Factores no económicos de la pobreza

Por Ronald H. Nash. RonNash
Fragmento tomado del libro Poverty and Wealth: Why Socialism Doesn’t Work (Dallas: Probe Ministries, 1986), pp. 172-174.

Es un error pensar acerca de la pobreza exclusivamente o aun primariamente en términos de economía.  Obviamente la gente es pobre cuando sus recursos (usualmente medidos en términos de dinero) son insuficientes para satisfacer necesidades básicas.  Pero limitar la reflexión que uno hace sobre la pobreza a este hecho obvio es tan esclarecedor como decir que la razón por la que un cierto número de personas está sepultada en un cementerio en particular es porque sus corazones dejaron de latir.

Uno de los libros más importantes que tratan sobre las dimensiones no-económicas de la pobreza es The Unheavenly City Revisited [Boston: Little, Brown and Co., 1974] de Edward C. Banfield.  Banfield nos invita a considerar si hay factores personales que predisponen a algunas personas a una vida de pobreza.  Él piensa que sí los hay.

Banfield proporciona un análisis sociológico-psicológico de factores que resultan en que algunas personas terminen en diferentes clases sociales: clase alta, clase media, y clase baja [Nota al pie: Es importante resaltar que Banfield no equipara a la clase [socio-económica] de los pobres con el grupo que él llama clase baja, aunque obviamente se traslapan en alguna medida.].  Un factor clave, encuentra Banfield, en tales diferencias es lo que él llama “el horizonte de tiempo” de una persona [ibid., pp. 56ff.].  La gente de clase alta tiende a ser mucho más orientada al futuro que la gente de clase baja.  Piensan acerca del futuro, planean para el futuro, hacen sacrificios presentes en aras de ganancias futuras.  La gente de clase baja, de acuerdo con Banfield, carece de la habilidad para pensar más allá del presente.  Se resisten a sacrificar cualquier cosa en su presente en aras de alguna ganancia mayor en el futuro.  A menudo se muestran incapaces de pensar en los efectos de largo plazo de sus acciones; tienden a vivir para el momento.  Si la persona de clase baja

llega a pensar en el futuro, cree que es algo fijo, fatal, más allá de su control: las cosas le pasan a él, él no hace que las cosas sucedan.  El impulso gobierna su conducta, ya sea porque no puede disciplinarse a sí mismo a sacrificar una satisfacción presente por una futura o porque no tiene sentido del futuro.  Es por lo tanto radicalmente imprevisor: lo que sea que no pueda usar inmediatamente lo considera sin valor.  Sus necesidades corporales… y su gusto por “la acción” toman precedente sobre todo lo demás—y ciertamente sobre cualquier rutina de trabajo.  Trabaja solamente lo que tiene que trabajar para sobrevivir… [ibid., p. 61.]

Los cristianos informados que piensan en la pobreza deberían reflexionar sobre e interactuar con la teoría de Banfield.  Una razón por la que muchas personas (no digo que todos) son pobres es debido a horizontes de tiempo que resultan en una incapacidad para pensar más allá del presente.

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Notas editoriales:

  1. Diversos proverbios de la Biblia hablan de los factores morales involucrados en la riqueza y la pobreza. Ver Proverbios 6:6-11; 10:4; 12:11; 12:14; 12:24; 12:27; 13:4; 13:11; 13:18; 13:25; 14:23; 15:6; 18:9; 19:15; 20:4; 20:13; 21:5; 21:17; 21:20; 21:25-26; 22:4; 22:29; 23:1-8; 24:3-4; 23:21; 27:23-27; 28:19; 28:22; 29:3; 31:13-27.
  2. El libro de Banfield puede descargarse gratuitamente en formato PDF.
  3. Reseñas del libro Poverty and Wealth del Dr. Nash: Probe Ministries, Gary Habermas, y Foundation for Economic Education.
  4. Capítulo en español del libro Worldviews in Conflict del Dr. Nash: “Cómo elegir una cosmovisión.”

Traducción y notas: Alejandro Moreno Morrison.

Ronald H. Nash (1936-2006), de nacionalidad estadounidense, fue un filósofo, teólogo cristiano, y pastor bautista reformado en la Convención Bautista del Sur, aunque también pastoreó iglesias presbiterianas.  Obtuvo su maestría en filosofía por Brown University y su doctorado en filosofía por Syracuse University, e hizo estudios postdoctorales en Stanford University.  Por 27 años fue Jefe del Departamento de Filosofía y Religión y Director de Estudios de Posgrado en Humanidades de la Western Kentucky University.  Posteriormente, de 1991 a 2002, fue profesor de filosofía y teología en Reformed Theological Seminary, Orlando, y de 1998 a 2005, fue professor de filosofía en Southern Baptist Theological Seminary, en Louisville, Kentucky.  De 1988-1991, fue asesor de la Comisión de Derechos Civiles de los Estados Unidos.  En 1991 y 1992 dictó dos series de conferencias en Moscú sobre diversos temas incluyendo la existencia de Dios y la economía de mercado.  Fue autor o editor de más de 30 libros de filosofía, apologética cristiana, economía política y análisis de diversos aspectos del evangelicalismo y la cultura estadounidense (ver listado de libros).

En ocasión de la muerte del Dr. Nash, Albert Mohler, presidente del Southern Baptist Theological Seminary, dijo:

En una era de acomodación teológica, el Dr. Ronald Nash sirvió como ejemplo de valentía cristiana, erudición cristiana, involucramiento intelectual cristiano, y del rol de un maestro cristiano. Sirvió a la Iglesia del Señor Jesucristo a lo largo de décadas de enseñanza y se invirtió a sí mismo en las vidas de miles de jóvenes ministros, misioneros y líderes cristianos. Más aún, a lo largo de sus años dando clases en Western Kentucky University, alcanzó a miles de estudiantes con un testimonio cristiano consistente y equipó a los creyentes para defender la fe y ser testigos más fieles de nuestro Señor Jesucristo.

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Ver también: Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio)Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistas.

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Vindiciae Legis, or A Vindication of the Morall Law and the Covenants (PDF)

By Anthony Burgess.

Link to PDF file:

BURGESS, Anthony. A Vindication of the Moral Law and the Covenants (1647)

Introductory note by Alejandro Moreno Morrison

The full subtitle of the original edition is: A Vindication of the Morall Law and the Covenants, From the Errours of Papists, Arminians, Socinians, and more especially, Antinomians. In XXX Lectures, preached at Laurence-Jury, London. This facsimile edition is taken from second edition, corrected and augmented (London: James Young, 1647), and published by Reformation Heritage Books (Grand Rapids, 2011).

On the crucial importance and unique significance of this book as a testimony of the true Reformed Christianity, and more particularly of the true Reformed Presbyterianism that is faithful to the Westminster Standards, Stephen J. Casselli writes the following in the third page of the “Introduction” to the facsimile edition shared above:

On January 25, 1645, [Anthony Burgess] was elected vicar of the Guildhall church of St. Lawrence Jewry, where his lectures on the law would eventually be delivered. The timing for the call and delivery of these lectures is significant. Burgess delivered these lectures in the midst of the Assembly’s discussion and debates regarding the law of God, and Vindiciae legis provides exegetical and theological rationale, consonant with the teaching of chapter XIX of the Westminster Confession of Faith.

In footnote 11, Casselli further elaborates:

The foreword preceding the title page of Vindiciae legis calling for the publication of Burgess’s lectures is dated June 11, 1646, and this is a significant clue to understanding its historical milieu. It is clear that the lectures were delivered some time in the months preceding June of 1646. This is important because we also know that on November 18, 1645, the writing of the section on the law for the Confession of Faith was referred to the third committee, of which Anthony Burgess was a member. A report on the law was then made to the plenary session by John Wincop on January 7, 9, 12, 13, 29, and February 2 and 9, 1646…

Casselli’s sources are Alex F. Mitchel & John Sturthers, eds., The Minutes of the Sessions of the Westminster Assembly of Divines (Edinburgh: William Blackwood & Sons, 1847; p. 178); and Benjamin B. Warfield, The Westminster Assembly and Its Work (New York: Oxford University Press, 1931; p. 112).

It is worth noting that the “Antinomian Errours” circulating in England around 1645-6 were connected to the moral scepticism and antinomianism that developed in Lutheran circles in the 17th century.  In his book Natural Law and Moral Philosophy: From Grotius to the Scottish Enlightenment (Cambridge: Cambridge University Press, 1996; pp. 25-6), Knud Haakonssen explains as follows the line of thought of such moral scepticism and antinomianism:

Nothing that a person can be or make of himself will justify him before God; only faith justifies, and that only by God’s grace. Our duty towards God is thus infinite, and we may view our temporal life as a network of unfulfillable duties, which natural law theory may put into systematic form and give such worldly justification as our limited understanding permits. On the other hand, if our duty is really infinite and unfulfillable, then it is hard to see it as a possible guide to action; it provides no criterion for what behaviour to choose. We therefore can live only by faith. This strongly antinomian line was adopted by a great many sects at the Reformation and later and must undoubtedly be regarded as a target no less important than moral scepticism for Protestant natural law theory.

Also in his Introduction to this facsimilar edition, Casselli explains that in Burgess’s lectures the:

…development of the doctrine of the law and the covenants was worked out by the careful exegesis of particular texts, including detailed attention to grammatical and lexical features of the text. [Also]…thoughtful dialogue with the catholic theology of the Western church, a sophisticated interaction with contemporary interpretive traditions, and eye to ecclesiastical concerns, and a sensitivity to the progress of revelation leading to its culmination in the person and work of Jesus Christ…

Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio).

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado en la Iglesia “Dios es amor” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México) Ciudad Satélite, Estado de México, el domingo 15 de mayo de 2017.

Enlace al archivo de audio: Sermón Prov. 22 jóvenes y liderazgo (AMM, Dios es Amor, Satélite, mayo 22, 2017).

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Ver también: Sermón expositivo del Salmo 67 (audio); Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio); Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio); Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios); Citas (románticas) con no cristianosLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la Reforma; Vistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12); Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

 

El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de Ursino

Por Zacarías Ursino[1] (traducción y notas de Alejandro Moreno Morrison).

Fragmento tomado y traducido de Commentary on the Heidelberg Catechism (traducción de la edición latina de 1616, 2ª ed. estadounidense en inglés de 1852); pp. 938-939, 944-945. *
  1. ¿Pero no han de tolerarse las imágenes[i] en los templos [ii] como libros para el pueblo?**

No; pues no debemos pretender ser más sabios que Dios, quien no tendrá a su pueblo enseñado por ídolos mudos, sino mediante la predicación viva de su Palabra.***

EXPOSICIÓN: Ésta es la objeción de aquéllos que conceden, de hecho, que las imágenes y estatuas de Dios y de santos no han de ser adoradas, pero mantienen que deberían ser toleradas en los templos cristianos, como libros para los laicos, y por otras causas, si tan sólo no son adoradas.  Debemos, sin embargo, mantener lo opuesto, que es que las imágenes y semejanzas de Dios, o de los santos, no han de ser toleradas en los templos cristianos sino abolidas y removidas de la vista de los hombres, ya sea que sean o no adoradas.

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Objeción 4: Pero los retratos e imágenes no son adorados en las iglesias Reformadas.  Por lo tanto pueden ser toleradas.  Respuesta: 1. Dios no sólo prohíbe que las imágenes sean adoradas sino que también prohíbe que sean hechas y tenerlas una vez hechas.  No te harás imagen, etc.  2. Siempre son ocasión para la superstición**** e idolatría para los ignorantes, como la experiencia del pasado y el presente testifican abundantemente.  3. Dan a los judíos, turcos [musulmanes], paganos y otros enemigos de la iglesia ocasión para ofensa y materia para blasfemar el evangelio.

Objeción 5: Los retratos y estatuas son ornamentos en nuestros templos.  Por lo tanto pueden ser tolerados.  Respuesta: 1. El mejor y verdadero ornamento de nuestros templos es la pura e inadulterada doctrina del evangelio, el debido uso de los sacramentos, oración y adoración verdaderas conforme con la Palabra de Dios.  2. Los templos han sido construidos para que imágenes vivas de Dios sean vistas y no para ser la habitación de ídolos e imágenes mudas.  3. El ornamento del templo no debe ser contrario al mandamiento de Dios.  4. No debe ser seductor [iii] para los miembros ni ofensivo para los enemigos de la iglesia.  Pero alguien quizá replique: “La cosa en sí misma y su uso legítimo no tienen que ser quitados simplemente porque pueda ser abusada.  Las imágenes son seductoras y ofensivas meramente por accidente.  Por lo tanto, no han de ser removidas de los templos.”  Respuesta: La primera proposición es verdadera, siempre y cuando la cosa sea buena por su propia naturaleza, y su uso sea lícito, y el accidente conectado inseparablemente con ella no esté condenado por Dios.  Si no es este el caso, la cosa y su uso son ambas ilícitas, y por lo tanto de ser evitadas.  Pero las imágenes de Dios y de santos, que están puestas en nuestros templos para fines religiosos, no son ni buenas, ni su uso es lícito sino expresamente prohibido por el mandamiento de Dios.  Y no sólo eso, sino que el accidente, que es la superstición, o idolatría, invariablemente acompañan el uso de estas imágenes (sin importar las vanas pretensiones de aquellos que están más plenamente establecidos, y de su conocimiento) y es igualmente condenado por el mandamiento de Dios.

Objeción 6: Todo lo que es necesario es que los hombres, mediante la predicación del evangelio, no tengan imágenes en sus corazones.  Por lo tanto, no es necesario que sean removidas de los templos.  Respuesta: Negamos la premisa; puesto que Dios no sólo nos prohíbe tener ídolos en nuestros corazones sino también delante de nuestros ojos, viendo que no meramente desea que no seamos idólatras sino que evitemos aún la apariencia de idolatría, conforme a lo que está dicho: “Absteneos de toda apariencia de mal” (1 Tes. 5:22).  Nuevamente, tal es la depravación del corazón humano y su propensión a la idolatría, que ídolos bien pulidos y adornados, dejados ante los ojos de los hombres, muy pronta y fácilmente se asientan en el corazón y conducen a nociones falsas de religión, sin importar lo que digan algunos al contrario.  Podemos, por lo tanto, invertir el argumento y razón así: Las imágenes han de ser desarraigadas del corazón de los hombres mediante la predicación del evangelio.  Por lo tanto, han de ser también expulsadas de nuestros templos: pues la doctrina revelada a nosotros desde el cielo no meramente nos manda no darles culto y adorarlas, sino igualmente no hacerlas ni tenerlas.

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[1] Ver Brevísima nota biográfica de Zacarías Ursino, coautor del Catecismo de Heidelberg.

* El Catecismo de Heidelberg, escrito por Zacarías Ursino y Jacobo Oleviano por encargo del príncipe Federico III, elector del Palatina, fue publicado en 1563.

i  Nota de traducción: La palabra usada en el original en latín es imagines (plural de imago) que es cognado exacto del sustantivo castellano imágenes, es decir, que abarca todo tipo de representación gráfica.  La versión alemana usa bilder, que puede traducirse como pintura, retrato, imagen o fotografíaLa traducción al inglés de la obra de donde este fragmento está tomado usa la palabra picture, que igualmente puede traducirse como pintura, retrato, o imagen.  Es decir, que este artículo doctrinal se refiere a cualquier representación visible, no exclusivamente estatuas, y muy particularmente a retratos o pinturas.  Que no se refiere ni primaria ni exclusivamente a estatuas, queda claro más allá de toda duda de la exposición de Ursino, quien menciona más adelante estatuas e imágenes.

ii  Nota de traducción: Aunque la traducción al inglés usada recurre al sustantivo church indistintamente para iglesia y para templo, el original en latín usa la palabra templum/templis cuando se refiere a los edificios, por lo que en tales casos he traducido church como templo.

** La frase “como libros para el pueblo” que usa aquí el Catecismo de Heidelberg alude al pretexto que, según refiere Ursino, el papa Gregorio (I o “el grande”) alegó para introducir imágenes a los templos cristianos a finales del S. VI.  Ver Zacharias Ursinus, The Commentary of Dr. Zacharías Ursinus on the Heidelberg Catechism (The Synod of the Reformed Church in the U. S., 2004), p. 53.

*** Este es el texto del Catecismo de Heidelberg.  La exposición que le sigue (incluyendo las respuestas a las objeciones) es la que es de la autoría de Zacarías Ursino.

**** En la literatura reformada, el concepto de superstición se refiere a dos clases de acciones.  La primera es la más comúnmente relacionada con el término superstición (aún fuera de la teología y ética cristianas), que Ursino mismo describe así, más arriba en la obra citada:

…atribuir efectos a ciertas cosas, o a señales y palabras, que no dependen de ninguna causa física o política, ni de la Palabra de Dios, y que no sucederían si no fuese por el Diablo y otras causas, aparte de las que son supuestas…  Está incluido en este vicio las predicciones, la atención especial a, e interpretación de, sueños, adivinaciones, con las señales y predicciones de adivinadores y hechiceros… (p. 904).

A la segunda clase de acciones se refiere así Ursino:

Por lo tanto, todas aquellas cosas que están opuestas a la verdadera adoración de Dios son contrarias a este segundo mandamiento; tales como 1. Idolatría, que consiste en una adoración falsa o supersticiosa de Dios.  Hay, como ya hemos resaltado, dos clases principales de idolatría.  La una… adoración dada a un dios falso…  La otra especie de idolatría es más sutil y refinada, como cuando el Dios verdadero es supuestamente adorado, pero la clase de adoración que le es dada es falsa, que es el caso cuando cualquiera imagina que está adorando u honrando a Dios haciendo cualquier cosa que no prescrita por la ley divina.  Esta especie de idolatría es más propiamente condenada en el segundo mandamiento, y se le aplica el término superstición, porque añade a los mandamientos de Dios las invenciones de hombres.  Son llamados supersticiosos quienes corrompen la adoración a Dios mediante sus propias invenciones.  Este culto arbitrario [Col. 2:23] o superstición es condenada en cada parte de la Palabra de Dios.  “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.  Pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.”  “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”  “Nadie os juzgue… conforme a los mandamientos y doctrinas de hombres (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8, 16, 22, 23) (pp. 917-918).

iii  Nota de traducción: Que atrape o distraiga la atención.

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Ver también: La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoLa luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría.

Sermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte: El principio regulador del culto como señal de la relación pactual entre Dios y Su pueblo (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado el segundo semestre de 2011, en la Iglesia “Gethsemaní” (Iglesia Presbiteriana Reformada de México), Coyoacán, Ciudad de México.

Enlace al archivo de audio: Sermón Éxodo Caps. 35-39 (AMM, 2011).

Sumario: El Señor da Su ley a Su Pueblo como señal de Su gracia; y la obediencia de Su pueblo a dicha ley es la única respuesta apropiada a dicha gracia, y es señal de entender y agradecer la gracia de Dios como la única causa de nuestra relación con Él.  Dicha obediencia debe manifestarse especialmente en la observancia de lo que Él ha prescrito para Su propio culto (principio regulador o regulativo de la adoración).

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Ver también: Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio)El Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo (Marcos 2:28)La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo Testamento (video-conferencia)La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Breves textos sobre el día de reposo cristiano (enlace a álbum de imágenes jpg)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Sobre la visión puritana del día domingoSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Sermón: El pacto de obras o de creación de Génesis 2:4-3:24 (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison

Domingo 11 de mayo de 2014.

Enlace al archivo de audio: Sermón Pacto de obras, Gen. 2:4-3:24 (AMM, Mayo 11, 2014).

Lecturas del culto:

  • Antiguo Testamento: Génesis 2:4-3:24
  • Evangelio: Juan 3:1-21
  • Nuevo Testamento: 1ª Corintios 15:20-22

Texto en la portada del orden de culto: Sobre el pecado original (Génesis 3).

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Ver también:  Sobre el pacto abrahámico; Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pactoSermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)Algunas objeciones al cientismo“…y para vuestros hijos”La perfecta confiabilidad de Dios y de Su Palabra; Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios); Sermón expositivo de Éxodo 40 (audio); Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden social; Anthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15); Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio); Pactual, no pactal. Un comentario de traducción.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta último estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Restauración de Israel: Implicaciones escatológicas de la elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)

Por David G. Peterson.

The Acts of the Apostles, The Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids: Eerdmans, 2009), pp. 119-120, y 126-129.

Esta sub-sección [Hechos 1:15-26] resalta el papel distintivo y la importancia de los apóstoles como testigos de la resurrección y garantes de los relatos acerca del ministerio de Jesús. Como lo muestra la lista inconclusa de apóstoles en 1:13, el círculo de Los Doce se había roto. Cuando el Señor ascendido expresa su elección de Matías como el apóstol a suceder a Judas, el contexto sugiere que éste era un asunto preliminar esencial para el derramamiento del Espíritu. No podía haber testimonio ‘hasta lo último de la tierra’ sino hasta que la reivindicación del Mesías sobre toda la casa de Israel fuese reiterada. Entonces, ‘es primero que todo el Israel restaurado, representado por Los Doce, quien recibe el Espíritu Santo en Pentecostés’. Con su enfoque en testificar acerca de la resurrección, 1:21-22 prepara al lector para observar la centralidad de ese tema en la predicación subsecuente de los apóstoles… Hechos 1-2 es una narrativa apologética en la que Lucas busca promover la integridad del liderazgo de los apóstoles, y este segmento está en el corazón de este acercamiento. …una perspectiva más amplia de la importancia apologética de 1:15-26… observa cuatro maneras en las que a los lectores se les da seguridad. Primero, el lenguaje de necesidad es usado al principio (v. 16) y al final (v. 21) del discurso de Pedro. Segundo, se muestra que la traición de Jesús es el trágico cumplimiento de la Escritura (v. 20), dando a entender que Jesús no se equivocó ni fue tomado por sorpresa por los eventos. Tercero, en este punto crucial de transición en la historia de la salvación, el círculo de Los Doce como representantes del nuevo Israel fue restaurado (vv. 21-26; cf. Lucas 22:28-30). Cuarto, ‘el hecho de que el círculo de Los Doce estuvo completo en Pentecostés fue una confirmación del estatus profético y mesiánico de Jesús y aumentó la credibilidad de sus promesas acerca del futuro papel de Los Doce como líderes escatológicos de Israel. Matías no fue escogido porque Judas había muerto sino porque éste se había vuelto un apóstata.

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El deseo de completar el número de Los Doce estaba presumiblemente relacionado con el hecho de que Jesús tenía el propósito de que fuesen los líderes de un Israel restaurado (cf. Lucas 22:14-30; Mateo 19:28).  No podían ser los testigos del Mesías a menos que representasen en su número el ideal de un pueblo de Dios reunido y renovado, Israel en su plenitud, no un remanente (cf. Jeremías 31:1-34; Ezequiel 37:15-28; Apocalipsis 21:12,14).  Una vez que el Espíritu hubiese sido otorgado y Los Doce hubiesen sido definitivamente constituidos en el corazón de este Israel renovado, no hubo necesidad de remplazarlos cuando murieron…  Escoger a un doceavo apóstol en este momento también implicaba la aceptación de la comisión de Jesús para ser sus testigos en la nueva situación tras su muerte y resurrección.

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Antes de echar suertes, los discípulos se unieron en oración para que el Señor revelara su voluntad.  El ‘Señor’ a quien se dirigen aquí es casi con certeza el Señor Jesús (cf. v. 21; 7:59-60).  Aquellos que se unieron en esta oración creían que el Señor ya había escogido al sucesor de Judas (exelexo es un uso perfectivo del aoristo, implicando una elección ya hecha).  Su seguridad estaba presumiblemente basada en el hecho de que él había escogido a Los Doce en primer lugar (cf. Lucas 6:13; Hechos 1:2, en donde se encuentra el mismo verbo).  Además de tener las cualificaciones mencionadas en los vv. 21-22, los doce apóstoles tenían que ser designados de alguna manera obvia por Cristo mismo.  Cuando se dirigen al Jesús resucitado como el que conoce ‘los corazones de todos’… la implicación es que comparte una característica de Dios ampliamente atestiguada…  Puesto que creían que el Señor ascendido ya había hecho su elección, era simplemente cuestión de pedirle: ‘muestra cuál de estos dos has escogido, para ocupar este ministerio del apostolado’…

El hecho de que echaron suertes debe ser entendido a la luz de su seguridad de que el Señor conocía los corazones de los candidatos y ya había hecho su elección.  Ésta no era una elección democrática, con el pueblo votando.  Era un modo tradicional de determinar la voluntad de Dios en el judaísmo (cf. Levítico 16:8; Números 26:55; Jonás 1:7-8…).  Aquí, específicamente, era una manera de decidir entre dos candidatos igualmente calificados, creyendo que ‘Las suertes se echan en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ellas’ (Proverbios 16:33).  Aun los dados están en las manos del Señor soberano.  En este contexto, ‘la suerte cayó sobre Matías’, y eso se tomó como la elección de Dios, ‘y fue contado con los once apóstoles.’  Es importante observar que no hay más ejemplos de tal modo de hacer decisiones en el Nuevo Testamento.  Siendo quienes estaban a punto de disfrutar de los beneficios del Nuevo Pacto, los apóstoles estaban usando una práctica que estaba sancionada por Dios pero que pertenecía a la antigua era.  Ocurrió antes de Pentecostés, cuando el Espíritu fue derramado de manera tal que significó una nueva clase de relación entre Dios y su pueblo.  Del énfasis posterior de Lucas sobre el papel del Espíritu en dar sabiduría, guía y dirección, parecería que este ejemplo apostólico en esta ocasión no ha de ser seguido por los cristianos hoy.  En lugar de ello, hemos de reconocer y responder a la mente del Espíritu en medio del pueblo de Dios, en modos que serán explorados en conexión con 5:3, 9; 13:1-2, 15:28; 16:6-10, y en otros pasajes.

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)

Ver también: Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)El reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

David G. Peterson es senior research fellow en Nuevo Testamento en Moore Theological College (Sydney, Australia).