Presbiterianismo en la primera reforma en Inglaterra

Por Alejandro Moreno Morrison.

Dedicado a la memoria del ‘Rey Niño’ Eduardo VI de Inglaterra, joven reformador cristiano y “ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”

door_french_protestant_church_londonDeambulando aleatoriamente por el centro de Londres una tarde de julio de 2001, me topé por casualidad con el edificio donde se congrega la Iglesia Protestante Francesa en Londres (Eglise Protestante Français de Londres).  Me emocioné muchísimo por el providencial hallazgo de esta histórica iglesia, que es un vestigio del reinado y ministerio del ‘Rey Niño’ Eduardo VI de Inglaterra y también un importante antecedente nuestro como presbiterianos.

Eduardo nació del rey Enrique VIII de Inglaterra y su reina consorte Jane Seymour el 28 de octubre de 1537 (17 meses después de que el pueblo de Ginebra confirmara el Edicto de Reforma).  Por recomendación del obispo Hugh Latimer a Enrique VIII, el príncipe Eduardo fue criado en la fe protestante.  Como resultado de lo anterior el hugonote[1] Jean Bellemain fue nombrado tutor de francés del príncipe.  Bellemain ejercería gran influencia nutriendo la fe Reformada (“calvinista”) de este futuro rey de Inglaterra.[2]

A la muerte de su padre, el 28 de enero de 1547, Eduardo ascendió al trono de Inglaterra con el nombre Eduardo VI cuando contaba con nueve años de edad.  Desde el principio de su reinado, Eduardo VI buscó la reforma oficial de la Iglesia en Inglaterra pues, aunque Enrique VIII la había separado de la jurisdicción papal, la había dejado intacta en cuanto a doctrina y práctica.  La reforma oficial de la Iglesia de Inglaterra durante el reinado de Eduardo VI fue encabezada primero por Thomas Cranmer, Arzobispo de Canterbury, y el tío del rey, Edward Seymour, Duque de Somerset y Lord Protector, contando con el apoyo y cooperación de otros oficiales del gobierno, aristócratas, y clérigos (como Hugh Latimer y Nicholas Ridley), todos ellos de persuasión evangélica.  Pronto también el rey Eduardo VI se involucraría directa y celosamente en hacer progresar la fe y la práctica Reformadas en su reino, y en reformar a la Iglesia inglesa.

En el ámbito internacional la Inglaterra de Eduardo VI se convirtió en un refugio para protestantes perseguidos de toda Europa, aun por encima de Ginebra.  Más aún, el gobierno de Eduardo VI fue intencional en atraer a protestantes extranjeros, incluyendo eruditos y ministros prominentes que ayudaran al avance de la Reforma en Inglaterra.  Fueron Cranmer y Eduardo VI quienes intercedieron ante el gobierno de Francia para liberar al reformador escocés Juan Knox de las galeras francesas.  Cranmer ofreció un obispado a Knox a fin de que éste tuviera influencia oficial dentro de la Iglesia inglesa y así pudiera ayudar a Cranmer en la reforma de la iglesia.  No obstante, Knox rechazó el ofrecimiento pues era un presbiteriano convencido que se oponía a la forma episcopal de gobierno.  Eventualmente, en 1551, Knox fue nombrado capellán real y pronto se convirtió en uno de los predicadores favoritos del joven rey Eduardo VI.

Entre otros protestantes extranjeros prominentes invitados a Inglaterra estaban el teólogo italiano Pietro Martire Vermigli, quien fue invitado a ser Profesor Regio de Divinidades en la Universidad de Oxford; el teólogo alemán Martín Bucero, quien fue invitado a ser Profesor Regio de Divinidades en la Universidad de Cambridge; y el teólogo, reformador, y estadista polaco Juan A Lasco (Jan Laski), quien fue invitado a ser superintendente  de las iglesias para los extranjeros residentes en Londres.  Lasco ya había probado su idoneidad para este encargo pues, por invitación de la Condesa Ana de Frisia Oriental (Alemania), entre 1542 y 1543 había reorganizado la vida religiosa de la ciudad-estado de Emden convirtiéndola en una verdadera “Ginebra del norte.”[3]

En 1550, mediante una carta patente, el rey Eduardo VI otorgó a las iglesias protestantes de los extranjeros protección y libertad respecto del estado y de la Iglesia de Inglaterra.  Ésta era “una excepción a las leyes de 1549 y 1552, que decretaban la uniformidad religiosa del reino,”[4]  y el primer caso de una iglesia Reformada libre.  En una carta dirigida al rey Eduardo VI, Juan Calvino escribió: “…todas las personas de mente recta alaban a Dios, y se sienten grandemente agradecidos contigo, por haberte placido con gracia otorgar iglesias a tus súbditos que hablan las lenguas francesa y alemana, en lo que respecta al uso de los sacramentos y la disciplina espiritual.  Espero que la licencia que te ha placido darles tenga su efecto.”[5]

El efecto al que se refería Calvino tenía que ver con una de las razones por las que los reformadores ingleses habían establecido la referida Iglesia de los Extranjeros, a decir, que sirviera como modelo para la reforma de la Iglesia inglesa. Lasco escribió “Pensamos, de hecho, que las iglesias inglesas, animadas por este ejemplo, estarían unánimes, a lo largo del reino a volver a la forma apostólica de adoración en toda su pureza.”[6]  Respecto de dicha Iglesia de los Extranjeros, el historiador Diarmaid MacCulloch de la Universidad de Oxford comenta: “No hay duda de la importancia de estas congregaciones plenamente reformadas en medio de una Iglesia nacional que era semi-reformada; eran una señalización hacia una versión del futuro.  Su avivada vida devocional e intelectual pronto atraerían amplio interés en Londres…”[7]

Al mismo tiempo, John Hooper (uno de los precursores del puritanismo) había emprendido una cruzada contra algunas de las prácticas no bíblicas de la Iglesia inglesa (las vestimentas sacerdotales y los rituales sinsentido) contando con el apoyo de Lasco, quien había podido quitarlos “de un solo golpe en práctica y disciplina de la Iglesia de los Extranjeros, sobre la cual Lasco presidía con toda la… decisión que caracterizaba la versión de Juan Calvino de la forma de gobierno presbiteriana en Ginebra.”[8]  MacCulloch concluye que, “Entre Hooper y Lasco habían ofrecido una visión para el futuro de la Iglesia inglesa: purgada de toda corrupción del pasado y moviéndose a la par de las iglesias cívicas más plenamente reformadas en Suiza.” [9]

Uno de los distintivos de la Iglesia de los Extranjeros era su forma de gobierno que no era episcopal sino presbiteriana.  Se eligieron cuatro ministros y luego cuatro ancianos, “conforme a la ordenanza apostólica, para ayudar a los ministros, no de hecho en el ministerio de la Palabra, sino en la conservación de la doctrina y la moral de la iglesia.  Después de éstos fueron elegidos cuatro diáconos.”[10]  Pastores y diáconos recibieron por igual la imposición de manos, lo que significó en un avance de los laicos.[11]  “El primer lunes de cada mes se instalaba el coetus, en el que los oficiales de las tres congregaciones se reunían.  Esta institución, que puede ser comparada con un presbiterio moderno, continuó en operación hasta finales del S. XIX.”[12]

En teoría todos los ancianos tenían la misma responsabilidad y compartían la misma ordenación.  Esto marca un énfasis importante y característico de Lasco, quien en este punto se acerca a la doctrina del ministerio esencial de todos los cristianos.  En la práctica aquéllos que son apartados como ministros de la Palabra administraban los sacramentos y eran asistidos por otros ancianos.  Por otro lado los ancianos laicos llevaban la responsabilidad especial de mantener la disciplina…  los deberes asignados a los ministros de la Palabra y de la “espada” (ancianos) diferían más bien en énfasis que en carácter.

El experto en hugonotes Bernard Cottret hace notar que esta forma de gobierno esclesiástico (plenamente presbiteriana) estaba “muy adelantada a su tiempo y contradecía los puntos de vista de la Iglesia de Inglaterra.”[13]  MacCulloch pone a la par el libro de Lasco Forma ac ratio tota ecclesiastici ministerio (su exposición y defensa de la doctrina y práctica de la Iglesia de los Extranjeros) con la Institución de Calvino y afirma que “proveyó un texto clave para el futuro del cristianismo Reformado a lo largo de Europa.”[14]

En cuanto a su entendimiento de la continuidad histórica de la única santa iglesia católica y apostólica, Lasco explícitamente afirmaba que la verdadera fuente de sus ideas era “la iglesia pura de los apóstoles, la era dorada de la Iglesia primitiva.”[15]  Los reformadores no se veían a sí mismos como transformadores de la Iglesia, sino como aquellos que estaban regresando a la Iglesia a su forma y orden originales.  No eran innovadores; las “supersticiones papistas” eran las que eran innovaciones. [16]  Por lo tanto, Lasco afirmaba, “Que esta iglesia reformada no tiene la intención de ser una nueva iglesia, separada de otras iglesias, sino más bien, una, católica, apostólica…  Las iglesias falsas… tales como las de los turcos [musulmanes], la del papado, y los anabautistas, y los davidistas, no son parte de esta verdadera Iglesia.”[17]

Lamentablemente, la inesperada y prematura muerte del rey Eduardo VI, el 6 de julio de 1553, a la edad de 15 años, y la consiguiente ascensión al trono inglés de su hermana mayor, María Tudor (“la sangrienta”), pusieron fin abruptamente a la primera Reforma en Inglaterra.  María, catolicorromana, persiguió brutalmente a los protestantes, muchos de los cuales emigraron para encontrar refugio en Europa continental.

Lasco fue eventualmente llamado a volver a Polonia como secretario del rey Segismundo II, posición desde la cual lideró la reforma calvinista en Polonia.  Knox (que desde su llegada a Londres había estado muy cerca de Lasco y de la Iglesia de los Extranjeros) se refugió en Ginebra, donde conoció personalmente a Calvino y pastoreó la congregación de habla inglesa.  De Ginebra Knox se mudó a Frankfurt y en 1559 llegó de vuelta a Escocia, trayendo consigo el presbiterianismo que había aprendido de Lasco y la Iglesia de los Extranjeros, y de Calvino y la Iglesia de Ginebra.  Al año siguiente, en 1560, el parlamento escocés adoptó la reforma presbiteriana como resultado del ministerio de Knox.

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[1] Los hugonotes eran los protestantes reformados (“calvinistas”) franceses.

[2] Bernard Cottret, The Huguenots in England (Cambridge: Cambridge University Press, 1991), p. 28.

[3] Frederick S. Carney, “Translator’s Introduction. The New Interest in the Political Theory of Althusius,” en Johannes Althusius, Politica. An Abridged Translations of Politics Methodically Set Forth and Illustrated with Sacred and Profane Examples (Indianapolis: Liberty Fund, 1995); p. xi.  Disponible en: http://oll.libertyfund.org/titles/althusius-politica.

[4] Cottret, op. cit., p. 35.

[5] The Parker Society, eds., “John Calvin to King Edward VI,” en Original Letters Relative to the English Reformation (Cambridge: The University Press, 1847), pp. 710 (carta CCCXXXVI).

[6] Cottret, op. cit., p. 38.  Citando a Schickler, Les Eglises du Refuge en Angleterre, pp. 31-32.

[7] Diarmaid MacCulloch, Thomas Cranmer (New Haven: Yale University Press), 1993; p. 478.

[8] Ibid.

[9] Ibid., p. 483.

[10] Frederick A. Norwood, ‘The Strangers’ “Model Churches” in Sixteenth-Century England,’ en Franklin H. Little, Reformation Studies: Essays in Honor of Roland H. Bainton (Richmond: John Knox Press, 1962), p. 189.

[11] Ver Cottret, op. cit., p. 40.

[12] Norwood, op. cit., pp. 189-190.

[13] Schickler, Les Eglises du Refuge en Angleterre, I p. 41.  Citado en Cottret, op. cit., p. 40.

[14] MacCulloch, op. cit., pp. 480-481.

[15] Norwood, op. cit., p. 189.

[16] Ver Cottret, op. cit., p. 159.

[17] Norwood, op. cit., p. 188.

Nota editorial: La versión original (en inglés) de este artículo fue publicada en The Progress of St. Paul’s, la revista mensual de St. Paul’s Church (PCA), Orlando, en septiembre de 2001.

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Ver también: Oración por toda la Iglesia de Cristo (usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y Knox)Las oraciones públicas, colectivas, comúnes, o litúrgicas en la práctica reformadaJuan Calvino acerca de las oraciones públicas, litúrgicas (o al unísono) de la Iglesia en el culto públicoLa Cena del SeñorOrigen tardío de la doctrina de la transubstanciación, y temprana oposición a la mismaLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Sobre la liturgia ginebrina de Juan Calvino para la celebración de la Cena del SeñorBrevísima nota biográfica sobre Jonathan EdwardsLas esposas de Juan KnoxSobre la visión puritana del día domingoPuritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)¿Cómo eran los puritanos originales?La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaEl “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en españolLos puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de Westminster.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismo

Por Alejandro Moreno Morrison.

La primera aparición en la historia de la Iglesia de una interpretación dispensacional y plenamente futurista del Apocalipsis fue invento del teólogo jesuita español Francisco Ribera (1537-1591).  Nunca antes en la historia de la Iglesia se había interpretado de esa manera el Apocalipsis ni mucho menos la Biblia.

Ribera fue un teólogo de la Universidad de Salamanca que militó en la contrarreforma católicorromana.  En su libro In sacrum beati Ioannis apostoli, & evangelistiae Apocalypsin Commentarij[1] (publicado en 1590), Ribera desarrolló su interpretación futurista y dispensacional del Apocalipsis con el fin de responder y rebatir la interpretación historicista que de dicho libro hacían muchos protestantes, identificando al Vaticano y al papado con el anticristo o “la gran ramera” del Apocalipsis.

Pocos años después (ca. 1593), otro teólogo jesuita militante en la contrarreforma católicorromana, el italiano Roberto Belarmino (1542-1621), publicó Disputationes de controversiis christianae fidei adversus hujus temporis hereticos,[2] un libro de apologética catolicorromana en el que recogió y defendió la interpretación futurista y dispensacional del Apocalipsis, propuesta por primera vez por Ribera, para defender a la Iglesia romana de los ataques de los protestantes.[3]

En 1791, casi 200 años después de la publicación del libro de Belarmino, el jesuita Manuel de Lacunza (1731-1801), activo en Santiago de Chile, escribió el libro La venida del Mesías en gloria y magestad (sic),[4] bajo el nombre de Juan Josafat Ben Ezra, “hebreo-cristiano.”  De Lacunza enseñaba una escatología futurista, premilenialista, y con inclinaciones sionistas y judaizantes.  De Lacunza retoma en su libro las ideas escatológicas inventadas por Ribera y desarrolladas por Belarmino.  Aunque escrito en 1791, el libro de De Lacunza fue publicado hasta 1812.[5]

Catorce años después, a principios de 1826, el pastor presbiteriano escocés Edward Irving (1792-1834) leyó el libro La venida del Mesías en gloria y magestad de De LacunzaIrving pastoreaba la congregación de la Iglesia de Escocia en Londres,[6]  y un año antes había caído bajo la influencia de Hatley Frere, un premilenialista laico aficionado a la especulación en torno a las profecías bíblicas.[7]

Ese mismo año (1826), Irving publicó el libro Babilon and Infidedlity Foredoomed (Babilonia y la infidelidad ya condenadas a la perdición).  En dicho libro Irving pronosticó que la segunda venida del Señor sería en 1864.  También reconoció en ese libro la influencia que sobre él había tenido Frere.

En 1827, Irving publicó su traducción al inglés del libro del jesuita De Lacunza, bajo el título The Coming of Messiah[8] (La venida de Mesías).  En el prefacio, Irving expone sus propias ideas escatológicas, incluyendo la restauración de los dones carismáticos de profecía y lenguas como señal de un segunda estadío en la vida cristiana—otra innovación doctrinal sin precedente en la historia de la Iglesia.[9]

En el verano de 1828, un año después de publicar su traducción al inglés del libro de De Lacunza, Irving visitó Edimburgo, Escocia, con motivo de la celebración de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, y aprovechó para difundir sus ideas escatológicas a multitudes ávidas de escucharlo en distintas iglesias en Escocia.

También en 1828 (quizá bajo la influencia de Samuel Taylor Coleridge y sintiéndose ya “libre de las ataduras de la tradición recibida” y “disfrutando de la dirección directa del Espíritu Santo”), Irving publicó The Doctrine of Incarnation Opened (La doctrina de la encarnación abierta), donde dice que el Señor Jesucristo tuvo una naturaleza pecaminosa.[10]   La oposición de la Iglesia a sus herejías le parecía a Irving una señal más de la decadencia de la Iglesia que había comenzado a pronosticar desde 1825.

En noviembre de 1826, tuvo lugar el primer “congreso profético” auspiciado por Henry Drummond[11] en su opulenta mansión campirana, Albury Park (en Surrey, Inglaterra).  En dicho primer “congreso profético,” que duró una semana, Irving promovió el libro del jesuita De Lacunza (que a su vez recoje las ideas de los jesuitas Ribera y Belarmino) junto con sus propias ideas escatológicas pesimistas, dispensacionales y premileniales.

De dicho “congreso profético” surgió el Círculo de Albury, llamado así por las reuniones anuales (llamadas congresos o conferencias proféticas) que tuvieron lugar (entre 1826 y 1830) en dicha mansión de Drummond, quien convocó y organizó a dicho círculo (todos ellos amigos suyos), para discutir las especulaciones escatológicas de Irving y otros temas relacionados de interés para los participantes.  Los congresos proféticos iniciados en Albury Park continuaron llevándose a cabo (1830-1834) en Powerscourt Castle, un castillo cerca de Dublín, Irlanda, propiedad de Lady Powerscourt, miembro del Círculo de Albury.

Hacia este Círculo de Albury pueden trazarse los orígenes, no sólo del dispensacionalismo, sino también del carismatismo y del “sionismo cristiano.”

En 1830, Irving comenzó a difundir las “revelaciones” de Margaret McDonald[12] según las cuales la segunda venida del Señor Jesucristo se dividiría en dos episodios, siendo el primero un “rapto secreto” (una venida “invisible”) de los verdaderos creyentes, antes de la aparición del anticristo y la “tribulación.”[13]

Algunos de los clérigos que formaron parte del Círculo de Albury continuaron difundiendo y expandiendo las ideas de Irving.  Uno de ellos fue John Nelson Darby (1800-1882).  Aunque originalmente episcopal (anglicano irlandés), ordenado como diácono en la Iglesia de Irlanda en 1825, Darby fue uno de los fundadores del movimiento anti-eclesiástico y separatista “Hermanos de Plymouth” (Plymouth Brethren), en Dublín, Irlanda, alrededor de 1825.  En 1828 Darby renunció finalmente a su posición en la Iglesia de Irlanda (en Wicklow) para dedicarse por completo a liderar el movimiento de los “Hermanos.”

En 1830 Darby asistió al congreso de profecías bíblicas en Powerscourt Castle, en donde Irving le habló de la “revelación” que había tenido Margaret McDonald.  A instancias de Irving, Darby visitó a Margaret McDonald en su hogar en Port Glasgow, Escocia.   Darby adoptó las supuestas revelaciones de McDonald, elaborándolas y difundiéndolas como propias  (es decir, sin dar a conocer su origen).  Alrededor de 1834, Darby rompió toda relación con la Iglesia Anglicana, y partir de 1850, comenzó a difundir por escrito las ideas escatológicas del Círculo de Albury y de Margaret McDonald.

Entre 1862 y 1877, Darby realizó siete viajes a Norteamérica para dar conferencias sobre profecías bíblicas.  Los escritos de Darby influyeron grandemente en Henry Moorehouse (de los “Hermanos”), quien a su vez influyó en Dwight L. MoodyDarby también influyó directamente en  James H. Brookes y en C. I. Scofield (y en las anotaciones a la Biblia que este último produjo y publicó bajo el título Biblia anotada por Scofield).

 Principales fuentes:

DALLIMORE, Andrew.  The Life of Edward Irving.  The Fore-Runner of the Charismatic Movement.  Edinburgh: Banner of Truth, 1983.

Douglas, J. D., ed.  The New Internacional Dictionary of the Christian Church.  Grand Rapids: Zondervan, 1978.

Grau, José.  Curso de formación teológica evangélica, Vol. VII: Escatología I (Amilenial). Barcelona: CLIE, 1977; pp. 172-185.

McPHERSON, Dave. The Incredible Cover-Up: The True Story of the Pre-Trib Rapture.  New Jersey: Logos International, 1975.

Murray, Ian.  The Puritan Hope: Revival and the Interpretation of Prophecy.  Edinburgh: Banner of Truth, 1971.

PIERCE, Robert L.  The Rapture Cult.  Religious Zeal And Political Conspiracy.  Disponible en: http://www.reformed-theology.org/html/books/rapture/index.html

WARFIELD, B. B.  “Irvingite Gifts.”  Disponible en: http://christianbeliefs.org/books/cm/cm-irving.html

WESTON, C. G.  Analyzing Scofield.  Disponible en: http://www.gospeltruth.net/scofield.htm

“The Catholic Origins of Futurism and Preterism.”  Disponible en: http://www.aloha.net/~mikesch/antichrist.htm.

 

[1] Este libro está disponible para su estudio en la Biblioteca James White en Michigan.

[2] Belarmino escribió dos catecismos y varios libros; llegó a ser el principal apologista de catolicismo-romano postridentino (es decir, posterior al Concilio de Trento que oficializó la postura anti-reformada de la Iglesia Romana); fue también asesor y funcionario de las cortes papales de Sixto V, Clemente VIII, y Paulo V, llegó a ser cardenal de Capua, y estuvo cerca de ser nombrado papa.  Pío XI lo canonizó en 1930, y en 1931 y lo declaró “Doctor de la Iglesia.”

[3] Recientemente ha sido reimpreso bajo el título A treatise of Antichrist.  Conteyning the defence of Cardinall Bellarmines arguments, which inuincible demonstrate, that the pope is not Antichrist.  Against George Downam by Michael Christopherson priest…, Volume 1 of 2 by Michael Walpole (1570-1624?), reimpresión de una edición de 1613, hecha en 1974, por Scolar Press Limited, Ilkley, England, ISBN 0859672042.

[4] Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=3479&portal=3

[5] De Lacunza tuvo que dejar el continente americano durante la expulsión de los jesuitas, y en 1824 su libro fue incluido en el Index librorum prohibitorum.

[6] En Londres, Irving conoció y se hizo amigo del poeta inglés de la corriente del romanticismo Samuel Taylor ColeridgeColeridge persuadió a Irving de su pesimismo y de que el mundo empeoraría cada vez más hasta encontrarse pronto bajo el inminente juicio de Dios.  En mayo de 1824, para el aniversario de la Sociedad Misionera de Londres, Irving predicó un sermón que causó reacciones encontradas por su contenido profético pesimista.  En 1825 Irving cayó bajo la influencia de James Hatley Frere (ver infra nota al pie 6) quien lo convirtió al premilenialismo, y a la idea de una segunda venida “invisible” del Señor.  También en 1825, Irving dio una conferencia para la Sociedad Continental que levaba el mismo título que su libro Babilon and Infidelity Foredoomed.  En dicho libro pronosticó la inminente venida de una serie de juicios y “temibles perplejidades” en preparación a “la inminente venida de Cristo y de Su reino.” También advertía que el trabajo misionero, especialmente en el sur de Europa (donde se concentraban los esfuerzos de la Sociedad Continental) era inútil, pues el juicio de Dios caería pronto sobre estas tierras del otrora Imperio Romano.  La navidad de ese mismo 1825, Irving comenzó a enseñar a su numerosa congregación las especulaciones escatológicas de Frere.

[7] En 1815 Frere publicó un libro titulado Una perspectiva combinada de las profecías de Daniel, Esdras, y San Juan (el Esdras referido no es el libro canónico sino el libro apócrifo de 2º de Esdras).  Dicho libro contiene la afirmación, sin precedente en la historia de la Iglesia, de que la segunda venida del Señor no sería un evento literal sino espiritual (invisible), y que ocurriría entre 1822 y 1823.  Ningún ministro, predicador, ni mucho menos teólogo, lo tomó en serio,  hasta que logró convencer a Irving.

[8] M. Lacunza, The Coming of Messiah.  Preliminary Discourse by the transl. by E. Irving (L. B. Seely and Son, London, 1827), 2 vols.  Algunos extractos relevantes para el asunto de referencia están disponibles en: http://www.aloha.net/~mikesch/antichrist.htm.

[9] Aunque puede decirse que, en algún sentido, el pentecostalismo y carismatismo son una versión moderna de la antigua herejía montanista, no deja de haber invenciones novedosas en dichas expresiones modernas.  Fue A. J. Scott quién primero implantó en Irving las ideas carismáticas de dos estadíos en la vida cristiana, el primero siendo la regeneración, y el segundo siendo el bautismo del Espíritu Santo evidenciado mediante el ejercicio del “don de lenguas.”

[10] En la misma dirección herética, Irvin publicó en 1830 The Orthodox and Catholic Doctrine of Our Lord’s Human Nature (La doctrina ortodoxa y católica de la naturaleza humana de nuestro Señor).

[11] Henry Drummond (1786-1860), influyentísimo aristócrata, político, y banquero británico; asociado con los movimientos sionista, anglo-israelista, carismático y premilenialista.  Tuvo una “experiencia religiosa” en 1817.  A partir de entonces se unió a la Sociedad Continental y otras agencias evangélicas.  Auspició los congresos proféticos de Albury Park (nombre de su mansión campirana) de 1826 a 1830.

[12] Margaret McDonald, “predicadora” pentecostal escocesa de Port Glasgow, Escocia.  A final de los 1820’s, la familia McDonald alcanzó notoriedad en su comunidad por realizar milagros de sanidad y hablar en lenguas.  En abril de 1830, a la edad de quince años, tuvo una “visión profética” en la que se dividía la segunda venida del Señor en dos partes, y se hablaba de un inminente “rapto secreto” de creyentes antes de la aparición del anticristo y la “tribulación.”  Esta fue la primera aparición de esta idea en toda la historia del cristianismo.  McDonald le comunicó sus visiones a Irving, quien las promovió (sin mencionar su origen) ese mismo año en el congreso profético en Powerscourt Castle (a las afueras de Dublín, Irlanda).  Ver Dave McPherson, The Incredible Cover-Up: The True Story of the Pre-Trib Rapture, New Jersey: Logos International, 1975.  MacPherson cita profusamente el libro La restauración de los apóstoles y profetas: En la Iglesia Apostólica Católica, escrito en 1861 por el Rev. Robert Norton, médico, clérigo y miembro de la Catholic Apostolic Church (la secta fundada por Edward Irving).

[13] En 1830 Irving fue citado por el Presbiterio de Londres (Iglesia de Escocia) para responder acerca de su enseñanza herética sobre la supuesta naturaleza pecaminosa del Señor Jesucristo, exhortándolo a que se arrepintiera.  Por toda respuesta Irving se separó del Presbiterio (con todo y congregación y templo) pretextando la apostasía de la Iglesia, y fundó junto con Henry Drummond la “Iglesia Apostólica Católica” (precursora de los movimientos y sectas carismático-pentecostales).  En 1832, Irving y sus seguidores fueron lanzados del edificio de Regent Square, perteneciente a la Iglesia de Escocia, y el año siguiente Irving fue depuesto del ministerio por dicha Iglesia.

 

[Ver también: Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sede; La profecía de las setenta “semanas” de Daniel 9:20-27La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Origen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)El reino del Mesías y Su IglesiaEste mundo está lleno del poder redentor de DiosLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEl comienzo de los postreros días en PentecostésExaltación y entronización del Señor JesucristoEl reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario).]

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (El reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.