La oración y la luz láser: Una ilustración

Por John Polkinghorne.

Fragmento tomado del libro Quarks, Chaos & Christianity, rev. ed. (New York: Crossroads, 2005), pp. 92, 93-94.

…un científico puede orar.  Podemos tomar con absoluta seriedad todo lo que la ciencia puede decirnos y creer que hay lugar disponible para nuestra acción en el mundo y para la acción de Dios también.  Por supuesto, esto no significa que la oración sea nada más llenar una serie de cheques en blanco que nos fueron dados por un Papá Noel celestial.  Esta es la razón por la que no podría esperar que todos esos pacientes por los que oré simplemente se recuperaran, a pesar de lo mucho que esperaba que lo hicieran.  La oración no es magia.  Es algo mucho más personal, pues es la interacción entre la humanidad y Dios.

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Una ilustración que uso a menudo es una tomada de la ciencia.  Es una parábola de la luz láser.  Lo que hace que la luz láser tenga sus propiedades inusuales es que es lo que los físicos llaman “coherente.”  La luz está compuesta de ondas, y, en una luz coherente, todas las ondas van al mismo paso.  Todas las crestas se juntan y suman hacia arriba para el máximo efecto; todas las depresiones se juntan y suman hacia abajo para el máximo efecto.  La luz que es incoherente, en la que las ondas no van al mismo paso, tiene la probabilidad de que una cresta y una depresión coincidan y se cancelen mutuamente.  Cuando oramos, estamos buscando una coherencia como la del láser entre nuestra voluntad y la de Dios.  Esto tiene dos consecuencias.  Una es que nuestra oración no sustituye a la acción, más bien es un componente necesario de la acción.

Si tengo un vecino solitario pero agotante y repetitivo, no me absuelvo de mi responsabilidad simplemente orando por el vecino; tengo que ir a visitarlo y escuchar, una vez más, las historias de cuando era joven.  La otra consecuencia es que explica algo que intuitivamente sentimos, pero que de otra manera podría parecer un poco desconcertante.  Sentimos que es bueno que tengamos a mucha gente orando por la misma causa.  ¿Cuál es la fuerza de esto?  ¿Más puños golpeando en la puerta del cielo y por lo tanto más probabilidades de atraer la atención divina? Yo pienso que no.  Por el otro lado, más voluntades siendo alineadas con la voluntad divina y, por lo tanto, un poder más grande actuando en la colaboración divina-humana en el acto de la oración petitoria; esto es lo que estamos haciendo cuando oramos juntos.

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John C. Polkinghorne (n. 1930) es un científico y teólogo británico.  Nació en Inglaterra y realizó toda su educación universitaria en la Universidad de Cambridge de donde obtuvo la licenciatura en Matemáticas y posteriormente Maestría y Doctorado en el campo de la física cuántica.  Fue profesor de Matemáticas Físicas en la Universidad de Edimburgo (1956-1958) y posteriormente en la Universidad de Cambridge (1958-1979).  En 1974 obtuvo un segundo doctorado en Física de Partículas Elementales, también de la Universidad de Cambridge.  Su creación de los modelos matemáticos en mecánica cuántica le valieron se elegido ese año para ser fellow de la Royal Society (FRS).  Polkinghorne también participó en el descubrimiento del quark.  En 1975 fue miembro del Consejo para la Investigación Científica de Reino Unido.  En 1979 se retiró de la actividad científica para estudiar teología en la Universidad de Cambridge y en 1984 fue ordenado ministro anglicano.  En 1986 fue nombrado fellow, decano y capellán del Queen’s College de la Universidad de Cambridge y participó en la fundación de la Sociedad de Científicos Ordenados, una orden de predicadores de la Comunión Anglicana.  En 1989 fue nombrado presidente de dicho colegio, del que se retiró en 1996.  Fue miembro del Comité de Ética Médica de la British Medical Association y del Sínodo General de la Iglesia Anglicana.  En 1997 fue nombrado Caballero de Imperio Británico (KBE) “por su distinguido servicio a la ciencia, la religión, el aprendizaje y la ética médica.”  De 1999-2002 fue miembro de la Comisión Consultiva en Genética Humana.  También fue uno de los miembros fundadores y el primer presidente de la Sociedad para la Ciencia y la Religión (2002-2004).  En 2002 recibió el Premio Templeton.

Nota Bene: Polkinghorne no es Reformado en su teología, no obstante hay mucho de provecho en sus obras, como esta ilustración.   

Traducción y notas: Alejandro Moreno Morrison.

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Ver también: Los puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónAlgunas objeciones al cientismoBrevísima nota biográfica sobre Jonathan EdwardsCronología de las obras de C. S. Lewis que refutan al positivismo, al conductismo y al subjetivismo ético, y de las interacciones entre B. F. Skinner y Lewis.

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Las raíces del pecado sexual

Por Rosaria Champagne Butterfield.

Extracto tomado del libro The Secret Thoughts of an Unlikely Convert.  An English Professor’s Journey into Christian faith, 2nd Ed. (Crown & Covenant Publications, 2014); pp. 31-34.

Nota introductoria: Rosaria Champagne era profesora de tiempo completo de Literatura Inglesa y de Estudios de la Mujer en la Universidad de Syracuse y una activista posmodernista lesbiana de izquierda de la comunidad LGBTQ.  Una de sus especialidades académicas era la teoría queer.  Tras dos años de conversaciones y de analizar la Biblia con un ministro presbiteriano reformado y su esposa, Rosaria rindió su vida a Cristo y cambió por completo su forma de pensar y su estilo de vida.   Hoy Rosaria Champagne Butterfield está casada con un ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada, es madre adoptiva de cuatro hijos, y profesora de Literatura Inglesa en The Geneva College.   


Quizá notes que no hay nada inherentemente sexual acerca de estos pecados: orgullo, riqueza, enfoque de vida motivado por el entretenimiento, falta de misericordia, y falta de modestia.  Nos gusta pensar que el pecado está contenido por categorías de la lógica o la psicología.  No lo está.  ¿Entonces por qué asumimos que el pecado sexual tiene orígenes sexuales o afectivos?  Esto es porque tenemos un enfoque demasiado estrecho acerca de la esfera de la sexualidad.  La sexualidad no es lo que hacemos en la cama.  La sexualidad abarca toda una gama de necesidades, demandas y deseos.  La sexualidad es más un síntoma de la condición de nuestra vida que una causa, es más una consecuencia que un origen.

De manera importante, [en las palabras registradas en libro de Ezequiel 16:48-50] no vemos a Dios burlándose de la homosexualidad ni considerándola como un pecado diferente, inusual, o exótico.  Lo que vemos en lugar de ello es la advertencia de Dios: Si te complaces en los pecados del orgullo, riqueza, entretenimiento-lujuria, falta de misericordia y falta de circunspección, te encontrarás hundido en pecado — y en la clase de pecado que te sorprendería.  Ese pecado puede adherirse a un patrón de vida estrecha o laxamente vinculado con esta lista.  Aunque el pecado no está constreñido por categorías lógicas de progresión, sí es progresivo.  Es decir, aunque el pecado no se queda constreñido por tipo o tropo, si es ignorado, excusado, o disfrutado, el pecado crece y se esparce como hiedra venenosa.

Pero Dios es un Dios de misericordia, redención, segundas oportunidades, y salvación.  Y entonces, cuando Jesús usa Sodoma como ejemplo durante su ministerio terrenal, el ejemplo revela que Dios está más enojado con la gente religiosa del tiempo de Jesús que con los habitantes de Sodoma.  Jesús dijo esto al pueblo de Dios en Capernaum:

Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. (Mateo 11:23-24).

Jesús les dice claramente que, si Sodoma hubiese visto el poder de Dios manifestado ante ellos como lo vio Capernaum, se hubieran arrepentido y hubieran vivido.  La afirmación de Jesús de que Dios está mucho más dolido por los pecados de aquellos que dicen conocerlo que por los de quienes no lo conocen, resonó conmigo.  Hay una justicia y amplitud en las palabras de Jesús que simplemente no está reflejada en la cultura evangélica moderna.  Vemos esta amplitud reflejada en la invitación de Jesús al final del capítulo.  Jesús declara: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).   Este pasaje también me convenció de que la homosexualidad —como todo pecado— es sintomático y no causal —es decir, nos dice dónde han estado nuestros corazones, no quiénes somos inherentemente o qué es lo que estamos destinados a convertirnos.

Este pasaje me forzó a ver al orgullo y no a la orientación sexual como la raíz del pecado.  En consecuencia, esto dio forma a la manera en la que reflexionaba sobre la totalidad de mi vida, en el contexto de la Palabra de Dios.  Me di cuenta de que mi sexualidad nunca había sido pura y mis relaciones nunca honraron a la otra persona ni al Señor.  Mi código moral incluía la monogamia serial, el sexo “seguro”, y el sexo solamente en el contexto del amor.  El amor, fundado solamente en sentimientos personales como lo había sido el mío, cambia sin aviso ni lógica.  La verdad es que, fuera de Cristo, soy manipuladora, mentirosa, traficante de poder, y controladora. En mis relaciones con hombres y con mujeres, tenía que ser yo la que estaba a cargo.  Mataba con amabilidad y asesinaba con regalos.  Compraba las lealtades y afectos de la gente.  Había sido lesbiana por casi una década.  Me consideraba una lesbiana “informada” –alguien que había tenido relaciones con hombres y los había encontrado faltos y no satisfactorios.  No me consideraba bisexual porque no había tenido la intención de tener una relación con un hombre nunca más.  No me parecía que los hombres fuesen atractivos o interesantes.  Mi identidad sexual comenzó en formas no sexuales: Siempre he disfrutado la buena comunicación que las mujeres comparten.  También me encontré estrechando lazos con mujeres en pasatiempos e intereses compartidos y en valores políticos feministas e izquierdistas.  No me interesa la pornografía en ninguna forma, y por lo tanto la atracción visual nunca motivó mis amistades o respuestas a otras personas.  Comparto mi historia sexual contigo no para presumir mi pecado o para ofender al lector, sino para revelar que mi sexualidad era pecaminosa no porque fuese lesbiana per se sino porque no estaba controlada por Cristo.  Mi pasado heterosexual no estaba más santificado que mi presente homosexual.  Dios me había revelado eso poderosamente al aprender de la predicación de su Palabra, al leer la Biblia y al hablar con otros cristianos en mi iglesia acerca de lo que la sexualidad significaba en la economía de Dios.  Al entenderme a mí misma como un ser sexual, responder a Jesús (es decir, “entregar mi vida a Cristo”) significaba no ir hacia atrás a mi pasado heterosexual sino ir hacia adelante a algo enteramente nuevo.  En ese entonces pensé que eso sería muy probablemente una vida célibe y soltera.  Una sexualidad que no devorara a la otra persona me parecía inimaginable.  Y aunque nunca me gustó realmente la idea de envejecer sola, acepté que si Dios pudo llevarme a salvo tan lejos en la vida, él también atravesaría conmigo esta siguiente parte.

Todo aspecto de mi vida quedó bajo el escrutinio de mi nueva cosmovisión cristiana… Aprendí que el pecado echa raíces no en conductas externas, sino en patrones de pensamiento…

Conforme releí mi vida, me di cuenta de que mi pecado sexual tenía su raíz no solamente en el orgullo sino también en un falso entendimiento acerca del género…   ni siquiera sabía cómo ser mujer

ROSARIA. Foto portada SECRET THOUGHTS unlikely convert


Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Factores no económicos de la pobreza

Por Ronald H. Nash. RonNash
Fragmento tomado del libro Poverty and Wealth: Why Socialism Doesn’t Work (Dallas: Probe Ministries, 1986), pp. 172-174.

Es un error pensar acerca de la pobreza exclusivamente o aun primariamente en términos de economía.  Obviamente la gente es pobre cuando sus recursos (usualmente medidos en términos de dinero) son insuficientes para satisfacer necesidades básicas.  Pero limitar la reflexión que uno hace sobre la pobreza a este hecho obvio es tan esclarecedor como decir que la razón por la que un cierto número de personas está sepultada en un cementerio en particular es porque sus corazones dejaron de latir.

Uno de los libros más importantes que tratan sobre las dimensiones no-económicas de la pobreza es The Unheavenly City Revisited [Boston: Little, Brown and Co., 1974] de Edward C. Banfield.  Banfield nos invita a considerar si hay factores personales que predisponen a algunas personas a una vida de pobreza.  Él piensa que sí los hay.

Banfield proporciona un análisis sociológico-psicológico de factores que resultan en que algunas personas terminen en diferentes clases sociales: clase alta, clase media, y clase baja [Nota al pie: Es importante resaltar que Banfield no equipara a la clase [socio-económica] de los pobres con el grupo que él llama clase baja, aunque obviamente se traslapan en alguna medida.].  Un factor clave, encuentra Banfield, en tales diferencias es lo que él llama “el horizonte de tiempo” de una persona [ibid., pp. 56ff.].  La gente de clase alta tiende a ser mucho más orientada al futuro que la gente de clase baja.  Piensan acerca del futuro, planean para el futuro, hacen sacrificios presentes en aras de ganancias futuras.  La gente de clase baja, de acuerdo con Banfield, carece de la habilidad para pensar más allá del presente.  Se resisten a sacrificar cualquier cosa en su presente en aras de alguna ganancia mayor en el futuro.  A menudo se muestran incapaces de pensar en los efectos de largo plazo de sus acciones; tienden a vivir para el momento.  Si la persona de clase baja

llega a pensar en el futuro, cree que es algo fijo, fatal, más allá de su control: las cosas le pasan a él, él no hace que las cosas sucedan.  El impulso gobierna su conducta, ya sea porque no puede disciplinarse a sí mismo a sacrificar una satisfacción presente por una futura o porque no tiene sentido del futuro.  Es por lo tanto radicalmente imprevisor: lo que sea que no pueda usar inmediatamente lo considera sin valor.  Sus necesidades corporales… y su gusto por “la acción” toman precedente sobre todo lo demás—y ciertamente sobre cualquier rutina de trabajo.  Trabaja solamente lo que tiene que trabajar para sobrevivir… [ibid., p. 61.]

Los cristianos informados que piensan en la pobreza deberían reflexionar sobre e interactuar con la teoría de Banfield.  Una razón por la que muchas personas (no digo que todos) son pobres es debido a horizontes de tiempo que resultan en una incapacidad para pensar más allá del presente.

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Notas editoriales:

  1. Diversos proverbios de la Biblia hablan de los factores morales involucrados en la riqueza y la pobreza. Ver Proverbios 6:6-11; 10:4; 12:11; 12:14; 12:24; 12:27; 13:4; 13:11; 13:18; 13:25; 14:23; 15:6; 18:9; 19:15; 20:4; 20:13; 21:5; 21:17; 21:20; 21:25-26; 22:4; 22:29; 23:1-8; 24:3-4; 23:21; 27:23-27; 28:19; 28:22; 29:3; 31:13-27.
  2. El libro de Banfield puede descargarse gratuitamente en formato PDF.
  3. Reseñas del libro Poverty and Wealth del Dr. Nash: Probe Ministries, Gary Habermas, y Foundation for Economic Education.
  4. Capítulo en español del libro Worldviews in Conflict del Dr. Nash: “Cómo elegir una cosmovisión.”

Traducción y notas: Alejandro Moreno Morrison.

Ronald H. Nash (1936-2006), de nacionalidad estadounidense, fue un filósofo, teólogo cristiano, y pastor bautista reformado en la Convención Bautista del Sur, aunque también pastoreó iglesias presbiterianas.  Obtuvo su maestría en filosofía por Brown University y su doctorado en filosofía por Syracuse University, e hizo estudios postdoctorales en Stanford University.  Por 27 años fue Jefe del Departamento de Filosofía y Religión y Director de Estudios de Posgrado en Humanidades de la Western Kentucky University.  Posteriormente, de 1991 a 2002, fue profesor de filosofía y teología en Reformed Theological Seminary, Orlando, y de 1998 a 2005, fue professor de filosofía en Southern Baptist Theological Seminary, en Louisville, Kentucky.  De 1988-1991, fue asesor de la Comisión de Derechos Civiles de los Estados Unidos.  En 1991 y 1992 dictó dos series de conferencias en Moscú sobre diversos temas incluyendo la existencia de Dios y la economía de mercado.  Fue autor o editor de más de 30 libros de filosofía, apologética cristiana, economía política y análisis de diversos aspectos del evangelicalismo y la cultura estadounidense (ver listado de libros).

En ocasión de la muerte del Dr. Nash, Albert Mohler, presidente del Southern Baptist Theological Seminary, dijo:

En una era de acomodación teológica, el Dr. Ronald Nash sirvió como ejemplo de valentía cristiana, erudición cristiana, involucramiento intelectual cristiano, y del rol de un maestro cristiano. Sirvió a la Iglesia del Señor Jesucristo a lo largo de décadas de enseñanza y se invirtió a sí mismo en las vidas de miles de jóvenes ministros, misioneros y líderes cristianos. Más aún, a lo largo de sus años dando clases en Western Kentucky University, alcanzó a miles de estudiantes con un testimonio cristiano consistente y equipó a los creyentes para defender la fe y ser testigos más fieles de nuestro Señor Jesucristo.

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Ver también: Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio)Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistas.