Dios está airado con quienes no usan bien la luz del evangelio

Anthony Burgess, Vindiciae Legis. A Vindication of the Morall Law and the Covenants (London, 1647), p. 83 (Conferencia VIII: Romanos 2:14).

Si Dios está tan airado con aquellos que no usan bien la luz de la naturaleza, ¿cuánto más entonces con quienes no usan bien la luz del evangelio? Éstos no ponen la luz bajo un almud sino bajo una pila de estiércol. Hay muchos que son solífugos [que huyen del sol], como murciélagos o búhos. En un capítulo [Rom. 1:24-28] se dice de Dios tres veces que “los entregó,” porque no glorificaron a Dios conforme a la luz de la naturaleza; ¿cuánto más entonces conforme a la luz del evangelio? “Grave es la ley de la conciencia,” dijo Séneca, pero más grave es la luz del evangelio: La luz del ministerio y la Palabra necesitan ser más perturbadoras para tus caminos pecaminosos.


Anthony Burgess fue miembro de la Asamblea de Westminster y del comité redactor del capítulo 19 de la Confesión de Fe, “Sobre la ley de Dios.” 


Ver también: Anthony Burgess sobre la ley natural y contra el teonomismo (Romanos 2:14-15); La “Ley de la racionalidad inversa” de Merold Westphal; Vindiciae Legis, or A Vindication of the Morall Law and the Covenants (PDF and HTML); La ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford; La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir la manera aceptable de adorar al Señor; ¿Cómo eran los puritanos originales?; Puritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a); Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría; Los puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educación; Samuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de Westminster; La doctrina de la luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”; Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII); Hay suficiente luz para quienes desean creer en Cristo y suficiente oscuridad para quienes no; Apocalipsis 9:13-21 (La sexta trompeta): Sugerencias para reflexionar y aplicar a nuestras vidas; El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de Ursino; Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social; Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismo,

La “Ley de la racionalidad inversa” de Merold Westphal

Paul Copan, A Little Book for New Philosophers: Why and How to Study Philosophy (Intervarsity Press, 2016), pp. 56-57.  Traducción y notas de Alejandro Moreno Morrison.

“La habilidad del pensamiento humano para no ser distorsionada por el deseo pecaminoso es inversamente proporcional a la importancia existencial del asunto que trate.”[1]  Cuanto menos toque un asunto al núcleo de mi ser—mi humanidad—es menos probable que distorsione mi razonamiento.  Así, por ejemplo, es muy probable que mi pensamiento no sea distorsionado cuando percibo un canario de manglar en una rama afuera de mi ventana…  Pero, cuanto más se acerca una cuestión al núcleo de mi ser—elecciones morales, culpa, vergüenza, autoridad última, autonomía personal—mayor es la tendencia a “subordinar la verdad a otros valores.”[2]  La influencia noética del pecado—el impacto del pecado en la mente—seguramente afectará nuestro filosofar.*  Aunque las leyes de la lógica son neutrales, el uso de la razón no lo es.  La razón puede ser usada en rebelión contra Dios para reprimir la verdad y proteger la autonomía humana de la interferencia divina.

Por otro lado, el Espíritu de Dios puede usar y usa la razón y los argumentos—incluyendo las razones en favor de la existencia de Dios o de la resurrección corporal de Jesús—para conducir a la gente a la verdad…  La razón… es un don de Dios para toda la humanidad.  Usada apropiadamente, ya sea para escribir un libro de texto de lógica o para construir puentes y rascacielos, la razón expresa la imagen de Dios en nosotros.  Y a menudo Dios ha usado la razón para persuadir mentes inquisitivas acerca de la verdad de la fe cristiana.


[1] Merold Westphal, “Taking St. Paul Seriously,” in Christian Philosophy, ed. Thomas P. Flint (Notre Dame: University Press, 1990), p. 205.  Justin Taylor ofrece la siguiente “traducción” a lenguaje más ordinario: “Cuanto más está una cuestión relacionada con el núcleo de que lo que eres y de lo que más te importa, hay más probabilidad de una distorsión pecaminosa y de una respuesta irracional.” (The Law of Inverse Rationality, junio 16, 2010).

[2] Ibid.

* Nota Editorial: La doctrina de los efectos noéticos del pecado es peculiarmente reformada teniendo en Juan Calvino a uno de sus primeros exponentes en la Era Moderna.  Un artículo relevante para el asunto tratado en este fragmento es Paul Helm, “John Calvin, the sensus divinitatis, and the noetic effects of sin,” en International Journal for Philosophy of Religion 43: 87-107, 1998.  Otro exponente moderno de los efectos noéticos del pecado en el pensamiento filosófico es el matemático, científico, inventor, filósofo y téologo francés Blas Pascal. Por ejemplo en Pensamientos, 45, Pascal escribe:

El hombre no es más que un sujeto lleno de error natural que no puede ser erradicado excepto mediante la gracia. Nada le muestra la verdad, todo lo engaña. Los dos principios de la verdad, la razón y los sentidos, no solo no son genuinos, sino que ambos están dedicados al engaño mutuo. Los sentidos engañan a la razón mediante falsas apariencias, y, así como engañan al alma, son a su vez engañados por ella; ésta se venga. Los sentidos son alterados por las pasiones, las cuales producen falsas impresiones. Ambos compiten en mentiras y engaño.

Ver también, Pensamientos, 149, 183, 188, 395, 399, 421, y 693.

______________

Merold Westphal es Profesor de Filosofía en Fordham University.  Se graduó con honores de Wheaton College, y obtuvo el doctorado en Filosofía de la Universidad de Yale.  Comenzó su Carrera docente en Wheaton y luego se unió a la Facultad de Filosofía de Yale.  Posteriormente fue profesor de la Universidad Estatal de Nueva York, y más Adelante de Hope College.  Ha sido profesor de Filosofía de Fordham University desde 1987.  También ha sido profesor visitante en Juaniata College, Loyola College (Maryland), Villanova University, y la Universidad de Harvard, y profesor adjunto en Fuller Theological Seminary.  Fue presidente de la Hegel Society of America y la Søren Kierkegaard Society, Co-Director Ejecutivo de la Society for Phenomenology and Existential Philsophy, y miembro del Consejo Nacional de la American Philosophical Association.  Recibió la Medalla Aquino otorgada por la Universidad de Dallas, y ha dado conferencias en Estados Unidos, Europa, China y Brasil.  Ha sido en el consejo editorial de cinco revistas académicas y es el editor general la serie en Filosofía y Religión de Indiana University Press.  Además de haber publicado numerosos artículos en revistas académicas y en tomos de colecciones de obras, ha editado seis libros incluyendo Postmodern Philosophy and Christian Thought (1999).  Ver más en: Faith, Rationality, and the Passions – Participants (templeton.org).

Paul Copan es titular de la Cátedra de Filosofía y Ética de Palm Beach Atlantic University.

___________

Ver también: Hay suficiente luz para quienes desean creer en Cristo y suficiente oscuridad para quienes no; Algunas objeciones al cientismo; Las raíces del pecado sexual; Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social; Efectos y alcances del pecado original (Génesis 3); La doctrina de la luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”; Anthony Burgess sobre la ley natural y contra el teonomismo (Romanos 2:14-15); Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII); Juan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista Reformado; La perfecta confiabilidad de Dios y de Su Palabra.

La doctrina de la luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”

Por varios teólogos de la Asamblea de Westminster.

Introducción, selección y traducción por Alejandro Moreno Morrison.
Introducción

El libro Ius divinum regiminis ecclesiastici  (La ley divina para el gobierno de la Iglesia) fue escrito ca. 1646 por “varios ministros de Cristo en la ciudad de Londres,” que conformaban la mayoría presbiteriana en la Asamblea de Westminster.  Su propósito es demostrar que la forma presbiteriana de gobierno de la Iglesia es el único régimen de origen y designio divino.  Fue escrito en el contexto de una polémica cordial pero franca contra el congregacionalismo, el episcopalianismo  y el erastianismo que unos pocos miembros de la Asamblea de Westminster sostenían.  El capítulo 3 (pp. 10-12) versa sobre las maneras en que algo puede decirse que es por ley o institución (ius) divina, y enlista cinco maneras en orden ascendente de importancia.  La primera es “la luz de la naturaleza.”  La Asamblea de Westminster (no sólo la mayoría presbiteriana sino todos sus miembros) sostenía que también en la “ley natural,” la “ley escrita en los corazones” (Rom. 2:14-15), el Señor ha revelado a la humanidad en general algo de Su ley y sabiduría eternas para el orden y gobierno de los estados y de la Iglesia.

En los fragmentos que siguen he traducido consistentemente la palabra latina ius como ley para evitar la confusión a la que en la era moderna se presta la palabra “derecho,” que puede interpretarse en el sentido de algo a lo que alguien es acreedor.  En la obra citada la palabra ius es usada en el sentido de sistema normativo vinculativo (obligatorio).

Los siguientes fragmentos están tomados de dicho Capítulo 3 del libro referido.

La doctrina de la luz de la naturaleza en IUS DIVINUM (carátula)

De la naturaleza de una LEY DIVINA en particular.  En cuántas manera algo puede ser por LEY DIVINA.  Y primero, de una LEY DIVINA por la luz de la naturaleza.

Una cosa puede decirse que es por ley divina, o… por institución divina, en diversas maneras: 1. Por la verdadera luz de la naturaleza

I. Por la luz de la naturaleza.  Aquello que es evidente mediante, y consonante con la verdadera luz de la naturaleza, o la razón natural, ha de ser considerado como ley divina en asuntos de religión.  Por lo tanto, dos cosas deben discernirse de la Escritura.  1. Lo que significa la verdadera luz de la naturaleza.  2. Cómo puede probarse que las cosas que en religión son evidentes mediante, o consonantes con esta verdadera luz de la naturaleza son por ley divina.

1. …  La luz de la naturaleza puede ser considerada de dos maneras.  1. Como estaba en el hombre antes de la caída…  2. Como es ahora tras la caída.  La luz de la naturaleza e imagen de Dios no están totalmente abolidas y arrasadas por la caída; quedan aún algunos restos y fragmentos de ellas, algunos destellos, auroras, y principios comunes de luz, tocantes a la piedad hacia Dios, a la equidad al hombre, y a la sobriedad hacia uno mismo, etc., como es evidente comparando estos pasajes, Salmo 19; Hechos 14:17, y 17:27-28; Romanos 1:18-21, y 2:12, 14-15; 2 Corintios 5:1) es claro: 1. Que el libro de las creaturas puede (sin las Escrituras, o la revelación divina) hacer conocer al hombre mucho de Dios, su deidad invisible y atributos… tanto como para dejarlos sin excusa…  2. Que queda tanta luz en las mentes aun de los paganos, como para hacerlos capaces de instrucción mediante la creatura en las cosas invisibles de Dios; sí, y que realmente en alguna medida conocieron a Dios, y porque no anduvieron conforme a este conocimiento fueron castigados (Rom. 1:18-21, 24-32).  3. Que la obra de la ley (aunque no el correcto fundamento, la manera, y el fin de esa obra, que es la bendición del nuevo pacto (Jer. 31:33; Heb. 8:10) fue escrita en alguna medida en sus corazones.  En parte porque hacían por naturaleza sin la ley las cosas contenidas en la ley, siendo así una ley para sí mismos (Rom. 2:14-15); en parte, porque por naturaleza resistieron algunos de esos pecados que fueron prohibidos en la ley, y fueron practicados por algunos que tenían la ley (2 Cor. 5:1); y en parte, porque conforme al bien y mal que hicieron, sus conciencias los acusaron o excusaron, Romanos 2:15.  Ahora bien, la conciencia no acusa o excusa sino conforme a una regla, principio, o ley de Dios (que está por encima de la conciencia), o al menos que se suponga que es así.  Y no tenían ley sino los caracteres imperfectos de la misma en sus corazones, que no fueron del todo borradas por la caída.  Ahora bien, en la medida en que esta luz de la naturaleza después de la caída es un verdadero remanente de la luz de la naturaleza antes de la caída, lo que sea conforme con esta luz puede ser contado como de derecho divino en asuntos de religión…

. . .

…  Dios mismo es la Fuente y Autor de la verdadera luz de la naturaleza; por lo que algunos no inapropiadamente la llaman la divina luz de la naturaleza, no sólo porque tiene a Dios por su objeto, sino también porque Dios es su principio; ahora bien, lo que es conforme a la manifestación de Dios necesariamente tiene que ser por ley divina.

____________

Textos en formato PowerPoint: IUS DIVINUM. Luz de la naturaleza.

____________

Ver también: Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15); Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social; Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismo; La ley de la naturaleza en la tradición agustiniano-reformada (album de imagenes jpg)Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Los puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford.