La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos

Por O. Palmer Robertson.

Fragmentos tomados del libro The Flow of the Psalms. Discovering Their Structure and Theology (Presbyterian & Reformed, 2015), pp. 15, 16-17.

[D]os reyes y dos reinos se funden el uno en el otro mediante la repetición del mensaje de los salmos.  David y sus descendientes serán establecidos en una monarquía en un lugar en particular.  Jehová reina sobre los cielos y la tierra desde la eternidad y a lo largo de todo el tiempo.  Eventualmente, el reinado del Mesías debe unirse con el reinado de Jehová a fin de que los reinos de la tierra y el cielo, del tiempo y de la eternidad, sean uno.  Esta fusión de los dos reyes y de los dos reinos permea la teología del Salterio.  Esta perspectiva por sí sola puede explicar cómo es que el concepto de monarquía en Israel continúa mucho después de que los reyes dejan de existir en la nación.  También explica cómo el reinado de Jesús como el Mesías pudo fundirse con el reinado de Dios sobre el mundo.


La unión del gobierno de Dios y del Mesías es una verdad focal que corre a lo largo del Salterio.  Tres colecciones separadas en tres diferentes libros unen estos dos reinados.

Una colección distintiva de cinco salmos (Sals. 20-24) conecta con el crucial Salmo 18 que declara las “victorias” del ungido de Jehová (Sal. 18:50).  Las mismas victorias mesiánicas son el objeto de las oraciones del pueblo de Dios (Sal. 20:5) y la ocasión para su regocijo (Sal. 21:1, 5). La pregunta sin responder de este rey mesiánico (“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué…?”) termina eventualmente con adoración internacional y generacional del Señor que gobierna sobre las naciones (Sal. 22:1, 27-31).  Aun el rey-Mesías encuentra consuelo entre las sombras profundas como la muerte porque el Señor mismo es su Pastor-Rey (Sal. 23:1-4).  Consumativamente, las antiguas puertas de gloria deben levantarse para que el Señor Pactual [Jehová] Todopoderoso, el Rey de Gloria entre (Sal. 24).

Cuatro salmos consecutivos en el Libro II proclaman al Dios de Israel y a su Mesías como soberanos sobre todas las naciones de la tierra.  En una proclamación por demás sorprendente, el salmista primero saluda al rey mesiánico como el Dios eterno que ha sido ungido por su Dios (Sal. 45:6-7).  El salmo que le sigue en este grupo de salmos sobre la monarquía declara que el Señor Pactual [Jehová] Todopoderoso será “exaltado entre las naciones… enaltecido en la tierra” (Sal. 46:10).  Él es “el gran Rey sobre toda la tierra” (Sal. 47:2, 7).  Este Dios Soberano sobre las naciones reside permanentemente sobre el Monte Sion, la ciudad del Gran Rey (Sal. 48:2).

Un grupo de salmos en el Libro IV emplea una frase distintiva para proclamar el reinado del Señor: Yahweh Malak (“Jehová es Rey”) (Sals. 93, 96, 97,99).  La frase subraya la permanencia del gobierno universal del Señor a lo largo de las edades.  La frase ocurre solamente una vez en la Escritura fuera de esta colección distintiva en el Libro IV del Salterio (1 Cro. 16:31).  En este pasaje, David celebra la traída del arca del pacto, simbolizando el trono del Señor, a Jerusalén de manera que esté permanentemente localizada junto al trono mesiánico de David.  En este contexto, puede proclamarse gozosamente:

Alégrense los cielos,
Gócese la tierra;
Y digan en las naciones:
“¡Yahweh Malak!”
(1ª Cro. 16:31; cf. Sal. 96:10)

______________________________________

Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. O. Palmer Robertson, de nacionalidad estadounidense, es un erudito en Antiguo Testamento educado en Union Theological Seminary, Virginia. Ha sido profesor de Antiguo Testamento en Reformed Theological Seminary, Westminster Theological Seminary, Covenant Theological Seminary, y Knox Theological Seminary. Actualmente divide su actividad académica entre la African Bible University en Uganda, y el centro de estudios bíblicos Tyndale House en Cambridge, Inglaterra. Es autor de los libros The Christ of the Covenants, The Christ of the Prophets, and The Israel of God.

____________________________________

Ver también: El Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de DavidLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónEl mensaje del sermón de Pedro en Pentecostés: ArrepentíosEste mundo está lleno del poder redentor de Dios.El reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Salmo 67 (para canto congregacional)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7. La restauración del Reino a Israel (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio).Sermón expositivo de Hechos 2:22-37, el Señor Jesucristo es el rey mesiánico prometido en el AT (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

Anuncios

El culto de la sinagoga fue el modelo del culto de la Iglesia apostólica

Por Horton Davies.

Fragmento del libro Christian Worship: Its history and meaning (New York: Abingdon Press, 1957), pp. 19-20.

Los primeros cristianos no pensaban acerca de sí mismos como fundadores de una nueva fe. El templo y la sinagoga y sus liturgias formaban el trasfondo natural de su culto.

Así que los primeros cristianos en Jerusalén celebraban una liturgia judía con modificaciones menores. Era simplemente una versión revisada del culto de la sinagoga. Y la sinagoga tenía una importancia doble para la primera generación de cristianos. En primer lugar, nuestro Señor y Pablo llevaron a cabo sus ministerios en las sinagogas…

La importancia de la sinagoga para nuestros propósitos es que su culto ejerció una profunda influencia en el culto de la iglesia apostólica. Los principales elementos de su culto fueron llevados a los servicios cristianos. Las oraciones, la alabanza, la lectura de las escrituras, y su exposición, fueron los fundamentos del culto cristiano. Más aún, el culto de la sinagoga era no-sacrificial en su carácter, y proveía un lugar para una liturgia simple con respuestas, así como con oraciones espontáneas. Estos dos elementos eran características del culto apostólico.

El hecho de que la estructura tradicional del culto judío, con ciertas adiciones importantes, satisfizo a los primeros cristianos, puede inferirse de las escasas referencias a los detalles sobre el culto que se dan en el Nuevo Testamento. La estructura judía se presupone completamente, haciendo superfluo describir el modo de la adoración en detalle.

___________________

Ver también: La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia); El comienzo de los postreros días en Pentecostés; Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26); Las oraciones públicas, colectivas, comúnes, o litúrgicas en la práctica reformadaElección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)El reino del Mesías y Su IglesiaOración por toda la Iglesia de Cristo (usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y Knox)Juan Calvino acerca de las oraciones públicas, litúrgicas (o al unísono) de la Iglesia en el culto públicoLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaSalmo 100 (para canto congregacional)La Cena del SeñorSobre el pacto abrahámicoPablo sobre la justificación de Abraham en Génesis 15 (Romanos 4)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11); Origen tardío de la doctrina de la transubstanciación, y temprana oposición a la mismaLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo Testamento (video-conferencia)Salmo 67 (para canto congregacional)Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaLa espiritualidad de la verdadera adoración en el Nuevo TestamentoSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de UrsinoSermón temático: Soli Deo gloria (audio)Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría.

___________________

Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Horton Davies es autor de varios libros sobre la historia de la teología y del culto cristiano y reformado, entre otros, además del libro citado: Worship and Theology in England (en cinco tomos), y The Worship of the English Puritans.

Conferencia: Los milagros del Señor Jesús (audio)

Por Simon Kistemaker (intérprete: Alejandro Moreno Morrison).

Conferencia impartida en la Iglesia “Berith” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México) de la Ciudad de México, en junio de 2010.

Enlace al archivo de audio: Conferencia: Los milagros del Señor Jesús (S. Kistemaker, 2010).

__________________

Ver también: Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Sermón expositivo de Juan 5:1-17, sanidad de un paralítico (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21 (audio)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:22-37 (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

__________________

El Rev. Dr. Simon J. Kistemaker, nació en Holanda de donde migró con su familia a los Estados Unidos de América; fue educado en Calvin College, Calvin Theological Seminary, y la Universidad Libre de Amsterdam; fue profesor de Latín y Griego en Calvin College, pastor de una iglesia reformada en Vernon, British Columbia, Canadá; profesor de Biblia y Lenguas en Dort College, y de Griego y Nuevo Testamento en Reformed Theological Seminary, primero en el campus de Jackson, Mississippi, y posteriormente y hasta la fecha en el campus de Orlando, Florida.  También fue presidente de la Sociedad Teológica Evangélica.  Es autor de numerosos libros, algunos de ellos publicados en español.

img_0384

hendriksen

Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría

Por Zacarías Ursino[1]

Traducción y notas por Alejandro Moreno Morrison.
Fragmento tomado y traducido de Commentary on the Heidelberg Catechism (traducción de la edición latina de 1616, 2ª ed. estadounidense en inglés de 1852); pp. 917-918.*

Por lo tanto, todas aquellas cosas que están opuestas a la verdadera adoración de Dios son contrarias a este segundo mandamiento; tales como 1. Idolatría, que consiste en una adoración falsa o supersticiosa de Dios.  Hay, como ya hemos resaltado, dos clases principales de idolatría.  La una… adoración dada a un dios falso…  La otra especie de idolatría es más sutil y refinada, como cuando el Dios verdadero es supuestamente adorado, pero la clase de adoración que le es dada es falsa, que es el caso cuando cualquiera imagina que está adorando u honrando a Dios haciendo cualquier cosa que no está prescrita por la ley divina.  Esta especie de idolatría es más propiamente condenada en el segundo mandamiento, y se le aplica el término superstición,** porque añade a los mandamientos de Dios las invenciones de hombres.  Son llamados supersticiosos quienes corrompen la adoración a Dios mediante sus propias invenciones.  Este culto arbitrario [Col. 2:23] o superstición es condenada en cada parte de la Palabra de Dios.  “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.  Pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.”  “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”  “Nadie os juzgue en comida o bebida, todo lo cual perece con el uso, conforme a los mandamientos y doctrinas de hombres” (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8, 16, 22, 23).

___________________

[1] Ver Brevísima nota biográfica de Zacarías Ursino, coautor del Catecismo de Heidelberg

* El Catecismo de Heidelberg, escrito por Zacarías Ursino y Jacobo Oleviano por encargo del príncipe Federico III, elector del Palatina, fue publicado en 1563.

** Previamente en la obra citada (p. 904), Ursino usa el término superstición en su sentido genérico y más común (…atribuir efectos a ciertas cosas, o a señales y palabras, que no dependen de ninguna causa física o política, si de la Palabra de Dios, y que no sucederían si no fuese por el Diablo y otras causas, aparte de las que son supuestas…  Está incluido en este vicio las predicciones, la atención especial a, e interpretación de, sueños, adivinaciones, con las señales y predicciones de adivinadores y magos…).  El uso al que se refiere en este otro punto no excluye a dicho sentido sino que lo complementa para efectos de la teología y ética cristianas.  Dicho sea de paso que este uso del término en este sentido no es nuevo en Ursino sino que está ya presente en Juan Calvino, en su exposición del 2º mandamiento (ver Institución de la religión cristiana, II, viii, 17).

__________

Ver también: La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)La música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaSalmo 100 (para canto congregacional)Salmo 67 (para canto congregacional)Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Puritanismo como un movimiento de avivamiento, 1 (a)La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoLa luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Sermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte (audio)Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)El 2º mandamiento prohibe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos y de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de UrsinoContraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)El “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en español; Sermón expositivo de Éxodo 40 (audio)Sermón temático: Soli Deo gloria (audio)El culto de la sinagoga como modelo del culto de la Iglesia apostólica.

El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de Ursino

Por Zacarías Ursino[1] (traducción y notas de Alejandro Moreno Morrison).

Fragmento tomado y traducido de Commentary on the Heidelberg Catechism (traducción de la edición latina de 1616, 2ª ed. estadounidense en inglés de 1852); pp. 938-939, 944-945. *
  1. ¿Pero no han de tolerarse las imágenes[i] en los templos [ii] como libros para el pueblo?**

No; pues no debemos pretender ser más sabios que Dios, quien no tendrá a su pueblo enseñado por ídolos mudos, sino mediante la predicación viva de su Palabra.***

EXPOSICIÓN: Ésta es la objeción de aquéllos que conceden, de hecho, que las imágenes y estatuas de Dios y de santos no han de ser adoradas, pero mantienen que deberían ser toleradas en los templos cristianos, como libros para los laicos, y por otras causas, si tan sólo no son adoradas.  Debemos, sin embargo, mantener lo opuesto, que es que las imágenes y semejanzas de Dios, o de los santos, no han de ser toleradas en los templos cristianos sino abolidas y removidas de la vista de los hombres, ya sea que sean o no adoradas.

. . .

Objeción 4: Pero los retratos e imágenes no son adorados en las iglesias Reformadas.  Por lo tanto pueden ser toleradas.  Respuesta: 1. Dios no sólo prohíbe que las imágenes sean adoradas sino que también prohíbe que sean hechas y tenerlas una vez hechas.  No te harás imagen, etc.  2. Siempre son ocasión para la superstición**** e idolatría para los ignorantes, como la experiencia del pasado y el presente testifican abundantemente.  3. Dan a los judíos, turcos [musulmanes], paganos y otros enemigos de la iglesia ocasión para ofensa y materia para blasfemar el evangelio.

Objeción 5: Los retratos y estatuas son ornamentos en nuestros templos.  Por lo tanto pueden ser tolerados.  Respuesta: 1. El mejor y verdadero ornamento de nuestros templos es la pura e inadulterada doctrina del evangelio, el debido uso de los sacramentos, oración y adoración verdaderas conforme con la Palabra de Dios.  2. Los templos han sido construidos para que imágenes vivas de Dios sean vistas y no para ser la habitación de ídolos e imágenes mudas.  3. El ornamento del templo no debe ser contrario al mandamiento de Dios.  4. No debe ser seductor [iii] para los miembros ni ofensivo para los enemigos de la iglesia.  Pero alguien quizá replique: “La cosa en sí misma y su uso legítimo no tienen que ser quitados simplemente porque pueda ser abusada.  Las imágenes son seductoras y ofensivas meramente por accidente.  Por lo tanto, no han de ser removidas de los templos.”  Respuesta: La primera proposición es verdadera, siempre y cuando la cosa sea buena por su propia naturaleza, y su uso sea lícito, y el accidente conectado inseparablemente con ella no esté condenado por Dios.  Si no es este el caso, la cosa y su uso son ambas ilícitas, y por lo tanto de ser evitadas.  Pero las imágenes de Dios y de santos, que están puestas en nuestros templos para fines religiosos, no son ni buenas, ni su uso es lícito sino expresamente prohibido por el mandamiento de Dios.  Y no sólo eso, sino que el accidente, que es la superstición, o idolatría, invariablemente acompañan el uso de estas imágenes (sin importar las vanas pretensiones de aquellos que están más plenamente establecidos, y de su conocimiento) y es igualmente condenado por el mandamiento de Dios.

Objeción 6: Todo lo que es necesario es que los hombres, mediante la predicación del evangelio, no tengan imágenes en sus corazones.  Por lo tanto, no es necesario que sean removidas de los templos.  Respuesta: Negamos la premisa; puesto que Dios no sólo nos prohíbe tener ídolos en nuestros corazones sino también delante de nuestros ojos, viendo que no meramente desea que no seamos idólatras sino que evitemos aún la apariencia de idolatría, conforme a lo que está dicho: “Absteneos de toda apariencia de mal” (1 Tes. 5:22).  Nuevamente, tal es la depravación del corazón humano y su propensión a la idolatría, que ídolos bien pulidos y adornados, dejados ante los ojos de los hombres, muy pronta y fácilmente se asientan en el corazón y conducen a nociones falsas de religión, sin importar lo que digan algunos al contrario.  Podemos, por lo tanto, invertir el argumento y razón así: Las imágenes han de ser desarraigadas del corazón de los hombres mediante la predicación del evangelio.  Por lo tanto, han de ser también expulsadas de nuestros templos: pues la doctrina revelada a nosotros desde el cielo no meramente nos manda no darles culto y adorarlas, sino igualmente no hacerlas ni tenerlas.

catecismo-westminster-pecados-2o-mandamiento-hacer-imagenes

_______________

[1] Ver Brevísima nota biográfica de Zacarías Ursino, coautor del Catecismo de Heidelberg.

* El Catecismo de Heidelberg, escrito por Zacarías Ursino y Jacobo Oleviano por encargo del príncipe Federico III, elector del Palatina, fue publicado en 1563.

i  Nota de traducción: La palabra usada en el original en latín es imagines (plural de imago) que es cognado exacto del sustantivo castellano imágenes, es decir, que abarca todo tipo de representación gráfica.  La versión alemana usa bilder, que puede traducirse como pintura, retrato, imagen o fotografíaLa traducción al inglés de la obra de donde este fragmento está tomado usa la palabra picture, que igualmente puede traducirse como pintura, retrato, o imagen.  Es decir, que este artículo doctrinal se refiere a cualquier representación visible, no exclusivamente estatuas, y muy particularmente a retratos o pinturas.  Que no se refiere ni primaria ni exclusivamente a estatuas, queda claro más allá de toda duda de la exposición de Ursino, quien menciona más adelante estatuas e imágenes.

ii  Nota de traducción: Aunque la traducción al inglés usada recurre al sustantivo church indistintamente para iglesia y para templo, el original en latín usa la palabra templum/templis cuando se refiere a los edificios, por lo que en tales casos he traducido church como templo.

** La frase “como libros para el pueblo” que usa aquí el Catecismo de Heidelberg alude al pretexto que, según refiere Ursino, el papa Gregorio (I o “el grande”) alegó para introducir imágenes a los templos cristianos a finales del S. VI.  Ver Zacharias Ursinus, The Commentary of Dr. Zacharías Ursinus on the Heidelberg Catechism (The Synod of the Reformed Church in the U. S., 2004), p. 53.

*** Este es el texto del Catecismo de Heidelberg.  La exposición que le sigue (incluyendo las respuestas a las objeciones) es la que es de la autoría de Zacarías Ursino.

**** En la literatura reformada, el concepto de superstición se refiere a dos clases de acciones.  La primera es la más comúnmente relacionada con el término superstición (aún fuera de la teología y ética cristianas), que Ursino mismo describe así, más arriba en la obra citada:

…atribuir efectos a ciertas cosas, o a señales y palabras, que no dependen de ninguna causa física o política, ni de la Palabra de Dios, y que no sucederían si no fuese por el Diablo y otras causas, aparte de las que son supuestas…  Está incluido en este vicio las predicciones, la atención especial a, e interpretación de, sueños, adivinaciones, con las señales y predicciones de adivinadores y hechiceros… (p. 904).

A la segunda clase de acciones se refiere así Ursino:

Por lo tanto, todas aquellas cosas que están opuestas a la verdadera adoración de Dios son contrarias a este segundo mandamiento; tales como 1. Idolatría, que consiste en una adoración falsa o supersticiosa de Dios.  Hay, como ya hemos resaltado, dos clases principales de idolatría.  La una… adoración dada a un dios falso…  La otra especie de idolatría es más sutil y refinada, como cuando el Dios verdadero es supuestamente adorado, pero la clase de adoración que le es dada es falsa, que es el caso cuando cualquiera imagina que está adorando u honrando a Dios haciendo cualquier cosa que no prescrita por la ley divina.  Esta especie de idolatría es más propiamente condenada en el segundo mandamiento, y se le aplica el término superstición, porque añade a los mandamientos de Dios las invenciones de hombres.  Son llamados supersticiosos quienes corrompen la adoración a Dios mediante sus propias invenciones.  Este culto arbitrario [Col. 2:23] o superstición es condenada en cada parte de la Palabra de Dios.  “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.  Pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.”  “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”  “Nadie os juzgue… conforme a los mandamientos y doctrinas de hombres (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8, 16, 22, 23) (pp. 917-918).

iii  Nota de traducción: Que atrape o distraiga la atención.

_______________

Ver también: La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoLa luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría.

La ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford

Por Samuel Rutherford.

(Introducción, selección y traducción por Alejandro Moreno Morrison)

Introducción

En su libro Lex, rex; la ley y el príncipe, Samuel Rutherford utiliza 104 veces la expresión law of nature (ley de la naturaleza), 20 veces nature’s law (ley de la naturaleza), una vez “nature’s laws” (leyes de la naturaleza), y cinco veces nature’s light (luz de la naturaleza) en sentido normativo, como ley de conducta.  Además de estas ocasiones en las que dichas expresiones aparecen tal cual, existen muchas otras instancias en las que Rutherford describe como “natural” un deber, obligación, o conducta buena o sensata.[1]

A continuación algunos fragmentos que muestran de la manera en que Rutherford suscribe y usa la doctrina clásica del derecho o ley natural (o iusnaturalismo) en su Lex, rex.[2]

————————————–

Fragmentos de Lex, rex sobre la ley natural

Lo que está avalado por la dirección de la luz de la naturaleza está sustentado por la ley de la naturaleza, y consecuentemente por una ley divina; ¿pues quién puede negar que la ley de la naturaleza es una ley divina? [I, p. 1].

 

La esclavitud de siervos a señores o amos, tal y como fue antaño entre los judíos, no es natural, sino contra natura…  2. La esclavitud no debió existir en el mundo, si el hombre nunca hubiese pecado, como tampoco hubiera existido la compra y venta de hombre, que es una consecuencia miserable del pecado y una especia de muerte, cuando hombres son puestos bajo los dolores fatigosos del empleado, quien anhela la sombra, y bajo trillos de hierro y sierra, y a cortar madera, y sacar agua continuamente…   4.  Un hombre hecho conforme a la imagen de Dios, es res sacra, algo sagrado, y por la ley de la naturaleza no puede ser vendido y comprado como no puede serlo algo religioso y sagrado dedicado a Dios [XIII, p. 94].

 

Cuando el pueblo nombraba a alguien para ser su rey, la voz de la naturaleza exponía su título legal, aunque no hubiese pacto verbal o escrito; puesto que ese hecho—hacer un rey—es un acto moral legítimo respaldado por la palabra de Dios (Deut. xvii. 15, 16; Rom. xiii. 1, 2) y la ley de la naturaleza; y, por lo tanto, habiendo hecho a tal hombre su rey, le han dado poder para ser su padre, su proveedor, sanador, y protector; y por lo tanto no sólo deben haberlo hecho rey condicionalmente, para que sea su padre, proveedor, y tutor.  Ahora, si este título legal de hacer un rey ha de ser expuesto como invistiendo con un poder absoluto, y no condicional, este hecho será contrario a la Escritura y a la ley de la naturaleza; puesto que si le han dado absolutamente poder real, y sin ninguna condición, entonces tuvieron que haberle dado poder para ser un padre, protector, tutor, y para ser un tirano, un asesino, un león sanguinario para devastar y destruir al pueblo de Dios [XIV, pp. 108-109].

 

Así como Dios, en una ley de la naturaleza, ha dado a cada hombre la guarda y preservación de sí mismo y de su hermano, Caín debió en su lugar ser el guarda de Abel su hermano; así también Dios ha encargado la preservación del estado, mediante una ley positiva, no al rey solo, puesto que eso es imposible. (Num. xi. 14, 17; 2 Cro. xix. l–6, 1 Cro. xxvii.) [XXI, p. 175].

 

Así como las Escrituras en todos los fundamentos son claras, y se exponen a sí mismas, y actu primo condenan herejías, así también, todas las leyes de los hombres en sus fundamentos, que es la ley de la naturaleza y de las naciones, son claras; y, 2.  La tiranía es más visible e inteligible que la herejía, y es pronto discernida.  Si un rey trae contra sus súbditos nacionales veinte mil turcos armados, y el rey los lidera, es evidente que no vienen a hacer una visita amistosa para saludar al reino y partir en paz.  El pueblo tiene un trono natural de gobierno en su conciencia para alertar, y materialmente dictar sentencia contra el rey como un tirano, y así por naturaleza han de defenderse a sí mismos.  En donde la tiranía es más oscura, y el hilo pequeño, de manera que escapa a la vista del hombre, el rey mantiene su posesión; pero niego que la tiranía pueda ser oscura por mucho tiempo [XXIV, p. 210].

 

…la reserva de este poder de defensa no ha de ser necesariamente expresada en el contrato entre el rey y el pueblo.  Las exigencias de la ley natural no pueden ser plasmadas en pactos positivos, se presuponen [XXIV, p. 211].

 

La supremacía del pueblo es una ley de la auto-preservación de la naturaleza, por encima de todo derecho positivo, y por encima del rey, y está para regular la soberanía, no para destruirla.  Si esta supremacía de majestad estaba en el pueblo antes de que tuviesen un rey, entonces, 1. No la pierdan por la elección voluntaria de un rey; pues un rey se escoge para el bien, no para la merma del pueblo, por lo tanto, deben retener este poder, en hábito y potencia, aun cuando tengan un rey.  2.  Luego entonces la supremacía de la majestad no es un rayo de divinidad propio de un rey solamente.  3.  Luego entonces el pueblo, teniendo virtualmente soberanía real en ellos, hacen, y también deshacen a un rey [XXIV, p. 211].

 

Para esta [interpretación] pública [de la ley], la ley tiene una regla fundamental, salus populi, como el rey de los planetas, el sol, que da su luz astral a todas las leyes, y mediante la cual son expuestas: cualquier interpretación que se aparte ya sea de las leyes fundamentales de gobierno, o de la ley de la naturaleza, y de la ley de las naciones, y específicamente de la seguridad del público, ha de ser rechazada como una perversión de la ley; y por lo tanto, conscientia humani generis, la consciencia natural de todos los hombres, a la cual el pueblo oprimido puede apelar cuando el rey expone una ley injustamente, a su gusto, es la última regla sobre la tierra para exponer las leyes [XXVII, p. 245].

 

Si mi prójimo viene a matarme, y no puedo salvar mi vida huyendo, puedo defenderme; y todos los teólogos dicen que puedo matarlo en lugar de ser yo asesinado, porque yo soy más cercano, por la ley de la naturaleza, y más estimado para mí mismo y mi propia vida es más estimada que la de mi hermano [XXX, p. 278].

 

Por la ley de la naturaleza un gobernante es nombrado para defender al inocente [XXXI, p. 291].

 

Nada ha de hacerse en palabra o en hecho tendiente al deshonor del rey; ahora bien resistirlo en defensa propia, siendo un mandamiento de Dios en la ley de la naturaleza, no puede luchar contra el otro mandamiento de honrar al rey, así como el quinto mandamiento no puede luchar contra el sexto; pues toda resistencia es contra el juez, como alguien que está excediendo los límites de su oficio, es a ese respecto que es resistido, no como juez [XXXIV, p. 313].

 

La ley de la naturaleza y la ley divina prueban que a cada siervo y ministro debe pagársele su salario [XLIV, p. 412].

[1] El teonomista Greg Bahnsen dice que “el énfasis en la ley natural de los escolásticos medievales [fue] repudiado y controvertido por la Reforma” (Theonomy in Christian Ethics, Phillipsburg: Presbyterian & Reformed, p. 399).  Bahnsen es un claro ejemplo, y quizá la principal fuente, de la profunda ignorancia que hoy existe en círculos reformados en el continente americano acerca de la ley natural o derecho natural.  La afirmación citada es absolutamente falsa, como lo demuestra el uso que reformadores como Juan Calvino, Samuel Rutherford, y la Asamblea de Westminster hicieron de la doctrina del derecho natural (ver: La doctrina de luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden socialCalvino sobre la ley natural y contra el teonomismoAnthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15)).

[2] Los números de página corresponden a la edición publicada por Portage Publications, disponible gratuitamente en: http://www.portagepub.com/dl/caa/sr-lexrex17.pdf.

_____________

Ver también:  Samuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterJuan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistasLa doctrina de la luz de la naturaleza en el libro “La ley divina para el gobierno eclesiástico”Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden socialCalvino sobre la ley natural y contra el teonomismoAnthony Burgess sobre la ley natural (Romanos 2:14-15)Cronología de las obras de C. S. Lewis que refutan al positivismo, al conductismo y al subjetivismo ético, y de las interacciones entre B. F. Skinner y Lewis.