Cómputo de los 70 septenos (“sietes” o “semanas”) de la profecía de Daniel 9:20-27

Por David H. Lurie.

Tomado de “A New Interpretation of Daniel’s ‘Sevens’ and the Chronology of the Seventy ‘Sevens’,” en Journal of the Evangelical Theological Society 33/3 (Sept. 1990), pp. 303-309.

Nota editorial: En este artículo, Lurie (físico teórico evangélico) desarrolla una propuesta a partir del significado de la palabra hebrea traducida comúnmente como “semanas,” que en hebreo significa literalmente septenos (la palabra hebrea es masculina, lo que la distingue de la palabra hebrea para “semana” que también en hebreo es femenina).  El erudito reformado en Antiguo Testamento E. J. Young, en su libro The Prophecy of Daniel (Grand Rapids: Eerdmans, 1977), explica que dicha palabra es un participio masculino que denota algo computado por siete o dividido entre siete (p. 195).  A partir de lo anterior, Lurie propone que, los “sietes” o septenos de la profecía de Daniel pueden corresponder a cualquier múltiplo de siete.  Lurie aplica esta propuesta interpretando el primer conjunto de siete septenos de Daniel 9:25 como compuestas de 14 años en lugar de siete años (es decir 7 x 14). Conforme a esta propuesta, los cálculos del tiempo transcurrido entre la promulgación del edicto de Ciro en 538 AC y el nacimiento del Señor, su crucifixión, y la destrucción de Jerusalén resultan asombrosamente precisos.

LURIE, David H. Cálculo de los 70 septenos de la profecía de Daniel

Traducción, nota y diseño gráfico de Alejandro Moreno Morrison.

Ver también: La profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Jerusalén: Lugar del fin de la antigua eraParalelismo o recapitulación en las visiones apocalípticas de Daniel (gráfico)La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de SalmosSermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio)Las dos preguntas de los discípulos respecto de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónEl reino del Mesías y Su IglesiaDefinición bíblica del concepto “postreros días” (eschaton)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeSermón expositivo de Hechos 1:6-7. La restauración del Reino a Israel (audio)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoSermón expositivo de Hechos 1:8: El Reino del Mesías y la Gran Comisión (audio)Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)Sermón expositivo de Hechos 1:12-26: La elección del sustituto de Judas (audio)Elección del sustituto de Judas y la reconstitución de Israel (Hechos 1:12-26)Para entender el Apocalipsis, conferencia en dos partes (audios)El valle de los huesos secos (Ezequiel 37:1-14)Restauración de Israel: Implicaciones escatológicas de la elección del reemplazo de Judas (Hechos 1:15-26)Introducción al Apocalipsis, 1ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)Introducción al Apocalipsis, 5ª parte (audio)La perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraEl Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de DavidLa profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoEl comienzo de los postreros días en PentecostésBrevísima introducción a la teología bíblica del evangelismo y las misiones (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Sermón expositivo de Joel 2 y Hechos 2:14-21. El inicio de los postreros días (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:29-40: El cumplimiento de la profecía del Salmo 110 y el arrepentimiento para el perdón de pecados (audio).

La oración y la luz láser: Una ilustración

Por John Polkinghorne.

Fragmento tomado del libro Quarks, Chaos & Christianity, rev. ed. (New York: Crossroads, 2005), pp. 92, 93-94.

…un científico puede orar.  Podemos tomar con absoluta seriedad todo lo que la ciencia puede decirnos y creer que hay lugar disponible para nuestra acción en el mundo y para la acción de Dios también.  Por supuesto, esto no significa que la oración sea nada más llenar una serie de cheques en blanco que nos fueron dados por un Papá Noel celestial.  Esta es la razón por la que no podría esperar que todos esos pacientes por los que oré simplemente se recuperaran, a pesar de lo mucho que esperaba que lo hicieran.  La oración no es magia.  Es algo mucho más personal, pues es la interacción entre la humanidad y Dios.

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Una ilustración que uso a menudo es una tomada de la ciencia.  Es una parábola de la luz láser.  Lo que hace que la luz láser tenga sus propiedades inusuales es que es lo que los físicos llaman “coherente.”  La luz está compuesta de ondas, y, en una luz coherente, todas las ondas van al mismo paso.  Todas las crestas se juntan y suman hacia arriba para el máximo efecto; todas las depresiones se juntan y suman hacia abajo para el máximo efecto.  La luz que es incoherente, en la que las ondas no van al mismo paso, tiene la probabilidad de que una cresta y una depresión coincidan y se cancelen mutuamente.  Cuando oramos, estamos buscando una coherencia como la del láser entre nuestra voluntad y la de Dios.  Esto tiene dos consecuencias.  Una es que nuestra oración no sustituye a la acción, más bien es un componente necesario de la acción.

Si tengo un vecino solitario pero agotante y repetitivo, no me absuelvo de mi responsabilidad simplemente orando por el vecino; tengo que ir a visitarlo y escuchar, una vez más, las historias de cuando era joven.  La otra consecuencia es que explica algo que intuitivamente sentimos, pero que de otra manera podría parecer un poco desconcertante.  Sentimos que es bueno que tengamos a mucha gente orando por la misma causa.  ¿Cuál es la fuerza de esto?  ¿Más puños golpeando en la puerta del cielo y por lo tanto más probabilidades de atraer la atención divina? Yo pienso que no.  Por el otro lado, más voluntades siendo alineadas con la voluntad divina y, por lo tanto, un poder más grande actuando en la colaboración divina-humana en el acto de la oración petitoria; esto es lo que estamos haciendo cuando oramos juntos.

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John C. Polkinghorne (n. 1930) es un científico y teólogo británico.  Nació en Inglaterra y realizó toda su educación universitaria en la Universidad de Cambridge de donde obtuvo la licenciatura en Matemáticas y posteriormente Maestría y Doctorado en el campo de la física cuántica.  Fue profesor de Matemáticas Físicas en la Universidad de Edimburgo (1956-1958) y posteriormente en la Universidad de Cambridge (1958-1979).  En 1974 obtuvo un segundo doctorado en Física de Partículas Elementales, también de la Universidad de Cambridge.  Su creación de los modelos matemáticos en mecánica cuántica le valieron se elegido ese año para ser fellow de la Royal Society (FRS).  Polkinghorne también participó en el descubrimiento del quark.  En 1975 fue miembro del Consejo para la Investigación Científica de Reino Unido.  En 1979 se retiró de la actividad científica para estudiar teología en la Universidad de Cambridge y en 1984 fue ordenado ministro anglicano.  En 1986 fue nombrado fellow, decano y capellán del Queen’s College de la Universidad de Cambridge y participó en la fundación de la Sociedad de Científicos Ordenados, una orden de predicadores de la Comunión Anglicana.  En 1989 fue nombrado presidente de dicho colegio, del que se retiró en 1996.  Fue miembro del Comité de Ética Médica de la British Medical Association y del Sínodo General de la Iglesia Anglicana.  En 1997 fue nombrado Caballero de Imperio Británico (KBE) “por su distinguido servicio a la ciencia, la religión, el aprendizaje y la ética médica.”  De 1999-2002 fue miembro de la Comisión Consultiva en Genética Humana.  También fue uno de los miembros fundadores y el primer presidente de la Sociedad para la Ciencia y la Religión (2002-2004).  En 2002 recibió el Premio Templeton.

Nota Bene: Polkinghorne no es Reformado en su teología, no obstante hay mucho de provecho en sus obras, como esta ilustración.   

Traducción y notas: Alejandro Moreno Morrison.

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Ver también: Los puritanos del S. XVII y las ciencias, la cultura, y la educaciónAlgunas objeciones al cientismoBrevísima nota biográfica sobre Jonathan EdwardsCronología de las obras de C. S. Lewis que refutan al positivismo, al conductismo y al subjetivismo ético, y de las interacciones entre B. F. Skinner y Lewis.

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Las raíces del pecado sexual

Por Rosaria Champagne Butterfield.

Extracto tomado del libro The Secret Thoughts of an Unlikely Convert.  An English Professor’s Journey into Christian faith, 2nd Ed. (Crown & Covenant Publications, 2014); pp. 31-34.

Nota introductoria: Rosaria Champagne era profesora de tiempo completo de Literatura Inglesa y de Estudios de la Mujer en la Universidad de Syracuse y una activista posmodernista lesbiana de izquierda de la comunidad LGBTQ.  Una de sus especialidades académicas era la teoría queer.  Tras dos años de conversaciones y de analizar la Biblia con un ministro presbiteriano reformado y su esposa, Rosaria rindió su vida a Cristo y cambió por completo su forma de pensar y su estilo de vida.   Hoy Rosaria Champagne Butterfield está casada con un ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada, es madre adoptiva de cuatro hijos, y profesora de Literatura Inglesa en The Geneva College.   


Quizá notes que no hay nada inherentemente sexual acerca de estos pecados: orgullo, riqueza, enfoque de vida motivado por el entretenimiento, falta de misericordia y falta de modestia.  Nos gusta pensar que el pecado está contenido por categorías de la lógica o la psicología.  No lo está.  ¿Entonces por qué asumimos que el pecado sexual tiene orígenes sexuales o afectivos?  Esto es porque tenemos un enfoque demasiado estrecho acerca de la esfera de la sexualidad.  La sexualidad no es lo que hacemos en la cama.  La sexualidad abarca toda una gama de necesidades, demandas y deseos.  La sexualidad es más un síntoma de la condición de nuestra vida que una causa, es más una consecuencia que un origen.

De manera importante, [en las palabras registradas en libro de Ezequiel 16:48-50] no vemos a Dios burlándose de la homosexualidad ni considerándola como un pecado diferente, inusual, o exótico.  Lo que vemos en lugar de ello es la advertencia de Dios: Si te complaces en los pecados del orgullo, riqueza, entretenimiento-lujuria, falta de misericordia y falta de circunspección, te encontrarás hundido en pecado — y en la clase de pecado que te sorprendería.  Ese pecado puede adherirse a un patrón de vida estrecha o laxamente vinculado con esta lista.  Aunque el pecado no está constreñido por categorías lógicas de progresión, sí es progresivo.  Es decir, aunque el pecado no se queda constreñido por tipo o tropo, si es ignorado, excusado, o disfrutado, el pecado crece y se esparce como hiedra venenosa.

Pero Dios es un Dios de misericordia, redención, segundas oportunidades, y salvación.  Y entonces, cuando Jesús usa Sodoma como ejemplo durante su ministerio terrenal, el ejemplo revela que Dios está más enojado con la gente religiosa del tiempo de Jesús que con los habitantes de Sodoma.  Jesús dijo esto al pueblo de Dios en Capernaum:

Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. (Mateo 11:23-24).

Jesús les dice claramente que, si Sodoma hubiese visto el poder de Dios manifestado ante ellos como lo vio Capernaum, se hubieran arrepentido y hubieran vivido.  La afirmación de Jesús de que Dios está mucho más dolido por los pecados de aquellos que dicen conocerlo que por los de quienes no lo conocen, resonó conmigo.  Hay una justicia y amplitud en las palabras de Jesús que simplemente no está reflejada en la cultura evangélica moderna.  Vemos esta amplitud reflejada en la invitación de Jesús al final del capítulo.  Jesús declara: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).   Este pasaje también me convenció de que la homosexualidad —como todo pecado— es sintomático y no causal —es decir, nos dice dónde han estado nuestros corazones, no quiénes somos inherentemente o qué es lo que estamos destinados a convertirnos.

Este pasaje me forzó a ver al orgullo y no a la orientación sexual como la raíz del pecado.  En consecuencia, esto dio forma a la manera en la que reflexionaba sobre la totalidad de mi vida, en el contexto de la Palabra de Dios.  Me di cuenta de que mi sexualidad nunca había sido pura y mis relaciones nunca honraron a la otra persona ni al Señor.  Mi código moral incluía la monogamia serial, el sexo “seguro”, y el sexo solamente en el contexto del amor.  El amor, fundado solamente en sentimientos personales como lo había sido el mío, cambia sin aviso ni lógica.  La verdad es que, fuera de Cristo, soy manipuladora, mentirosa, traficante de poder, y controladora. En mis relaciones con hombres y con mujeres, tenía que ser yo la que estaba a cargo.  Mataba con amabilidad y asesinaba con regalos.  Compraba las lealtades y afectos de la gente.  Había sido lesbiana por casi una década.  Me consideraba una lesbiana “informada” –alguien que había tenido relaciones con hombres y los había encontrado faltos y no satisfactorios.  No me consideraba bisexual porque no había tenido la intención de tener una relación con un hombre nunca más.  No me parecía que los hombres fuesen atractivos o interesantes.  Mi identidad sexual comenzó en formas no sexuales: Siempre he disfrutado la buena comunicación que las mujeres comparten.  También me encontré estrechando lazos con mujeres en pasatiempos e intereses compartidos y en valores políticos feministas e izquierdistas.  No me interesa la pornografía en ninguna forma, y por lo tanto la atracción visual nunca motivó mis amistades o respuestas a otras personas.  Comparto mi historia sexual contigo no para presumir mi pecado o para ofender al lector, sino para revelar que mi sexualidad era pecaminosa no porque fuese lesbiana per se sino porque no estaba controlada por Cristo.  Mi pasado heterosexual no estaba más santificado que mi presente homosexual.  Dios me había revelado eso poderosamente al aprender de la predicación de su Palabra, al leer la Biblia y al hablar con otros cristianos en mi iglesia acerca de lo que la sexualidad significaba en la economía de Dios.  Al entenderme a mí misma como un ser sexual, responder a Jesús (es decir, “entregar mi vida a Cristo”) significaba no ir hacia atrás a mi pasado heterosexual sino ir hacia adelante a algo enteramente nuevo.  En ese entonces pensé que eso sería muy probablemente una vida célibe y soltera.  Una sexualidad que no devorara a la otra persona me parecía inimaginable.  Y aunque nunca me gustó realmente la idea de envejecer sola, acepté que si Dios pudo llevarme a salvo tan lejos en la vida, él también atravesaría conmigo esta siguiente parte.

Todo aspecto de mi vida quedó bajo el escrutinio de mi nueva cosmovisión cristiana… Aprendí que el pecado echa raíces no en conductas externas, sino en patrones de pensamiento…

Conforme releí mi vida, me di cuenta de que mi pecado sexual tenía su raíz no solamente en el orgullo sino también en un falso entendimiento acerca del género…   ni siquiera sabía cómo ser mujer

ROSARIA. Foto portada SECRET THOUGHTS unlikely convert


Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

Factores no económicos de la pobreza

Por Ronald H. Nash. RonNash
Fragmento tomado del libro Poverty and Wealth: Why Socialism Doesn’t Work (Dallas: Probe Ministries, 1986), pp. 172-174.

Es un error pensar acerca de la pobreza exclusivamente o aun primariamente en términos de economía.  Obviamente la gente es pobre cuando sus recursos (usualmente medidos en términos de dinero) son insuficientes para satisfacer necesidades básicas.  Pero limitar la reflexión que uno hace sobre la pobreza a este hecho obvio es tan esclarecedor como decir que la razón por la que un cierto número de personas está sepultada en un cementerio en particular es porque sus corazones dejaron de latir.

Uno de los libros más importantes que tratan sobre las dimensiones no-económicas de la pobreza es The Unheavenly City Revisited [Boston: Little, Brown and Co., 1974] de Edward C. Banfield.  Banfield nos invita a considerar si hay factores personales que predisponen a algunas personas a una vida de pobreza.  Él piensa que sí los hay.

Banfield proporciona un análisis sociológico-psicológico de factores que resultan en que algunas personas terminen en diferentes clases sociales: clase alta, clase media, y clase baja [Nota al pie: Es importante resaltar que Banfield no equipara a la clase [socio-económica] de los pobres con el grupo que él llama clase baja, aunque obviamente se traslapan en alguna medida.].  Un factor clave, encuentra Banfield, en tales diferencias es lo que él llama “el horizonte de tiempo” de una persona [ibid., pp. 56ff.].  La gente de clase alta tiende a ser mucho más orientada al futuro que la gente de clase baja.  Piensan acerca del futuro, planean para el futuro, hacen sacrificios presentes en aras de ganancias futuras.  La gente de clase baja, de acuerdo con Banfield, carece de la habilidad para pensar más allá del presente.  Se resisten a sacrificar cualquier cosa en su presente en aras de alguna ganancia mayor en el futuro.  A menudo se muestran incapaces de pensar en los efectos de largo plazo de sus acciones; tienden a vivir para el momento.  Si la persona de clase baja

llega a pensar en el futuro, cree que es algo fijo, fatal, más allá de su control: las cosas le pasan a él, él no hace que las cosas sucedan.  El impulso gobierna su conducta, ya sea porque no puede disciplinarse a sí mismo a sacrificar una satisfacción presente por una futura o porque no tiene sentido del futuro.  Es por lo tanto radicalmente imprevisor: lo que sea que no pueda usar inmediatamente lo considera sin valor.  Sus necesidades corporales… y su gusto por “la acción” toman precedente sobre todo lo demás—y ciertamente sobre cualquier rutina de trabajo.  Trabaja solamente lo que tiene que trabajar para sobrevivir… [ibid., p. 61.]

Los cristianos informados que piensan en la pobreza deberían reflexionar sobre e interactuar con la teoría de Banfield.  Una razón por la que muchas personas (no digo que todos) son pobres es debido a horizontes de tiempo que resultan en una incapacidad para pensar más allá del presente.

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Notas editoriales:

  1. Diversos proverbios de la Biblia hablan de los factores morales involucrados en la riqueza y la pobreza. Ver Proverbios 6:6-11; 10:4; 12:11; 12:14; 12:24; 12:27; 13:4; 13:11; 13:18; 13:25; 14:23; 15:6; 18:9; 19:15; 20:4; 20:13; 21:5; 21:17; 21:20; 21:25-26; 22:4; 22:29; 23:1-8; 23:2124:3-4; 24:4-34; 27:23-27; 28:19; 28:22; 29:3; 31:13-27.
  2. El libro de Banfield puede descargarse gratuitamente en formato PDF.
  3. Reseñas del libro Poverty and Wealth del Dr. Nash: Probe Ministries, Gary Habermas, y Foundation for Economic Education.
  4. Capítulo en español del libro Worldviews in Conflict del Dr. Nash: “Cómo elegir una cosmovisión.”

Traducción y notas: Alejandro Moreno Morrison.

Ronald H. Nash (1936-2006), de nacionalidad estadounidense, fue un filósofo, teólogo cristiano, y pastor bautista reformado en la Convención Bautista del Sur, aunque también pastoreó iglesias presbiterianas.  Obtuvo su maestría en filosofía por Brown University y su doctorado en filosofía por Syracuse University, e hizo estudios postdoctorales en Stanford University.  Por 27 años fue Jefe del Departamento de Filosofía y Religión y Director de Estudios de Posgrado en Humanidades de la Western Kentucky University.  Posteriormente, de 1991 a 2002, fue profesor de filosofía y teología en Reformed Theological Seminary, Orlando, y de 1998 a 2005, fue professor de filosofía en Southern Baptist Theological Seminary, en Louisville, Kentucky.  De 1988-1991, fue asesor de la Comisión de Derechos Civiles de los Estados Unidos.  En 1991 y 1992 dictó dos series de conferencias en Moscú sobre diversos temas incluyendo la existencia de Dios y la economía de mercado.  Fue autor o editor de más de 30 libros de filosofía, apologética cristiana, economía política y análisis de diversos aspectos del evangelicalismo y la cultura estadounidense (ver listado de libros).

En ocasión de la muerte del Dr. Nash, Albert Mohler, presidente del Southern Baptist Theological Seminary, dijo:

En una era de acomodación teológica, el Dr. Ronald Nash sirvió como ejemplo de valentía cristiana, erudición cristiana, involucramiento intelectual cristiano, y del rol de un maestro cristiano. Sirvió a la Iglesia del Señor Jesucristo a lo largo de décadas de enseñanza y se invirtió a sí mismo en las vidas de miles de jóvenes ministros, misioneros y líderes cristianos. Más aún, a lo largo de sus años dando clases en Western Kentucky University, alcanzó a miles de estudiantes con un testimonio cristiano consistente y equipó a los creyentes para defender la fe y ser testigos más fieles de nuestro Señor Jesucristo.

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Ver también: Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio)Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)La fe de los estatistas

La fusión del Reino de Dios y el reinado de la dinastía davídica en el libro de Salmos

Por O. Palmer Robertson.

Fragmentos tomados del libro The Flow of the Psalms. Discovering Their Structure and Theology (Presbyterian & Reformed, 2015), pp. 15, 16-17.

[D]os reyes y dos reinos se funden el uno en el otro mediante la repetición del mensaje de los salmos.  David y sus descendientes serán establecidos en una monarquía en un lugar en particular.  Jehová reina sobre los cielos y la tierra desde la eternidad y a lo largo de todo el tiempo.  Eventualmente, el reinado del Mesías debe unirse con el reinado de Jehová a fin de que los reinos de la tierra y el cielo, del tiempo y de la eternidad, sean uno.  Esta fusión de los dos reyes y de los dos reinos permea la teología del Salterio.  Esta perspectiva por sí sola puede explicar cómo es que el concepto de monarquía en Israel continúa mucho después de que los reyes dejan de existir en la nación.  También explica cómo el reinado de Jesús como el Mesías pudo fundirse con el reinado de Dios sobre el mundo.


La unión del gobierno de Dios y del Mesías es una verdad focal que corre a lo largo del Salterio.  Tres colecciones separadas en tres diferentes libros unen estos dos reinados.

Una colección distintiva de cinco salmos (Sals. 20-24) conecta con el crucial Salmo 18 que declara las “victorias” del ungido de Jehová (Sal. 18:50).  Las mismas victorias mesiánicas son el objeto de las oraciones del pueblo de Dios (Sal. 20:5) y la ocasión para su regocijo (Sal. 21:1, 5). La pregunta sin responder de este rey mesiánico (“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué…?”) termina eventualmente con adoración internacional y generacional del Señor que gobierna sobre las naciones (Sal. 22:1, 27-31).  Aun el rey-Mesías encuentra consuelo entre las sombras profundas como la muerte porque el Señor mismo es su Pastor-Rey (Sal. 23:1-4).  Consumativamente, las antiguas puertas de gloria deben levantarse para que el Señor Pactual [Jehová] Todopoderoso, el Rey de Gloria entre (Sal. 24).

Cuatro salmos consecutivos en el Libro II proclaman al Dios de Israel y a su Mesías como soberanos sobre todas las naciones de la tierra.  En una proclamación por demás sorprendente, el salmista primero saluda al rey mesiánico como el Dios eterno que ha sido ungido por su Dios (Sal. 45:6-7).  El salmo que le sigue en este grupo de salmos sobre la monarquía declara que el Señor Pactual [Jehová] Todopoderoso será “exaltado entre las naciones… enaltecido en la tierra” (Sal. 46:10).  Él es “el gran Rey sobre toda la tierra” (Sal. 47:2, 7).  Este Dios Soberano sobre las naciones reside permanentemente sobre el Monte Sion, la ciudad del Gran Rey (Sal. 48:2).

Un grupo de salmos en el Libro IV emplea una frase distintiva para proclamar el reinado del Señor: Yahweh Malak (“Jehová es Rey”) (Sals. 93, 96, 97,99).  La frase subraya la permanencia del gobierno universal del Señor a lo largo de las edades.  La frase ocurre solamente una vez en la Escritura fuera de esta colección distintiva en el Libro IV del Salterio (1 Cro. 16:31).  En este pasaje, David celebra la traída del arca del pacto, simbolizando el trono del Señor, a Jerusalén de manera que esté permanentemente localizada junto al trono mesiánico de David.  En este contexto, puede proclamarse gozosamente:

Alégrense los cielos,
Gócese la tierra;
Y digan en las naciones:
“¡Yahweh Malak!”
(1ª Cro. 16:31; cf. Sal. 96:10)

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Traducción: Alejandro Moreno Morrison.

El Dr. O. Palmer Robertson, de nacionalidad estadounidense, es un erudito en Antiguo Testamento educado en Union Theological Seminary, Virginia. Ha sido profesor de Antiguo Testamento en Reformed Theological Seminary, Westminster Theological Seminary, Covenant Theological Seminary, y Knox Theological Seminary. Actualmente divide su actividad académica entre la African Bible University en Uganda, y el centro de estudios bíblicos Tyndale House en Cambridge, Inglaterra. Es autor de los libros The Christ of the Covenants, The Christ of the Prophets, and The Israel of God.

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Ver también: El Señor Jesucristo es ya el rey mesiánico que se ha sentado en el trono de DavidLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónEl mensaje del sermón de Pedro en Pentecostés: ArrepentíosEste mundo está lleno del poder redentor de Dios.El reino del Mesías y Su IglesiaLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)Salmo 67 (para canto congregacional)Ampliación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7. La restauración del Reino a Israel (audio)Sermón expositivo de Hechos 1:9-11. Cumplimiento de la profecía de Daniel 7 en la ascensión del Señor (audio).Sermón expositivo de Hechos 2:22-37, el Señor Jesucristo es el rey mesiánico prometido en el AT (audio)Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

Vindiciae Legis, or A Vindication of the Morall Law and the Covenants (PDF and HTML)

By Anthony Burgess.

Link to PDF file:

BURGESS, Anthony. A Vindication of the Moral Law and the Covenants, 1647 (PDF)

Link to HTML edition:

BURGESS, Anthony. A Vindication of the Morall Law and the Covenants, 1647 (HTML)

Link to Bibliographic information (The Westminster Assembly Project):

Anthony Burgess, “Vindiciae Legis” (Bibliographic information page)

Introductory note by Alejandro Moreno Morrison

The full subtitle of the original edition is: A Vindication of the Morall Law and the Covenants, From the Errours of Papists, Arminians, Socinians, and more especially, Antinomians. In XXX Lectures, preached at Laurence-Jury, London. This facsimile edition is taken from second edition, corrected and augmented (London: James Young, 1647), and published by Reformation Heritage Books (Grand Rapids, 2011).

On the crucial importance and unique significance of this book as a testimony of the true Reformed Christianity, and more particularly of the true Reformed Presbyterianism that is faithful to the Westminster Standards, Stephen J. Casselli writes the following in the third page of the “Introduction” to the facsimile edition shared above:

On January 25, 1645, [Anthony Burgess] was elected vicar of the Guildhall church of St. Lawrence Jewry, where his lectures on the law would eventually be delivered. The timing for the call and delivery of these lectures is significant. Burgess delivered these lectures in the midst of the Assembly’s discussion and debates regarding the law of God, and Vindiciae legis provides exegetical and theological rationale, consonant with the teaching of chapter XIX of the Westminster Confession of Faith.

In footnote 11, Casselli further elaborates:

The foreword preceding the title page of Vindiciae legis calling for the publication of Burgess’s lectures is dated June 11, 1646, and this is a significant clue to understanding its historical milieu. It is clear that the lectures were delivered some time in the months preceding June of 1646. This is important because we also know that on November 18, 1645, the writing of the section on the law for the Confession of Faith was referred to the third committee, of which Anthony Burgess was a member. A report on the law was then made to the plenary session by John Wincop on January 7, 9, 12, 13, 29, and February 2 and 9, 1646…

Casselli’s sources are Alex F. Mitchel & John Sturthers, eds., The Minutes of the Sessions of the Westminster Assembly of Divines (Edinburgh: William Blackwood & Sons, 1847; p. 178); and Benjamin B. Warfield, The Westminster Assembly and Its Work (New York: Oxford University Press, 1931; p. 112).

It is worth noting that the “Antinomian Errours” circulating in England around 1645-6 were connected to the moral scepticism and antinomianism that developed in Lutheran circles in the 17th century.  In his book Natural Law and Moral Philosophy: From Grotius to the Scottish Enlightenment (Cambridge: Cambridge University Press, 1996; pp. 25-6), Knud Haakonssen explains as follows the line of thought of such moral scepticism and antinomianism:

Nothing that a person can be or make of himself will justify him before God; only faith justifies, and that only by God’s grace. Our duty towards God is thus infinite, and we may view our temporal life as a network of unfulfillable duties, which natural law theory may put into systematic form and give such worldly justification as our limited understanding permits. On the other hand, if our duty is really infinite and unfulfillable, then it is hard to see it as a possible guide to action; it provides no criterion for what behaviour to choose. We therefore can live only by faith. This strongly antinomian line was adopted by a great many sects at the Reformation and later and must undoubtedly be regarded as a target no less important than moral scepticism for Protestant natural law theory.

Also in his Introduction to this facsimilar edition, Casselli explains that in Burgess’s lectures the:

…development of the doctrine of the law and the covenants was worked out by the careful exegesis of particular texts, including detailed attention to grammatical and lexical features of the text. [Also]…thoughtful dialogue with the catholic theology of the Western church, a sophisticated interaction with contemporary interpretive traditions, and eye to ecclesiastical concerns, and a sensitivity to the progress of revelation leading to its culmination in the person and work of Jesus Christ…

Full Knowledge or Perpetual Confusion?

By Alejandro Moreno Morrison.

I often wonder whether unbelievers will eventually realise (perhaps at the Last Judgment) how foolish they were in disregarding God, the Bible, or the gospel of salvation by grace alone.  Will unbelievers get enough knowledge, understanding and clarity of mind to realise how irrational, how foolish, was their unbelief?  I don’t know the answer for sure, and it is actually not that important to know.  Still I have thought about two possible scenarios.

I have to confess that more often than not, I want Christian believers to be vindicated in the eyes of those who disregard the gospel.  I want the unbeliever to know and understand, at some point at long last, that all along, while the Christian in his life held the truth, the unbeliever wilfully dismissed it and stubbornly committed to irrationality and lies.  Nevertheless, there seems to be no explicit support in Scripture for this scenario.

There is another possibility.  The Bible teaches that at the consummation of times, “when the perfect comes,” the redeemed ones will in some way “fully know as they were fully known” by God (1st Corinthians 13:9-12).  Therefore, knowing fully and in a superior way will be part of the glorification yet to come for the redeemed ones.  No more doubts, no more misunderstandings, no more ignorance, no more partial knowledge, no more guessing, no more confusion, but full clarity of mind, full assurance, full knowledge of what is true and full understanding of the truth.  That blissful situation will be, of course, yet another undeserved gift of God’s loving grace reserved exclusively for those redeemed by grace alone through saving faith in Christ alone.

Therefore, it seems that the unregenerate will never attain much beyond what they had in this life in terms of knowledge, understanding, and clarity of mind on spiritual and eternal matters.  Thus, in addition to total alienation from God and from the rest of the creation, the sufferings of eternal damnation will perhaps involve also staying forever in state of ignorance and confusion, alienated from truth, knowledge, understanding, and clarity of mind, with a thirst to know and understand what ever happened to them yet never being able to quench that thirst.

The mind that in this life congratulated himself for being so smart as to disregard God, the Bible or the gospel for not meeting his self-proclaimed standards of truth or relevance, will perhaps forever wonder, without ever being able to understand, how come his trust in his clever self went so horribly wrong.

AMM. The mind that in this life congratulated himself... will forever wonder

Which will you have at the end and forever, full knowledge or perpetual confusion?

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Alejandro Moreno Morrison is a Mexican lawyer and Reformed theologian. He studied at Escuela Libre de Derecho (Mexico City), Reformed Theological Seminary (Orlando, Florida) and the University of Oxford. At Reformed Theological Seminary he was teaching assistant of the Rev. Dr. Ronald H. Nash. He was also Spanish resources consultant for the Rev. Dr. Richard L. Pratt at Third Millennium Ministries. Alejandro has ministered as intern, teacher, or visiting preacher or teacher at churches and missions of several denominations including Iglesia Presbiteriana Reformada de México, Iglesia Nacional Presbiteriana de México, Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, Iglesia Presbiteriana Ortodoxa Reformada, the Presbyterian Church in America, the Presbyterian Church of Ireland, and the Reformed Presbyterian Church, North America Synod. With the latter he was in charge of a mission congregation during 2014. He has also been guest lecturer on Systematic Theology, Ethics, Evangelism, and Apologetics at Seminario Teológico Reformado of Iglesia Presbiteriana Reformada de México, on Contemporary Political Systems at the Faculty of Law of Universidad Nacional Autónoma de México, and on Corporate law at the Massachusetts Institute of Technologies (Global Startup Lab for Mexico). Since 2010 he is adjunct lecturer on Jurisprudence at Escuela Libre de Derecho.