Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio).

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado en la Iglesia “Dios es amor” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México) Ciudad Satélite, Estado de México, el domingo 15 de mayo de 2017.

Enlace al archivo de audio: Sermón Prov. 22 jóvenes y liderazgo (AMM, Dios es Amor, Satélite, mayo 22, 2017).

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Ver también: Sermón expositivo del Salmo 67 (audio); Sermón expositivo de Juan 4:1-42; el diálogo entre el Señor Jesús y la mujer Samaritana (audio); Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio); Serie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios); Citas (románticas) con no cristianosLa música en la Iglesia occidental en tiempos previos a la Reforma; Vistámonos con la armadura de luz (Romanos 13:12); Vestíos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

 

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Sermón expositivo del Salmo 67 (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado en la “Comunidad Cristiana de Cuernavaca” (Iglesia Nacional Presbiteriana de México), el domingo 26 de julio de 2015.

Enlace al archivo de audio: Sermón Salmo 67 (AMM, Jul. 26, 2015).

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Ver también: Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeSalmo 67 (para canto congregacional)La extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)La proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)El Reino de Dios a lo largo de la historia de la redenciónSermón expositivo de Ezequiel 47:1-12, antecedentes AT del Pentecostés (audio)Dos acercamientos al estudio de la Biblia: teología sistemática y teología bíblica (con análisis literario)El evangelio y las misionesEl reino del Mesías y Su IglesiaSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios)Este mundo está lleno del poder redentor de Dios.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Sermón expositivo de Éxodo Caps. 35-39, 1ª parte: El principio regulador del culto como señal de la relación pactual entre Dios y Su pueblo (audio)

Por Alejandro Moreno Morrison.

Sermón predicado el segundo semestre de 2011, en la Iglesia “Gethsemaní” (Iglesia Presbiteriana Reformada de México), Coyoacán, Ciudad de México.

Enlace al archivo de audio: Sermón Éxodo Caps. 35-39 (AMM, 2011).

Sumario: El Señor da Su ley a Su Pueblo como señal de Su gracia; y la obediencia de Su pueblo a dicha ley es la única respuesta apropiada a dicha gracia, y es señal de entender y agradecer la gracia de Dios como la única causa de nuestra relación con Él.  Dicha obediencia debe manifestarse especialmente en la observancia de lo que Él ha prescrito para Su propio culto (principio regulador o regulativo de la adoración).

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Ver también: Dos sermones sobre Éxodo 32:1-33:6, episodio del becerro de oro (audios)Sermón expositivo de Éxodo 34. La ley como señal de la gracia y la elección de Dios (audio)El Hijo del Hombre es Señor del Día de Reposo (Marcos 2:28)La observancia del cuarto mandamiento en el Nuevo Testamento (video-conferencia)La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Breves textos sobre el día de reposo cristiano (enlace a álbum de imágenes jpg)La luz de la naturaleza es insuficiente para prescribir el culto (texto en imagen JPG)Sobre la visión puritana del día domingoSerie de sermones de Hechos 1:1 al 2:41 (audios).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

Salmo 67 (para canto congregacional)

Letra metrificada en español por Alejandro Moreno Morrison.

Partitura con letra (PDF): AMM. Salmo 67 con partitura melodía Jerusalem, tamaño carta (rev. 2016)

Enlace al Archivo MIDI de la melodía Jerusalem

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Ver también: La enseñanza bíblica sobre la adoración pública del Dios verdadero (video-conferencia)Amplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeEl “Salterio ginebrino” o “Salterio de Ginebra” en españolEste mundo está lleno del poder redentor de DiosEl evangelio y las misionesLa profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoLa proclamación del reino en los evangelios sinópticos (incluyendo el significado de las parábolas del reino en Mateo 13 y Marcos 4)El reino universal del Mesías (Salmo 72:8-11)La historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasSalmo 100 (para canto congregacional)El reino del Mesías y Su Iglesia.]

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Nota editorial: Escribí la primera versión de esta metrificación en español del Salmo 67 en 2009, y se la mostre a mi querido amigo el Pbro. Dr. Gerald Nyenhuis.  Él me comentó que era su salmo favorito, y que era el salmo por el que había sentido el llamamiento del Señor para ser misionero.  Me pidió que le enviara la letra  los encargados de la música en la Iglesia Presbiteriana Berith (donde fue pastor por tres décadas y media en la Ciudad de México).  En aquella ocasión no contaba con una partitura simplificada de esta melodía para canto congregacional.  En el documento donde envié la letra escribí esta nota dedicatoria para aquella primera versión:

Con gratitud a nuestro Dios por el fructífero ministerio misionero del Pbro. Dr. Gerald Nyenhuis en México

Posteriormente, hice varios cambios a la letra en 2014, y la añadí a una partitura de la melodía seleccionada (Jerusalem, de Charles H. H. Parry) arreglada para canto congregacional.  Durante 2014, cantamos a capella dicha versión del Salmo 67 en una pequeña misión que tuve a mi cargo en la Ciudad de México.  Volví a hacerle cambios en 2016, con el afán de apegarme lo más fielmente al texto bíblico hebreo y usar lenguaje lo más parecido al de la versión Reina-Valera de la Biblia.

El pastor Nyenhuis está ya gozando de la presencia del Señor, y sus obras con él siguen (Apocalipsis 13:14).  Así que la dedicatoria de esta versión revisada de la metrificación en español del Salmo 67 sigue siendo la misma, pues sigo estando agradecido al Señor por la vida y ministerio misionero en México de mi amigo el Dr. Nyenhuis.

La fe de los estatistas

Por Alejandro Moreno Morrison.

Dedicado al Rev. Dr. Ronald H. Nash, querido hermano en Cristo, maestro y amigo. In memoriam.

El estatismo es una religión secular, es decir, una religión que no tiene pretensiones de trascendencia; por eso es que para algunos no parece ser una religión en el sentido más común y acostumbrado del término.  El estatismo es una derivación del humanismo secular y se basa en la creencia (fe) de que los seres humanos son capaces de superar por medio del “estado” todos sus problemas.  Consecuentemente, “el estado” es elevado a la categoría de ser supremo (dios), del cual se espera que fluyan bendiciones terrenales de todo tipo (que a menudo son meros deseos carnales y egoístas).  Consiguientemente, según esta religión, los individuos deben confiarle (y de ser necesario aun sacrificarle) sus vidas, bienes y demás recursos, a fin de que dicho estado cuente con lo necesario para cuidar de ellos “desde la cuna y hasta la tumba.”

Los estatistas cifran, por lo tanto, su esperanza de felicidad terrenal en el estado o, más concretamente, en el agente del estado que es el gobierno, y centran sus esfuerzos en que dicho ídolo cuente con todas las condiciones necesarias para producir los resultados anhelados.  Así, el estatismo no es sino una más de las versiones modernas-postmodernas del cuadro que presenta el Señor, y del que se burla, en Isaías 44:9-20:

Los que fabrican ídolos no valen nada;
inútiles son sus obras más preciadas.
Para su propia vergüenza,
sus propios testigos no ven ni conocen.
¿Quién modela un dios o funde un ídolo,
que no le sirve para nada?
Todos sus devotos quedarán avergonzados;
¡simples mortales son los artesanos!
Que todos se reúnan y comparezcan;
¡aterrados y avergonzados quedarán todos ellos!

El herrero toma una herramienta,
y con ella trabaja sobre las brasas;
con martillo modela un ídolo,
con la fuerza de su brazo lo forja.
Siente hambre, y pierde las fuerzas;
no bebe agua, y desfallece.
El carpintero mide con un cordel,
hace un boceto con un estilete,
lo trabaja con el escoplo
y lo traza con el compás.
Le da forma humana;
le imprime la belleza de un ser humano,
para que habite en un santuario.
Derriba los cedros,
y escoge un ciprés o un roble,
y lo deja crecer entre los árboles del bosque;
o planta un pino, que la lluvia hace crecer.
Al hombre le sirve de combustible,
y toma una parte para calentarse;
enciende un fuego y hornea pan.
Pero también labra un dios y lo adora;
hace un ídolo y se postra ante él.
La mitad de la madera la quema en el fuego,
sobre esa mitad prepara su comida;
asa la carne y se sacia.
También se calienta y dice:
«¡Ah! Ya voy entrando en calor,
mientras contemplo las llamas.»
Con el resto hace un dios, su ídolo;
se postra ante él y lo adora.
Y suplicante le dice:
«Sálvame, pues tú eres mi dios.»

No saben nada, no entienden nada;
sus ojos están velados, y no ven;
su mente está cerrada, y no entienden.
Les falta conocimiento y entendimiento;
no se ponen a pensar ni a decir:
«Usé la mitad para combustible;
incluso horneé pan sobre las brasas,
asé carne y la comí.
¿Y haré algo abominable con lo que queda?
¿Me postraré ante un pedazo de madera?»
Se alimentan de cenizas,
se dejan engañar por su iluso corazón,
no pueden salvarse a sí mismos, ni decir:
«¡Lo que tengo en mi diestra es una mentira!»

Es entendible que quienes no conocen al Dios verdadero ni Su verdad revelada consignada en la Biblia abracen el estatismo; después de todo, como dice el dicho popular, “El que no conoce a Dios ante cualquier ídolo se inclina.”  Lo que es muy triste es que haya cristianos que caen en la trampa de esta forma de idolatría.  Esto nos muestra el desconocimiento que hay en las iglesias con respecto a la enseñanza bíblica acerca del gobierno, para empezar; pero también acerca del hombre y de la Iglesia, por decir lo menos.

El gobierno es una institución de origen divino, en el sentido de que fue Dios quien lo instituyó.  Desde este punto de vista, la anarquía (la falta de facto de un gobierno o “cabeza”) y el anarquismo (la idea de que la humanidad estaría mejor sin gobiernos) son contrarios al orden divino.  Pero no debemos olvidar que el gobierno es también una institución humana, en el sentido de que es operada por seres humanos.

En virtud de la caída, la totalidad del ser humano ha sido dañada por el pecado. Todo aquello que es humano es no solamente finito y limitado, sino que también está corrompido por el pecado, y no hay remedio humano para tal condición.  El estatismo tiene la vana ilusión de que la suma y organización de los esfuerzos humanos, encabezados por el gobierno, pueden sacar a la humanidad de los predicamentos derivados de su finitud y pecaminosidad (aunque claro, como humanistas, creen que “el Hombre” –con “h” mayúscula para que nadie se vea a sí mismo y se dé cuenta de lo ridículo de la creencia—no es finito ni pecaminoso).  Esta fe de los estatistas nos recuerda, por cierto, el fallido intento de construir la Torre de Babel.

“El corazón del hombre—decía Juan Calvino—es una fábrica de ídolos.”  Y al igual que con otras criaturas, la humanidad ha tomado la institución del gobierno (creada por Dios) y la ha hecho objeto de una fe y devoción de las que solamente es digno Dios el creador y sustentador del universo.  Y así como el idólatra neciamente pone su esperanza en un leño que sólo puede rendirle ciertos servicios muy limitados (Isaías 44:14-17), quienes ponen su fe en “el estado,” y/o concretamente en el gobierno o los gobernantes que lo encabezan, neciamente esperan recibir de ellos beneficios que están fuera de su muy limitada capacidad, y que van en contra del propósito divino para el gobierno y los gobernantes.

La religión estatista nos induce a orar (pedir) al gobierno y a esperar de él toda clase de satisfactores, en tanto que la Biblia, por el contrario, nos instruye esperar de Dios todos nuestros satisfactores y a orar (pedir) a Dios por el estado (o polis, “ciudad” –ver Jeremías 29:7) y por los gobernantes (1ª Timoteo 2:1-2), pues somos todos criaturas limitadas y pecaminosas que, como los habitantes de la orgullosa ciudad de Nínive, “no saben distinguir entre su mano derecha y su mano izquierda” (Jonás 4:11).

Finalmente, la fe de los estatistas acarrea, no solamente la frustración de sus fieles, como resultado de la impotencia de los gobiernos y los gobernantes para cumplir sus promesas, sino también el juicio de Dios, como sucede con toda idolatría.

En contraste con el estatismo, la única expectativa que la Biblia menciona explícitamente que debemos tener respecto de los gobiernos y los gobernantes es que mantengan la seguridad pública e impartan justicia, que castigue a quien hace lo malo, y protejan así al resto de la comunidad:

Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo… Porque es un servidor de Dios para tu bien… si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que practica lo malo… Pues por esto pagáis también los tributos, porque son funcionarios de Dios, dedicados continuamente a esto mismo… (Romanos 13:3-6).

A los cristianos debe quedarnos muy claro que la Biblia no nos autoriza a cifrar en el gobierno nuestras esperanzas de bienestar y prosperidad material, ni mucho menos nuestra felicidad.

Claro está que lo anterior suena del todo “políticamente incorrecto” en nuestro mundo moderno-postmoderno, especialmente por lo que se refiere a la beneficencia o ayuda a los pobres, mejor conocida bajo nombres como “justicia social” y eufemismos semejantes.  Este tema es amplio y complejo, por lo que aquí sólo voy señalar dos puntos.

El primero y menos importante es que los estudios más avanzados en economía demuestran que uno de los principales factores para alcanzar bienestar material en una sociedad es la debida observancia de un orden jurídico que efectivamente proteja la libertad y los derechos de quienes actúan correctamente y castigue a quienes violentan la dignidad, integridad, libertad y demás bienes de sus semejantes.

El segundo y más importante es que lo que el mundo llama “justicia social” o “responsabilidad social,” la Biblia lo llama misericordia, y lo califica como un deber personal que cada ser humano tiene frente Dios respecto de su prójimo en necesidad. ¿Puede entonces un cristiano creer que Dios aceptará como obra de misericordia una boleta electoral tachada a favor de tal o cual partido o candidato? ¡Por supuesto que no!

He ahí otro efecto nocivo del estatismo: al engrandecer indebidamente las expectativas respecto del gobierno termina minimizando las expectativas que Dios tiene de nosotros en lo individual y como Iglesia.  Los presupuestos y programas gubernamentales, las leyes y las agencias burocráticas, no pueden amar porque no son personas.  Por eso Dios ha encargado el delicado ministerio de la misericordia a personas, y particularmente a aquéllos que hemos experimentado Su amor y misericordia.  Tratándose del cuidado de los necesitados, Dios no va a pedirle cuentas al “estado” ni al “gobierno.”  A los gobernantes pedirá cuentas respecto de la preservación del orden y la paz y del castigo a los que hicieron mal.  Y a todos los seres humanos Dios va pedir cuentas del cuidado que hayamos tenido o no con los necesitados que puso en nuestro camino, y de la manera en que hayamos usado los recursos (bendiciones) que Él puso en nuestras manos.  Esta obligación y responsabilidad que tenemos delante de Dios no podemos delegársela al gobierno.

Así pues, la fe de los estatistas viola el primer y más grande mandamiento, al confiar en, y servir a, un dios falso, y también el segundo, al no amar al prójimo pretendiendo que sea el gobierno quien cumpla en su lugar con ese deber.

Nota editorial: La versión original de este artículo fue publicada en 2007 en la revista El Faro de la Iglesia Nacional presbiteriana de México.  Revs. 2010, 2016, y 2017.

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Ver también: Influencia del calvinismo y del puritanismo en el pensamiento político de las colonias británicas en el norte de América (siglos XVII y XVIII)Contraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Exaltación y entronización del Señor JesucristoLa historia de la redención: Del protoevangelio al reinado universal del MesíasAborto: La esclavitud de nuestra generaciónAlgunas objeciones al cientismoCronología de las interacciones entre C. S. Lewis y B. F. Skinner en relación con el positivismo, el conductismo, y el subjetivismo éticoLa extensión del territorio del reino del Mesías (Salmo 72:8-11)Este mundo está lleno del poder redentor de DiosEl reino del Mesías y Su IglesiaAmplicación en el Nuevo Testamento de la noción judía del Reino de Dios y de Jerusalén como su sedeLa profecía de las setenta “semanas” (Daniel 9:20-27)Sermón expositivo de Hechos 1:6-7 (audio)Juan Altusio (1557-1638), filósofo, jurista, teólogo, y estadista ReformadoCalvino sobre la ley natural y contra el teonomismoCalvino sobre la ley natural (conocimiento innato de las semillas de equidad y justicia) para el gobierno del estado y el orden socialSamuel Rutherford (1600-1661) erudito, pastor, teólogo, pactante y comisionado escocés a la Asamblea de WestminsterIntroducción al Apocalipsis, 4ª parte (audio)La ley natural en el libro “Lex, rex” de Samuel Rutherford.

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado. Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de denominaciones como la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church in America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.

“…y para vuestros hijos”

Por Alejandro Moreno Morrison.

Los hijos sean criados por los padres en el temor del Señor; y provean los padres para sus hijos…

Segunda confesión helvética, XXIX.

Es un deber natural de todos los padres, cristianos y no cristianos, proveer para las necesidades de sus hijos menores.  Esto requiere de los padres pensar a largo plazo, a futuro, de manera que lo que proveen para sus hijos en su infancia redunde en su bienestar cuando los padres ya no estén o no puedan cuidar de ellos.  Para ello, los padres invierten tiempo, esfuerzo y recursos de todo tipo planeando y proveyendo para sus hijos, a fin de darles las mejores posibilidades a su alcance de cuidado, crecimiento y desarrollo.

Los padres cristianos tienen además la obligación pactual, delante de Dios, de proveer para el bienestar espiritual, presente y futuro, de sus hijos.  Al recordarle Moisés al pueblo de Dios la ley del pacto, les recuerda también que dicho pacto y dicha ley son,

para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida… (Deuteronomio 6:2).

En el mismo espíritu, el libro de Proverbios exhorta a los fieles:

Instruye al niño en el buen camino, y aun cuando envejezca no se apartará de él (Proverbios 22:6).

Dicha obligación pactual se deriva de lo que se denomina el principio de la “sucesión dinástica” de los pactos bíblicos.  Este principio lo vemos reflejado, por ejemplo, cuando la Escritura celebra que la misericordia de Jehová es “de generación en generación”.  Al hacer su pacto benevolente de bendición y redención con Abraham, el Señor le prometió que dichas bendiciones serían para él y para su descendencia (Génesis 17:2-8).  Por eso el apóstol Pablo nos recuerda que la promesa es firme para toda la descendencia de Abraham, y que Abraham es “padre de todos nosotros” (Romanos 4:16), “los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, nuestro Señor” (Romanos 4:24); “los que son de fe, éstos son hijos de Abraham” (Gálatas 3:7).  Así que, siendo incorporados a la simiente de Abraham, no sólo el creyente en Cristo sino también sus hijos entran en dicha relación pactual.  Es por eso que al responder a quienes convencidos de sus pecados se preguntaron “¿Qué haremos?”, el apóstol Pedro los exhortó a arrepentirse y a ser bautizados (es decir, recibir la señal de pacto): “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos…” (Hechos 2:39).  Por eso bautizamos a los hijos infantes de los creyentes en Cristo como “hijos del pacto,” ¡porque la promesa de redención también es para ellos!

Asimismo, el principio de la “sucesión dinástica” entraña la obligación de los padres cristianos de instruir a sus hijos para amar a Dios y serle fieles (ver Génesis 17:9).  De manera que, así como la promesa se extiende a la descendencia del cristiano, también existe una obligación de los padres cristianos ante Dios de proveer en el presente para el bienestar espiritual presente y futuro de sus hijos, a fin de que a su tiempo ellos puedan poner conscientemente su fe en el Señor Jesucristo como su salvador.  Y es obvio que en su misericordia Dios provee los medios espirituales y materiales para que los padres cristianos puedan cumplir con esta obligación.  Así que lo único que Dios pide de nosotros es obediencia, lealtad, y fe, creyendo que Él cumplirá sus promesas proveyendo lo necesario para que cumplamos con nuestra obligación respecto de las generaciones venideras.

Así que, ¿has pensado qué será del bienestar espiritual de tu descendencia?  ¿De que serviría un buen trabajo, buena salud, y aun una buena familia y buenos valores, si ellos se apartaren de Dios, de la verdad de Su Palabra y de la salvación que sólo hay en Él? Entonces, ¿qué estás haciendo hoy para proveer para el bienestar espiritual de tus hijos y tus nietos cuando tú y tus pastores ya no estén en este mundo?  ¿Qué estás haciendo hoy para asegurarte de que quienes serán pastores de tus hijos y tus nietos estén debidamente preparados para los desafíos que enfrentarán las próximas generaciones?

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Ver también: Sermón expositivo de Génesis 4:26, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)La profecía de Noé (Gen. 9:25-27) y su cumplimiento en el Nuevo TestamentoSobre el pecado original (Génesis 3)La perfecta confiabilidad de Dios y de Su PalabraSobre el pacto abrahámicoPablo sobre la justificación de Abraham en Génesis 15 (Romanos 4)Arrepentimiento en respuesta al sermón de PentecostésContraste entre los linajes de Caín (simiente de la serpiente) y de Set (simiente de la mujer)Sobre el bautismo.Sobre los medios de gracia.Invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26)Orígenes jesuitas y pentecostales del dispensacionalismoNulidad de los oficios eclesiásticos no prescritos en la BibliaCitas (románticas) con no cristianosSermón de Rut 1, antecedente AT de invocar el nombre del Señor (audio)Sermón expositivo de Hechos 2:38-41, el bautismo (audio)Sermón: Los jóvenes cristianos y el “liderazgo.” Algunas lecciones del libro de Proverbios (audio).

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Alejandro Moreno Morrison, de nacionalidad mexicana, es un abogado y teólogo reformado.  Fue educado en la Escuela Libre de Derecho (México), el Reformed Theological Seminary Orlando, y la Universidad de Oxford.  En el Reformed Theological Seminary Orlando fue asistente del Rev. Dr. Richard L. Pratt, y del Rev. Dr. Ronald H. Nash.  Ha ministrado como maestro de doctrina cristiana y Biblia y como predicador en diversas iglesias y misiones de varias denominaciones incluyendo la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México, la Presbyterian Church of America, la Presbyterian Church of Ireland, y la Reformed Presbyterian Church North America Synod.  Con esta última estuvo a cargo de una misión durante 2014.  También ha sido profesor invitado de Teología Sistemática, Ética, Evangelismo, y Apologética en el Seminario Teológico Reformado de la Iglesia Presbiteriana Reformada de México, y de Sistemas Políticos Contemporáneos en la Facultad de Derecho de la UNAM (México).  Desde 2010 es profesor adjunto de Filosofía del Derecho en la Escuela Libre de Derecho.