Las raíces del pecado sexual

Por Rosaria Champagne Butterfield.

Extracto tomado del libro The Secret Thoughts of an Unlikely Convert.  An English Professor’s Journey into Christian faith, 2nd Ed. (Crown & Covenant Publications, 2014); pp. 31-34.

Nota introductoria: Rosaria Champagne era profesora de tiempo completo de Literatura Inglesa y de Estudios de la Mujer en la Universidad de Syracuse y una activista posmodernista lesbiana de izquierda de la comunidad LGBTQ.  Una de sus especialidades académicas era la teoría queer.  Tras dos años de conversaciones y de analizar la Biblia con un ministro presbiteriano reformado y su esposa, Rosaria rindió su vida a Cristo y cambió por completo su forma de pensar y su estilo de vida.   Hoy Rosaria Champagne Butterfield está casada con un ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada, es madre adoptiva de cuatro hijos, y profesora de Literatura Inglesa en The Geneva College.   


Quizá notes que no hay nada inherentemente sexual acerca de estos pecados: orgullo, riqueza, enfoque de vida motivado por el entretenimiento, falta de misericordia, y falta de modestia.  Nos gusta pensar que el pecado está contenido por categorías de la lógica o la psicología.  No lo está.  ¿Entonces por qué asumimos que el pecado sexual tiene orígenes sexuales o afectivos?  Esto es porque tenemos un enfoque demasiado estrecho acerca de la esfera de la sexualidad.  La sexualidad no es lo que hacemos en la cama.  La sexualidad abarca toda una gama de necesidades, demandas y deseos.  La sexualidad es más un síntoma de la condición de nuestra vida que una causa, es más una consecuencia que un origen.

De manera importante, [en las palabras registradas en libro de Ezequiel 16:48-50] no vemos a Dios burlándose de la homosexualidad ni considerándola como un pecado diferente, inusual, o exótico.  Lo que vemos en lugar de ello es la advertencia de Dios: Si te complaces en los pecados del orgullo, riqueza, entretenimiento-lujuria, falta de misericordia y falta de circunspección, te encontrarás hundido en pecado — y en la clase de pecado que te sorprendería.  Ese pecado puede adherirse a un patrón de vida estrecha o laxamente vinculado con esta lista.  Aunque el pecado no está constreñido por categorías lógicas de progresión, sí es progresivo.  Es decir, aunque el pecado no se queda constreñido por tipo o tropo, si es ignorado, excusado, o disfrutado, el pecado crece y se esparce como hiedra venenosa.

Pero Dios es un Dios de misericordia, redención, segundas oportunidades, y salvación.  Y entonces, cuando Jesús usa Sodoma como ejemplo durante su ministerio terrenal, el ejemplo revela que Dios está más enojado con la gente religiosa del tiempo de Jesús que con los habitantes de Sodoma.  Jesús dijo esto al pueblo de Dios en Capernaum:

Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. (Mateo 11:23-24).

Jesús les dice claramente que, si Sodoma hubiese visto el poder de Dios manifestado ante ellos como lo vio Capernaum, se hubieran arrepentido y hubieran vivido.  La afirmación de Jesús de que Dios está mucho más dolido por los pecados de aquellos que dicen conocerlo que por los de quienes no lo conocen, resonó conmigo.  Hay una justicia y amplitud en las palabras de Jesús que simplemente no está reflejada en la cultura evangélica moderna.  Vemos esta amplitud reflejada en la invitación de Jesús al final del capítulo.  Jesús declara: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).   Este pasaje también me convenció de que la homosexualidad —como todo pecado— es sintomático y no causal —es decir, nos dice dónde han estado nuestros corazones, no quiénes somos inherentemente o qué es lo que estamos destinados a convertirnos.

Este pasaje me forzó a ver al orgullo y no a la orientación sexual como la raíz del pecado.  En consecuencia, esto dio forma a la manera en la que reflexionaba sobre la totalidad de mi vida, en el contexto de la Palabra de Dios.  Me di cuenta de que mi sexualidad nunca había sido pura y mis relaciones nunca honraron a la otra persona ni al Señor.  Mi código moral incluía la monogamia serial, el sexo “seguro”, y el sexo solamente en el contexto del amor.  El amor, fundado solamente en sentimientos personales como lo había sido el mío, cambia sin aviso ni lógica.  La verdad es que, fuera de Cristo, soy manipuladora, mentirosa, traficante de poder, y controladora. En mis relaciones con hombres y con mujeres, tenía que ser yo la que estaba a cargo.  Mataba con amabilidad y asesinaba con regalos.  Compraba las lealtades y afectos de la gente.  Había sido lesbiana por casi una década.  Me consideraba una lesbiana “informada” –alguien que había tenido relaciones con hombres y los había encontrado faltos y no satisfactorios.  No me consideraba bisexual porque no había tenido la intención de tener una relación con un hombre nunca más.  No me parecía que los hombres fuesen atractivos o interesantes.  Mi identidad sexual comenzó en formas no sexuales: Siempre he disfrutado la buena comunicación que las mujeres comparten.  También me encontré estrechando lazos con mujeres en pasatiempos e intereses compartidos y en valores políticos feministas e izquierdistas.  No me interesa la pornografía en ninguna forma, y por lo tanto la atracción visual nunca motivó mis amistades o respuestas a otras personas.  Comparto mi historia sexual contigo no para presumir mi pecado o para ofender al lector, sino para revelar que mi sexualidad era pecaminosa no porque fuese lesbiana per se sino porque no estaba controlada por Cristo.  Mi pasado heterosexual no estaba más santificado que mi presente homosexual.  Dios me había revelado eso poderosamente al aprender de la predicación de su Palabra, al leer la Biblia y al hablar con otros cristianos en mi iglesia acerca de lo que la sexualidad significaba en la economía de Dios.  Al entenderme a mí misma como un ser sexual, responder a Jesús (es decir, “entregar mi vida a Cristo”) significaba no ir hacia atrás a mi pasado heterosexual sino ir hacia adelante a algo enteramente nuevo.  En ese entonces pensé que eso sería muy probablemente una vida célibe y soltera.  Una sexualidad que no devorara a la otra persona me parecía inimaginable.  Y aunque nunca me gustó realmente la idea de envejecer sola, acepté que si Dios pudo llevarme a salvo tan lejos en la vida, él también atravesaría conmigo esta siguiente parte.

Todo aspecto de mi vida quedó bajo el escrutinio de mi nueva cosmovisión cristiana… Aprendí que el pecado echa raíces no en conductas externas, sino en patrones de pensamiento…

Conforme releí mi vida, me di cuenta de que mi pecado sexual tenía su raíz no solamente en el orgullo sino también en un falso entendimiento acerca del género…   ni siquiera sabía cómo ser mujer

ROSARIA. Foto portada SECRET THOUGHTS unlikely convert


Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

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Citas (románticas) con no cristianos

Por Francis A. Schaeffer.

Tomado de Lane T. Dennis, ed., Letters of Francis A. Schaeffer.  Spiritual Reality in the Personal Christian Life (Wheaton: Crossway, 1986), pp. 179-180.

Carta a un ex-alumno de L’Abri[1] y nuevo creyente respecto de su relación con su novia cristiana, y acerca de si los cristianos pueden salir/andar románticamente[2] con no cristianos.

Diciembre 1957.

Chalet les Mélèzes.  Huémoz sur Ollon, Suiza.

Estimado Jim:

Gracias por tu larga carta.  Fue un gozo para la Sra. Schaeffer y para mí y para todos nosotros recibirla.  Cuán agradecidos estamos de saber que estás progresando espiritualmente, y de saber que encontraste al Señor aquí en L’Abri.  Nos regocijamos de oír de ti después de tantos meses y de oír cuán maravillosamente has continuado con el Señor recientemente.  Estaremos pensando acerca de Cynthia y de ti y estaremos orando por ambos, que el Señor les muestre claramente lo que él quiere que su relación sea.  Vayan lentamente hasta que estén muy seguros, y Jim, ten cuidado de que ambos acudan al Señor por Su fuerza para no permitir que lo físico los presione a ir más rápidamente de lo que el Señor quiere.  Puedes estar seguro de que si quieres la voluntad del Señor respecto de Cynthia, el Señor te lo dejará claro.

En cuanto a la pregunta sobre andar o salir con [dating] no cristianos, diré lo siguiente: depende del por qué una persona está saliendo con un no cristiano.  Siento que siempre está mal salir [to date] con no cristianos con cualquier posibilidad en mente de casarse con ellos.  Debes recordar que la Biblia dice claramente que no debemos casarnos con no cristianos.  Y siendo realistas, uno debe reconocer que nos casamos con quien conocemos, y con quien andamos.  Y en algún punto, si andamos con alguien regularmente y disfrutamos su compañía, comienzan las atracciones físicas y éstas pueden ser muy poderosas.  Por otro lado, si un cristiano ocasionalmente saca a pasear a una no cristiana, y no se limita a la conversación casual, sino que usa el tiempo para sentarse en algún lugar para hablar directamente acerca de las cosas del Señor, eso podría algo diferente.

Mucho depende de lo que quieras decir con “andar” o “salir” [date].  Con toda seguridad en tal caso no se tomarían de la mano o nada de ese tipo, sino solamente una amistad de tipo conversacional serio—con el cristiano habiendo predeterminado que no habrá nada más.

Espero que esto les sea de alguna ayuda.  No creo que sea el tipo de cosa sobre la que puedes hacer una regla absoluta.  El individuo debe determinar por qué está haciendo esto y lo que realmente está haciendo, delante del Señor.

Nos dará muscho gusto saber de cómo te fue en la reunión de InterVarsity en Urbana.  Y alabamos al señor por lo que escribiste acerca de tu madre.  Si ves a Ed Phillips dale nuestros saludos.  Todos te enviamos nuestro amor en el Señor.

Francis. A. Schaeffer.

[1] La referencia es a L’Abri Fellowship, un centro de estudio bíblico y pensamiento cristiano fundado en 1955 por Francis y Edith Schaeffer en los Alpes Suizos.  Ahí la familia Schaeffer recibía a viajeros (mayormente jóvenes) que querían discutir intelectualmente el cristianismo.  Ver http://www.labri.org/

[2] Nota del traductor: La palabra usada en el original inglés es date, verbo que puede usarse para lo que en español llamamos noviazgo (formal) pero que también puede referirse a la mera acción (informal) de “salir” o “andar” con alguien del sexo opuesto con motivaciones o intenciones románticas y/o sexuales.

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Ver también: “…y para vuestros hijos”Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Aborto: La esclavitud de nuestra generaciónLas esposas de Juan KnoxVistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14).

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

El Rev. Dr. Francis A. Schaeffer (1912-1984), de nacionalidad estadounidense, fue un misionero y pensador cristiano de mediados del S. XX, cuyo principal ministerio se desarrolló en Suiza.  Proveniente de un hogar no cristiano, Schaeffer se convirtió en su adolescencia.  Fue educado en Hampden-Sydney College, de donde se graduó magna cum laude, en Westminster Theological Seminary, donde estudió con Cornelius Van Til y con Gresham Machen, y en Faith Theological Seminary.  Pastoreó iglesias presbiterianas en Pennsylvania y en Missouri.  En 1948 se mudó con su familia a Suiza como misionero, y en 1955 estableció, junto con su esposa Edith, L’Abri.  Recibió varios grados académicos honoríficos, incluyendo tres doctorados (en divinidades, en letras, y en derecho).  Escribió 22 libros, varios de ellos traducidos al español.

Las esposas de Juan Knox

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Interior de la “Casa de Juan Knox” en la Milla Real, Edimburgo, Escocia (foto de Alejandro Moreno Morrison).

Por Alejandro Moreno Morrison.

Gracias a los buenos oficios diplomáticos de Thomas Cranmer, Arzobispo de Canterbury, y del propio Eduardo VI, Rey de Inglaterra, en febrero de 1549, Juan Knox fue liberado de las galeras francesas en las que remó como esclavo por año y medio.

Ya en Inglaterra, Cranmer ofreció a Knox un obispado, jerarquía que le hubiera dado a Knox un mayor peso en la política eclesiástica para la reforma de la Iglesia de Inglaterra, y a Cranmer un aliado bien posicionado en sus esfuerzos por reformar dicha iglesia.  No obstante, siendo un presbiteriano convencido, Knox rechazó tal ofrecimiento.  Cranmer tuvo que conformarse con licenciar a Knox como ministro de la Iglesia de Inglaterra y poner bajo su cuidado pastoral la región de Berwick-upon-Tweed, en la frontera de Inglaterra con Escocia.

La predicación de Knox pronto atrajo la atención de muchas personas en Berwick-upon-Tweed, entre ellas la de la Sra. Elizabeth Bowes, esposa del aristócrata inglés Richard Bowes, de Aske, en Yorkshire.  Dicho sea de paso que entre la descendencia de Richard y Elizabeth Bowes está la reina Isabel II de Reino Unido, por parte de su madre Elizabeth Bowes-Lyon, la Reina Madre (1900-2002).

Pero volviendo a Knox y al S. XVI, Richard y Elizabeth Bowes tuvieron dos hijos y diez hijas.  Tras la llegada de Knox, la Sra. Elizabeth Bowes se convirtió en asistente asidua a sus sermones, a los cuales asistía acompañada de sus diez hijas.  Con el tiempo, Knox comenzó a visitar el hogar de la familia Bowes para dar estudios bíblicos y consejería pastoral.  De entre las hijas de los Bowes, Marjorie era la que más interés tenía en asistir a la iglesia y en estar presente cuando Knox visitaba a la familia.  Cabe aclarar que el jefe de familia, Richard Bowes, no compartía la sensibilidad espiritual de su esposa ni su admiración por Knox.

No se sabe cómo ni cuándo, pero la frecuente interacción con la familia Bowes resultó en un enamoramiento entre Knox, que contaba entonces con alrededor de 35 o 36 años, y Marjorie, la quinta hija de los Bowes, quien contaba con alrededor de 18 años.  Marjorie Bowes estaba tan enamorada de Knox que no le importó tener que enfrentar la oposición de su padre y de su hermano, así como el prospecto de una vida azarosa y sin las comodidades a las que estaba acostumbrada como miembro de la aristocracia.

Finalmente Juan y Marjorie contrajeron matrimonio.  No se conoce la fecha de la solemnización del matrimonio ni las circunstancias.  Esto se debe muy probablemente a que fue un matrimonio celebrado en secreto, con el consentimiento de la madre pero sin el consentimiento del padre.  Es probable que la ceremonia matrimonial se hubiera verificado en el verano de 1551, justo antes de que Knox fuese enviado a Newcastle para posteriormente ser llamado a Londres como uno de los capellanes del Rey Eduardo VI.

Juan y Marjorie Knox tenían poco tiempo de casados cuando murió Eduardo VI, en 1553, y ascendió al trono María Tudor (“la sangrienta”), quien habría de perseguir brutalmente a los protestantes.  La pareja Knox, junto con la madre de Marjorie, tuvo que salir de Inglaterra y encontró refugio en Ginebra, donde Juan Calvino ministraba.

Poco es lo que se sabe de Marjorie y de su vida matrimonial con Knox, pero el testimonio que de ella da Juan Calvino es suficiente para saber que Marjorie fue una gran mujer que hizo muy feliz a Juan Knox y a todos con quienes convivió.

Knox duró aproximadamente nueve años casado con Majorie, quien murió en 1560, poco después de que la familia Knox regresara a Escocia.  Knox quedó viudo y con dos hijos pequeños al inicio de la etapa más importante de su carrera, es decir, cuando comenzaba a encabezar la Reforma en en Escocia.

Calvino le escribió a Knox diciéndole que Marjorie fue “una de las más dulces mujeres.”  Algunos años después, lamentando todavía la pérdida sufrida por Knox, Calvino se refiere a Marjorie Knox como “una esposa cuyo igual no se encuentra en cualquier lugar,” y como “la más encantadora de las esposas.”

Cuatro años más tarde, en 1564, a la edad de 50 años, Knox volvió a casarse.  Nuevamente su esposa provino de la aristocracia, aunque esta vez de la aristocracia escocesa, no de la inglesa.  Su segunda esposa fue Margaret Stewart o Estuardo, hija de un matrimonio de amigos muy cercanos a Knox, y prima lejana de la Reina María Estuardo de Escocia.  Margaret tenía 17 años, así que Knox era unos 33 años más grande que ella.

La idea del matrimonio provino de la Sra. Stewart, esposa de Andrew Stewart y madre de Margaret.  En una ocasión la Sra. Stewart le dijo a Knox que necesitaba una esposa.  Knox le respondió que nadie querría casarse con él.  Ella le respondió que si ese era el problema ella se encargaría de resolverlo antes de su siguiente visita.  La Sra. Stewart entonces le preguntó a su hija mayor si querría casarse con el Sr. Knox, a lo que ella respondió que no.  Lo mismo sucedió con la segunda hija.  Cuando se lo preguntó a su tercera y última hija, ella le respondió que sí quería pero que tenía miedo de que Knox no la quisiera como esposa.

Knox fue invitado a cenar a casa de sus amigos Stewart, y durante la cena la Sra. Stewart le dijo a Knox que ya le había encontrado una esposa, su hija Margaret.  Knox le explicó a Margaret que su vida no era fácil, pero Margaret confirmó su deseo de casarse con él, y así lo hicieron.  Como Margaret era miembro de la familia real escocesa, debía contar con el consentimiento de la Reina María Estuardo, pero se casaron sin dicho consentimiento.  Se establecieron en una casa rentada en la Milla Real, en el centro de Edimburgo (casa que hoy es un museo que lleva el nombre “Casa de Juan Knox”).

Juan y Margaret Knox tuvieron tres hijas, y Margaret fue más que una ayuda idónea para él, no sólo en el hogar sino en su ministerio, fungiendo como su secretaria y después, cuando cayó enfermo Knox, cuidándolo hasta su muerte en 1572.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)

Por Bruce K. Waltke.

Tomado de An Old Testament Theology: An Exegetical, Canonical, and Thematic Approach (Grand Rapids: Zondervan, 2007), p. 272.

El linaje de Caín produce la primera metalurgia, la primera poesía, y las primeras ciudades. Su linaje es simbólico de la cultura humana con grandes civilizaciones y sin el Dios viviente. La ambigüedad de la cultura humana sin Dios es retratada por los avances paralelos en civilización con un aumento en la violencia.  La ciudad terrenal (hebreo ir, significa un establecimiento fortificado) epitomiza la ambigüedad: provee tanto la civilización como un alivio para el nomadismo y la alienación, así como protección contra la irracionalidad humana y la venganza; culmina en [Gen.] 11:4 con la construcción de una ciudad que desafía la supremacía de Dios.  En contraste los fieles buscan una ciudad celestial (Fil. 3:20; Col. 3:1-4; Heb. 11:10-11; 12:22; 13:14).  En lugar de honrar a Dios, el no creyente honra al ser humano, poniéndole a su ciudad el nombre de su hijo.  Ésta dirección en reversa dará como resultado el estado maquiavélico que se idolatra a sí mismo.

Lamec (4:19-24) representa tanto un endurecimiento progresivo en el pecado—poligamia (contra [Gen.] 2:24; Mat. 19:5-6) y una venganza crasamente injusta—como la extensión del mandato cultural de la industria pecuaria (v. 20) a las artes (v. 21) y las ciencias (v. 22). [Lamec] expresa su tiranía titánica en un canto (vv. 23-24).

En lugar de construir una civilización separada de Dios, Set llamó el nombre de su hijo “Enós,” para expresar la debilidad humana, y “entonces” (i.e., “comenzando con poner a la humanidad como nombre debilidad”) los descendientes de Set, comenzaron a invocar (qara besem) el nombre de Jehová.”  Qara besem significa “adorar” (i.e. hacer petición y dar alabanza”)… Caín, como la mayoría de los no creyentes, conoce acerca de Dios, pero no conoce a Dios en la intimidad.  La línea de Set produce los gigantes espirituales Enoc y Noé.  Lamec, en la línea de Caín, y Enoc, en la línea de Set, representan la séptima generación en la simiente de la serpiente y en la simiente de la mujer respectivamente.  El primero inflige muerte; el segundo no muere.

[Ver también: Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)La fe de los estatistas;Aborto: La esclavitud de nuestra generaciónVistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12)Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14).]

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison

El Dr. Bruce K. Waltke, de nacionalidad estadounidense, es un erudito reformado en Antiguo Testamento.  Obtuvo maestría (M.A.) y doctorado (Ph.D.) en lenguas y literatura del Antiguo Cercano Oriente por la Universidad de Harvard, con un post-doctorado en el Hebrew Union College de Jerusalem, Israel.  Aunque fue educado en el Dispensacionalismo (sus Th.M., y Th.D. en Nuevo Testamento los obtuvo por el Seminario Teológico de Dallas), a los 50 años de edad abandonó públicamente el dispensacionalismo por ser contrario a la Biblia y abrazó la teología Reformada o teología del pacto.  Ha sido profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, Westminster Theological Seminary, Regent College, University of British Columbia (de donde es Profesor Emérito), Reformed Theological Seminary, Orlando, y en Knox Theological Seminary, y profesor visitante en varias universidades y seminarios como Covenant Theological Seminary, Geneva Bible College, Trinity Evangelical Divinity School, y Wheaton College.  Es autor de numerosos libros y artículos de alto nivel académico.

“…y para vuestros hijos”

Por Alejandro Moreno Morrison.

Los hijos sean criados por los padres en el temor del Señor; y provean los padres para sus hijos…

Segunda confesión helvética, XXIX.

Es un deber natural de todos los padres, cristianos y no cristianos, proveer para las necesidades de sus hijos menores.  Esto requiere de los padres pensar a largo plazo, a futuro, de manera que lo que proveen para sus hijos en su infancia redunde en su bienestar cuando los padres ya no estén o no puedan cuidar de ellos.  Para ello, los padres invierten tiempo, esfuerzo y recursos de todo tipo planeando y proveyendo para sus hijos, a fin de darles las mejores posibilidades a su alcance de cuidado, crecimiento y desarrollo.

Los padres cristianos tienen además la obligación pactual, delante de Dios, de proveer para el bienestar espiritual, presente y futuro, de sus hijos.  Al recordarle Moisés al pueblo de Dios la ley del pacto, les recuerda también que dicho pacto y dicha ley son,

para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida… (Deuteronomio 6:2).

En el mismo espíritu, el libro de Proverbios exhorta a los fieles:

Instruye al niño en el buen camino, y aun cuando envejezca no se apartará de él (Proverbios 22:6).

Dicha obligación pactual se deriva de lo que se denomina el principio de la “sucesión dinástica” de los pactos bíblicos.  Este principio lo vemos reflejado, por ejemplo, cuando la Escritura celebra que la misericordia de Jehová es “de generación en generación”.  Al hacer su pacto benevolente de bendición y redención con Abraham, el Señor le prometió que dichas bendiciones serían para él y para su descendencia (Génesis 17:2-8).  Por eso el apóstol Pablo nos recuerda que la promesa es firme para toda la descendencia de Abraham, y que Abraham es “padre de todos nosotros” (Romanos 4:16), “los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, nuestro Señor” (Romanos 4:24); “los que son de fe, éstos son hijos de Abraham” (Gálatas 3:7).  Así que, siendo incorporados a la simiente de Abraham, no sólo el creyente en Cristo sino también sus hijos entran en dicha relación pactual.  Es por eso que al responder a quienes convencidos de sus pecados se preguntaron “¿Qué haremos?”, el apóstol Pedro los exhortó a arrepentirse y a ser bautizados (es decir, recibir la señal de pacto): “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos…” (Hechos 2:39).  Por eso bautizamos a los hijos infantes de los creyentes en Cristo como “hijos del pacto,” ¡porque la promesa de redención también es para ellos!

Asimismo, el principio de la “sucesión dinástica” entraña la obligación de los padres cristianos de instruir a sus hijos para amar a Dios y serle fieles (ver Génesis 17:9).  De manera que, así como la promesa se extiende a la descendencia del cristiano, también existe una obligación de los padres cristianos ante Dios de proveer en el presente para el bienestar espiritual presente y futuro de sus hijos, a fin de que a su tiempo ellos puedan poner conscientemente su fe en el Señor Jesucristo como su salvador.  Y es obvio que en su misericordia Dios provee los medios espirituales y materiales para que los padres cristianos puedan cumplir con esta obligación.  Así que lo único que Dios pide de nosotros es obediencia, lealtad, y fe, creyendo que Él cumplirá sus promesas proveyendo lo necesario para que cumplamos con nuestra obligación respecto de las generaciones venideras.

Así que, ¿has pensado qué será del bienestar espiritual de tu descendencia?  ¿De que serviría un buen trabajo, buena salud, y aun una buena familia y buenos valores, si ellos se apartaren de Dios, de la verdad de Su Palabra y de la salvación que sólo hay en Él? Entonces, ¿qué estás haciendo hoy para proveer para el bienestar espiritual de tus hijos y tus nietos cuando tú y tus pastores ya no estén en este mundo?  ¿Qué estás haciendo hoy para asegurarte de que quienes serán pastores de tus hijos y tus nietos estén debidamente preparados para los desafíos que enfrentarán las próximas generaciones?

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Ver también: Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoSobre el pecado original (Génesis 3)La perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraSobre el pacto abrahámicoPablo sobre la justificación de Abraham en Génesis 15 (Romanos 4)Arrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésContraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Sobre el bautismo.Sobre los medios de gracia.Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaCitas (románticas) con no cristianosSermón de Rut 1, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:38-41, el bautismo (audio)Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.