Conferencia: Los milagros del Señor Jesús (audio)

Por Simon Kistemaker (intérprete: Alejandro Moreno Morrison).

Conferencia impartida en la Iglesia “Berith” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México) de la Ciudad de México, en junio de 2010.

Enlace al archivo de audio: Conferencia: Los milagros del Señor Jesús (S. Kistemaker, 2010).

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Ver también: Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Sermón expositivo de Juan 5:1-17, sanidad de un paralítico (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21 (audio)El derramamiento del Espíritu Santo (Pentecostés)Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:22-37 (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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El Rev. Dr. Simon J. Kistemaker, nació en Holanda de donde migró con su familia a los Estados Unidos de América; fue educado en Calvin College, Calvin Theological Seminary, y la Universidad Libre de Amsterdam; fue profesor de Latín y Griego en Calvin College, pastor de una iglesia reformada en Vernon, British Columbia, Canadá; profesor de Biblia y Lenguas en Dort College, y de Griego y Nuevo Testamento en Reformed Theological Seminary, primero en el campus de Jackson, Mississippi, y posteriormente y hasta la fecha en el campus de Orlando, Florida.  También fue presidente de la Sociedad Teológica Evangélica.  Es autor de numerosos libros, algunos de ellos publicados en español.

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El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de Ursino

Por Zacarías Ursino[1] (traducción y notas de Alejandro Moreno Morrison).

Fragmento tomado y traducido de Commentary on the Heidelberg Catechism (traducción de la edición latina de 1616, 2ª ed. estadounidense en inglés de 1852); pp. 938-939, 944-945. *
  1. ¿Pero no han de tolerarse las imágenes[i] en los templos [ii] como libros para el pueblo?**

No; pues no debemos pretender ser más sabios que Dios, quien no tendrá a su pueblo enseñado por ídolos mudos, sino mediante la predicación viva de su Palabra.***

EXPOSICIÓN: Ésta es la objeción de aquéllos que conceden, de hecho, que las imágenes y estatuas de Dios y de santos no han de ser adoradas, pero mantienen que deberían ser toleradas en los templos cristianos, como libros para los laicos, y por otras causas, si tan sólo no son adoradas.  Debemos, sin embargo, mantener lo opuesto, que es que las imágenes y semejanzas de Dios, o de los santos, no han de ser toleradas en los templos cristianos sino abolidas y removidas de la vista de los hombres, ya sea que sean o no adoradas.

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Objeción 4: Pero los retratos e imágenes no son adorados en las iglesias Reformadas.  Por lo tanto pueden ser toleradas.  Respuesta: 1. Dios no sólo prohíbe que las imágenes sean adoradas sino que también prohíbe que sean hechas y tenerlas una vez hechas.  No te harás imagen, etc.  2. Siempre son ocasión para la superstición**** e idolatría para los ignorantes, como la experiencia del pasado y el presente testifican abundantemente.  3. Dan a los judíos, turcos [musulmanes], paganos y otros enemigos de la iglesia ocasión para ofensa y materia para blasfemar el evangelio.

Objeción 5: Los retratos y estatuas son ornamentos en nuestros templos.  Por lo tanto pueden ser tolerados.  Respuesta: 1. El mejor y verdadero ornamento de nuestros templos es la pura e inadulterada doctrina del evangelio, el debido uso de los sacramentos, oración y adoración verdaderas conforme con la Palabra de Dios.  2. Los templos han sido construidos para que imágenes vivas de Dios sean vistas y no para ser la habitación de ídolos e imágenes mudas.  3. El ornamento del templo no debe ser contrario al mandamiento de Dios.  4. No debe ser seductor [iii] para los miembros ni ofensivo para los enemigos de la iglesia.  Pero alguien quizá replique: “La cosa en sí misma y su uso legítimo no tienen que ser quitados simplemente porque pueda ser abusada.  Las imágenes son seductoras y ofensivas meramente por accidente.  Por lo tanto, no han de ser removidas de los templos.”  Respuesta: La primera proposición es verdadera, siempre y cuando la cosa sea buena por su propia naturaleza, y su uso sea lícito, y el accidente conectado inseparablemente con ella no esté condenado por Dios.  Si no es este el caso, la cosa y su uso son ambas ilícitas, y por lo tanto de ser evitadas.  Pero las imágenes de Dios y de santos, que están puestas en nuestros templos para fines religiosos, no son ni buenas, ni su uso es lícito sino expresamente prohibido por el mandamiento de Dios.  Y no sólo eso, sino que el accidente, que es la superstición, o idolatría, invariablemente acompañan el uso de estas imágenes (sin importar las vanas pretensiones de aquellos que están más plenamente establecidos, y de su conocimiento) y es igualmente condenado por el mandamiento de Dios.

Objeción 6: Todo lo que es necesario es que los hombres, mediante la predicación del evangelio, no tengan imágenes en sus corazones.  Por lo tanto, no es necesario que sean removidas de los templos.  Respuesta: Negamos la premisa; puesto que Dios no sólo nos prohíbe tener ídolos en nuestros corazones sino también delante de nuestros ojos, viendo que no meramente desea que no seamos idólatras sino que evitemos aún la apariencia de idolatría, conforme a lo que está dicho: “Absteneos de toda apariencia de mal” (1 Tes. 5:22).  Nuevamente, tal es la depravación del corazón humano y su propensión a la idolatría, que ídolos bien pulidos y adornados, dejados ante los ojos de los hombres, muy pronta y fácilmente se asientan en el corazón y conducen a nociones falsas de religión, sin importar lo que digan algunos al contrario.  Podemos, por lo tanto, invertir el argumento y razón así: Las imágenes han de ser desarraigadas del corazón de los hombres mediante la predicación del evangelio.  Por lo tanto, han de ser también expulsadas de nuestros templos: pues la doctrina revelada a nosotros desde el cielo no meramente nos manda no darles culto y adorarlas, sino igualmente no hacerlas ni tenerlas.

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[1] Ver Brevísima nota biográfica de Zacarías Ursino, coautor del Catecismo de Heidelberg.

* El Catecismo de Heidelberg, escrito por Zacarías Ursino y Jacobo Oleviano por encargo del príncipe Federico III, elector del Palatina, fue publicado en 1563.

i  Nota de traducción: La palabra usada en el original en latín es imagines (plural de imago) que es cognado exacto del sustantivo castellano imágenes, es decir, que abarca todo tipo de representación gráfica.  La versión alemana usa bilder, que puede traducirse como pintura, retrato, imagen o fotografíaLa traducción al inglés de la obra de donde este fragmento está tomado usa la palabra picture, que igualmente puede traducirse como pintura, retrato, o imagen.  Es decir, que este artículo doctrinal se refiere a cualquier representación visible, no exclusivamente estatuas, y muy particularmente a retratos o pinturas.  Que no se refiere ni primaria ni exclusivamente a estatuas, queda claro más allá de toda duda de la exposición de Ursino, quien menciona más adelante estatuas e imágenes.

ii  Nota de traducción: Aunque la traducción al inglés usada recurre al sustantivo church indistintamente para iglesia y para templo, el original en latín usa la palabra templum/templis cuando se refiere a los edificios, por lo que en tales casos he traducido church como templo.

** La frase “como libros para el pueblo” que usa aquí el Catecismo de Heidelberg alude al pretexto que, según refiere Ursino, el papa Gregorio (I o “el grande”) alegó para introducir imágenes a los templos cristianos a finales del S. VI.  Ver Zacharias Ursinus, The Commentary of Dr. Zacharías Ursinus on the Heidelberg Catechism (The Synod of the Reformed Church in the U. S., 2004), p. 53.

*** Este es el texto del Catecismo de Heidelberg.  La exposición que le sigue (incluyendo las respuestas a las objeciones) es la que es de la autoría de Zacarías Ursino.

**** En la literatura reformada, el concepto de superstición se refiere a dos clases de acciones.  La primera es la más comúnmente relacionada con el término superstición (aún fuera de la teología y ética cristianas), que Ursino mismo describe así, más arriba en la obra citada:

…atribuir efectos a ciertas cosas, o a señales y palabras, que no dependen de ninguna causa física o política, ni de la Palabra de Dios, y que no sucederían si no fuese por el Diablo y otras causas, aparte de las que son supuestas…  Está incluido en este vicio las predicciones, la atención especial a, e interpretación de, sueños, adivinaciones, con las señales y predicciones de adivinadores y hechiceros… (p. 904).

A la segunda clase de acciones se refiere así Ursino:

Por lo tanto, todas aquellas cosas que están opuestas a la verdadera adoración de Dios son contrarias a este segundo mandamiento; tales como 1. Idolatría, que consiste en una adoración falsa o supersticiosa de Dios.  Hay, como ya hemos resaltado, dos clases principales de idolatría.  La una… adoración dada a un dios falso…  La otra especie de idolatría es más sutil y refinada, como cuando el Dios verdadero es supuestamente adorado, pero la clase de adoración que le es dada es falsa, que es el caso cuando cualquiera imagina que está adorando u honrando a Dios haciendo cualquier cosa que no prescrita por la ley divina.  Esta especie de idolatría es más propiamente condenada en el segundo mandamiento, y se le aplica el término superstición, porque añade a los mandamientos de Dios las invenciones de hombres.  Son llamados supersticiosos quienes corrompen la adoración a Dios mediante sus propias invenciones.  Este culto arbitrario [Col. 2:23] o superstición es condenada en cada parte de la Palabra de Dios.  “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.  Pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.”  “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”  “Nadie os juzgue… conforme a los mandamientos y doctrinas de hombres (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8, 16, 22, 23) (pp. 917-918).

iii  Nota de traducción: Que atrape o distraiga la atención.

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Ver también: La espiritualidad del culto público en la Iglesia del Nuevo TestamentoLa luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría.

Pactual, no pactal. Un comentario de traducción

Por Alejandro Moreno Morrison.

En la literatura teológica y de los estudios bíblicos, especialmente en la tradición reformada, el concepto “pacto” es muy importante y, consiguientemente, muy frecuentemente usado tanto en su forma sustantiva como en su forma adjetiva.  En este segundo caso, he notado que algunas traducciones del inglés al español usan la palabra “pactal,” lo cual es incorrecto.

Aunque el Diccionario de lengua española de la Real Academia Española no contiene la palabra  pactual (ni ninguna equivalente), la correcta construcción de la forma adjetiva de “pacto” debe deducirse de la manera en que se construye en otras palabras más conocidas y usadas.  Por ejemplo:

contrato – – –  contractual

acto – – – actual

conducta – – – conductual

texto – – – textual

punto – – – puntual

concepto – – – conceptual

Por lo tanto, la manera correcta de traducir al español las los sustantivos covenantal y  covenant (cuando es usada como adjetivo) es “pactual.”

Quizá esto se deba (y esta es mi especulación, que si resulta errónea no afecta lo dicho arriba) a que dichas palabras en latín tienen como última vocal, en su forma susantiva (y en otras declinaciones) la “u” (e.g., pactus, pactum; actus, actum; conductus, conductum; textus, textum; factus, factum; punctus, punctum; conceptus, conceptum).

Por último, debo dar crédito a mi tío abuelo, el Pbro. Dr. Pablo E. Pérez, a quien recurrí para esta duda cuando traducía las video-conferencias del Rev. Dr. Richard L. Pratt para Third Millennium Ministries (ca. 1999-2000).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.  Desde 1986 ha servido como traductor e intérprete (inglés-español) especializado en las materías jurídica y teológica, para diversos ministerios como la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo (Campus Crusade for Christ) y Third Millennium Ministries.  

La correcta interpretación de Romanos 10:9-10 (monergismo vs. sinergismo)

Por Alejandro Moreno Morrison.

En soterilogía (doctrina de la salvación) existen dos posturas o tesis.  El monergismo (del griego monos, que significa “uno,” y erg, que significa “trabajo,” “obra”) sostiene que la salvación es la obra de uno solo, de Dios.  El sinergismo (del griego syn, que significa “con,” y erg, “obra” o “trabajo”) afirma que la salvación es la obra conjunta de Dios con el hombre, que el hombre coopera con Dios en su salvación.  Hay diversas variedades de sinergismo. Una de ellas cree que el hombre coopera con su salvación mediante su confesión del señorío de Cristo, y recurre a la porción de Rom. 10:9-10 como fundamento.

9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.  10Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.  (Rom. 10:9-10, RV1977)

Pero Romanos 10:9-10 NO enseña un sinergismo soteriológico, es decir, que el creyente coopere en la aplicación de su salvación mediante su confesión del señorío de Cristo.

La correcta interpretación de varios pasajes paulinos depende de discernir correctamente los recursos literarios que Pablo usó para expresar su mensaje.  En esta porción, como en otras en sus epístolas, Pablo, el “hebreo de hebreos,” usa y combina recursos literarios típicos de la literatura hebrea y del Antiguo Cercano Oriente.

Uno de los recursos literarios que Pablo usa en Rom. 10:9-10 es el paralelismo, mediante el cual una idea es comunicada con dos expresiones complementarias.  En Rom. 10:8 Pablo cita Deut. 30:14 (“Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”).  Este pasaje usa un paralelismo en donde boca y corazón son dos expresiones distintas que se refieren a lo mismo (ver también Sal. 19:14; 49:3; Prov. 15:7, 14, 28; 16:23; Ecc. 5:2; Mat. 12:34; Luc. 6:45).  Acto seguido (vv. 9-10), y tomando dicha cita como punto de partida y de referencia, Pablo recurre también a un paralelismo que igualmente usa boca y corazón como dos expresiones distintas que se refieren a lo mismo.  Por lo tanto, confesar con la boca que Jesús es el Señor y creer en el corazón en su resurrección no son dos acciones separadas y diferentes sino dos aspectos de lo mismo, la fe salvífica.

Dicho sea de paso que en la teología paulina, y en general en la teología del Nuevo Testamento, el señorío de Cristo (su posición como rey mesiánico, el Hijo del Hombre de Daniel 7, a quien Dios da dominio universal y eterno) y Su resurrección, son nociones paralelas.  Por ejemplo, en Rom. 1:3-4, Pablo escribe que “nuestro Señor Jesucristo…que fue declarado Hijo de Dios con poder… por la resurrección de entre los muertos.”  Y en su sermón en Pentecostés, Pedro dijo: “A este Jesús resucitó Dios…  Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hch. 2:32, 36).

Otro recurso literario que Pablo usa en Rom. 10:9-10 es el quiasmo o microquiasmo, mediante el cual el orden de los conceptos se invierte en la segunda expresión.  Al graficar este recurso literario resulta en una x, como la letra griega chi (o qui)–de donde se deriva el nombre quiasmo.  Para completar el quiasmo en esta porción, Pablo añade en el v. 10 otro paralelismo usando nuevamente las palabras corazón y boca (orden inverso) que son el leitmotif (tema recurrente).

Micro-quiasmo y paralelismo en Romanos 10.9-10 esquema en X.jpg

El quiasmo que forma Pablo al añadir el segundo paralelismo tiene además como punto focal, es decir, como mensaje central de la porción, la declaración “serás salvo.”  Quiasmo Romanos 10.9-10 (con x).jpg

Por lo tanto, los vv. 9-10 de Romanos 10 conforman una sola unidad literaria que habla de exactamente lo mismo y así debe interpretarse.

Dicho sea de paso que la traducción que hacen las revisiones 1909, 1960, y 1995 de la Reina-Valera, y la Nueva Versión Internacional de la conjunción griega de en el v. 10 como conjunción adversativa (“…cree para justicia, mas/pero con la boca…”) es incorrecta, si bien es cierto que es una de las posibles traducciones del griego de.  Es más congruente con el paralelismo traduccir dicha conjunción como copulativa (“y”), como lo hacen la Revisión 1977 de la Reina-Valera, la Reina-Valera Actualizada, la Biblia de las Américas, y la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy.

En el paralelismo del v.10, “justicia” se refiere a la justificación (como en Rom. 1:17).  Creer para justicia es otra manera referirse a la justificación por la fe, es decir, es otra manera de referirse a la salvación mediante la fe.  Confesar es también sinónimo de creer (compartir o estar de acuerdo con una fe, como cuando decimos que lo que creemos está contenido en nuestra “confesión de fe”).  Por lo tanto, confesar para salvación es otra forma más de referirse a la justificación por la fe.

Afirmar que es la declaración pública de fe lo que hace salva a una persona, o que dicha acción es en alguna forma necesaria para que Dios aplique la salvación al creyente, es afirmar que la salvación requiere de una obra humana; que la salvación no es la obra perfecta de Dios de principio a fin.  Pero si la salvación requiere de dicha obra humana, entonces la salvación no es realmente por la sola gracia mediante la sola fe como tantos otros pasajes de la Escritura lo enseñan.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9).

La salvación es don de Dios de principio a fin.  Es trabajo de uno solo (monergismo), de Dios.

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Sermón alusivo: Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio).

Ver también: Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Arrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésGanancias y pérdidas (Filipenses 3:7-9).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.