Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)

Por el Rev. Dr. Simon Kistemaker (intérprete: Alejandro Moreno Morrison).

Conferencias impartidas en la Iglesia “Berith” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México), en la Ciudad de México, en junio de 2010.

Enlaces a los archivos de audio:

  1. Para entender el Apocalipsis, 1ª parte (S. J. Kistemaker, 2010).
  2. Para entender el Apocalipsis, 2ª parte (S. J. Kistemaker, 2010).

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Ver también: Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (cuadro comparativo)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11).

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El Rev. Dr. Simon J. Kistemaker, nació en Holanda de donde migró con su familia a los Estados Unidos de América; fue educado en Calvin College, Calvin Theological Seminary, y la Universidad Libre de Amsterdam; fue profesor de Latín y Griego en Calvin College, pastor de una iglesia reformada en Vernon, British Columbia, Canadá; profesor de Biblia y Lenguas en Dort College, y de Griego y Nuevo Testamento en Reformed Theological Seminary, primero en el campus de Jackson, Mississippi, y posteriormente y hasta la fecha en el campus de Orlando, Florida.  También fue presidente de la Sociedad Teológica Evangélica.  Es autor de numerosos libros, algunos de ellos publicados en español.

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Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado en la misión presbiteriana “Adulam” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México), en Taxco, Guerrero, en el otoño de 2011.

Enlace al archivo de audio: Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (AMM, otoño 2011).

El Apocalipsis es un libro difícil de entender pero no es, como muchos creen, un libro enigmático, misterioso o esotérico. Tampoco es un libro cuyo principal objetivo sea dar predicciones, aunque sí habla, a rasgos muy grandes, de lo que Dios se ha propuesto hacer y está haciendo en el periodo de la historia de la humanidad entre su primera venida y su segunda venida, y de lo que sucederá después de esa segunda venida.

Esta quinta parte de una introducción, comienza haciendo un breve repaso de lo dicho en los sermones anteriores de la serie para luego explicar a grandes rasgos los capítulos 19 y 20 del Apocalipsis.  Entre los puntos explicados brevemente están la primera y segunda muerte, la primera y segunda resurrección, la conquista del mundo por medio de la Palabra de Dios (la conversión de las naciones) antes de la venida del Señor, los “mil años” en que satanás es encadenado y en los que los muertos en Cristo reinan con Él, y el lago de fuego (el destino eterno de los condenados).

El acercamiento adoptado en esta introducción muestra cuán desatinado puede resultar tratar de interpretar al Apocalipsis al llamado “milenio” como punto de partida, pues ello en realidad oscurece el propósito y mensaje perenes de esta porción de la Palabra de Dios.

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Ver también: Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (cuadro comparativo)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismo; Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27; La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos; Brevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio); Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría; Sermón temático: Soli Deo gloria (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio); Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio); Sermón expositivo de Hechos 2:22-37, el Señor Jesucristo es el rey mesiánico prometido en el AT (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado en la misión presbiteriana “Adulam” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México), en Taxco, Guerrero, el otoño de 2011.

El Apocalipsis es un libro difícil de entender pero no es, como muchos creen, un libro enigmático, misterioso o esotérico.  Tampoco es un libro cuyo principal objetivo sea dar predicciones, aunque sí habla, a muy grandes rasgos, de lo que Dios está haciendo en el periodo de la historia de la humanidad entre su primera venida y su segunda venida, y de lo que hará después de ésta.

Esta cuarta parte de una introducción se enfoca en la porción central del libro y explica cómo las distintas visiones que relata Juan describen distintos aspectos o perspectivas de lo que sucede entre la primera y segunda venidas del Señor, incluyendo muy brevemente, entre otros puntos, el significado de la bestia, la gran ramera, el falso profeta, los 144,000 sellados y la gran tribulación.  También explica cómo uno de los propósitos de Apocalipsis es exhortar a la iglesia a la fidelidad al Señor y a la verdadera adoración frente a la tentación de la idolatría, y consolar a quienes viven y mueren por y para Cristo.

El acercamiento adoptado en esta introducción muestra cuán desatinado puede resultar tratar de interpretar al Apocalipsis poniendo al llamado “milenio” como punto de partida, pues ello en realidad oscurece el propósito y mensaje perenes de esta porción de la Palabra de Dios.

Enlace al archivo de audio: Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (AMM, otoño 2011).

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Ver también: La fe de los estatistasIntroducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio); Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (cuadro comparativo)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoCómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de SalmosBrevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:22-37, el Señor Jesucristo es el rey mesiánico prometido en el AT (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Este mundo está lleno del poder redentor de Dios.El reino del Mesías y Su IglesiaEl reino del Mesías y Su IglesiaLas dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24); Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21. El inicio de los postreros días (audio); Definición bíblica del concepto “postreros días” (eschaton)Significado escatológico del Pentecostés; Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado en la Misión “Adulam” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México) de Taxco, Guerrero,en el otoño de 2011.

Enlace al archivo de audio: Sermón: Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (AMM, otoño 2011).

Apocalipsis es un libro difícil de entender pero no es, como muchos creen, un libro enigmático, misterioso o esotérico.  Tampoco es un libro cuyo principal objetivo sea dar predicciones, aunque sí habla, a rasgos muy grandes, de lo que Dios se ha propuesto hacer en el periodo de la historia de la humanidad entre su primera venida y su segunda venida, y de lo que sucederá después de esta.

Esta primera parte de una introducción, explica los principales datos históricos y literarios del Apocalipsis, incluyendo algunos puntos elementales de la escatología bíblica de la teología Reformada, y la función de los mensajes a las siete iglesias para entender el propósito del libro y su mensaje para la Iglesia de entonces y a lo largo de la historia de la Iglesia hasta que el Señor vuelva.

El acercamiento adoptado en esta introducción muestra cuán desatinado puede resultar tratar de interpretar al Apocalipsis poniendo al llamado “milenio” como punto de partida, pues ello en realidad oscurece el propósito y mensaje perenes de esta porción de la Palabra de Dios.

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Ver también: Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio); Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónDefinición bíblica del concepto “postreros días” (eschaton)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)El reino del Mesías y Su IglesiaParalelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (cuadro comparativo)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24); Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios); Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27; La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos; Brevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio); Sermón expositivo del Salmo 67 (audio); Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio); Sermón expositivo de Hechos 2:22-37, el Señor Jesucristo es el rey mesiánico prometido en el AT (audio); Sermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio).Significado escatológico del PentecostésSermón expositivo de Ezequiel 47:1-12, antecedentes AT del Pentecostés (audio)El valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado el domingo 20 de noviembre de 2011, en la Iglesia “Gethsemaní” (Iglesia Presbiteriana Reformada de México), Coyoacán, Ciudad de México.

Enlace al archivo de audio: Sermón de Juan 4:1-42 (AMM, 2011).

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Ver también: Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo de Ezequiel 47:1-12, antecedentes AT del Pentecostés (audio)

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Enlaces a los archivos de audio de los sermones predicados entre el domingo 2 de marzo, y el domingo 21 de septiembre de 2014, en lo que fue la Misión Presbiteriana Reformada de la Ciudad de México.  La mayoría de los sermones son expositivos de las distintas porciones del libro de los Hechos.  En algunos casos la serie incluyó “paréntesis” doctrinales para predicar temáticamente sobre alguna doctrina importante para entender la porción de Hechos en proceso de exposición, o para predicar expositivamente sobre algunos de los pasajes del Antiguo Testamento que sirven de trasfondo al libro de los Hechos.  La serie se interrumpió al cancelarse dicha obra misionera.

1. Marzo 2: Sermón expositivo de Hechos 1:1-3 (audio)

2. Marzo 9: Sermón expositivo de Hechos 1:4-5 (audio)

3. Marzo 16: Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)

4. Marzo 23: Sermón expositivo de Hechos 1:8 (audio)

5. Marzo 30: Sermón expositivo de Hechos 1:9-11 (audio)

6. Abril 6: Sermón expositivo de Hechos 1:12-26 (audio)

7. Abril 20: Sermón temático: El antiguo pacto y el nuevo pacto

8. Abril 27: Sermón expositivo de Hechos 2:1-4 (audio)

9. Mayo 11: Sermón: El pacto de obras o de creación de Génesis 2:4-3:24 (audio)

10. Mayo 18: Sermón: El pacto con Noé, Génesis 9 (audio)

11. Mayo 25: Sermón: El pacto abrahámico, Génesis 15 (audio)

12. Junio 15: Sermón: El pacto davídico (Salmo 72) [No se grabó, pero ver texto La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)]

13. Junio 22: Sermón: Lenguas extrañas como señal del juicio de Dios, antecedente antiguo-testamentario del pentecostés (audio)

15. Junio 29: Sermón expositivo de Hechos 2:5-13 [No se grabó.]

16. Agosto 3: Sermón expositivo de Ezequiel 47:1-12, antecedentes AT del Pentecostés (audio)

17. Agosto 10: Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21 (audio)

18. Agosto 17: Sermón expositivo de Hechos 2:22-37 (audio)

19. Agosto 24: Sermón expositivo de Hechos 2:29-40 (audio)

20. Septiembre 7: Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)

21. Septiembre 14: Sermón de Rut 1, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)

22. Septiembre 21: Sermón expositivo de Hechos 2:38-41, el bautismo (audio)

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Argumentación Jurídica y Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (gráfico)

Por G. I. Williamson

Tomado de A Study in Biblical Eschatology (Barrhead: Inheritance Publications, 2015), p. 15. 

WILLIAMSON Paralelismo en las visiones de Daniel (imagen)

PDF: WILLIAMSON, G. I. Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel.

Enlace a la edición PDF del libro A Study of Biblical Eschatology.

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Ver también: Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio); Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)La perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraExaltación y entronización del Señor JesucristoLa profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El comienzo de los postreros días en PentecostésLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeDos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Rev. Gerald Irving Williamson es un ministro y téologo reformado estadounidense, fue educado en Drake University (Des Moines, Iowa), y en el Seminario Teológico de Pittsburgh.  Ha sido ministro de congregaciones en la antigua United Presbyterian Church of North America, la Associate Reformed Presbyterian Church, la Reformed Presbyterian Church of North America, y la Orthodox Presbyterian Church.  Es autor de varios libros incluyendo La Confesión de fe de Westminster para clases de estudio (en español).  

La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)

Por Bruce K. Waltke, (ThD, PhD).

Fragmento tomado de An Old Testament Theology. An Exegetical, Canonical, Thematic Approach (Grand Rapids: Zondervan, 2007), pp. 549-552.

La visión de Daniel de las setenta semanas en Daniel 9:20-27 es de particular interés para nuestra materia [el papel de la tierra prometida (Tierra) en la historia de la redención].  Jeremías (Jer. 25:11-12; 29:10) había profetizado que el exilio de Israel en Babilonia duraría setenta años (i.e., 7 [el símbolo numérico de la perfección divina] x 10 [el símbolo numérico de lo completo]).  Los números bíblicos son a menudo usados de manera indefinida—como números redondos—o retóricamente, para énfasis o en un sentido hiperbólico.[[1]]  El siete juega un papel excepcionalmente importante en el antiguo Cercano Oriente.  Era sagrado para los egipcios, asirios, persas, y el pueblo védico en India.  En la Biblia el número siete está conectado con cada aspecto de la vida religiosa.  En relación con el tiempo, el siete representa un periodo apropiado (o sagrado) (Gen. 1:3-2:3; 8:12; 50:10; Ex. 7:25; Lev. 8:33, Jos. 6).  De manera más general indica un número completo o un número redondo de tamaño moderado (Est. 1:10; 2:9; Job. 1:2; Sal. 12:6; Pro. 26:16, 25; Isa. 4:1; 11:15; Miq. 5:4).

Como los sumerios, los autores bíblicos a menudo añaden siete a un número grande para indicar una cifra muy grande (cf. 7 x 7 y 7 x 62 en Daniel 9:25).  Setenta (el producto de dos números sagrados, 7 x 10) es usado como un número redondo, con matices simbólicos o sagrados.  Los múltiplos de siete conllevan el mismo carácter con énfasis añadido (Lev. 12:5, Num. 29:13; 1 Re. 8:65).  El siete y sus múltiplos deben ser tomados como lo que son: símbolos, no números literales.[[2]]  Más específicamente, de una inscripción en Esarhaddon, resulta que setenta años era una sentencia ordinaria por rebelión contra un dios,[3] permitiendo un tiempo de penitencia, diseñado para aplacar la ira divina.[4]  Pero para cuando se dio la visión de Daniel—66 años habían pasado desde el año 605 aC—Israel no se había arrepentido todavía de los pecados que los habían llevado al exilio: “pero no obedecimos a su voz” (Dan. 9:13-14).  Sólo un remanente de Israel regresa; la mayoría prefieren la seguridad y tranquilidad fuera de la Tierra al riesgo de vivir en la tierra restringida.  Jehová se queja de los exiliados “traidores:” “He aquí te he purificado, pero no como plata; te he escogido en horno de aflicción” (Isa. 48:10).  En lugar del oro o plata pura que su fuego purificador debería de haber producido, Jehová tiene una escoria (vv. 8-10).  Como se notó arriba, Malaquías (ca. 430 aC) ve hacia el futuro en espera de que Jehová venga a purificar el pueblo que todavía es impuro.

En la visión de Daniel el ángel Gabriel le hace entender que debido a la rebelión continua de Israel sus setenta años de exilio ahora serán multiplicados por siete (i.e. 490 años) para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos (Dan. 9:24).  El número perfecto es escogido de acuerdo con la maldición pactual según la cual el pecado continuado traería una sucesiva multiplicación por siete del castigo (Lev. 26:18, 21, 24, 28).  En Daniel el juicio multiplicado por siete es aplicado a los setenta años de exilio.[5]  En otras palabras, el múltiplo 7 x 70 representa una completa y plena era de juicio,[6] lo que significa que el fin vendrá en el perfecto cumplimiento del tiempo (cf. Gal 4:4).

Aunque los cálculos de Daniel no pueden ser tomados como precisos, el patrón básico de sus cálculos es claro.  Los “setenta sietes” están divididos en tres periodos definidos a grandes rasgos: siete, sesenta y dos, y uno.  El término a quo [desde donde inicia] de estos “setenta sietes” es el decreto de Ciro para reconstruir Jerusalén y su templo probablemente se refiere a los “tiempos angustiosos” de la fundación de la segunda nación-estado judío, durante la cual Jerusalén con su altar, templo, y murallas son reconstruidas [Dan. 9:25].  La predicción de que “después de los sesenta y dos ‘sietes’ el Ungido [i.e., Jesucristo] será cortado y no tendrá nada”[[7]] (Dan. 9:26) encuentra su cumplimiento consumado en el rechazo y crucifixión de Jesucristo por su propia nación.  La última semana es caracterizada por la guerra.  “El príncipe que ha de venir” y destruir Jerusalén es probablemente genérica con referencia tanto al rey sirio “Antioco IV Epífanes (175-146 BC), y al general romano Tito (ver Cap. 28).

“A la mitad del ‘siete’” en Daniel 9:27, explica Carl H. Cornill, significa el tiempo después de tres y medio años y que tiene su origen en los tres y medio años de la persecución de Antioco.[8]  En los años 169 a 168 aC el rey sirio saquea el templo y aplaca una rebelión judía, aboliendo el estado de Jerusalén basado en el templo, estableciendo una polis pagana en el Akra, y poniendo al templo el nombre “Zeus Olímpico.”  La “abominación de desolación” es algo que el rey sirio construye en el altar del santuario de Jerusalén en 167 (ver 1 Mac. 1:54; 2 Mac. 6:2).

Además, la abominación de desolación es identificada por Jesús con la profanación del templo a cargo del general Romano Tito, quien destruye el templo en el año 70 dC (Mat. 24:15; Mar. 13:14).  En otras palabras, Israel continúa desobedeciendo a pesar del azote de los 7 x 70 años.  No se arrepienten hasta que Jerusalén es completamente destruido en el año 70 dC, como lo profetizó Jesús, y el reino les es quitado y dado a otro rebaño, la iglesia compuesta de judíos y gentiles sin distinción.

Jesús revela los “misterios” (i.e., verdades mantenidas escondidas de los profetas del Antiguo Testamento) acerca del reino de Dios en parábolas (Mat. 13:1-52; ver p. 442).[[9]]  Estas verdades escondidas, como la parábola de la cizaña, llevan consigo la implicación de que habrá un periodo alargado de tiempo entre su primera y segunda venidas (Mat 13).  Inaugura el reino mesiánico de justicia en su primera venida, lo continúa ahora, y lo consumará en su segunda venida.  La amplia aceptación del evangelio de Jesucristo en la historia de la iglesia es un evento asombroso.  Como se ve en el siguiente capítulo, después de la destrucción de Jerusalén y su templo, estas instituciones son espiritualizadas, trascendentalizadas, y escatologizadas en el reino traído por medio de Cristo.

[[1] La Declaración de Chicago sobre la inerrancia bíblica, en su artículo XIII, dice: “Negamos también que la inerrancia sea negada por tales fenómenos bíblicos como… el uso de hipérboles y números redondos…” (Nota del traductor).]

[2] Nota del Traductor: Sin perjuicio de lo dicho por el autor, es de considerarse la propuesta presentada por el físico teórico evangélico David H. Lurie.  En su artículo “A New Interpretation of Daniel’s ‘Sevens’ and the Chronology of the Seventy “Sevens” (en Journal of the Evangelical Theological Society 33/3 (Sept. 1990), pp. 303-309), Lurie desarrolla una propuesta a partir del significado de la palabra hebrea traducida comúnmente como “semanas,” que podría traducirse mejor como septetos o septenos (la palabra hebrea es masculina, lo que la distingue de la palabra “semana” que en hebreo también es femenina).  El erudito reformado en Antiguo Testamento E. J. Young, en su libro The Prophecy of Daniel (Grand Rapids: Eerdmans, 1977), explica que la palabra traducida como “semanas” es un participio masculino que denota algo computado por siete o dividido entre siete (p. 195).  A partir de este significado de la palabra, Lurie propone que, los “sietes” o septenas pueden ser cualquier múltiplo de siete.  Lurie aplica esta propuesta interpretando el primer conjunto de siete septenos de Daniel 9:25 como compuestas de 14 años en lugar de siete años (es decir 7 x 14).  Conforme a esta propuesta, los cálculos entre la promulgación del edicto de Ciro en 538 aC, y el nacimiento del Señor, su crucifixión, y la destrucción de Jerusalén resultan asombrosamente precisos conforme a Daniel 9 (ver Lurie, op. cit., pp. 308-309; y Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27).

[3] Ver Thomas E. McComiskey,  “The Seventy ‘Weeks’ of Daniel against the Background of Ancient Near Eastern Literature,” en Westminster Theological Journal 47 (1985), pp. 35-40.

[4] E. Kipinski, “Recherches sur le livre de Zacharie,” en Vetus Testamentum 20 (1970), p. 40.

[5] Kaus Koch, “Die mysteriösen Zahlen der judäischen König und die apokalyptischen Jahwochen, en Vetus Testamentum 28 (1978), pp. 443-51; John J. Collins, Daniel with an Introduction to Apocalyptic Literature, Forms of Old Testament Literature 20 (Grand Rapids: Eerdmans, 1984), pp. 91-92.

[6] Similarmente, el sacerdote piadoso que escribieron el Libro de los Jubileos (ca. 160-110 aC) divide la historia de la salvación en “semanas” (i.e., periodos de siete años) y Jubileos (i.e., periodos de 7 x 7 años).  Divide el periodo desde la creación hasta Moisés en 7 “semanas” [de años] x 7 jubileos para un total de 49 Jubileos.  Después de eso, “y los jubileos pasarán, hasta que Israel sea limpiado de toda culpa de fornicación, e inmundicia, y contaminación, y pecado… y ya no habrá más un Satanás o ningún maligno, y la tierra será limpia desde ese tiempo y por siempre” (50:5).

[[7] Ésta es la traducción del autor, misma que en español es casi igual a la de la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (nblh).  (Nota del traductor).]

[8] Carl H. Cornill, Die siebzig Jahrwochen Daniels (Köinigsberg: Hartung, 1889).

[[9] Nota del traductor: Ver La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4).

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Ver también: Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27; Jerusalén: Lugar del fin de la antigua era; Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24); La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11); Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio); Contexto bíblico (intertextual) de las lenguas extrañasExaltación y entronización del Señor JesucristoEl valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14); Elección del sustituto de Judas (Hechos 1:12-26)Elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo Testamento; El comienzo de los postreros días en Pentecostés; La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasEl reino del Mesías y Su IglesiaOrigen de la expresión bíblica “postreros días” o “últimos tiempos” (eschaton)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos.

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. Bruce K. Waltke, de nacionalidad estadounidense, es un erudito reformado en Antiguo Testamento.  Obtuvo maestría (M.A.) y doctorado (Ph.D.) en lenguas y literatura del Antiguo Cercano Oriente por la Universidad de Harvard, con un post-doctorado en el Hebrew Union College de Jerusalem, Israel.  Aunque fue educado en el Dispensacionalismo (sus Th.M., y Th.D. en Nuevo Testamento los obtuvo por el Seminario Teológico de Dallas), a los 50 años de edad abandonó públicamente el dispensacionalismo por ser contrario a la Biblia y abrazó la teología Reformada o teología del pacto.  Ha sido profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, Westminster Theological Seminary, Regent College, University of British Columbia (de donde es Profesor Emérito), Reformed Theological Seminary, Orlando, y en Knox Theological Seminary, y profesor visitante en varias universidades y seminarios como Covenant Theological Seminary, Geneva Bible College, Trinity Evangelical Divinity School, y Wheaton College.  En 1975 fue presidente de la Evangelical Theological Society.  Ha editado o participado en la edición de varias traducciones de la Biblia al inglés incluyendo la New American Standard Bible, y la New International Version.  Es autor de numerosos libros y artículos de alto nivel académico.

El valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)

Por Bruce K. Waltke.

La famosa visión de Ezequiel, “El valle de los huesos secos,” le fue dada hace más de 2500 años para los exiliados en Babilonia.  No obstante, la pregunta que Dios hace a Ezequiel, “¿pueden estos huesos vivir?,” sigue siendo una pregunta que se nos hace a finales del siglo veinte.  En diversos momentos nos la hacemos con respecto a nuestras vidas, nuestros matrimonios, y nuestras iglesias.

Entonces, como ahora, la visión tiene el propósito de vivificar los espíritus languidecidos de los escogidos de Dios.  La plaga de la duda seca y marchita vidas que alguna vez fueron bellas y fragantes como rosas.  Matrimonios concebidos en amor y unidos por la fe pueden morir en el cinismo y la desesperación.  Iglesias que alguna vez crecieron y florecieron con las lluvias tempranas, se secan por el desaliento que detiene las lluvias tardías.

A los destinatarios de esta profecía Dios los llama “pueblo mío” (vv. 12 y 13).  Nuestros ancestros en el exilio babilónico, habiendo perdido la santa ciudad con el templo de Jehová, se preguntaban si todavía eran el pueblo de Dios.  La repetida apelación “pueblo mío,” les reaseguraba su identidad.  De igual manera, a pesar de lo desesperanzador que nuestra situación pueda parecer, los creyentes en el Señor Jesús necesitan oír de nuevo cómo Dios se dirige a ellos como “pueblo mío” (Gálatas 3:26-29; 6:16; 1ª Pedro 2:9-10).

Aunque Ezequiel presentó su visión originalmente a los exiliados en Babilonia, la incluyó con sus otras visiones en su libro, mismo que ahora se dirige a la Iglesia universal.  Dentro del canon, esta visión funciona como un aliciente y ejemplo de cómo Dios revive a Su pueblo.  Sus verdades son por definición universales y eternas.  Pablo se refiere a la visión de Ezequiel cuando explica que “el Espíritu vivifica” (2ª Corintios 3:6).

La profecía tiene dos actos: I. Visión (vv. 1-10) y II. Interpretación (vv. 11-14).  Cada uno de estos actos tiene tres escenas: 1) El valle de los huesos secos (vv. 1-3); 2) Los huesos fragmentados convirtiéndose en cuerpos (vv. 4-6); 3) El viento entrando en los cuerpos (vv. 9-10).  La interpretación identifica los huesos como la Casa de Israel y su sequedad como su pérdida de esperanza (v. 11), y el viento como el Espíritu (v. 14).  Las tres escenas de cada acto proveen un ejemplo de la manera en que Dios resucita a santos que están secos como huesos.

ESCENA UNO: EL VALLE DE LOS HUESOS SECOS

La primera escena, el valle de los huesos secos, presenta como protagonista al profeta mismo y da una enseñanza inicial acerca del avivamiento.  Dios en Su gracia soberana inicia el avivamiento de Israel llamando y enviando al profeta a los huesos secos.  La escena consiste de tres partes.

Escena parcial 1: El llamamiento de Ezequiel (v. 1a).  Ezequiel introduce su profecía con la fórmula “La mano de Jehová estaba sobre mí (v. 1).  Esta fórmula es relativamente común en Ezequiel e identifica sus relatos en primera persona de entre sus varias visiones.  Esta intervención señala que la resurrección de Israel se originó con Dios, no con la humanidad.  De igual manera hoy, el que podamos resucitar de nuestras “tumbas” comienza con el llamamiento de un profeta, alguien a quien Dios envíe y por medio del cual Él hable (Romanos 10:14-15).

Escena parcial 2: El valle de los huesos secos (v. 1b-2).  En la segunda escena parcial Dios hace que Su profeta se confronte con la condición espiritual de Su pueblo.  El Espíritu lo asienta (no nada más lo ‘pone’) en medio de los huesos secos, y luego lo lleva a dar vueltas y vueltas por ese cementerio abierto para hastiarlo de muerte.  La situación parece imposible.  Los profetas de Dios son llamados, y son realistas.  Quizá tú también te sientas como si estuvieras en el exilio, destituido sin esperanza de tu herencia y tu futuro.  La salvación parece imposible.

Escena parcial 3: La fe del profeta (v. 3).  En la tercera escena parcial, Jehová estimula la fe en el profeta.  Se dirige a él como “ser humano” (no, “hijo del hombre”)[1] para recordarle que es un mero mortal terrenal.  Ningún profeta puede soplar aliento de vida espiritual dentro de este valle de huesos secos.  Solamente Dios puede hacerlo.

Al preguntarle “¿Pueden vivir estos huesos?,” Jehová opera dos virtudes en Ezequiel.  Primero, lo fuerza a involucrarse respondiendo la pregunta.  Segundo, al tratar de responderla, Ezequiel se vuelve del valle de los huesos secos a Jehová.  En tanto que Jehová se dirige a él como “ser humano”, él se dirige a Dios como “Señor [soberano] Jehová [que guardas el pacto].”  Su respuesta es clásica: “Eres el único que lo sabe.”  Quiere decir que nada es imposible con Dios.  La vivificación de Israel depende solamente de la gracia soberana de Dios (cf. Lucas 5:12).

El avivamiento comienza con un profeta que es llamado, que confronta la realidad, y que cree que nada es imposible con el soberano Señor.  Los verdaderos profetas son tanto realista como optimistas.

ESCENA DOS: LOS HUESOS SE CONVIERTEN EN CUERPOS

La segunda escena, en la que los huesos se convierten en cuerpos, presenta como protagonista a la Palabra de Dios, dándonos así nuestra segunda enseñanza acerca del avivamiento.

Escena parcial 1: Un mandamiento para predicar la Palabra del Señor (vv. 4-5a).  La primera escena parcial subraya la importancia de predicar Su Palabra con autoridad envolviendo un mandamiento a predicar con otro mandamiento a predicar.  Finalmente, por medio del profeta, Dios mismo se dirige a los huesos secos.  Primero, Dios habla a Su profeta y le manda profetizar: “Luego me dijo, ‘Profetiza a estos huesos’.  Segundo, le manda al profeta que predique Su Palabra al pueblo y les manda escuchar: “Y diles, ‘Huesos secos, escuchad la palabra de Jehová’.”   Luego, de nuevo por medio del profeta Dios se dirige ahora al pueblo: “Esto es lo que Jehová soberano Señor dice a estos huesos.”

Uno y medio versículos de esta escena ordenan al profeta predicar la Palabra de Dios y al pueblo a escucharla.  Esta fórmula de envoltura, aunque abreviada, se repite en cada escena (vv. 9, 12).  Si un predicador guarda la esperanza de que venga un avivamiento, debe enfatizar y volver a enfatizar, aunque resulte tedioso, “Escuchad ahora la Palabra de Jehová.”  El vocabulario exhaustivo para la predicación también subraya la importancia de la predicación de la Palabra del Señor para el avivamiento.  La palabra clave “profecía” (hablar por Dios) se usa, a propósito, siete veces, el número que significa lo completo (vv. 4, 7 [2 veces], 9, 10, 12).  Un segundo término es “la palabra de Jehová” (v. 4), que significa una palabra profética de parte de Dios.  Tercero, cuando Dios se dirige a los huesos secos utiliza un término más: “Así ha dicho Jehová” (vv. 5, 9, 12).

Esta fórmula refleja la forma en la que los mensajeros políticos presentaban en otros tiempos las palabras de sus señores (e.g., 2º Reyes 18:19).  Los profetas usaban esta fórmula para indicar que, como los mensajeros de los reyes del mundo, eran mensajeros del Rey celestial.  Como representantes plenipotenciarios del Rey celestial, hablaban con autoridad de parte del Cielo en la tierra.

Finalmente, lleva la profecía a conclusión con una palabra de la Palabra inspirada de Dios, “declara” (Heb. ne’um).  Ne’um significa “discurso lleno del Espíritu.”  La palabra aparece en el Salmo 110:1, “Jehová dijo [Heb. ne’um] a mi Señor.”  Nuestro Señor interpreta así el pasaje cuando dice: “¿Pues cómo David hablando por el Espíritu le llama Señor… ?” (Mateo 22:43).

Escena parcial 2: Los huesos secos vivirán (vv. 5b-6).  La segunda escena parcial presenta el mensaje en sí.  Dios revive a Sus escogidos mediante la promesa de volverlos a la vida: “He aquí yo hago entrar espíritu [o aliento; Heb. ruah[2]] en vosotros, y viviréis…” (vv. 5-6).  El mensaje de Dios a los mortales es que Él es el Dios de la vida.  Él bendijo a Su creación (los llenó con la potencia de vida) para vencer la esterilidad y la muerte.  Llenos con Su vida, la flora y la fauna vencen a la muerte y sobreviven.  Para Sus escogidos, Cristo es su resurrección y la vida (Juan 11:25).  El que oye Su Palabra y cree al que lo envió, tiene vida eterna; …ha pasado de muerte a vida (Juan 5:24).  Si la muerte es la última palabra, entonces la muerte es dios.  ¡Pero Cristo sorbió a la muerte!

Ezequiel enfatiza la seguridad del avivamiento.  Isaías enfatiza los medios.  Dirigiéndose a los mismos exiliados desalentados (Isaías 40:27), Isaías dice: “…pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán” (40:31).  Mediante el don de la fe en el don de la Palabra de Dios, el santo es transportado del valle de huesos secos a la tierra que fluye leche y miel porque Dios está presente allí de una manera singular.

ESCENA TRES: EL VIENTO DA VIDA A LOS MUERTOS

La tercera escena, el viento da vida a los muertos, destaca el papel del Espíritu de Dios, proveyéndonos con la tercera enseñanza acerca del avivamiento.

Escena parcial 1: El viento/Espíritu viene por medio de la predicación (vv. 9).  La conexión entre la Palabra de Dios y el Espíritu es establecida en el versículo 4: “Profetiza sobre estos huesos… Yo hago entrar espíritu [o aliento] en vosotros, y viviréis.”  No obstante, se vuelve claro que la Palabra por sí sola es insuficiente.  La segunda escena concluye con el comentario: “pero no había en ellos espíritu [o aliento].”  La escena tres comienza con la necesidad de predicar para efectuar el don del Espíritu (vv. 7-9).

Escena parcial 2: El viento vivifica los cuerpos (v. 10).  El viento, que Dios equipara con Su Espíritu en el v. 14, transforma el valle de los huesos secos en un ejército basto y lleno de vida.  Jehová trae avivamiento tanto por medio de la predicación autoritativa como por medio del otorgamiento del Espíritu (cf. 1ª Tesalonicenses 1:4-6; 2:13; 1ª Corintios 3:14-18).

La Confesión Escocesa expresó la convicción de los Reformadores: “Nuestra fe y su seguridad no proceden de carne y sangre, es decir, de poderes naturales dentro de nosotros, sino que son la inspiración del Espíritu Santo…, quien nos santifica, y nos lleva a toda verdad por Su propia obra, sin lo cual permaneceríamos para siempre enemigos de Dios e ignorantes de Su Hijo, Cristo Jesús.  Por naturaleza estamos tan muertos, ciegos y somos tan perversos, que no podemos sentir cuando nos pican, ni ver la luz cuando brilla, ni asentir a la voluntad de Dios cuando es revelada, a menos que el Espíritu de Dios reviva aquello que está muerto, remueva las tinieblas de nuestras mentes, e incline nuestros necios corazones a la obediencia a Su bendita voluntad.”

OREMOS POR PROFETAS

Pidamos pues al Señor que levante profetas para predicar Su Palabra en nuestra generación.  Y pidamos al Señor que continúe usando seminarios fieles para darle a los predicadores que ha llamado una palabra de profecía aún más segura.  Las últimas dos escenas de la visión contienen escenas parciales de cumplimiento (vv. 7-8; 10), pero no la interpretación.  Ezequiel y su generación de la Casa de Israel murieron antes de ver a los escogidos levantarse de sus tumbas y volverse llenos del Espíritu a fin de regresar a la Tierra Santa y establecerse en ella.  La siguiente generación, no obstante, lo experimentó, y supo que Jehová había hecho lo que había parecido imposible.  La profecía se dilata en parte para que podamos tener una palabra profética aún mucho más segura (1ª Pedro 1:19).

Y oremos que la Iglesia pida y abrace la plenitud del Espíritu de Dios (cf. Lucas 4:10-13).

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[1] Aunque la expresión hebrea ben ‘adam  significa literalmente “hijo de hombre,” ésta tiene dos acepciones o usos.  En Daniel capítulo 7 y en 1º de Enoc se usa como título para la figura escatológica que habría de venir.  En el Nuevo Testamento nuestro Señor ostenta la expresión como su título para indicar que él es una figura escatológica.  La otra acepción es un hebraísmo, “un hombre de X,” un “hijo de X” es una expresión comúnmente utilizada para representar la naturaleza, calidad, carácter o condición de una persona.  Por lo tanto, como Ezequiel no es una figura escatológica, la expresión ben ‘adam en este pasaje enfatiza su humanidad y debe por lo tanto ser entendida como dirigiéndose a él simplemente como “ser humano”.  Cf. Bruce K. Waltke & M O’Connor, Introduction to Biblical Hebrew Grammar, Winona Lake: Eisenbrauns, 1990; pp. 149f., P. 9.5.3a.; y  Daniel I. Block, The Book of Ezequiel: Chapters 25-48 (New International Commentary of the Old Testament), Grand Rapids: Eerdmans, 1998; p. 367. (Nota Bene del autor para la traducción español de este artículo).

[2] La palabra hebrea ruah significa y puede traducirse como viento, espíritu o aliento.

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Ver también: Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Sermón expositivo de Ezequiel 47:1-12, antecedentes AT del Pentecostés (audio)Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)Paralelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (cuadro comparativo).

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Artículo publicado originalmente en Reformed Quarterly (publicación trimestral de Reformed Theological Seminary), spring 1998, vol. 17, issue 1: http://www.rts.edu/quarterly/spring98/waltke.html.  Traducido y publicado en español (con fines no lucrativos) contando con los debidos permisos del autor y del Reformed Theological Seminary.  Prohibido su uso con fines comerciales o lucrativos.

Traducción de Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. Bruce K. Waltke, de nacionalidad estadounidense, es un erudito reformado en Antiguo Testamento.  Obtuvo maestría (M.A.) y doctorado (Ph.D.) en lenguas y literatura del Antiguo Cercano Oriente por la Universidad de Harvard, con un post-doctorado en el Hebrew Union College de Jerusalem, Israel.  Aunque fue educado en el Dispensacionalismo (sus Th.M., y Th.D. en Nuevo Testamento los obtuvo por el Seminario Teológico de Dallas), a los 50 años de edad abandonó públicamente el dispensacionalismo por ser contrario a la Biblia y abrazó la teología Reformada o teología del pacto.  Ha sido profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, Westminster Theological Seminary, Regent College, University of British Columbia (de donde es Profesor Emérito), Reformed Theological Seminary, Orlando, y en Knox Theological Seminary, y profesor visitante en varias universidades y seminarios como Covenant Theological Seminary, Geneva Bible College, Trinity Evangelical Divinity School, y Wheaton College.  Es autor de numerosos libros y artículos de alto nivel académico.