarea.  No es de trabajar como tal, sino de nuestro propio trabajo, de lo que debemos cesar en el Día de Reposo.  “Seis días trabajarás y harás toda tu obra,” dice el mandamiento; o, como Isaías lo presenta: “Si retrajeres del Día de Reposo tu pie” (esto es, de pisotear) “de hacer tu voluntad en mi día santo” (esa es la manera de pisotearlo); “y  lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras,  entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado” (Isaías 58:13-14).  En una palabra, el Día de Reposo es el Día del Señor, no de nosotros; y en él ha de hacerse la obra de Dios, no la nuestra; y ese es nuestro “reposo.”  …El reposo no es la verdadera esencia del Día de Reposo, ni el fin de su institución; es el medio para un fin ulterior, el cual constituye el verdadero “reposo” sabático.  Hemos de descansar de lo nuestro a fin de que nos entreguemos a nosotros mismos a las cosas de Dios.

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Ver también: Sermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte (audio)Breves textos sobre el día de reposo cristiano (enlace a álbum de imágenes jpg)Sobre la visión puritana del día domingoLa observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo Testamento (video-conferencia)El Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo (Marcos 2:28).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

 Benjamin B. Warfield (1851-1921), de nacionalidad estadounidense, fue un teólogo reformado, educado en la Universidad de Princeton y el Seminario de Princeton, de donde también fue profesor de Teología Sistemática (1887-1821). 

La conferencia de donde este fragmento está tomado fue dictada originalmente en el Décimo Cuarto Congreso Internacional del Día del Señor en Oakland California (27 de julio al 1 de agosto de 1915).  Fue publicada en Sunday the World’s Rest Day [Domingo, el día de descanso del mundo], escrito por Duncan James McMilan & Alexander Jackson (Garden City: Doubleday, 1916); pp. 63-81; y en The Free Presbyterian Magazine (Glasgow, 1918), pp. 316-19; 350-54; 378-83. 

Para el fragmento aquí traducido se utilizó el texto añadido como “Apéndice Uno” al libro The Day of Worship.  Reassessing the Christian Life in Light of the Sabbath [El día de adoración.  Revaluando la vida cristiana a la luz del Día de Reposo] escrito por Ryan M. McGraw (Grand Rapids: Reformation Heritage Books, 2011); p. 176.

La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)

Por Herman N. Ridderbos.

Tomado de When the Time Had Fully Come: Studies in New Testament Theology (Ontario: Paideia Press, 1957, 1982), pp. 15-18.

En la interpretación de la parábola del sembrador el énfasis es puesto mayormente en las diferentes formas en las que la Palabra de Dios puede ser escuchada.  Y esto también está en el contenido de la parábola.  Pero uno se pierde del tenor si uno ve en ella una exhortación atemporal a tomar en serio la predicación del evangelio.  Pues en estas parábolas [del Reino en Mateo 13 y Marcos 4] Jesús revela a sus discípulos la naturaleza del Reino de Dios.  Les enseña cómo conocer los misterios del Reino.  ¿Qué misterio es?  Éste, antes que cualquier otra cosa, que el Reino escatológico de Dios viene como una semilla, aparentemente la cosa más débil e indefensa que hay.  Puede ser devorada por las aves, puede ser ahogada por los espinos, puede ser quemada por el sol, y algunas veces difícilmente puede ser distinguida de la cizaña.  Ese es el secreto del Reino.  Y detrás de esto yace un misterio aún mayor, es decir, que el que trae el Reino es un sembrador, aparentemente el más dependiente de los hombres.  “Un sembrador salió a sembrar” y “el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre” – ese es el gran misterio del Reino de Dios.

Hasta aquí parecería que la teología liberal con su concepto espiritual del Reino tenía un mejor entendimiento de Jesús que todos quienes, después, pusieron todo énfasis en el carácter escatológico.  Pero las apariencias engañan aquí.  Pues detrás este secreto del Reino toda la dinámica del poder de las grandes obras de Dios está escondida.  Eso ya está señalado en las parábolas mismas.  No sólo tratan acerca de sembrar, pero también de cosechar, y la cosecha también está en las parábolas (a pesar de lo que diga C. H. Dodd), la cosecha escatológica en el futuro.  Pero por encima de todas las cosas, este poder yace escondido en la persona de Jesús mismo.  La figura humilde y no-intrusiva del Sembrador encubre la grandeza escondida del carácter mesiánico de Cristo.  Ese es el misterio real del Reino.  La grandeza escondida de Jesucristo es, hablando estrictamente, el asunto sobre el que tratan los evangelios, y es esta grandeza  lo que determina la naturaleza del Reino.

El gran teólogo liberal Adolf von Harnack dijo, es cierto, que el evangelio del Reino es el evangelio del Padre no del Hijo.  Y muchos lo han repetido después de él.  Pero aquí, de hecho, yace el gran error del retrato liberal de Jesús y del concepto liberal del Reino de Dios.  Pues el carácter y substancia del Reino es determinado por la persona y por la manera de ser de Jesús.  Él es el auto-basileia, como Orígenes lo expresó. Y por lo tanto en su vida terrenal existe esa curiosa tensión entre revelación y misterio, entre grandeza escatológica y debilidad humana.  A la primera pertenece la autoridad (exousia), con la que habla en el Sermón del Monte, y con la que perdona pecados en la tierra.  A ésta pertenecen sus milagros, las señales del gran tiempo de salvación.  Pero al mismo tiempo prohíbe a los hombres darlos a conocer.  Su mesianidad es un secreto.  Toda esta paradoja está concentrada en el nombre Hijo del Hombre, esto es, ser humano entre seres humanos, hombre que siembra, y que debe esperar el resultado de la cosecha.  Pero también implica: Hijo del Hombre quien, de acuerdo con la profecía de Daniel 7, recibe todo dominio de las manos del Altísimo.  Es en él que Dios obra Sus grandes hechos, pues este Hijo del Hombre está bajo la ley del “tiene que,” del dein y prepein como dice en el Nuevo Testamento.

Ése es el por qué de la Cruz, también, es parte de la revelación del Reino, pues el Hijo del Hombre tiene que ir a Jerusalem.  El orden de la obra divina de redención demanda esto.  En ningún lugar es el misterio del Reino más profundo que en la Cruz de Jesús.  El sembrador se convierte él mismo en la semilla.  Pero a la vez un proceso escatológico está ocurriendo.  La dimensión del Reino se vuelve visible ya en las señales que acompañan la muerte de Cristo  y que afectan a la naturaleza.  Por encima de todo se vuelve manifiesta en Su resurrección.  Entonces el Hijo del Hombre da un gran paso a su gran futuro, y le es dado el dominio que menciona Daniel 7.  En Cristo el Reino está irrumpiendo a través de los límites de la categoría terrenal, y lo que fue escuchado en el oído, eso es predicado desde las azoteas  (Mat. 10:27).

Ese es el concepto del Reino en los evangelios sinópticos.  Es uno de presencia así como de futuro, tanto de secreto como de revelación.  El levantamiento de Cristo marca el límite.  En él coinciden las dos eras.  Pertenece a la presencia del Reino.  Pues ha acontecido sobre la tierra.  El eschaton [los últimos tiempos] ha venido en Cristo.  El mundo ha sido abierto al Reino de Dios.  El Fuerte ha vencido en su propia casa.  Pero la resurrección pertenece al futuro también.  El Cristo resucitado no pertenece ya más a la categoría terrenal.  Él es primicias del gran futuro.  Pero en la fase final, los cielos nuevos y tierra nueva, están todavía por venir.  Primero la semilla debe ser sembrada, entonces no solamente Israel sino todo el mundo debe vivir en la dispensación y bajo la responsabilidad de aquello que ha sido visto y oído en Cristo.

En los evangelios sinópticos la importancia presente y futura del Reino coinciden mayormente.  Antes de la resurrección de Cristo las perspectivas son a menudo muy poco claras, de acuerdo con la naturaleza de la profecía.  Se hace mención de la aparición del Hijo del Hombre y del Reino en gloria como un evento que puede ser esperado simultáneamente.  Se hace mención de los postreros días dentro del marco de la tierra judía.  Es como si todo convergere en un punto, resurrección y parusía [la segunda venida de Cristo],  y como si, al partir Cristo de la tierra, la plenitud de la revelación del Reino puede ser ya esperada.  Pero la resurrección abre una nueva perspectiva.  Nos enseña a distinguir entre lo que ha venido, y lo que está por venir.  Es el punto de partida de una nueva dispensación en el futuro del Reino.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Herman N. Ridderbos (1909-2007), de nacionalidad holandesa, fue un pastor reformado y un destacado teólogo y erudito en Nuevo Testamento.  Fue educado en la Universidad Libre de Amsterdam  hasta obtener el grado de doctor (1936).  Después de servir como pastor por ocho años, fue nombrado profesor de Estudios del Nuevo Testamento de la Escuela de Teología de las Iglesias Reformadas (Kampen, Países Bajos), cargo que desempeñó por más de cuarenta años.  Fue autor de numerosos libros y artículos académicos entre los que destacan La venida del Reino (1962) y El pensamiento del apóstol Pablo (1966), que están traducidos y publicados en español.

 

La correcta interpretación de Romanos 10:9-10 (monergismo vs. sinergismo)

Por Alejandro Moreno Morrison.

En soterilogía (doctrina de la salvación) existen dos posturas o tesis.  El monergismo (del griego monos, que significa “uno,” y erg, que significa “trabajo,” “obra”) sostiene que la salvación es la obra de uno solo, de Dios.  El sinergismo (del griego syn, que significa “con,” y erg, “obra” o “trabajo”) afirma que la salvación es la obra conjunta de Dios con el hombre, que el hombre coopera con Dios en su salvación.  Hay diversas variedades de sinergismo. Una de ellas cree que el hombre coopera con su salvación mediante su confesión del señorío de Cristo, y recurre a la porción de Rom. 10:9-10 como fundamento.

9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.  10Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.  (Rom. 10:9-10, RV1977)

Pero Romanos 10:9-10 NO enseña un sinergismo soteriológico, es decir, que el creyente coopere en la aplicación de su salvación mediante su confesión del señorío de Cristo.

La correcta interpretación de varios pasajes paulinos depende de discernir correctamente los recursos literarios que Pablo usó para expresar su mensaje.  En esta porción, como en otras en sus epístolas, Pablo, el “hebreo de hebreos,” usa y combina recursos literarios típicos de la literatura hebrea y del Antiguo Cercano Oriente.

Uno de los recursos literarios que Pablo usa en Rom. 10:9-10 es el paralelismo, mediante el cual una idea es comunicada con dos expresiones complementarias.  En Rom. 10:8 Pablo cita Deut. 30:14 (“Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”).  Este pasaje usa un paralelismo en donde boca y corazón son dos expresiones distintas que se refieren a lo mismo (ver también Sal. 19:14; 49:3; Prov. 15:7, 14, 28; 16:23; Ecc. 5:2; Mat. 12:34; Luc. 6:45).  Acto seguido (vv. 9-10), y tomando dicha cita como punto de partida y de referencia, Pablo recurre también a un paralelismo que igualmente usa boca y corazón como dos expresiones distintas que se refieren a lo mismo.  Por lo tanto, confesar con la boca que Jesús es el Señor y creer en el corazón en su resurrección no son dos acciones separadas y diferentes sino dos aspectos de lo mismo, la fe salvífica.

Dicho sea de paso que en la teología paulina, y en general en la teología del Nuevo Testamento, el señorío de Cristo (su posición como rey mesiánico, el Hijo del Hombre de Daniel 7, a quien Dios da dominio universal y eterno) y Su resurrección, son nociones paralelas.  Por ejemplo, en Rom. 1:3-4, Pablo escribe que “nuestro Señor Jesucristo…que fue declarado Hijo de Dios con poder… por la resurrección de entre los muertos.”  Y en su sermón en Pentecostés, Pedro dijo: “A este Jesús resucitó Dios…  Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hch. 2:32, 36).

Otro recurso literario que Pablo usa en Rom. 10:9-10 es el quiasmo o microquiasmo, mediante el cual el orden de los conceptos se invierte en la segunda expresión.  Al graficar este recurso literario resulta en una x, como la letra griega chi (o qui)–de donde se deriva el nombre quiasmo.  Para completar el quiasmo en esta porción, Pablo añade en el v. 10 otro paralelismo usando nuevamente las palabras corazón y boca (orden inverso) que son el leitmotif (tema recurrente).

Micro-quiasmo y paralelismo en Romanos 10.9-10 esquema en X.jpg

El quiasmo que forma Pablo al añadir el segundo paralelismo tiene además como punto focal, es decir, como mensaje central de la porción, la declaración “serás salvo.”  Quiasmo Romanos 10.9-10 (con x).jpg

Por lo tanto, los vv. 9-10 de Romanos 10 conforman una sola unidad literaria que habla de exactamente lo mismo y así debe interpretarse.

Dicho sea de paso que la traducción que hacen las revisiones 1909, 1960, y 1995 de la Reina-Valera, y la Nueva Versión Internacional de la conjunción griega de en el v. 10 como conjunción adversativa (“…cree para justicia, mas/pero con la boca…”) es incorrecta, si bien es cierto que es una de las posibles traducciones del griego de.  Es más congruente con el paralelismo traduccir dicha conjunción como copulativa (“y”), como lo hacen la Revisión 1977 de la Reina-Valera, la Reina-Valera Actualizada, la Biblia de las Américas, y la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy.

En el paralelismo del v.10, “justicia” se refiere a la justificación (como en Rom. 1:17).  Creer para justicia es otra manera referirse a la justificación por la fe, es decir, es otra manera de referirse a la salvación mediante la fe.  Confesar es también sinónimo de creer (compartir o estar de acuerdo con una fe, como cuando decimos que lo que creemos está contenido en nuestra “confesión de fe”).  Por lo tanto, confesar para salvación es otra forma más de referirse a la justificación por la fe.

Afirmar que es la declaración pública de fe lo que hace salva a una persona, o que dicha acción es en alguna forma necesaria para que Dios aplique la salvación al creyente, es afirmar que la salvación requiere de una obra humana; que la salvación no es la obra perfecta de Dios de principio a fin.  Pero si la salvación requiere de dicha obra humana, entonces la salvación no es realmente por la sola gracia mediante la sola fe como tantos otros pasajes de la Escritura lo enseñan.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9).

La salvación es don de Dios de principio a fin.  Es trabajo de uno solo (monergismo), de Dios.

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio).

Ver también: Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Arrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésGanancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

El mensaje del evangelio lleva implícito el mandato misionero

Por Peter T. O’Brien.

Tomado de Gospel and Mission in the Writings of Paul.  An Exegetical and Theological Analysis (Grand Rapids: Baker, 1995), pp. 69-70 y 77.

El propósito del evangelio: el gobierno de Cristo sobre el nuevo pueblo de Dios

Ya hemos visto que el propósito de la comisión misionera de Pablo, así como la de su mensaje apostólico, era la obediencia a la fe entre los gentiles por amor del nombre de Cristo (Rom. 1:5).  Notamos que esta declaración programática llama la atención al propósito, esfera, y persona en cuyo nombre la totalidad de los esfuerzos misioneros de Pablo eran perseguidos.  ‘Dios está ahora cumpliendo su propósito en la historia de la redención por medio del evangelio de Pablo, es decir, la predicación de Jesucristo [Rom. 16:25]’.[1]  Conforme el apóstol [Pablo] proclama este mensaje de autoridad, ‘Jesús, el rey de Israel, toma a las naciones cautivas a la obediencia a sí mismo (Gen. 48:10, Sal. 2:8 y ss.)’.  El evangelio así predicado es el medio ‘por el cual el Cristo Resucitado, en el cumplimiento de los tiempos, afirma su gobierno sobre el nuevo pueblo de Dios.’[2]

Constreñidos por el evangelio

Si hemos entendido que Jesucristo está en el centro del plan redentor de Dios y que los propósitos divinos encuentran su cumplimiento, clímax, y consumación en su obra salvífica, entonces quienes hemos venido a estar bajo su gobierno como Señor debemos estar plenamente comprometidos a extender esos propósitos salvíficos en los que los gentiles, junto con los judíos, son traídos a la obediencia a Él.

Nosotros que hemos experimentado verdaderamente el poder salvífico del evangelio en nuestras vidas y tenemos la seguridad de ser liberados de la ira venidera en el día final, no podemos sino ser deudores a aquellos por quienes Cristo murió–tal  y como Pablo era deudor a ellos. Si conocemos el desesperado predicamento de los hombres y mujeres bajo el juicio divino–nosotros  mismos hemos estado en ese predicamento–y que el evangelio es la única esperanza para ser librados de la ira venidera, entonces deberíamos estar totalmente involucrados en traerlo a las vidas de otros.

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[1] D. B. Garlington, “The Obedience of Faith in the Letter to the Romans. Part I…,” en Westminster Theological Journal 52 (1990), p. 205.

[2] Ibid., p. 203.

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Ver también: Brevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio); Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoSobre el pacto abrahámicoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

El Rev. Dr. Peter T. O’Brien, de nacionalidad australiana, fue educado en el Australian College of Theology, Moore College (Austalia), la Universidad de Londres, y la Universidad de Manchester (Ph.D.).  Es pastor y misionero en Australia, fue Vice-Director y es investigador y profesor de Nuevo Testamento y de Misiones en Moore College, además de dar clases en la India, Singapur, Inglaterra y Estados Unidos de América.  Es doctor en divinidades (D.D.) honoris causa por Westminster Theological Seminary, y doctor en teología (Th.D.) honoris causa por el Australian College of Theology.  Es vice-presidente de la Church Missionary Society of Australia.