Calvino: Libertad con orden es la mejor forma de gobierno

Juan Calvino, Institución de la religión cristiana, IV, xx, 8.

Y como de hecho la mejor forma de gobierno es aquella en que hay una libertad bien regulada y de larga duración, yo también confieso que quienes pueden vivir en tal condición son dichosos; y afirmo que cumplen con su deber, cuando hacen todo lo posible por mantener tal situación.  Los mismos gobernantes de un pueblo libre deben poner todo su afán y diligencia en que la libertad del pueblo del que son protectores no sufra en sus manos el menor detrimento.  Y si ellos son negligentes en conservarla o permiten que vaya decayendo, son desleales en el cumplimiento de su deber y traidores a su patria.

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Ver también: Calvino y la división de poderes y los controles y contrapesos en el gobiernoCalvino: Dios manda a los gobernantes castigar los delitosFactores no económicos de la pobrezaLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel RutherfordJuan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden socialCalvino sobre la ley natural y contra el teonomismoAnthony Burgess sobre la ley natural y contra el teonomismo (Romanos 2:14-15)Oración por toda la Iglesia de Cristo (usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y Knox)La fe de los estatistas.

Pascal: Cuando veo la ceguera y miseria del hombre…

Blas Pascal, Pensamientos, #198 H5 / (693).

Cuando veo la ceguera y miseria del hombre, cuando considero el universo en completo silencio, y al hombre sin luz, abandonado a sí mismo, y, como sea, perdido en este rincón del universo, sin saber quién lo ha puesto ahí, qué ha venido a hacer, y qué será de él al morir, e incapaz de todo conocimiento, me aterrorizo, como un hombre al que hubieran llevado mientras dormía a una aterradora isla desierta, y que hubiera despertado sin saber dónde está, y sin tener medios de escape.  Y entonces me pregunto cómo es que la gente en una condición tan miserable no cae en la desesperación.  Veo a mi alrededor otras personas de naturaleza semejante.  Les pregunto si están mejor informadas que yo.  Me dicen que no lo están.  Y entonces estos seres miserables y perdidos, habiendo mirado a su alrededor, y viendo algunos objetos placenteros, se han dado y se han a prendido a ellos.  Por mi parte, no he podido prenderme a ellos y, considerando cuán fuertemente parece que hay algo más que lo que veo, he examinado a ver si este Dios no ha dejado alguna señal de sí mismo.

Veo muchas religiones contradictorias, y consecuentemente todas falsas menos una.  Cada una quiere ser creída por su propia autoridad, y amenaza a los incrédulos.  Yo por lo tanto no les creo.  Todos pueden decir esto; todos pueden llamarse a sí mismos profetas.  Pero veo la religión cristiana en la que las profecías son cumplidas; y eso es lo que no todos pueden hacer.

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Ver también: Pascal: Descubir lo verdadero y lo bueno no está dentro de nosotrosCómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)Sermón: El pacto con Noé, Génesis 9 (audio)La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoEl Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sede.

Pascal: Descubir lo verdadero y lo bueno no está dentro de nosotros

Blas Pascal, Pensamientos, #149.

Es en vano, oh hombres, que busquéis dentro de vosotros mismos la cura para todas vuestras miserias.  Toda vuestra reflexión os ha llevado al conocimiento de que no está en vosotros mismos descubrir lo verdadero y lo bueno.  Los filósofos os lo prometieron pero no pudieron cumplir esa promesa.  Ellos no saben cuál es vuestro verdadero bien o cuál es vuestra verdadera naturaleza.  ¿Cómo habrían de proveeros con una cura para enfermedades que ni siquiera han entendido?  Vuestras principales enfermedades son orgullo, el cual os aparta de Dios, y sensualidad, la cual os encadena a la tierra.  Y ellos no han hecho sino fomentar al menos una de estas enfermedades.  Si os han dado a Dios por vuestro objeto, esto ha sido para complacer vuestro orgullo.  Os han hecho pensar que erais como Él y que os parecíais a Él por vuestra naturaleza.  Y aquellos que se han percatado de la vanidad de tal pretensión os han derribado en el otro abismo haciéndoos creer que vuestra naturaleza es como la de las bestias del campo y os han llevado a buscar vuestro bien en la lujuria, que es la suerte de los animales.

Calvino: Dios manda a los gobernantes castigar los delitos (Romanos 13:4)

Juan Calvino, Comentario a la Epístola de san Pablo a los romanos, 13:4.

Los magistrados deben, con energía y fuerza, reprimir la audacia de los malos, los cuales jamás soportan gustosamente que se les gobierne por leyes, y castigar sus delitos como Dios manda.  Por eso dice que llevan la espada, no sólo como muestra de severidad o para exhibirla, sino para castigar a los delincuentes.

Las palabras vengador para castigar… equivalen a: ejecutor de la justicia divina, y eso lo demuestra el uso de la espada que el Señor ha puesto en sus manos.

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Ver también: Calvino y la división de poderes y los controles y contrapesos en el gobiernoAborto: La esclavitud de nuestra generaciónInfluencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismoLa ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel RutherfordJuan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoCalvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden socialAnthony Burgess sobre la ley natural y contra el teonomismo (Romanos 2:14-15)La fe de los estatistasSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterFactores no económicos de la pobreza.

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Calvino y la división de poderes y los controles y contrapesos en el gobierno

Juan Calvino, Institución de la religión cristiana, IV, XX, 8.

Las fallas y los defectos de los hombres hacen que sea más seguro y soportable que los que ejercen el gobierno sean muchos, ayudándose, instruyéndose y amonestándose unos a otros; y si alguno se impone indebidamente, contar con varios censores y amos para restringir su arbitrariedad.

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Ver también:  Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII); Juan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista Reformado; Calvino sobre la ley natural y contra el teonomismo; La ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford; La fe de los estatistas; Calvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden socialAnthony Burgess sobre la ley natural y contra el teonomismo (Romanos 2:14-15) Factores no económicos de la pobreza; Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)Aborto: La esclavitud de nuestra generación.

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El segundo mandamiento prohibe las invenciones humanas en el culto al Dios verdadero

Por: Juan Calvino (Institución de la religión cristiana, Lib. II. Cap. viii, 17).

…ahora [en el segundo mandamiento, Dios] afirma con toda claridad quién es Él y con qué clase de culto ha de ser honrado, para que no nos atrevamos a imaginárnoslo como algo carnal.

Por tanto, el fin de este mandamiento es que Dios no quiere que el culto legítimo a Él debido sea profanado con ritos supersticiosos.*  Y por eso se puede resumir diciendo que quiere apartarnos totalmente de todas las clases de servicios carnales, que nuestro necio entendimiento inventa después de imaginarse a Dios conforme a su rudeza; y, en consecuencia, nos mantiene dentro del culto legítimo que se le debe; a saber, un culto espiritual, cual a Él le pertenece.  Al mismo tiempo pone de relieve el vicio más palpable de esta transgresión, que es la idolatría exterior.

Sin embargo, el mandamiento tiene dos partes; la primera reprime nuestra temeridad, para que no nos atrevamos a acomodar a nuestros sentidos a Dios, que es incomprensible, ni a representarlo mediante forma o imagen alguna.  La segunda, prohibe que adoremos ninguna imagen como objeto de religión.  Y, brevemente, resume los modos como los gentiles solían representarlo…

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* La palabra superstición tiene dos usos.  El más común es el de “atribuir efectos a ciertas cosas, o a señales y palabras, que no dependen de ninguna causa física o político, ni de la Palabra de Dios, y que no sucederían si no fuese por el Diablo y otras causas, sin relación con las que son supuestas…” (Zacharias Ursinus, Commentary on the Heidelberg Catechism, p. 904).  El otro sentido es usado aquí por Calvino, y más tarde por Zacarías Ursino (co-autor del Catecismo de Heidelberg), y se aplica “cuando el Dios verdadero es supuestamente adorado, pero la clase de adoración que le es dada es falsa, que es el caso cuando cualquiera imagina que está adorando u honrando a Dios haciendo cualquier cosa que no está prescrita por la ley divina.  Esta especie de idolatría es más propiamente condenada en el segundo mandamiento, y se le aplica el término superstición” (ver Pretender adorar a Dios en cualquier forma no prescrita por Él es superstición e idolatría).

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Ver también: La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia – bilingual)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir la manera aceptable de adorar al SeñorEl culto de la sinagoga fue el modelo del culto de la Iglesia apostólicaSermón temático: Soli Deo gloria (audio)El 2º mandamiento prohíbe las imágenes (aunque sean sólo para fines didácticos o de ornamento) — “Catecismo de Heidelberg” y comentario de UrsinoSermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte: El principio regulador del culto como señal de la relación pactual entre Dios y Su pueblo (audio)Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Oración por toda la Iglesia de Cristo (usada por la congregación angloparlante en Ginebra, en tiempos de Calvino y Knox)Las oraciones públicas, colectivas, comunes, o litúrgicas en la práctica reformadaJuan Calvino acerca de las oraciones públicas, litúrgicas (o al unísono) de la Iglesia en el culto públicoSalmo 100 (para canto congregacional)La Cena del SeñorLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la ReformaEl “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en español (enlaces externos)Salmo 67 (para canto congregacional)Origen tardío de la doctrina de la transubstanciación, y temprana oposición a la misma¿Qué significa “invocar el nombre de Jehová”? (Génesis 4:26)El Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo (Marcos 2:28)¿Qué actividades es lícito llevar a cabo el día domingo?La espiritualidad de la verdadera adoración en el Nuevo Testamento; La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo Testamento (video-conferencia)Sobre la liturgia ginebrina de Juan Calvino para la celebración de la Cena del SeñorBreves textos sobre el día de reposo cristiano (enlace a álbum de imágenes jpg)Nulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaSobre la visión puritana del día domingo.

Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27

Por David H. Lurie.

Tomado de “A New Interpretation of Daniel’s ‘Sevens’ and the Chronology of the Seventy ‘Sevens’,” en Journal of the Evangelical Theological Society 33/3 (Sept. 1990), pp. 303-309.

Nota editorial: En el artículo académico del que se desprende este cuadro, David H. Lurie (físico teórico evangélico) desarrolla una propuesta a partir del significado de la palabra hebrea traducida comúnmente como “semanas,” que en hebreo significa literalmente septenos (la palabra hebrea es masculina, lo que la distingue de la palabra hebrea para “semana” que también en hebreo es femenina).  El erudito reformado en Antiguo Testamento E. J. Young, en su libro The Prophecy of Daniel (Grand Rapids: Eerdmans, 1977), explica que dicha palabra es un participio masculino que denota algo computado por siete o dividido entre siete (p. 195).  A partir de lo anterior, Lurie propone que, los “sietes” o septenos de la profecía de Daniel pueden corresponder a cualquier múltiplo de siete.  Lurie aplica esta propuesta interpretando el primer conjunto de siete septenos de Daniel 9:25 como compuestas de 14 años en lugar de siete años (es decir 7 x 14). Conforme a esta propuesta, los cálculos del tiempo transcurrido entre la promulgación del edicto de Ciro en 538 AC y el nacimiento del Señor, su crucifixión, y la destrucción de Jerusalén resultan asombrosamente precisos.

LURIE, David H. Cálculo de los 70 septenos de la profecía de Daniel

Traducción, nota y diseño gráfico de Alejandro Moreno Morrison.

Ver también: La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraParalelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (gráfico)La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de SalmosSermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónEl reino del Mesías y Su IglesiaDefinición bíblica del concepto “postreros días” (eschaton)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeSermón expositivo de Hechos 1:6-7. La restauración del Reino a Israel (audio)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoSermón expositivo de Hechos 1:8: El Reino del Mesías y la Gran Comisión (audio)Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)Sermón expositivo de Hechos 1:12-26: La elección del sustituto de Judas (audio)Elección del sustituto de Judas y la reconstitución de Israel (Hechos 1:12-26)Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)El valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Restauración de Israel: Implicaciones escatológicas de la elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)La perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraEl Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de DavidLa profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoEl comienzo de los postreros días en PentecostésBrevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21. El inicio de los postreros días (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio).

La oración y la luz láser: Una ilustración

Por John Polkinghorne.

Fragmento tomado del libro Quarks, Chaos & Christianity, rev. ed. (New York: Crossroads, 2005), pp. 92, 93-94.

…un científico puede orar.  Podemos tomar con absoluta seriedad todo lo que la ciencia puede decirnos y creer que hay lugar disponible para nuestra acción en el mundo y para la acción de Dios también.  Por supuesto, esto no significa que la oración sea nada más llenar una serie de cheques en blanco que nos fueron dados por un Papá Noel celestial.  Esta es la razón por la que no podría esperar que todos esos pacientes por los que oré simplemente se recuperaran, a pesar de lo mucho que esperaba que lo hicieran.  La oración no es magia.  Es algo mucho más personal, pues es la interacción entre la humanidad y Dios.

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Una ilustración que uso a menudo es una tomada de la ciencia.  Es una parábola de la luz láser.  Lo que hace que la luz láser tenga sus propiedades inusuales es que es lo que los físicos llaman “coherente.”  La luz está compuesta de ondas, y, en una luz coherente, todas las ondas van al mismo paso.  Todas las crestas se juntan y suman hacia arriba para el máximo efecto; todas las depresiones se juntan y suman hacia abajo para el máximo efecto.  La luz que es incoherente, en la que las ondas no van al mismo paso, tiene la probabilidad de que una cresta y una depresión coincidan y se cancelen mutuamente.  Cuando oramos, estamos buscando una coherencia como la del láser entre nuestra voluntad y la de Dios.  Esto tiene dos consecuencias.  Una es que nuestra oración no sustituye a la acción, más bien es un componente necesario de la acción.

Si tengo un vecino solitario pero agotante y repetitivo, no me absuelvo de mi responsabilidad simplemente orando por el vecino; tengo que ir a visitarlo y escuchar, una vez más, las historias de cuando era joven.  La otra consecuencia es que explica algo que intuitivamente sentimos, pero que de otra manera podría parecer un poco desconcertante.  Sentimos que es bueno que tengamos a mucha gente orando por la misma causa.  ¿Cuál es la fuerza de esto?  ¿Más puños golpeando en la puerta del cielo y por lo tanto más probabilidades de atraer la atención divina? Yo pienso que no.  Por el otro lado, más voluntades siendo alineadas con la voluntad divina y, por lo tanto, un poder más grande actuando en la colaboración divina-humana en el acto de la oración petitoria; esto es lo que estamos haciendo cuando oramos juntos.

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John C. Polkinghorne (n. 1930) es un científico y teólogo británico.  Nació en Inglaterra y realizó toda su educación universitaria en la Universidad de Cambridge de donde obtuvo la licenciatura en Matemáticas y posteriormente Maestría y Doctorado en el campo de la física cuántica.  Fue profesor de Matemáticas Físicas en la Universidad de Edimburgo (1956-1958) y posteriormente en la Universidad de Cambridge (1958-1979).  En 1974 obtuvo un segundo doctorado en Física de Partículas Elementales, también de la Universidad de Cambridge.  Su creación de los modelos matemáticos en mecánica cuántica le valieron se elegido ese año para ser fellow de la Royal Society (FRS).  Polkinghorne también participó en el descubrimiento del quark.  En 1975 fue miembro del Consejo para la Investigación Científica de Reino Unido.  En 1979 se retiró de la actividad científica para estudiar teología en la Universidad de Cambridge y en 1984 fue ordenado ministro anglicano.  En 1986 fue nombrado fellow, decano y capellán del Queen’s College de la Universidad de Cambridge y participó en la fundación de la Sociedad de Científicos Ordenados, una orden de predicadores de la Comunión Anglicana.  En 1989 fue nombrado presidente de dicho colegio, del que se retiró en 1996.  Fue miembro del Comité de Ética Médica de la British Medical Association y del Sínodo General de la Iglesia Anglicana.  En 1997 fue nombrado Caballero de Imperio Británico (KBE) “por su distinguido servicio a la ciencia, la religión, el aprendizaje y la ética médica.”  De 1999-2002 fue miembro de la Comisión Consultiva en Genética Humana.  También fue uno de los miembros fundadores y el primer presidente de la Sociedad para la Ciencia y la Religión (2002-2004).  En 2002 recibió el Premio Templeton.

Nota Bene: Polkinghorne no es Reformado en su teología, no obstante hay mucho de provecho en sus obras, como esta ilustración.   

Traducción y notas: Alejandro Moreno Morrison.

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Ver también: Los puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónAlgunas objeciones al cientismoBrevísima nota biográfica sobre Jonathan EdwardsCronología de las obras de C. S. Lewis que refutan al positivismo, al conductismo y al subjetivismo ético, y de las interacciones entre B. F. Skinner y Lewis.

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Las raíces del pecado sexual

Por Rosaria Champagne Butterfield.

Extracto tomado del libro The Secret Thoughts of an Unlikely Convert.  An English Professor’s Journey into Christian faith, 2nd Ed. (Crown & Covenant Publications, 2014); pp. 31-34.

Nota introductoria: Rosaria Champagne era profesora de tiempo completo de Literatura Inglesa y de Estudios de la Mujer en la Universidad de Syracuse y una activista posmodernista lesbiana de izquierda de la comunidad LGBTQ.  Una de sus especialidades académicas era la teoría queer.  Tras dos años de conversaciones y de analizar la Biblia con un ministro presbiteriano reformado y su esposa, Rosaria rindió su vida a Cristo y cambió por completo su forma de pensar y su estilo de vida.   Hoy Rosaria Champagne Butterfield está casada con un ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada, es madre adoptiva de cuatro hijos, y profesora de Literatura Inglesa en The Geneva College.   


Quizá notes que no hay nada inherentemente sexual acerca de estos pecados: orgullo, riqueza, enfoque de vida motivado por el entretenimiento, falta de misericordia y falta de modestia.  Nos gusta pensar que el pecado está contenido por categorías de la lógica o la psicología.  No lo está.  ¿Entonces por qué asumimos que el pecado sexual tiene orígenes sexuales o afectivos?  Esto es porque tenemos un enfoque demasiado estrecho acerca de la esfera de la sexualidad.  La sexualidad no es lo que hacemos en la cama.  La sexualidad abarca toda una gama de necesidades, demandas y deseos.  La sexualidad es más un síntoma de la condición de nuestra vida que una causa, es más una consecuencia que un origen.

De manera importante, [en las palabras registradas en libro de Ezequiel 16:48-50] no vemos a Dios burlándose de la homosexualidad ni considerándola como un pecado diferente, inusual, o exótico.  Lo que vemos en lugar de ello es la advertencia de Dios: Si te complaces en los pecados del orgullo, riqueza, entretenimiento-lujuria, falta de misericordia y falta de circunspección, te encontrarás hundido en pecado — y en la clase de pecado que te sorprendería.  Ese pecado puede adherirse a un patrón de vida estrecha o laxamente vinculado con esta lista.  Aunque el pecado no está constreñido por categorías lógicas de progresión, sí es progresivo.  Es decir, aunque el pecado no se queda constreñido por tipo o tropo, si es ignorado, excusado, o disfrutado, el pecado crece y se esparce como hiedra venenosa.

Pero Dios es un Dios de misericordia, redención, segundas oportunidades, y salvación.  Y entonces, cuando Jesús usa Sodoma como ejemplo durante su ministerio terrenal, el ejemplo revela que Dios está más enojado con la gente religiosa del tiempo de Jesús que con los habitantes de Sodoma.  Jesús dijo esto al pueblo de Dios en Capernaum:

Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. (Mateo 11:23-24).

Jesús les dice claramente que, si Sodoma hubiese visto el poder de Dios manifestado ante ellos como lo vio Capernaum, se hubieran arrepentido y hubieran vivido.  La afirmación de Jesús de que Dios está mucho más dolido por los pecados de aquellos que dicen conocerlo que por los de quienes no lo conocen, resonó conmigo.  Hay una justicia y amplitud en las palabras de Jesús que simplemente no está reflejada en la cultura evangélica moderna.  Vemos esta amplitud reflejada en la invitación de Jesús al final del capítulo.  Jesús declara: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).   Este pasaje también me convenció de que la homosexualidad —como todo pecado— es sintomático y no causal —es decir, nos dice dónde han estado nuestros corazones, no quiénes somos inherentemente o qué es lo que estamos destinados a convertirnos.

Este pasaje me forzó a ver al orgullo y no a la orientación sexual como la raíz del pecado.  En consecuencia, esto dio forma a la manera en la que reflexionaba sobre la totalidad de mi vida, en el contexto de la Palabra de Dios.  Me di cuenta de que mi sexualidad nunca había sido pura y mis relaciones nunca honraron a la otra persona ni al Señor.  Mi código moral incluía la monogamia serial, el sexo “seguro”, y el sexo solamente en el contexto del amor.  El amor, fundado solamente en sentimientos personales como lo había sido el mío, cambia sin aviso ni lógica.  La verdad es que, fuera de Cristo, soy manipuladora, mentirosa, traficante de poder, y controladora. En mis relaciones con hombres y con mujeres, tenía que ser yo la que estaba a cargo.  Mataba con amabilidad y asesinaba con regalos.  Compraba las lealtades y afectos de la gente.  Había sido lesbiana por casi una década.  Me consideraba una lesbiana “informada” –alguien que había tenido relaciones con hombres y los había encontrado faltos y no satisfactorios.  No me consideraba bisexual porque no había tenido la intención de tener una relación con un hombre nunca más.  No me parecía que los hombres fuesen atractivos o interesantes.  Mi identidad sexual comenzó en formas no sexuales: Siempre he disfrutado la buena comunicación que las mujeres comparten.  También me encontré estrechando lazos con mujeres en pasatiempos e intereses compartidos y en valores políticos feministas e izquierdistas.  No me interesa la pornografía en ninguna forma, y por lo tanto la atracción visual nunca motivó mis amistades o respuestas a otras personas.  Comparto mi historia sexual contigo no para presumir mi pecado o para ofender al lector, sino para revelar que mi sexualidad era pecaminosa no porque fuese lesbiana per se sino porque no estaba controlada por Cristo.  Mi pasado heterosexual no estaba más santificado que mi presente homosexual.  Dios me había revelado eso poderosamente al aprender de la predicación de su Palabra, al leer la Biblia y al hablar con otros cristianos en mi iglesia acerca de lo que la sexualidad significaba en la economía de Dios.  Al entenderme a mí misma como un ser sexual, responder a Jesús (es decir, “entregar mi vida a Cristo”) significaba no ir hacia atrás a mi pasado heterosexual sino ir hacia adelante a algo enteramente nuevo.  En ese entonces pensé que eso sería muy probablemente una vida célibe y soltera.  Una sexualidad que no devorara a la otra persona me parecía inimaginable.  Y aunque nunca me gustó realmente la idea de envejecer sola, acepté que si Dios pudo llevarme a salvo tan lejos en la vida, él también atravesaría conmigo esta siguiente parte.

Todo aspecto de mi vida quedó bajo el escrutinio de mi nueva cosmovisión cristiana… Aprendí que el pecado echa raíces no en conductas externas, sino en patrones de pensamiento…

Conforme releí mi vida, me di cuenta de que mi pecado sexual tenía su raíz no solamente en el orgullo sino también en un falso entendimiento acerca del género…   ni siquiera sabía cómo ser mujer

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Factores no económicos de la pobreza

Por Ronald H. Nash. RonNash
Fragmento tomado del libro Poverty and Wealth: Why Socialism Doesn’t Work (Dallas: Probe Ministries, 1986), pp. 172-174.

Es un error pensar acerca de la pobreza exclusivamente o aun primariamente en términos de economía.  Obviamente la gente es pobre cuando sus recursos (usualmente medidos en términos de dinero) son insuficientes para satisfacer necesidades básicas.  Pero limitar la reflexión que uno hace sobre la pobreza a este hecho obvio es tan esclarecedor como decir que la razón por la que un cierto número de personas está sepultada en un cementerio en particular es porque sus corazones dejaron de latir.

Uno de los libros más importantes que tratan sobre las dimensiones no-económicas de la pobreza es The Unheavenly City Revisited [Boston: Little, Brown and Co., 1974] de Edward C. Banfield.  Banfield nos invita a considerar si hay factores personales que predisponen a algunas personas a una vida de pobreza.  Él piensa que sí los hay.

Banfield proporciona un análisis sociológico-psicológico de factores que resultan en que algunas personas terminen en diferentes clases sociales: clase alta, clase media, y clase baja [Nota al pie: Es importante resaltar que Banfield no equipara a la clase [socio-económica] de los pobres con el grupo que él llama clase baja, aunque obviamente se traslapan en alguna medida.].  Un factor clave, encuentra Banfield, en tales diferencias es lo que él llama “el horizonte de tiempo” de una persona [ibid., pp. 56ff.].  La gente de clase alta tiende a ser mucho más orientada al futuro que la gente de clase baja.  Piensan acerca del futuro, planean para el futuro, hacen sacrificios presentes en aras de ganancias futuras.  La gente de clase baja, de acuerdo con Banfield, carece de la habilidad para pensar más allá del presente.  Se resisten a sacrificar cualquier cosa en su presente en aras de alguna ganancia mayor en el futuro.  A menudo se muestran incapaces de pensar en los efectos de largo plazo de sus acciones; tienden a vivir para el momento.  Si la persona de clase baja

llega a pensar en el futuro, cree que es algo fijo, fatal, más allá de su control: las cosas le pasan a él, él no hace que las cosas sucedan.  El impulso gobierna su conducta, ya sea porque no puede disciplinarse a sí mismo a sacrificar una satisfacción presente por una futura o porque no tiene sentido del futuro.  Es por lo tanto radicalmente imprevisor: lo que sea que no pueda usar inmediatamente lo considera sin valor.  Sus necesidades corporales… y su gusto por “la acción” toman precedente sobre todo lo demás—y ciertamente sobre cualquier rutina de trabajo.  Trabaja solamente lo que tiene que trabajar para sobrevivir… [ibid., p. 61.]

Los cristianos informados que piensan en la pobreza deberían reflexionar sobre e interactuar con la teoría de Banfield.  Una razón por la que muchas personas (no digo que todos) son pobres es debido a horizontes de tiempo que resultan en una incapacidad para pensar más allá del presente.

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Notas editoriales:

  1. Diversos proverbios de la Biblia hablan de los factores morales involucrados en la riqueza y la pobreza. Ver Proverbios 6:6-11; 10:4; 12:11; 12:14; 12:24; 12:27; 13:4; 13:11; 13:18; 13:25; 14:23; 15:6; 18:9; 19:15; 20:4; 20:13; 21:5; 21:17; 21:20; 21:25-26; 22:4; 22:29; 23:1-8; 23:2124:3-4; 24:4-34; 27:23-27; 28:19; 28:22; 29:3; 31:13-27.
  2. El libro de Banfield puede descargarse gratuitamente en formato PDF.
  3. Reseñas del libro Poverty and Wealth del Dr. Nash: Probe Ministries, Gary Habermas, y Foundation for Economic Education.
  4. Capítulo en español del libro Worldviews in Conflict del Dr. Nash: “Cómo elegir una cosmovisión.”

Traducción y notas: Alejandro Moreno Morrison.

Ronald H. Nash (1936-2006), de nacionalidad estadounidense, fue un filósofo, teólogo cristiano, y pastor bautista reformado en la Convención Bautista del Sur, aunque también pastoreó iglesias presbiterianas.  Obtuvo su maestría en filosofía por Brown University y su doctorado en filosofía por Syracuse University, e hizo estudios postdoctorales en Stanford University.  Por 27 años fue Jefe del Departamento de Filosofía y Religión y Director de Estudios de Posgrado en Humanidades de la Western Kentucky University.  Posteriormente, de 1991 a 2002, fue profesor de filosofía y teología en Reformed Theological Seminary, Orlando, y de 1998 a 2005, fue professor de filosofía en Southern Baptist Theological Seminary, en Louisville, Kentucky.  De 1988-1991, fue asesor de la Comisión de Derechos Civiles de los Estados Unidos.  En 1991 y 1992 dictó dos series de conferencias en Moscú sobre diversos temas incluyendo la existencia de Dios y la economía de mercado.  Fue autor o editor de más de 30 libros de filosofía, apologética cristiana, economía política y análisis de diversos aspectos del evangelicalismo y la cultura estadounidense (ver listado de libros).

En ocasión de la muerte del Dr. Nash, Albert Mohler, presidente del Southern Baptist Theological Seminary, dijo:

En una era de acomodación teológica, el Dr. Ronald Nash sirvió como ejemplo de valentía cristiana, erudición cristiana, involucramiento intelectual cristiano, y del rol de un maestro cristiano. Sirvió a la Iglesia del Señor Jesucristo a lo largo de décadas de enseñanza y se invirtió a sí mismo en las vidas de miles de jóvenes ministros, misioneros y líderes cristianos. Más aún, a lo largo de sus años dando clases en Western Kentucky University, alcanzó a miles de estudiantes con un testimonio cristiano consistente y equipó a los creyentes para defender la fe y ser testigos más fieles de nuestro Señor Jesucristo.

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Ver también: Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio)Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistas